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Amor o dominación: Los estragos del patriarcado

Amor o dominación: Los estragos del patriarcado Resumen
Psicología y Sociedad y política

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9789500758987

También disponible en audiobook

Resumen

Laura Gutman aborda las consecuencias del desamparo infantil y la dificultad que genera en la adultez, donde se busca saciar las necesidades básicas insatisfechas en los vínculos que generamos.

El libro tiene como objetivo que los jóvenes y adultos de hoy puedan ser cada vez más responsables en relación a lo que generan y lo que acontece en sus vidas.

La incipiente capacidad de amar se ve eclipsada al vivir en medio del vacío que nos rodea, y haremos todo lo posible por recuperarla a lo largo de nuestra vida. ¡Anímate a cambiar!

El patriarcado y otros sistemas

Es de vital importancia poder entender que toda percepción de la realidad está atravesada por la lógica del patriarcado. Se ejerce un sistema de dominación de unos respecto a otros, y esto se logra a través de la guerra donde se obtiene el poder y la autoridad.

La autora cita a Eisler, quien propone la idea de dos modelos básicos de sociedad. Un modelo dominador, donde hay jerarquización de una parte de la población sobre otra, y otro solidario, donde la diversidad no es síntoma de superioridad o inferioridad de condiciones.
Así, deja de ser preponderante hablar de políticas de izquierda o derecha.

Para salir de la lógica del patriarcado, Gutman propone conversar sin defender verdades absolutas, con respeto y sin juzgar los pensamientos ajenos. Dependemos de la cooperación y no de la competencia.

El maltrato en los partos y la represión sexual

La separación del cuerpo del recién nacido con su madre es el puntapié inicial para generar modelos de dominación. Frente a la hostilidad que se presenta, el niño tiene dos opciones: tomar un rol pasivo, o un rol activo. Así empieza a crecer un pequeño guerrero listo para batallar, gestando al patriarcado.

En la crianza de estos guerreros, es fundamental el papel de su madre, que habiendo sufrido (también) el desamparo, congela sus emociones para disminuir el dolor. Lo que imposibilita que a la hora de maternar, pueda recuperar su instinto de apego.

Sin embargo lo instintivo en algún momento aparece pero la progenitora no le da lugar ya que sigue el orden del amor universal, lo que toda una sociedad hace, ella lo repite sin preguntarse si es lo mejor, tomando una distancia emocional con su hijo desde el primer momento.

La hostilidad a la que la criatura es sometida desde que sale del vientre de su madre (anestesiada, congelada de sus emociones por miedo), lo libra al vacío y a la búsqueda de recuperar las sensaciones placenteras que tenía antes de salir al mundo exterior. Esto se transforma en impulsos sexuales, que también serán reprimidos por el patriarcado.

El abuso sexual 

El abuso forma parte de la lógica de dominación del patriarcado, es intrínseco a él. La autora plantea que se trata de una desesperación primaria por ganar una batalla antes de que el enemigo nos destruya a nosotros.

Estas prácticas siempre están sostenidas por la falta de amor primario. El sujeto criado en una dinámica de abuso, organizará su supervivencia de diferentes maneras posibles. Al registrar el abuso que perpetuamos sobre alguien más débil, podremos decidir si queremos cambiar a favor de los demás, o no.

Laura Gutman, en su institución, realiza biografías humanas e intenta construir la historia pasada de cada individuo. Es muy difícil en situaciones de abuso, ya que los pacientes toman medicaciones que separan al ser de sus sentimientos.

En este punto, cabe destacar las consecuencias del abuso sexual materno. La persona que a su vez cobija, también es quien destruye y daña, lo que produce una desorganización psíquica del niño. Para sobrevivir al abuso de su madre, el niño no tiene más alternativa que negar lo que le pasó, tergiversando la realidad y enloqueciendo.

Distancia emocional disfrazada de sexualidad libre

Muchas veces, lo que suele pasar es que la liberación no ha sido tan libre como se piensa, sino que ha sabido construirse como refugio ante el desamparo afectivo. Las heridas que tiene el individuo se verán cuando genere una distancia emocional tal que no le permita conectarse con una sexualidad plena y honesta.

Cuando se separa el alma del cuerpo, es muy difícil poder tener una sexualidad libre, despojada de prejuicios, ya que estamos utilizándola como escape a nuestras emociones. No abordamos ningún acontecimiento emocional y conectado, sino que lo automatizamos creyendo que eso es lo correcto.

El despliegue de la sexualidad conectada será posible cuando el individuo acaricie al niño interior herido para resarcirse, y así poder construir sanamente, a consciencia.

Secretos y mentiras

La mejor manera que tienen los sistemas de dominación para controlar y perpetuarse, es dominar a los niños. Muchas veces esto se realiza a través de la mentira y los secretos, quitándole la capacidad de elección al individuo, tergiversando su propia realidad.

El dolor del desarraigo, las mentiras, los secretos, generan una aflicción tan grande que se pierde la sintonía, produciendo una desconexión entre lo emocional y corporal muy grande que costará mucho trabajo recuperar para poder estar en armonía.

Para ser capaces de abordar nuestros problemas es necesario hacer la biografía humana, donde se desanda la verdadera historia. En este proceso, al profesional a cargo de acompañar al paciente en su descubrimiento lo llamamos behancheador. Juntos detectan los niveles de soledad y desamparo a los que el consultante estuvo expuesto en su niñez, entendiendo qué estrategias de supervivencia adquirió y cómo modificarlas.

Realizar estos procedimientos es de suma importancia incluso para vincularnos sexual y afectivamente, solo cuando curemos al niño herido podremos desarrollar una sexualidad conectada y generosa para con nosotros mismos y el prójimo.

Abuso materno

Cuando una madre busca en su hijo las respuestas a sus necesidades básicas insatisfechas, se produce un quiebre en el cual el niño deberá complacer a su progenitora constantemente, postergando sus propios deseos, incluso de adulto.

De esta manera viviremos en un mundo al revés, donde los niños serán los protectores de sus madres. Llamamos abuso a la dinámica en la que la madre se alimenta de la presencia del niño para llenar su propio vacío. A veces se cristaliza en las elecciones de profesiones, donde ese niño buscará la aprobación de ella aunque no sea lo que le haga feliz.

La criatura siempre tomará por cierta la palabra de su madre, sea lo que sea que diga, no desconfiará de ella. Si lo que se enuncia es que ese niño no ayuda, que la madre no da a basto por su culpa, o que el padre es violento, la criatura lo tomará como verdad absoluta y tratará de complacer los deseos de su madre, que es quien (según ella misma) más sufre.

Una vez que el behancheador y el paciente tienen todo el panorama claro, el adulto deberá tomar sus propias decisiones acompañado por la mirada objetiva y palabras que ayuden al niño debilitado que aún vive en el adulto.

De niñas abusadas a madres entregadoras

Para comprender cómo funciona la entrega, debemos hacer un repaso por la historia de ese niño, pero fundamentalmente de esos padres, para poder detectar el encadenamiento de abusos y desamparos.

El guerrero que somos, que discute y pelea en el territorio hostil, se pierde allí y descuida al niño. Esa criatura buscará amor y se encontrará con sus depredadores. La madre deberá elegir si cuida su pellejo y escapa, o se encarga de ese niño desamparado. En la primera opción se produce la entrega, no hay señales que pueda oír estando así de aturdida.

A través de la biografía humana, se busca generar herramientas en el adulto para tener recursos que asomen la verdad y así alguna vez poder cambiar el rumbo de la historia de los descendientes.

El pulso de dominación

Si bien es entendible que luego de procesar todo lo desarrollado, se haya generado una necesidad por salvar a cada niño desamparado que nos crucemos, vayamos paso por paso, y revisemos las instancias individuales. De dónde venimos, quiénes fueron nuestros ancestros, y cómo eso nos afectó.

Una vez conocida la realidad individual y desarrollado las capacidades propias en nuestra vida privada se plasmará lo mismo en términos colectivos. Las lógicas de nuestros modelos son iguales a funcionamientos en una escala social.

Como la sociedad es un conjunto de individuos desamparados, hambrientos de amor, estableceremos sistemas de dominación muy alejados del sistema de solidaridad. Es imposible que suceda otra cosa, ya que es lo único que conocemos y ni siquiera lo sabemos. No reflexionamos ni pensamos algo diferente, y eso nos resulta seguro.

Esto es lo mejor que le podría pasar al patriarcado: se forma una masa que no se interpela con nada, y se aleja cada vez más de la conexión entre el cuerpo y las emociones. En este panorama, con personas sometidas desde la primera infancia, cualquier hombre o mujer que presente cierto énfasis en su discurso, nos convencerá de seguir su deseo.

El sistema tiene como mejor aliado a los medios de comunicación, con un papel preponderante en la circulación de información, y la elección de la misma es realizada por los dominadores. De nuevo nuestros deseos postergados, por lo que creemos que queremos, siguiendo el deseo de quien tiene más poder.

Lo que queda por hacer es revisar los discursos individuales y así los engaños que se replican una y otra vez en lo colectivo. Desarmar el engaño general dependerá de quienes logren hacerlo primero de manera particular.

Para lograrlo, debemos cuestionar lo aprendido en pos de generar una sociedad solidaria donde nos hagamos cargo de las decisiones que tomamos y sus consecuencias, desarrollando nuestro propio criterio.

Notas finales

“Amor o dominación: Los estragos del patriarcado” nos demuestra la importancia de poder abrazar al niño que fuimos, para poder construir nuevas formas en un sistema solidario, donde la prioridad sea el confort del niño.

Cuando la demanda de la criatura nos incomoda, nos corresponde no echarle la culpa a él, sino revisar nuestros niveles de desamparo infantil vivido. La capacidad de amar se ve minada durante la niñez, pero está allí, solamente hay que rescatarla junto al niño interior.

Desde que somos pequeños nos entrenan en un sistema de dominación, sometidos a los deseos ajenos. Luego debemos elegir qué lugar ocupar: el dominador o dominado. Para esto revisaremos nuestra biografía humana y tomaremos decisiones en favor o en contra del prójimo.

Es fundamental revisar la maternidad desde un lugar abarcativo, ya que todos nacemos del vientre de una madre y lo que aconteció ha determinado nuestra existencia. Una vez revisada nuestra historia, tendremos la posibilidad de elegir libremente.

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¿Quién escribió el libro?

Escritora y terapeuta, dirige su propia institución en Argentina. Publicó libros sobre maternidad, paternidad, adicciones y violencia social. Es considerada una referencia en el estudio de la infancia y las consecuencias del desamparo mater... (Lea mas)