Tu Coeficiente Relacional Resumen - Ángel Joel Méndez López

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Tu Coeficiente Relacional

Tu Coeficiente Relacional  Resumen
Desarrollo personal

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Tu coeficiente relacional

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 

También disponible en audiobook

Resumen

Aunque los pensamientos inteligentes pueden ser considerados una ventaja para los que no los poseen, tener un elevado coeficiente relacional es otra cualidad que necesitamos trabajar.

Actúa sobre la base permanente de los pensamientos inteligentes, que nos hacen lograr discernir y determinar, con la mayor precisión posible, cuales son nuestras necesidades verdaderas y como estas influyen en las personas con las que interactuamos todos los días.

Ángel Joel Méndez es el responsable de mostrarnos las claves principales para que podamos alcanzar el éxito y la felicidad. Tu coeficiente relacional es como un gran viaje, que nos hará comprender un poco más acerca del funcionamiento de la mente, del cerebro, y de cómo trabajar la inteligencia a nuestro favor.

Con 12 minutos de clases, aprenderás como usar tu coeficiente relacional a tu favor.

Tu felicidad no se produce al margen de las relaciones humanas

No es posible quedarse todo el tiempo aislado de otras personas.

Somos seres sociales. Es imposible que vivamos sin tener ninguna interacción humana. 

Somos como el flujo del agua, libres y continuos, con múltiples formas distintas y que brotan, discurren y vuelven a brotar. 

Cada uno de los seres humanos son movimiento, energía e impulso continuo. En la vida, vamos a oscilar y construir una obra siempre en movimiento.

El contacto, la relación y los vínculos son una necesidad humana como cualquier otra: comer, respirar, tener buena salud, ejercitarse.

Somos lo que somos como resultado de las interacciones en nuestra vida, pues interiorizamos la realidad externa de muchas maneras diferentes. 

Cada ser humano es una construcción eterna, que se mueve y que mejora con cada una de las interacciones que tenemos. Nadie se hace sólo, todos nosotros nos construimos cada segundo de vida.

Necesitamos de los demás seres humanos, cada enlace es una asociación. No somos islas abandonadas en el medio del océano, sino que nos baña el mar de las personas que surgen alrededor, que pueden quedarse durante mucho tiempo en nuestras vidas o pueden pasar de forma breve.

La interrelación trae vínculos y nexos constantes, son un estado natural de existencia del que somos dependientes por naturaleza. Por lo tanto, cada vez que nos abrimos a los cambios y al dinamismo de la vida y de la interacción con las personas, nos preparamos más para movernos hacia el éxito. 

Tu éxito no se produce al margen de las relaciones humanas

No existe éxito posible al margen de las relaciones humanas. Todos los éxitos están vinculados directamente con las relaciones que establecemos con las demás personas, ya sea con la familia, el trabajo o el amor. En todas las áreas de nuestra vida. 

El éxito particular necesita y depende de la presencia de otros. 

Para desarrollar nuestro coeficiente relacional, la clave necesaria para seguir es tener personas a nuestro alrededor.

Al permitirnos que otras personas formen parte de nuestro éxito sostenible, tenemos una actitud que nos hace seguir hacia adelante, poniendo a las personas cada vez más cerca de nosotros.

El éxito estará en el máximo esplendor cuando comprendamos la necesidad de gestionarlo, construirlo y compartirlo con los demás.

No es posible alcanzar el éxito solo, porque es un camino que tiene muchos acompañantes, que lo ven y lo construyen. Aunque se llegue a la cima solo, son los otros los que descubren cuestiones que nosotros a veces ignorábamos. 

Si no hay otros viajeros en este camino, seguro que por los menos hay alguien que nos escolta y reconoce la importancia del camino.

Tu conocimiento personal te facilita el conocimiento y las relaciones con los otros

Cuanto más te conoces, más conoces a los otros. Y esto es fundamental para tu éxito.

La transparencia te hace encontrar en el viaje del auto descubrimiento una manera más adecuada de comprender la vivencia colectiva. Mirarte adentro es fundamental, pues las advertencias en primera persona te harán comprender mejor como resolver los problemas que puedes tener con otras personas que se relacionan contigo.

El conocimiento personal es la puerta para conocer las relaciones y el comportamiento individual de cada una de las personas, dejándolas más fluidas. 

Mírate en el espejo y acéptate como eres, estimándote y aprendiendo a proyectarte con todo tu ser. Piensa ¿cuál es el escenario más adecuado para ti? e imagínatelo en tu mente, cuestiónate ¿de qué manera actuarías en cada una de las situaciones que pueden aparecer?.

Al impregnarte en la sociedad, ella tendrá menos efectos negativos en ti si te conoces y sabes cuáles son tus límites. Tu coeficiente relacional te dará una mayor capacidad de desarrollarte al ocupar tu propio sitio, mostrando tus competencias para relacionarte con todos los que te rodean. 

Conocerte y aceptarte es fundamental, un ejercicio diario.    

Haz que tus palabras y tus acciones sean atractivas para los demás

Si nos mostramos como personas coherentes, encontramos eco e influenciamos a otras personas. Actuar de manera coherente atrae el reconocimiento con mayor facilidad.

Pues, si tenemos un comportamiento desproporcionado o una conducta sin propósito, nuestra imagen no será bien vista y la tendencia es que las buenas personas se alejen de nosotros, mientras atraemos sólo a los que tienen malas actitudes.

Nuestra sociedad posee contradicciones y antagonismos todo el tiempo, pero las personas bondadosas, humanas, implicadas, comprometidas, responsables y alegres destacan como referente y son un ejemplo a seguir por todos los que les rodean. 

Actuar en contracorriente no es fácil, pero es necesario para que tengas una vida digna y con plenitud. 

Cuidar la forma en la que nos relacionamos en la sociedad, ayuda a nuestro desarrollo y formación. Las estrategias de comunicación necesitan ser inteligentes para mejorar y cambiar nuestras relaciones. 

Debemos proyectar una expresión que nos permita mostrarnos como personas que priorizan la coherencia y las buenas relaciones.

Y aunque a veces no podamos dar la debida atención a esto, nuestra imagen es todo lo que tenemos, y debe ser preservada.

Interactúa sobre la base de un pensamiento inteligente

Las personas con un gran coeficiente relacional suelen actuar sobre la base permanente de pensamientos inteligentes.

Un pensamiento inteligente logra discernir y determinar con mucha precisión las necesidades ocultas de las personas con las cuales interactuamos. También nos ayuda para  tener en cuenta de que manera es posible mantener una relación concreta. 

Todo el pensamiento inteligente tiene la capacidad de conducirte hacia puntos de conexión con otros seres humanos, haciendo que tus relaciones sean mejores de lo normal. 

Si interactúas teniendo como base un pensamiento inteligente, el resultado será una interacción determinante para tu vida y ganarás mucha importancia en la vida de las otras personas.

Estarás en un grupo de personas inspiradoras, siendo alguien indispensable.

La inteligencia no es solo el conocimiento que aprendemos en la escuela, sino también la mejor manera de comprender al ser humano.

Interactúa sobre la base de un equilibrio emocional 

Aunque la interacción humana deba ser trabajada sobre la base de la inteligencia, no se puede olvidar la importancia del equilibrio emocional.

El cociente relacional está encuadrado en el marco de la inteligencia emocional, pues nuestro desarrollo personal tiene una gran repercusión en ella.

Las emociones tienen un gran valor y esto lo reconoce hasta la ciencia. Las emociones, cuando adecuadas, son autorreguladas y ayudan a nuestro bienestar, llevándonos a la máxima potenciación de lo que somos. 

Interactuar sobre la base de un equilibrio emocional te hará ver que los propósitos vitales logran alcanzarse con más facilidad, pues el equilibrio emocional es cardinal para obtener éxito, felicidad y realización, además de plenitud, bienestar y mejora.

La condición humana como algo relacional no puede ser olvidada, teniendo en cuenta que necesitamos dar espacio a los sentimientos. Comprender el significado de las expresiones del otro e incorporar este aprendizaje en nuestras vidas es la prueba de que no somos seres terminados, sino que nos construimos día a día.

Las dinámicas de los encuentros nos dejan actualizados y resignificados. 

Cuando hacemos un acercamiento afectivo a través de la comunicación, tenemos el condimento necesario para el crecimiento humano multilateral, no solo el tuyo. 

Cuando piensas en el otro, piensas y actúas para ti también.

Aprende a ponerte en el lugar del otro

La única manera de comprender la realidad concreta del mundo es aprendiendo a ponerse en el lugar de las personas. Por supuesto, esto no es una actitud que se puede hacer de forma total, pero la intención es necesaria para trascender el ombliguismo que nos aísla y repele, debilitándonos frente a lo que ocurre alrededor con otras personas.

Cuanto mayor es el coeficiente relacional, mayor será la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Desarrollar la empatía hace crecer tu universo particular, dando fuerzas a la capacidad de sensibilizarte y conectarte con todos los que te rodean.

Estar en la piel del otro, ejercitando la empatía, evita que seas pusilánime o termines desmarcado de lo ajeno. Es aquí donde se construye, impulsa y emprende la convivencia humana.

Ponerte en el lugar del otro te humaniza mucho más y te acerca a la excelencia.

La construcción solidaria es el mejor camino a seguir.

Aprende a escuchar al otro

Escuchar al otro es la mejor forma de ponerte en su lugar.

Cuando escuchas, te adentras en el universo vital del ser diferente. Si hacemos este ejercicio sus palabras nos transportan y catapultan a una realidad con dirección y sentido desconocido.

Son las palabras las que nos conectan al mundo interior de cada uno, con su proyecto y su ser distinto al nuestro.

Las palabras nos dan pistas de qué ocurre, pero solo con el ejercicio de escucharlas y usar nuestros oídos con la debida atención podremos comprender, de facto, quién es el otro y cuáles son los malos acontecimientos que le pueden provocar una crisis.

Cada palabra carga un significado distinto y el universo de cada uno de los seres humanos tiene muchos significados. 

Escuchar es un ejercicio diario, con aprendizajes que pueden sorprendernos.

Aprende a construir con el otro

Por último, si tienes la capacidad de escuchar al otro, puedes construir con él una nueva realidad. 

Las aspiraciones por mejorar lo que somos, cuando son sustanciales, nos permiten hacer un cambio socialmente significativo, aunque no sea perfecto.

Cada mejora puede ser diferente para cada uno de nosotros, por eso tener en cuenta que se trata de una construcción colectiva, que debe ser trabajada con empatía y escuchando al prójimo, nos permitirá ser verdaderos obreros de mejores días. 

Los que no aprenden a construir con el otro, no mejoran las cosas de manera efectiva, pues estas construcciones nos reafirman en nuestra personalidad.

Cree en las personas más que en las apariencias

Necesitamos apostar mucho más en las personas que en las apariencias.

Pues la segunda cambia día a día. Los que tienen un coeficiente relacional significativo creen en las personas sin importar su físico y sin juzgar sus apariencias. 

Cuidan y protegen a otros seres humanos tales como son, sin pensar en modelos que deben seguir, ya sean de belleza o de comportamiento, de acuerdo con los gustos particulares que tienen.

Creer en las apariencias es una manera de estar ciego y no entender que cada ser humano tiene un lado interior mucho más importante que el exterior, que poco nos define. 

Notas finales

En el fin del viaje prometido por Ángel Joel Méndez en Tu coeficiente relacional, podemos comprender que el término que da título a su obra está muy relacionado con la observación.

Desde mirar a nuestro interior hasta tener la capacidad de ponernos en el lugar de los otros, el coeficiente relacional es la manera más humana de comprender que la inteligencia es mucho más que una habilidad cerebral que tenemos y cultivamos. 

Aprender que jamás estamos solos, ver que alrededor hay personas interesadas en ayudarnos si las ayudamos y comprender que el ser humano es una especie que no puede vivir aislada del mundo, son algunas de las principales enseñanzas de este microlibro. 

Usar el coeficiente relacional es tu obligación, lector, en tu camino hacia el conocimiento productivo. 

Consejo de 12min

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