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El Milagro Metabólico

El Milagro Metabólico Resumen
Salud y dieta

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 

También disponible en audiobook

Resumen

Probablemente has intentado hacer alguna dieta que no te dio resultados. O sufres o conoces a alguien que sufre obesidad o diabetes. Al menos has leído o te has enterado de algo al respecto. Bueno, según el dr. Carlos Jaramillo, la alimentación del mundo va mal. Falsas creencias, estudios poco comprobables y una industria feroz han sido una combinación explosiva para que las enfermedades hayan aumentado. En este texto desintegra todo esto para enseñarnos sobre el metabolismo y darle un nuevo impulso a la alimentación, la inteligente. ¡Este es tu camino hacia una vida saludable!

El problema metabólico

Si bien trata de no ser pesimista, el Dr. Carlos Jaramillo sostiene que probablemente esta generación de niños probablemente sea la primera en vivir menos que sus padres.

¿A qué se debe? A las enfermedades metabólicas. Entonces, el modelo de salud actual debe cambiar.

Pero antes de adentrarnos en eso hay que definir qué es el metabolismo. El autor propone un concepto bastante claro: “es la capacidad que tienen las células del cuerpo para utilizar adecuadamente el oxígeno y el alimento que entran al organismo con el fin de producir energía”.

En los últimos 50 años han crecido de manera alarmante los casos de obesidad y diabetes. Y esto se debe en buena parte a un estudio hecho por Ancel Keys en 1950. Este sacó conclusiones erróneas sólo en base a siete países, transformando la alimentación para mal.

Básicamente apuntó a las grasas y las calorías como los grandes males para el cuerpo. Pero cuando las compañías hicieron alimentos sin grasa perdieron sabor, así que la reemplazaron con azúcar.

En relación a las calorías, diversas investigaciones han arrojado que contarlas sirve para poco.

Eso, sumado a la creencia de que los problemas metabólicos son culpa de los genes, han llevado a Jaramillo a pensar que vamos por un camino oscuro.

También ve esto en pacientes sacrificados: no bajan de peso a pesar de un estricto control de calorías y rutinas de ejercicios casi para profesionales. Terminan sufriendo.

Sucede que tener un buen metabolismo depende un 80% de la alimentación y un 20% del ejercicio que se realiza. Por más actividad física que hagas, nunca podrás hacerle frente a una mala alimentación.

“Cada comida es una elección y con cada elección que hacemos estamos diciendo qué tipo de información le daremos a nuestro organismo. Con cada bocado estamos eligiendo la salvación o la enfermedad. No hay punto medio. Cada comida es decisiva”, afirma el autor.

Asimismo, existe un grupo de hormonas que alteran el orden metabólico. Jaramillo apunta a la insulina, la leptina, al cortisol y al ácido úrico, siendo la primera la “reina” en esta situación. Es la que regula el comportamiento de la glucosa en nuestro cuerpo después de comer algo.

Otro gran tema es la ansiedad. Cuando el apetito crece, el organismo quiere algo dulce. Busca azúcar, por lo que la insulina y su “pandilla” empiezan a trabajar. Como el azúcar es adictivo, la industria se aprovecha y lo pone en cuánto producto puede.

Aunque aquí el autor aporta una mirada más positiva. Cree que encontrar una solución es posible. Para eso, primero hay que reconciliarse con uno mismo tomando la mejor decisión posible a la hora de comer. Y si no se puede, también hay que ser capaz de perdonarse para poder empezar de nuevo.

Por otro lado, menciona a la inflamación intestinal como otro causante en el trastorno del metabolismo.

En síntesis, si la flora intestinal se encuentra alterada contribuirá a la inflamación corporal porque actuará como una infección crónica. De esta forma, el desbalance hará que el organismo luche todo el día contra un intestino inflamado.

Lo bueno es que la inflamación crónica tarda en aparecer, no sucede de la noche a la mañana y se puede detener.

Sólo recuerda tener una buena alimentación. Al fin y al cabo, debes cuidar dos filtros, el intestinal y el cerebral. La forma más amorosa de hacerlo es pensando y eligiendo a la hora de comer.

¿No quedó claro? La alimentación es la mejor medicina que tienes al alcance de tu mano antes de llegar a un quirófano. Si no la cambias, nada va a cambiar.

Los mitos metabólicos

A lo largo de esta parte de su libro, el autor intenta desvelar cuáles son los mitos que existen acerca de diversos temas en relación al metabolismo.

Por ejemplo, con los alimentos, Jaramillo menciona estas cinco:

  • Las proteínas: no son tan beneficiosas. Junto a una combinación explosiva de estrés, poco descanso, sedentarismo y baja autoestima, pueden generar la estimulación de un cáncer.
  • Las grasas: a diferencia de lo que se cree, dan muchas ventajas. Ayudan a controlar el metabolismo, son cardioprotectoras y cerebroprotectoras.
  • Los carbohidratos: los vegetales son carbohidratos. Por lo tanto son la base de la alimentación ideal, la que te permitirá controlar tu metabolismo.
  • Los lácteos: los productos deslactosados y descremados, que supuestamente son light, no colaboran porque les quitaron lo único beneficioso de los lácteos, las grasas.
  • El gluten: hay que evitarlo a toda costa, sin importar si eres celíaco o no. Salvo que desees que tu intestino se descomponga.

En cuanto a la actividad física, Jaramillo menciona a entrenar en ayunas. Esto es algo que durante mucho tiempo se sostuvo como algo negativo. Sin embargo, hay pruebas de que realmente ayuda a quemar la grasa del cuerpo.

También es positivo combinar “cardio” con pesas. Son actividades complementarias, no hay una mejor y otra peor generalmente se piensa. La primera ayuda a la circulación, mientras que la otra colabora potenciando a los músculos.

En contrapartida, entrenar en exceso y dormir poco es una combinación peligrosa. Tener un descanso adecuado es fundamental para regular el metabolismo. Tan simple como eso.

Volviendo a la alimentación, no está mal de vez en cuando comer un postre. Lo importante pasa por tener un equilibrio a la hora de hacerlo. Mañana vuelve a tu rutina diaria y listo.

Por otro lado, el autor comenta una serie de creencias colectivas que son falsas y no colaboran en nada:

  • “Comer a deshora engorda”.
  • “Los niños necesitan dulce”.
  • “Los flacos pueden comer lo que quieran porque no engorda”.
  • “Se necesita fuerza de voluntad para comer bien”.
  • “Es normal tener hambre todo el tiempo”.
  • “Hay que darle al cuerpo lo que pide”.
  • “Es pecado dejar comida en el plato”.
  • “El desayuno es la comida más importante del día”.

Desterrar estas dogmas engañosas nos guiará hacia una alimentación más saludable e inteligente a escala comunitaria.

El milagro metabólico

Entre tantos conceptos, pros y contras surge una pregunta, ¿qué comer? ¿cuáles son las comidas ideales?

Jaramillo plantea una regla universal: “los seres humanos debemos alimentarnos principalmente de todas aquellas maravillas que nacen de una planta que crece en la naturaleza y jamás de los productos que nos brinda una planta industrial”.

Por otro lado, recomienda tener lejos de casa este tipo de alimentos para encaminarse hacia la alimentación ideal:

  • Nada de azúcar.
  • Los lácteos de origen animal.
  • Los embutidos industriales.
  • Los enlatados.
  • Los jugos de fruta.
  • El cacahuate.
  • La comida procesada.
  • El alcohol.
  • Cereales de caja.
  • Los productos de panadería y pastelería.
  • La pasta.
  • La carne de cerdo.
  • Las salsas industriales.
  • Los aceites vegetales.
  • Alimentos “hidrogenados” o margarinas.
  • Las comidas en aerosol.
  • Productos con nombres “tiernos” y diminutivos.
  • La Dirty Dozen o la “docena sucia”, o sea, las frutas y vegetales con más pesticidas (fresas, espinacas, nectarinas, manzanas, uvas, duraznos tradicionales, cerezas, peras, tomates, apio, las papas y los pimientos morrones).
  • La terbutil hidroquinona, TBHQ.
  • Productos con nitritos o nitratos.
  • Los alimentos con sabor artificial.
  • El famoso color “caramelo”.
  • Frutas y vegetales perfectos.
  • Los batidos milagrosos.
  • Los suplementos de gimnasios.
  • Otros compuestos como los emulsificantes.
  • Los contenedores de plástico.
  • Carnes importadas.

¡Calma! Aún tienes las frutas y vegetales, la columna vertebral de una alimentación saludable.

Por ejemplo, para contrarrestar la Dirty Dozen están los Clean Fifteen -los “quince limpios”-: el aguacate, el maíz dulce, la piña, el repollo, la cebolla, los guisantes, la papaya, los espárragos, el mango, la berenjena, el melón, el kiwi, el pomelo, la coliflor y el brócoli.

También son beneficiosos para el cuerpo las grasas saludables, las proteínas animales, los huevos, las proteínas vegetales, las especias, los líquidos, las leches vegetales, el café y los vinagres y fermentados.

Ahora, ¿cómo comer todo esto? Empecemos por los carbohidratos, que deben ser la base de cada plato. En especial los vegetales. En números, de esos que a muchos les gustan, asegúrate que el plato sea un 75% verduras.

Con las carnes, cerca del 25% del peso de las carnes blancas, y aproximadamente el 30% de las rojas, son proteína efectiva.

Entonces lo ideal es incluir entre dos y cuatro formas de grasas saludables. Al menos es lo que recomienda Jaramillo a sus pacientes.

Estas grasas saludables han probado ser altamente protectoras del metabolismo, del sistema cardiovascular, de las funciones cerebrales, neurológicas, cognitivas y antiinflamatorias.

En resumen, su dieta debe tener: un 35% o más de grasas saludables, un 20% de aporte proteínico animal o vegetal y el restante porcentaje de carbohidratos, es decir, de vegetales fibrosos.

Para el autor, “todas las dietas funcionan” y “todas las dietas fallan”. Al principio te pueden resultar porque pierdes algo de peso. No obstante, cuando el cuerpo se acostumbra, vuelves a ganar peso.

La forma de salir del estancamiento puede tener dos variantes. La primera es variar la frecuencia con la que comes, mientras que la segunda es cambiar la calidad de lo que comes.

En cambio, si tienes tu metabolismo controlado, puedes variar un poco los porcentajes de los macronutrientes usando tu sentido común. Evitarás acostumbrarte al mismo ciclo si, por ejemplo, un día tu dieta puede ser más alta en grasa y menor en carbohidratos, y al otro día al revés.

Por otro lado, el autor hace una mención especial sobre el ayuno. Cuenta que el ayuno sana. Tener períodos intermitentes de ayuno te ayudará a alejar a su organismo de la diabetes, el hígado graso, los ovarios poliquísticos y varias maneras de infertilidad.

Pero hacerlo tiene que ser un acto totalmente voluntario y consciente. Se trata de una pausa en un mundo voraz que está comiendo permanentemente.

Notas finales

En el final de su libro “El milagro metabólico”, el dr. Carlos Jaramillo, realiza un balance de todo lo aprendido durante este espacio.

El colombiano empieza dando un panorama crudo pero realista sobre cómo ha cambiado para mal la alimentación en todo el mundo durante los últimos 50 años. La combinación de estudios dudosos y la avaricia de la industria ha hecho estragos.

Como consecuencia, han aumentado las enfermedades metabólicas, como la obesidad y la diabetes.

También desmenuza y tira por la borda una serie de grandes mitos relacionados con la alimentación que se han instalado en el imaginario colectivo.

Por último, menciona qué alimentos deben ser eliminados de nuestras casas y cuáles tienen que ser añadidos a nuestra rutina diaria. Asimismo, explica cómo consumirlos.

Pero quizás lo más importante sea que en todo momento enseña. Este libro sirve de gran ayuda para educar sobre algo que casi ni vemos en escuelas o institutos.

Porque para tener mayor expectativa de vida necesitamos tener una alimentación inteligente. Aquí empieza ese camino.

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¿Quién escribió el libro?

El doctor Carlos Jaramillo es un médico especializado en Medicina Funcional. Pasó por las Universidades de La Sabana y Yale. También se formó académicamente en las... (Lea mas)