Si tú quieres, te bajas la luna - Reseña crítica - Luna Javierre
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Si tú quieres, te bajas la luna - reseña crítica

Si tú quieres, te bajas la luna Reseña crítica Comienza tu prueba gratuita
Autoayuda y motivación y Desarrollo personal

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788427050488

Editorial: Ediciones Martinez Roca

Reseña crítica

Este maravilloso libro se divide en capítulos: cada uno refleja las cuatro fases de la Luna, al igual que las fases por las que pasamos todas las personas a lo largo de la vida. Pero nada es estático en la mente de Luna Javierre, y nos advierte que podemos vivirlas varias veces, la vida es constante cambio. 

Lo importante es acompañarte en cada una de las etapas y aprender a quererte desde dentro. Hay que aceptar que, si quieres, puedes. Pero que no pasa nada si dejas de querer. 

¿Vamos juntos a descubrir este maravilloso universo?

Luna Nueva

Esta fase se trata del momento en que la Luna no se ve y deja que sean las estrellas las que alumbran el escenario. Ella está reconstruyéndose, reinventándose, acompañándose en el duelo. Es el inicio de un nuevo comienzo.

Puede abarcar sentimientos de decepción con la vida, con personas cercanas o con ella misma. Puede no sentirse valorada como se merece y por ello comenzar a abrir los ojos. Puede darse cuenta de la toxicidad que la rodea y querer empezar a ponerle fin. ¿Te recuerda a algo?

Quizás no logras encontrarte a pesar de estar intentándolo constantemente, porque puedes no saber dónde buscar. Y no lo sabrás hasta que no pares a escucharte.

Esta es la fase en la que más tienes que abrazarte. En la que debes entender que no siempre se puede estar bien, y que no pasa nada. Que la vida son ciclos y que no en todos puedes estar arriba. Hay veces que tardarás más en salir que otras, pero siempre saldrás. 

Con no desistir, es suficiente. No estás solo, aunque algunas personas te hagan sentir que sí. No dejes que te alejen de quienes te hacen bien, no dejes que te hagan creer que te acogen porque nadie más te quiere. A las personas tóxicas les da miedo que alguien te sepa querer mejor que ellos, y te hacen creer que nadie más lo hace.

Cuando sientas que estás dejando de ser tú, que te apagas cada vez más y te cuesta reconocerte, que se te ha olvidado ya lo que era estar a gusto con un grupo de personas. Cuando sientas angustia cada vez que ves a los que dicen llamarse amigos. Cuando invaliden tu opinión y sientas que es mejor no hablar, porque todo lo que aportes estará mal dicho. Cuando se te quiten las ganas de aprender, investigar, soñar. Huye de ahí. No hace falta que salgas corriendo. Si quieres, hazlo poco a poco, a tu ritmo.

Muchas veces no les molesta tu presencia, simplemente, les ciega tu luz. Y quieren apagarla para poder vivir entre su oscuridad.

Es importante que desarrolles el diálogo con las personas que quieres, intercambiar opiniones es la base de cualquier relación, y si la otra persona te importa, harás lo posible para poder arreglar lo que le hace daño. Pero no te eches a la espalda responsabilidades que no son tuyas solo porque alguien a quien quieres no aguanta el peso de su mochila.

Se suele pensar que la dependencia equivale a querer, y esto no es así. Cuando te aferras a alguien, te estás olvidando de ti. La dependencia emocional solo genera que la relación se vuelva tóxica, porque dejas de ser tú, tan solo por complacer a la otra persona. 

Cambias actitudes, tu forma de ser, tu esencia, para adaptarte a sus gustos, olvidando los tuyos. Sin darte cuenta de que a quien está eligiendo, no es a ti, sino al personaje que has creado para poder ser protagonista de su historia.

Cuando quieres a alguien, y le quieres bien, sabes que puedes vivir sin esa persona, pero la eliges todos los días, porque prefieres hacerlo con ella. Quien te quiera de verdad, querrá tu ser, en todo su esplendor. No tendrás que preocuparte por tratar de ser alguien que no eres. Y por fin, sentirás la plenitud.

Sé fiel a ti mismo, porque la decepción con uno mismo es la peor decepción. La que sienta como un jarro de agua fría. El “te lo dije” a uno mismo. Tenemos que aprender a perdonarnos. No podemos machacarnos todos los días por algo que ya no se puede cambiar. Lo hecho, hecho está. 

Además, todo pasa por algo. Lo que sí está en nuestra mano es nuestra evolución. Podemos cambiar nosotros, crecer como personas, corregir nuestros errores y sentirnos orgullosos de aquello en lo que nos estamos convirtiendo. Enfocar nuestra energía en mejorar cada día. Pero ¿de qué te sirve estancarse en algo que ya no tiene remedio, que ya pasó?

Cuarto creciente

En esta fase, la Luna empieza a centrarse en su propio crecimiento personal. Es cuando abre los ojos, y comienza el cambio. Se enfoca en aprender de las experiencias que vive, ya sean buenas o malas. Del presente o del pasado. Saca una lección de todo.

En este momento, además, conocerás al amor que “mejora para no perderte”. O quizás ya lo conocías, pero empiezas a ver el cambio. Esa persona deja de prometer para comenzar a hacer. Este amor es el que consigue que le concedas esa segunda oportunidad que nunca pensabas que fueras a darle. 

Esta es la fase donde tienes que tomarte la cara y gritarte: “¡puedes con esto!” hasta que te lo creas del todo. Donde tienes que tener paciencia y aprender a caer, en vez de enfadarte cada vez que te tropiezas.

Te tropezarás miles de veces, pero todas esas caídas enseñan algo útil. Es donde debes aprender que las segundas oportunidades existen, y que tú, para ti, tienes todas las oportunidades que necesites. 

El amor que de verdad te quiere, mejorará para no perderte, escuchando por fin lo que tanto querías que entendiera. Y te lo demostrará con hechos.

También deberás entender que no siempre podrás con todo solo, y que tienes que dejar que las manos que te acarician te ayuden a calmarte, en vez de apartarlas por no querer pedir ayuda. Pedir ayuda es de valientes, y si la necesitas, es momento de pedirla.

La única persona que va a estar contigo toda tu vida, eres tú, por lo tanto, eres la más importante. No puedes tener todo siempre bajo control, y las personas pasan por tu vida como alguien que viene a enseñarte algo, y cuando terminan, se van.

Vivimos en una sociedad donde se alaba la reciprocidad por encima de todo. Es algo fundamental y debe estar presente, pero su búsqueda constante a veces puede llegar a hacernos daño. 

No puedes esperar que alguien haga por ti lo que tú harías por él, así nunca disfrutarás del acto tan bonito que es dar. El sentirte lleno, completo, realizado. Porque te ha salido del corazón. Y la enorme gratitud que experimentas cuando recibes lo mismo, o más, de lo que diste.

Nuestro corazón se partirá en mil pedazos muchas veces a lo largo de nuestra vida, lo importante es valorar las manos que lo reconstruyen (las nuestras). Enseña al mundo quién y cuánto eres. Siéntete orgulloso de ti.

La soledad es una palabra tan temida y tan poco valorada a su vez. No es lo mismo “sentirse solo” que “estar solo”. La raíz está en saber acompañarse a uno mismo; pasar tiempo contigo, escucharte, saber lo que necesitas en cada momento, agradecerte, valorar lo que sí consigues, aceptar tus sentimientos tal y como sean. 

Cuando aprendes a estar contigo, dejas de temer no estar en constante compañía y empiezas a buscar momentos a solas, priorizándolos por encima de cualquier cosa. Son momentos por y para ti, donde te dedicas el tiempo que te mereces y trabajas en tu crecimiento personal.

Luna llena

Por fin vemos a la Luna, como la Luna. Apreciamos su belleza en su máximo esplendor. Brilla con fuerza y se nota. Ha aprendido a curar sus heridas a base de amor propio, le ha costado mucho, pero por fin tiene paz mental. Ha aprendido a disfrutar de su soledad. Sabe qué decirse, cómo tratarse y qué necesita en cada momento.

Sabe que es su mayor prioridad y que no necesita a nadie para ser feliz. No obstante, valora mucho a las personas que la rodean y le hacen sentir bien. Esas personas que son hogar, a donde se acude cuando no quieres ir a ningún sitio.

En esta fase vas a sentirte tú. Sentir que puedes, que eres capaz. Confía en ti y en el proceso. Si sientes que necesitas ayuda, déjate querer de vez en cuando y valora la compañía de las personas que te recargan de energía. Aparta a quienes te consumen las fuerzas. Acuérdate que el día de hoy no volverás a vivirlo jamás.

Ten en cuenta que el amor propio empieza en ti. Tendrás que aprender a decir que no, a escucharte, a perdonarte. Deberás saber apreciar el valor de los demás sin desvalorarte a ti.

Se bueno contigo, tienes que darte todas las oportunidades que necesites, felicitarte por tus éxitos, sean grandes o pequeños. Deberás ser fiel a tus sentimientos, siempre priorizando tu salud mental.

Cuando te quieras, encontrarás un amor que mueva todo, que transmita paz, estabilidad y emociones a flor de piel. Si no recibes esto y te da más dolor que felicidad, no es amor, por mucho que quieras pensar que sí.

Solo te necesitas a ti. Después de entender esto podríamos entender que el tiempo pone todo en su lugar. Todo pasa por algo, y si no lo entiendes ahora, el tiempo te lo explicará. Si no depende de ti, no te desgastes.

Cuarto menguante

En esta fase, la luna centra sus energías en soltar lo que ya no le hace bien. Hace espacio para quien verdaderamente se lo merece y sobre todo, para sí misma. Rompe hábitos que resultaban dañinos y no se había percatado de ello. 

Le cuesta mucho decir adiós, al igual que a ciertas personas les pasa con seres que marcaron su vida. Aunque las heridas se las hicieran a sangre fría. Hay cicatrices que siempre picarán. Hay amores imposibles que se transformarán en amores sanos, o en recuerdos.

Es un proceso de aprendizaje de dejar ir, dejar marchar a personas, situaciones, pensamientos. El mayor esfuerzo es dejar de complacer a todo el mundo antes que a ti mismo. Hay que dejar ir a esta luna, pero antes hay que perdonarla, de corazón.

Limpiar las heridas que aún no han cerrado por palabras que nunca han sido dichas. Es el momento de hacerlo para cicatrizar. Hay que aceptar lo que ha pasado y avanzar.

El miedo a perder a alguien se quita aceptando que tarde o temprano va a suceder. Si entiendes que nada ni nadie es para siempre, aprenderás a valorar los momentos con las personas que quieres con mucha más fuerza, y vas a vivir la vida sin miedo a perder. 

Nunca sabes cuándo será la última vez que puedas ver o hablar con alguien. Hazle saber que lo quieres cuando todavía estás a tiempo, supera tus miedos.
 

Perdonar para dejar ir no significa dejar tu orgullo a un lado, no es que todo vuelva a la normalidad a pesar del daño. Perdonar es apostar por tu salud mental, vaciar tu mente de cajas con viejos recuerdos que te causan dolor. Es dar fin para darte un nuevo comienzo. Al perdonar, liberas una carga que llevas en la espalda.

Perdonar es aún más difícil que perdonar a otro. Es normal enfadarse con uno mismo cuando algo no sale como esperabas, cuando te pones un objetivo y no llegas a cumplirlo. Pero tienes que hablarte con amor, explicarte que tienes que intentarlo de otra forma para conseguirlo la próxima vez. Nunca es tarde.

Perdónate y avanza. Ya verás cómo al final, tus palabras serán: “sabía que lo conseguiría”.

Notas finales

Tener sueños y metas está muy bien, pero tienes que actualizarlos. Dejar que evolucionen a la vez que tú mismo. No debes sentirte mal por no haber podido conseguir lo que te hayas propuesto, sino que tienes que aceptar las fases de la vida, como las de la luna y de ti mismo. 

Hay veces que nos esforzamos en algo dejando la vida, es entonces cuando nos sentimos mal por no haberlo conseguido. Esto es un gran error, porque seguramente diste lo mejor de ti, y muchas veces es imposible alcanzar la meta que te has propuesto, y no pasa nada. 

Acéptalo. Valora tu perseverancia. Seguramente en un futuro la vida te ponga ese objetivo en bandeja y te diga “todo lo que luchaste, no fue en vano. Aquí tienes tu recompensa, mejor tarde que nunca”. 

Consejo de 12min

En el microlibro basado en “Despertando”, Lety Sahagún y Ashley Frangie, las voces de Se Regalan Dudas, uno de los podcast más escuchados de habla hispana, te brindan herramientas que te ayudarán a descubrir la mejor versión de ti. Encontrarás una guía maravillosa para conectar con el amor propio, alcanzar tu bienestar, crear nuevos hábitos que te ayudarán a crecer y mejorar tus relaciones.

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¿Quién escribió el libro?

Es española y tras estudiar Publicidad y Relaciones Públicas, cursó un máster de Publicidad Creativa y Estrategia Publicitaria. Le apasiona viajar, comer, cuidarse, autoeducarse y escribir, claro. Desde que tiene uso de razón, ha utilizado el papel para desahogar lo que lleva dentro y no se... (Lea mas)

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