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Sapiens: De animales a dioses

Sapiens: De animales a dioses Resumen
Sociedad y política, Ciencia y Historia y filosofía

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Sapiens: A Brief History of Humankind

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 8525434590, 978-8525434593

También disponible en audiobook

Resumen

Sapiens nos presenta un trabajo sobre la evolución de la humanidad. En él, el autor Yuval Noah Harari reescribe la historia del ser humano a través del tiempo. 

El libro aborda puntos centrales de nuestra evolución y explora sus puntos positivos y negativos. ¿Vamos juntos a entender nuestros orígenes y hacia dónde vamos con este microlibro?

Las diferentes especies del ser humano

Cuando las personas piensan en sus especies ancestrales, se imaginan una evolución lineal. De acuerdo con esta idea, una especie evoluciona a otra especie, lo que resulta en una tercera, hasta llegar al Homo Sapiens. Esta es una manera simple de pensar en la evolución, pero no es del todo cierta. 

En realidad, muchas especies del mismo género vivieron en el mismo periodo de tiempo, evolucionando y cambiando para adaptarse de acuerdo con sus eras. Un “género” es un grupo de especies que comparten un ancestro común; y para los seres humanos ese ancestro común es el Australopithecus que vivió hace unos dos millones y medio de años. 

Las raíces de la humanidad están en las regiones orientales de África, pero después de 5 millones de años en esa región, algunos seres humanos, por motivos desconocidos, decidieron vagar por otras regiones de África, así como por Asia y Europa.

Diversas especies nuevas empezaron a surgir con la dispersión de la humanidad alrededor del mundo. Los enanos Homo Floresiensis vivieron en una isla de Indonesia. La isla que escogieron tenía escasez de comida y otros recursos, por eso los más pequeños (que necesitaban menos comida) sobrevivían mejor, mientras que los más altos murieron. 

La Era de Hielo hizo que fuese muy difícil para cualquier especie sobrevivir en Eurasia. Para vivir en esas temperaturas y climas, la humanidad necesitó ser más fuerte y más duradera que sus hermanos y hermanas que vivían en otros lugares. 

Eso generó la evolución de los individuos más resilientes de las especies: Homo Neanderthalensis y Homo Erectus. El Homo Erectus evolucionó por ser más fuerte y logró sobrevivir durante dos millones de años, un récord para cualquier especie humana.

Los seres humanos del este africano, sin embargo, continuaron evolucionando en muchas especies nuevas. Sin embargo, ninguna especie humana tuvo tanto éxito en el mundo como la especie Homo Sapiens, originaria del este africano. Esta prosperó hasta el día de hoy y se esparció por todo el mundo.

Algunas ventajas y desventajas evolutivas del ser humano

¿Qué es lo que distingue al Homo Sapiens de los otros miembros de su género? ¿Qué los transformó en lo que son ahora y qué los hizo llegar al tope del reino animal? Cuando observamos la historia antigua de la humanidad, podemos ver algunos datos importantes. 

Una de las cosas más significativas que diferenciaron al antiguo ser humano de los otros animales de cuatro miembros era su habilidad de estar en pie. Eso permitió a todos los miembros del grupo Homo Genus la habilidad de ver más lejos que las otras especies, dándoles una mejor oportunidad de observar presas o peligros potenciales.

Andar erecto también significaba que las manos humanas estaban disponibles para otras tareas, dándole a los seres humanos una gran versatilidad que las otras especies no tenían. Además, poseían cerebros más grandes que la mayoría de los otros animales. 

Para ilustrar esto, pensemos que el mamífero promedio de 60 kg tiene un cerebro de 200 centímetros cúbicos. El Sapiens, por otro lado, tiene un cerebro de 1.200 a 1.400 centímetros cúbicos, lo que le dio un poder cognitivo increíble.

Sin embargo, ese poder tiene un precio alto. El cerebro necesita energía para trabajar y el gran cerebro de las especies humanas gasta cerca de 25% de la energía total del cuerpo, cuando el cuerpo está en reposo. 

Si comparamos esto con los otros simios que gastan cerca del 8%, puedes empezar a entender por qué los seres humanos no eran tan fuertes físicamente en comparación a otras especies.

A esto se une que en relación a otros mamíferos, los seres humanos nacen prematuramente. Un recién nacido humano es frágil y está desamparado ante depredadores. Otros mamíferos, sin embargo, nacen débiles, pero logran moverse y pensar. También necesitan de cuidado, pero no tanto como los recién nacidos humanos.

Estas diferencias debilitaron a los seres humanos como especie, pero también los distinguieron. El poder del cerebro era un aspecto debilitador al comienzo, pero con el tiempo se volvió una de las mayores ventajas del ser humano.

La revolución cognitiva y el poder de la comunicación humana

Los seres humanos empezaron a subir en el ranking del reino animal hace unos 70.000 años. Esto se debió a la capacidad de desarrollar un método revolucionario para compartir información entre ellos. El lenguaje compartido les permitió a los seres humanos reunir, intercambiar y recibir información. Este cambio es conocido como la Revolución Cognitiva.

La idea de que los seres humanos prosperaron por haber sido los primeros animales en descubrir cómo comunicarse es falsa. El lenguaje era compartido por otras especies tanto en el mundo antiguo como hoy. Los animales usan gestos, ruidos y otras acciones para comunicar información con sus congéneres sobre depredadores, comida, etc.

Sin embargo, a pesar de que ese tipo de comunicación es eficiente, es muy básica. Un animal puede usar su lenguaje para dejar que otros sepan que hay buenas frutas para comer, pero no puede decir dónde están sin ir hasta allá. Un animal puede aprender que un tigre hambriento está cerca, pero no puede saber ni dónde ni cuándo atacará.

El poder del lenguaje humano, por otro lado, está en su complejidad. Los humanos pueden usar su lenguaje para comunicar información específica, como la localización exacta de un depredador, la mejor hora para encontrar comida, los peligros de viajar solo en alguna región y así sucesivamente.

Otra diferencia en el lenguaje humano es que se usa normalmente para hablar sobre los demás. Los humanos son, por naturaleza, criaturas sociales y necesitan de la comunicación y de una comunidad para prosperar. La habilidad de referirse a otros humanos trajo un sentido de comunidad a los antiguos sapiens. 

Además de eso, los humanos tenían una habilidad para retener la información comunicada, permitiéndoles desde grabar las historias del mundo a su alrededor hasta cosas completamente inventadas. Los humanos construyeron una sociedad alrededor de esa comunicación, formando lazos y aumentando sus probabilidades de sobrevivir.

Los cambios que trajo la Revolución Agrícola

El mundo antiguo era rico en recursos a la espera de los hombres. Rebaños de animales carnosos, vegetación comestible abundante y hasta insectos nutritivos eran sólo una parte de la búsqueda. Los humanos solían recoger la comida y los recursos naturales a medida que los encontraban, comiéndose lo que necesitaban y juntando o dejando el resto. 

Los recursos de la tierra eran muchos, pero todo cambió drásticamente hace 10.000 años, cuando comenzó la Revolución Agrícola. No sabemos lo que generó este cambio, pero en algún momento entre los años 9.500 y 8.500 a.C. los humanos en el mundo empezaron a sembrar plantas comestibles y a domesticar a los animales.

Eso puede parecer positivo, pero fue en realidad un cambio peligroso para los seres humanos en general, alterando completamente su vida diaria e incorporando más trabajo y estrés. La cantidad de comida y recursos aumentó, pero eso llevó al desarrollo de jerarquías sociales en las que los agricultores estaban en la base de la pirámide. 

Además de eso, como el cuerpo humano había evolucionado para la caza, escalada y otras tareas similares, las tareas alternativas de la agricultura exigían grandes cambios evolutivos en diversas especies humanas.

La naturaleza inmóvil de la hacienda hizo a la humanidad mucho más territorialista, luchando contra depredadores, plagas y hasta contra otros humanos para proteger sus tierras. Además de eso, el boom poblacional fue tan grande que la humanidad no podía volver a sus hábitos antiguos aunque quisiese. No había forma de volver atrás.

Con el desarrollo de la sociedad, los humanos empezaron a organizar sus jerarquías y a colocar a los líderes en el tope y a los trabajadores en la base. Cerca del año 8.500 a.C., grandes villas empezaron a formarse, y cerca del año 2.200 a.C, se formó el primer imperio con un millón de personas y un ejército de cerca de 5.000 soldados.

El desarrollo de las sociedades humanas

La construcción del mundo de hoy demandó mucho aprendizaje del ser humano. La humanidad no lo necesitaba cuando sobrevivía apenas recolectando alimentos. Las acciones de juntar comida, escalar árboles y hacer herramientas básicas eran muy simples o hasta innatas para el hombre antiguo.

En el mundo desarrollado y jerárquico de la Revolución Agrícola, las funciones se volvieron mucho más complicadas. El cuerpo sabe naturalmente cómo bostezar, cómo toser y cómo escalar, pero no sabe cómo respetar a sus líderes, cocinar carne o encontrar información.

Las personas necesitaron aprender a vivir en la nueva sociedad y para ello desarrollaron formas de almacenar información. La solución era una serie de símbolos significativos, que más tarde se hicieron conocidos como ‘la primera escritura‘. Junto con la jerarquía, fue una herramienta del gobierno para garantizar que la sociedad funcionase como debía.

En los últimos siglos de los años antes de Cristo, la humanidad empezó a agruparse en imperios, que estaban esparciéndose. Un imperio es un orden político que gobierna a un grupo de personas grande y diverso, con una frontera en expansión continua y una sed de conquistas.

Jamás sabremos si esos cambios en la sociedad fueron buenos o malos para la evolución del ser humano, pero cada avance esculpió la cultura humana hasta los días de hoy. Aunque es indiscutible que la revolución más importante aún estaba por venir.

La Revolución Científica y la transformación del mundo

El cambio más radical en la forma de vivir y trabajar de los seres humanos no es tan antiguo. En realidad, empezó hace apenas 500 años. Avances increíbles en las áreas de tecnología, poderío militar e innovación, llevaron a una nueva manera de promover los descubrimientos.

Estos factores produjeron el advenimiento de la Revolución Científica. Bajo ella, la humanidad consolidó su dominio sobre el planeta. En los últimos 500 años, los seres humanos aumentaron sus niveles de producción de 250 billones de dólares a 1.500 trillones. Aumentaron su ingesta calórica diaria de 13 trillones a 1.500 trillones.

Los humanos pasaron también por otro boom poblacional, aumentando de 500 millones de Sapiens a siete billones. ¿Qué ocasionó estos cambios? Una gran parte del progreso de la Revolución Científica puede ser atribuido al cambio en el pensamiento científico. Eso permitió que los científicos buscaran la verdad.

Los avances científicos alcanzados por esa revolución cambiaron al planeta para mejor o para peor, así como a todas las especies que viven en él. Gracias al progreso científico, actualmente existe en el mundo armamento suficiente para erradicar a la humanidad. Sin embargo, la ciencia moderna también nos dio el poder de alimentar a los pobres.

La ciencia moderna es también más que una institución de descubrimientos. Puede ser usada para dirigir a la industria, desarrollando maneras más eficientes de trabajar en diversas áreas. El impacto de la Revolución Científica se sintió en todo el mundo, haciendo del planeta en que vivimos algo totalmente diferente a lo que era hace sólo 500 años.

El futuro de la humanidad

Desde el comienzo, la humanidad ha usado sus ventajas para superar a las otras criaturas. Sin embargo, posiblemente sus mayores conquistas están en su habilidad para superar sus propias barreras naturales. El futuro de la humanidad podría progresar naturalmente pero, cuando alcance sus límites, puede que evolucione en diversas direcciones.

La humanidad podrá prolongar su vida y encontrar soluciones para sus defectos naturales usando ingeniería robótica, algo que ya está sucediendo. Hoy ya tenemos experimentos en animales pequeños e insectos que involucran implantes computacionales, creando seres híbridos orgánicos y biónicos perfectos.

Los humanos ya utilizan una tecnología similar para ayudar a prolongar y mejorar la vida, como los marcapasos y los aparatos auditivos. Sin embargo, las nuevas tecnologías irán aún más lejos. Los seres humanos ahora poseen una tecnología que permite a las personas amputadas controlar con su pensamiento brazos robóticos.

Los avances en inteligencia artificial también están creciendo rápidamente. Todo empezó en 2005 con un proyecto revolucionario que recreó el cerebro humano dentro de una computadora. Usando circuitos y metales, en vez de redes neurales y grasas, los seres humanos son capaces de explorar lo inorgánico.

Los avances más interesantes están en la biología. La bioingeniería permitió grandes proezas de la personalización genética. Cambios de sexo, partes humanas desarrolladas en un laboratorio y muchas otras cuestiones ya son normales en el mundo. Sin embargo, las posibilidades de combinaciones genéticas pueden alcanzar grandes logros.

¿Y si existiese una modificación genética que deje a una persona más fuerte o más inteligente? ¿Y si dos seres humanos con esas modificaciones tuviesen hijos? El bebé sería más fuerte y más inteligente. En el futuro, la bioingeniería podría darnos el poder no sólo de observar los próximos pasos de la evolución humana, sino también de planearlos.

Notas finales

Los seres humanos nacemos pequeños, débiles y desamparados. Sin la fuerza de un gorila o la velocidad de un leopardo, fuimos originalmente creados para recoger frutas y plantas. Pero un día, un destello de progreso empezó dentro de ese pequeño género. 

En algún lugar entre nuestras primeras herramientas rudimentarias y el tiempo actual, la humanidad creció desde la base de la cadena alimentaria para volverse la fuerza dominante del planeta. Ahora, los seres humanos están mirando hacia el futuro y este está bajo su control. El destino de la humanidad está en manos del Homo Sapiens.

Consejo de 12min

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