El Poder del Hábito

Charles Duhhigg También disponible en audiobook: Descarga nuestra aplicación para escuchar gratis.

El ser humano es una criatura de hábito, ¿verdad? Los días se repiten a pesar de que sientes que tienes el control y tomas decisiones todo el tiempo, pero la verdad es que, en la mayoría de los momentos, solo estás repitiendo hábitos predeterminados.

En “El Poder del Hábito”, Charles Duhigg resalta cómo el impacto de tus hábitos habla sobre quién eres y sobre qué no eres capaz de alcanzar. Los hábitos son la base de nuestras vidas y nuestras empresas, y son responsables de una gran parte de los resultados que obtienes. Para el equipo de 12’, la parte más genial de que leas este microbook es lograr hacerte pensar en cómo incorporar nuevos hábitos positivos en tu vida. ¿Comenzamos juntos este viaje?

¿Cómo funcionan los hábitos?

Eugene Pauly era un paciente mayor que tuvo problemas cerebrales causados por una encefalitis viral y por eso perdió la capacidad de usar una parte de su cerebro: el lóbulo temporal medial. El resto del cerebro continuó funcionando normalmente, pero su memoria quedó perjudicada. Se volvió incapaz de recordar cualquier cosa que hubiese ocurrido después de 1960, pero se acordaba de todo lo que sucedió antes de ese año. Se transformó en un hombre incapaz de aprender cosas nuevas y, en segundos, olvidaba lo que había ocurrido en el momento anterior. Eugene no se acordaba ni dónde quedaba su cuarto o la cocina de su casa.

Diariamente, para ejercitarse, su esposa lo llevaba a caminar alrededor de su cuadra. Sin embargo, un día Eugene desapareció y su esposa quedó preocupada. Su pérdida de memoria podría hacer que él se perdiera y nunca más regresara. No obstante, por increíble que parezca, en tan solo 15 minutos, siguiendo la ruta diaria, logró regresar a su casa.

Algunos días después, Eugene ya era capaz de hacer el recorrido solo. Eso hizo que los científicos estudiaran y descubrieran que los hábitos (sus prácticas rutinarias) son almacenados en un área del cerebro totalmente diferente del lobo temporal, el cual es responsable de la memoria. Eso probó que aprendemos y tomamos decisiones inconscientes sin la necesidad de acordarnos de los hechos que nos llevaron a aquella decisión o aprendizaje. Ese es el poder del hábito.

Accionando hábitos

Nuestro cerebro es una máquina poderosa. Está constantemente encontrando maneras para esforzarse menos y automatizar rutinas, solo para economizar energía. Un buen hábito funciona en un flujo de 3 etapas:

  • Gatillo: Alguna cosa sucede y tu cerebro entiende este gatillo como un llamado para entrar en modo automático y escoger cuál rutina usar.
  • Rutina: Es una acción física, emocional o mental que es automáticamente accionada por el gatillo.
  • Recompensa: un estímulo positivo ocurre y dice al cerebro que aquella rutina funciona y por eso debe ser almacenada.

Entender cómo los hábitos son accionados es importante pues nos dan control sobre nosotros mismos. Al entender los gatillos y las recompensas, somos capaces de alterar, adaptar y crear nuevas rutinas.

Cómo crear nuevos hábitos

El principal motivo por el cual las personas estudian este tema es para aprender a crear nuevos hábitos y reforzar hábitos positivos. Un hábito relativamente nuevo adoptado por la población, por ejemplo, es la simple rutina de cepillarse los dientes.

Claude Hopkins, un publicista americano, incentivó este hábito al atarlo a un gatillo común en el día a día de las personas. En sus anuncios, decía “Pasa tu lengua por los dientes. ¿Sientes una capa sobre ellos? Esa capa hace que tus dientes pierdan color y se deterioren”.

Después del gatillo, sus anuncios decían: “¡La crema dental Pepsodent remueve esta pasta y deja tu dientes más limpios y bonitos!” La gran verdad es que esta pasta es natural y la crema dental de Pepsodent no la remueve. Sin embargo, el gatillo era tan poderoso que bastaba con que solo las personas pasaran la lengua por los dientes que eso las conectaba con la idea de cepillar los dientes (rutina) y la recompensa (dientes bonitos). En menos de 10 años de esta campaña, la población americana que se cepillaba los dientes creció casi 10 veces.

La técnica de Claude Hopkins es simple y sigue los 3 pasos: 1. Crea un nuevo gatillo en tu mente (o en la mente de las personas); 2. Asóciala una rutina positiva; 3. Crea una recompensa mental o física asociada a mantener este hábito.

Cambio de hábito

El entrenador americano Tony Dungy tenía un método no convencional y extremadamente exitoso para garantizar que sus atletas tuvieran buenos resultados: llevaba a sus jugadores a responder automáticamente a las jugadas de sus oponentes. No quería que su equipo pensara antes de reaccionar.

Tony recurría a la formación de hábitos que respondían inmediatamente y no a las elecciones racionales en cada jugada. El entrenador sabía que los hábitos no se remueven fácilmente, ya que estos necesitan ser transformados. Solo se transforman si una nueva rutina substituye a la rutina existente con un mismo gatillo y una misma recompensa.

Sus entrenamientos se basaban en atar los gatillos y las recompensas existentes a las nuevas rutinas. Las nuevas rutinas eran más simples, daban a los jugadores menos elecciones y más comportamientos no racionales. Con su método, Tony conquistó decenas de títulos y se volvió en un entrenador legendario.

Otro método extremadamente exitoso de cambio de hábitos son los 12 pasos de los Alcohólicos Anónimos. El método simplemente propone nuevas rutinas para el gatillo de la necesidad física de consumir alcohol y utiliza las mismas recompensas que el alcohol despierta en las personas como relajación, necesidad de compañía, reducción de la ansiedad, etc.

Sin embargo, el método del AA por sí solo todavía tiene dificultades de transformar los hábitos de las personas. Por eso, también invierte en construir la creencia de que las personas dependientes del alcohol necesitan de la intervención de otras personas. Pues, necesitan creer que tienen más gente envuelta en esta transformación para no decepcionarlas. Esa fe es un ingrediente esencial para mudar hábitos ya que los cambios se dan en sociedad.

Pequeñas victorias tienen grandes impactos

Existen muchos hábitos en nuestras vidas que influyen drásticamente en la manera en que vivimos y cómo las empresas funcionan.

Un hábito positivo lleva a otro y eso crea una cadena de hábitos positivos que funcionan bien en conjunto. Las personas comienzan, por ejemplo, a ejercitarse y naturalmente comienzan a alimentarse mejor, a volverse más productivas en el trabajo y, consecuentemente, el estrés se reduce. En tu vida o en la empresa, es esencial identificar un hábito fundamental que necesite ser cambiado para traer mejoras diversas en otros hábitos que impactan tu día a día.

Encontrar el hábito fundamental es difícil y requiere de un abordaje del tipo: ensayo y error. Lo importante es identificar algo que sea lo suficientemente pequeño para ser cambiado y que tenga impactos positivos en todo.

En el 2009, por ejemplo, un estudio probó que el simple hábito de anotar los alimentos consumidos durante el día era capaz de ayudar a las personas a identificar sus patrones de alimentación, lo que hacía que planificaran mejor su alimentación, volviéndose más saludables. En este estudio, el grupo que tenía los diarios de alimentación perdió el doble de peso que los demás participantes.

El papel de la fuerza de voluntad

Los científicos ya probaron que la fuerza de voluntad es fundamental para el éxito, con mucho más impacto que la inteligencia de la persona. Eso fue probado en un experimento llamado “La Prueba del Marshmallow”.

Un dulce era puesto en frente de un grupo de niños y aquellos que se resistían a la tentación de comerlo por 15 minutos ganarían otro. El resultado es impresionante: los niños que lograron esperar, para ganar el segundo marshmallow, obtuvieron mejores notas en las pruebas finales de la secundaria, mejor tasa de acceso a la universidad y mejor desempeño académico.

No obstante, el ser humano tiene un stock limitado de fuerza de voluntad y por tanto necesita ser ejercitada. Cuando desarrollamos nuestra capacidad de “aplazar la recompensa” a través del entrenamiento de la fuerza de voluntad, ampliamos nuestro stock y nos volvemos capaces de realizar más.

Cómo líderes crean hábitos

Todas las empresas tienen hábitos institucionales que son repetidos diariamente por sus miembros. A pesar de que una empresa crea que toma decisiones planeadas en el día a día, la verdad es que existe una máquina de rutinas que rigen las decisiones de la organización. Las empresas exitosas cultivan hábitos que equilibran el poder y la paz.

A principios de los años 2000, el Hospital Rhode Island era considerado uno de los mejores de los Estados Unidos. No obstante, con el éxito una cultura tóxica se instauró. Los médicos trataban mal a las enfermeras y eso conllevaba a malos tratos hacia los pacientes y a errores médicos. El ejecutivo responsable por la calidad del hospital tomó acciones simples que cambiaron completamente la cultura.

Cosas simples como el uso de cámaras en los consultorios, checklists de control para varias situaciones y la creación de un sistema de evaluaciones, permitieron que las enfermeras previnieran errores operacionales y cualquier maltrato. Esas medidas simples fueron nuevos hábitos que hicieron que el hospital recuperara su autoridad y ganara diversos premios de calidad.

Cómo las corporaciones manipulan hábitos

En los últimos años, con el advenimiento de Internet y la computación, las empresas pasaron a ser capaces de capturar un alto volumen de datos sobre los hábitos de los consumidores para predecir sus acciones, nuevos productos y demandas del mercado. Eso hace que estas descubran qué hábitos son más importantes y cuáles son las intenciones del consumidor en el proceso de compra.

Cada persona tiene hábitos únicos y personales. Por eso, al analizar este alto volumen de datos, las empresas que entienden el papel del hábito en el proceso de compra, son capaces de personalizar sus productos y servicios para los hábitos de los grupos más comunes de personas. Con informaciones como sus compras anteriores, su edad, sexo y los medios de pago que usas, las empresas logran identificar grupos de usuarios que actúan de manera relativamente similar. Si compras bombones y pañales cada vez que vas al supermercado, por ejemplo, las empresas pueden descubrir que tienes hijos de edades diferentes. Con esta información, las mismas empresas son capaces de enviar recomendaciones de productos y cupones personalizados.

Otro tipo de abordaje común en el marketing es usar datos para aprovecharse de los grandes eventos en la vida de las personas, como el primer empleo, el casamiento o nacimiento de un hijo, creando oportunidades de formación de nuevos hábitos en las personas. Necesitas entender que las empresas acompañan sus hábitos y los usan como señuelos y gatillos para la manipulación de tus patrones de consumo y debes estar listo para resistir a las ofertas que se aprovechan de eso.

El hábito y la sociedad: creando movimientos

En tiempos de segregación racial en los Estados Unidos, una historia se destaca: Rosa Parks, una mujer negra que desafió al sistema sentándose en la parte “blanca” del bus en lugar de la parte “negra”. Con ella y con su simple pero poderoso gesto comenzó una gran ola que culminó con el fin de esta segregación.

La mujer fue apresada y, casi inmediatamente, surgieron grupos repartiendo panfletos y haciendo un boicot al sistema de transportes. El boicot se tornó en un nuevo hábito de la comunidad, generando protestas y eventualmente, haciendo surgir la necesidad del Acto de los Derechos Civiles de 1964 en Estados Unidos.

Rosa no fue la primera persona en hacer eso, pero este no fue tan solo un acto de desafío al sistema. Ella tenía lazos y amigos en su comunidad. Los comportamientos que ocurren sin planeación racional, como el que ocurrió con Rosa, son muchas veces los pilares de los grandes cambios en la sociedad.

Movimientos como este suceden debido a que existen hábitos relacionados al grupo de amigos, vecinos y grupos con relación a una causa. La acción de Rosa creció ya fue adoptada por la comunidad y las personas querían demostrar una nueva identidad y participar de un grupo que se unía a través del deseo por los derechos civiles.

El poder de los lazos débiles explica cómo una protesta puede dejar de ser tan solo algo de un grupo de amigos y volverse en un movimiento social fuerte. Convencer a millones de personas a buscar un mismo objetivo difícil, pero usar la alianza entre las personas para crear una presión de compañerismo, tiende a funcionar para cambiar los hábitos de una sociedad.

¿Somos responsables de nuestros hábitos?

En el 2010, un investigador de neurociencia descubrió algo fascinante al hacer exámenes de resonancia magnética comparando cerebros de ludópatas con jugadores casuales. Cuando veían las máquinas de casino rodando, el cerebro de los adictos a los juegos de azar siempre reaccionaba con una sensación de victoria, incluso cuando perdían, mientras que el de los jugadores casuales registraba correctamente sus pérdidas en la memoria. Ese es un punto clave en la formación de los hábitos.

Cuando el adicto se recompensa en una situación de derrota se crea un círculo vicioso que lo lleva a jugar más y a más pérdidas. Los jugadores casuales solo registran la recompensa cuando paran de jugar y esto evita la pérdida de dinero. ¿Es correcto formar hábitos que destruyen la vida de las personas? ¿El jugador adicto es responsable de sus malas decisiones? A pesar del cuestionamiento moral y de los sermones incapaces de juzgar de quién es la culpa, para Charles, una vez que entiendes que el hábito existe, tienes la capacidad de cambiarlo.

Cambio de hábito, una guía práctica

Una vez que seamos capaces de comprender el papel de los hábitos en nuestras vidas, nuestro principal desafío es transformarlos de acuerdo a lo que queremos.

Sigue estos pasos para formar hábitos saludables:

Identifica la rutina: A pesar de no siempre ser obvio y de que muchas veces sea inconsciente, lo importante es que seas capaz de analizar tus comportamientos y planear cómo cambiarlos. Identifica lo que quieres cambiar antes de ir al segundo paso.

Experimenta recompensas diferentes: Si no logras cambiar las malas rutinas por nuevas rutinas, es necesario jugar con las recompensas. Si estás comiendo malas comidas y te estás alimentando de forma nada saludable antes de dormir, por ejemplo, debes sustituir la recompensa de esta rutina. Sustituye la comida por una merienda saludable o tan solo descansa por algunos minutos. Después de eso, enciende un cronómetro, aguarda 15 minutos y pregúntate si todavía sientes las mismas ganas de comer. Si es así, todavía no has identificado el gatillo del hábito. Experimenta recompensas diferentes hasta que descubras qué gatillo acciona aquel mal hábito.

Por si acaso, en este ejemplo el gatillo era tu hambre, entiende que puedes superar el hambre comiendo cosas diferentes, como meriendas saludables. Si el gatillo de este hábito es cansancio, tómate algunos minutos para descansar.

Aísla el gatillo: Si sabes cuál recompensa satisface aquel gatillo, aún es necesario entender el gatillo más a fondo. Los gatillos más comunes tienden siempre a ser relacionados a 5 categorías principales: *Un lugar: ¿Dónde te encuentras cuando surge una rutina? *Un estado emocional: ¿Cómo te sentías cuando surgió esa rutina? *Otras personas: ¿Con quién estás cuando aparece? *Una próxima acción clara: Cuando tienes algo que hacer y la rutina es accionada. Si tienes un hábito que necesitas eliminar, anota los lugares, horarios, sentimientos, con quién estás y cuáles son los próximos pasos antes de que aquella rutina aparezca. Después de algunas repeticiones, comenzarás a entender el patrón.

Crea un plan: Una vez que entiendas los 3 principales componentes del hábito, resulta fácil planear una nueva rutina que te traiga la misma recompensa para el mismo hábito. Mantente alerta a la aparición del gatillo y actúa de acuerdo al plan. Si funciona y tienes la fuerza de voluntad para repetir siempre este nuevo condicionamiento, serás capaz de transformar tus hábitos.

Notas finales

Los hábitos dictan mucho tus actividades y dicen mucho sobre quién eres. Entenderlos es el primer paso para ser capaz de transformar tu vida, tu productividad y tus resultados en los negocios. Te vuelve mejor en aquello que repites constantemente y eso son tus hábitos. Trabaja para conocerte a ti mismo, transfórmate y ejercita tu fuerza de voluntad para convertirte en una persona con un gran autocontrol.

Consejo de 12’: ¡Crea un nuevo hábito, lee un microbook en 12 Minutos todos los días!

Regístrate y lee gratis!

Al registrarse, tú ganarás un pase libre de 3 días gratis para aprovechar todo lo que el 12min tiene para ofrecer.

o vía formulario: