Pequeño cerdo capitalista Resumen - Sofía Macías

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Pequeño cerdo capitalista

Pequeño cerdo capitalista Resumen
Inversiones y Finanzas y Economía

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Pequeño cerdo capitalista

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9786073169561

También disponible en audiobook

Resumen

En tiempos de crisis económica a gran escala en América Latina, resulta fundamental tener una buena finanza personal. Al fin y al cabo, será lo que permita que tu dinero aumente y tengas un futuro mejor. Con consejos sencillos de aplicar, Sofía Macías nos enseña a ahorrar sin importar de qué o cómo vivamos. Las herramientas que brinda son aplicables para todo el mundo. ¿Estás listo para conocerlas?

Nunca es tarde para empezar a ahorrar

Para poder ahorrar hay que tener motivación. Además es algo difícil de hacerlo sin experiencia previa. En ocasiones, pequeños avances pueden ser el puntapié para tener las ganas de hacer el esfuerzo que esto implica.

Tenemos que ser claros de entrada. El nivel de ingresos tiene que ver poco o nada con ahorrar.

Generalmente se usa como excusa, sobre todo al cobrar tus primeros salarios, que el dinero no alcanza. Hay varias causas: te emociona “ganar tu propia plata” y sientes que eres más libre de gastar o piensas que ahorrarás cuando tengas dinero para hacerlo. Pero principalmente visualizas el ahorro como un sacrificio, en lugar de una inversión para tí mismo.

Si eres soltero y sin compromisos, ahorrar debería ser una premisa en tu vida. Si desde tu siguiente aumento de sueldo mandas el extra directo al ahorro, como nunca lo viste, no lo extrañarás y será sencillo ahorrar.

Eso te irá permitiendo independizarte. Tendrás un buen “colchón” para afrontar tus primeros meses desde que abandonas tu casa familiar.

Aunque en cualquier momento puedes aprender a planear, a ahorrar y a alcanzar metas que quizá no has logrado por descuidar esta área de tu vida. Y más que poder, lo necesitas.

Puedes aplicar cuatro tips. No lo dejes al último, haz el hábito, aplica el “quítenmelo, que me lo gasto” y cuéntale a quien más confianza le tengas para que te jale las orejas si no cumples con tu plan de ahorro.

La verdadera razón de por qué es necesario ahorrar, sentarse a hacer números y ver en dónde recortar, es justamente saber cómo lograremos financiar nuestros sueños. Lo que gastas de más hoy en cosas que no te importan tanto, le roban dinero a aquellas que realmente quieres para tu futuro.

Si te ocupas de tus finanzas no tienes por qué dejar a un lado tus verdaderos sueños porque no te alcanza.

La mayoría soñamos de manera volátil, sin tener en cuenta cuándo y cuánto nos costará llevar a cabo nuestros deseos.

Para que una meta funcione tiene que tener cuatro cualidades. Primero debe ser específica, definiendo qué significa tu meta y cómo medirás los logros. También tienes que incluir el monto exacto.

Además es importante fijar una fecha de término. Normalmente si no lo calendarizamos se nos va el tiempo. Ni nos comprometemos realmente con la meta y no tomamos las acciones intermedias para alcanzarla.

Por último sólo resta explicar el cómo del asunto. Lo interesante es qué vas a hacer para lograrlo. La idea es conectar la meta a un cambio de hábito específico. Hacerlo así tiene dos ventajas: tienes claro de dónde va a provenir el dinero y es más fácil que lo cumplas porque tienes visualizado para qué lo estás haciendo.

Para elaborar un presupuesto debes conocer algunos consejos, fundamentalmente para que sean apegados a la realidad. Necesitas realizarlo anualmente, reuniendo la información mes a mes.

El momento en el que recibes el dinero es importante también para la planeación. Así puedes ahorrar con anticipación para cuando se presente el desembolso.

No te olvides de los gastos periódicos que tienes a lo largo del año. Tampoco de incluir las anualidades de la tarjeta de crédito y las mensualidades de todos tus créditos.

En los ingresos debes discriminarlos por categorías para tener en claro de donde provienen. Además, claro, anota le periodicidad de cada uno y la fecha en que lo recibes. También calcula qué monto te deja cada uno.

En tanto que para registrar los gastos puedes ordenarlos de lo que más valoras a lo que menos te importa. Sino hazlo igual que con los ingresos, por tipos.

Una vez hecho esto, llena una tabla de equilibrio donde estén los totales de los ingresos y los gastos más su respectiva diferencia.

Si tus ingresos son mayores que tus gastos, estás del lado correcto. Mientras que si si son iguales hay que ver qué puedes recortar para tener recursos extras. En cambio si tus ingresos son menores que tus gastos hay que poner manos a la obra rápido para ajustar porque seguramente estás endeudado y te estás comiendo tus ahorros.

¿Cuáles deben ser tus recortes en este tipo de situaciones? Puedes identificarlos como gastos grandes, gastos hormigas que se van acumulando, comisiones y cobros, membresías que no usas o pequeñas flojeras.

Cómo sacarle provecho a los bancos

De vez en cuando todos pasamos por algún imprevisto. Se rompe el auto, te quedas sin empleo o tu salud se ve afectada.

Para eso es necesario tener un fondo de emergencia. No es una alcancía donde guardas para sacar cada vez que se atraviesa la oportunidad de una compra extraordinaria. Como su nombre lo dice, es dinero exclusivo para imprevistos, no se gasta o se toca para otros fines.

Lo ideal es que tengas entre tres y seis meses de tu sueldo ahorrado para este fin. También hablando de ideales, lo mejor sería guardar esta reserva en una cuenta separada del resto de tus ahorros. Esto hará que no se mezcle con tu dinero guardado para el mediano plazo y el sueño dorado.

Asimismo necesitas “disponibilidad”, es decir, un instrumento donde saques el dinero sin retrasos y sin penalidades o comisiones.

Para muchos, sus problemas financieros son a causa de los bancos. El problema es que si le echas la culpa a alguien más (en este caso al banco), jamás de los jamases saldrás de tu deuda.

Nunca aceptarás que tienes un problema de administración, de gasto o de conocimiento de esta herramienta, que no tiene que ver con lo que le den o no crédito. Tampoco necesita buscar una solución porque desde su punto de vista el inconveniente es suyo.

Hay que entender que el crédito no es un aumento de sueldo. Teniendo en cuenta eso, no deberías endeudarte por montos que al mes sean mayores al 30% de tu sueldo.

Un error básico que cometen todos los que comienzan a trabajar es que a veces están ahorrando para algo que comprarán o gastarán en más de seis meses -periodo suficiente para meterlo en un fondo de inversión- y lo tienen en la tarjeta de nómina, que no les da nada.

No dejes que tus ahorros sean los bellos durmientes del banco. La mayoría de la gente acumula, pero hasta ahí. La idea es que estos recursos se multipliquen.

Ten en cuenta que en finanzas las ganancias vienen del potencial que tiene cada peso de generar más dinero. Los instrumentos bancarios funcionan así. Tú depositas el dinero en una cuenta de ahorro o un producto de inversión, ellos lo utilizan para darle crédito a otras personas, les cobran intereses y comisiones, y de ahí sacan el rendimiento que te pagan.

Tus metas tienen que ser lo más importante que debes saber para invertir.

Cada instrumento tiene un nivel de riesgo diferente y está hecho para un plazo determinado. Si realmente quieres sacarle jugo a tus inversiones debes pensar más en cuándo vas a usarlo que en el instrumento, llámese bolsa, fondo de deuda, divisas, etcétera.

En términos generales puedes catalogar las metas o necesidades en corto -de hoy a seis meses-, mediano -seis meses a un año- y largo plazo -de un año hasta la eternidad. Entre más pronto vayas a usar el dinero, menos riesgo debe tener tu elección de inversión.

Los instrumentos tienen cuatro variables que te deben importar: liquidez, horizonte, rendimiento y riesgo.

Para obtener buenos rendimientos lo primero es dejar de ningunear nuestro dinero. Cuando lo valoramos simplemente no lo tiramos a la basura, ni dejamos que sea otro el que lo aproveche en lugar de nosotros.

Entre las recomendaciones de la autora figura la Bolsa. Aunque es algo muy a largo plazo, con tres o cinco años por lo menos para ver los primeros resultados. Tampoco puedes meter ahí el dinero que no te puedas dar el lujo de arriesgar.

Asimismo invita a evitar las pirámides financieras, donde sólo terminan ganando los que empiezan con el “juego”. Algo similar sucede con las estafas tipo Madoff.

Una mirada hacia delante

Yendo al caso de México, Macías señala que hay que pensar a futuro. Muy a futuro. Enseña lo básico que debes saber para cuando te toque el retiro.

Cuanto antes empiece más barato será. De esta forma tendrás más tiempo para ganar rendimientos y lo que tienes que invertir es menor. Además, si empiezas joven te puedes ahorrar muchos impuestos a lo largo de la vida, que mejor se vayan para tu retiro.

¿Cómo saber si tengo derecho a un pensión? En México la gran mayoría de las pensiones para el retiro están ligadas al trabajo y a que se hayan hecho aportaciones a algún instituto de seguridad social como el IMSS o el ISSSTE.

Esto quiere decir que si eres trabajador por honorarios -independiente, empresario, etcétera-, que no se haya inscrito voluntariamente al IMSS, desafortunadamente tendrás que arreglártelas por tu cuenta, así hayas trabajado por los siglos de los siglos.

Por otro lado, debes proteger cualquier “bien”. Para eso existen las aseguradoras. Es decir, a cambio de una cuota cada cierto periodo de tiempo aseguran cualquier cosa que valores y que te serían demasiado caras o imposible de reponer con tus propios recursos. Puede ser un auto o los ingresos de tu familia si llegaras a faltar.

En términos generales los seguros de “personas” son cuatro: vida e invalidez, gastos médicos, de automóvil y para la casa.

Siempre es recomendable que consultes a un agente de seguros, porque él puede analizar mejor tus necesidades y darte recomendaciones sobre qué es lo que realmente te serviría más.

Aprender a ahorrar, a gastar mejor, a invertir, conocer el funcionamiento de los productos y servicios financieros y cómo prepararte para tus metas es muy importante. Pero defender tus derechos como usuario es también una manera de dejar de tirar dinero a la basura.

En el sector comercial la instancia para reclamar es la Procuraduría Federal del Consumidor, conocida popularmente como Profeco.

Ahí pueden recibir denuncias por prácticas abusivas o publicidad engañosa (te haya tocado a tí o a otros), asesorarte vía telefónica, por correo o en sus delegaciones si tienes algún problema con un proveedor e informarte tus derechos como consumidor o establecer acciones colectivas contra un proveedor, entre otras.

El equivalente de ésta en los productos y servicios financieros es la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). Aunque por ley todos los bancos deben tener una Unidad Especializada en Atención a Usuarios (UNE).

Para buscar en qué afore estás, unificar cuentas del ISSSTE, asesorarte sobre ahorro voluntario o solicitar tus estados de cuenta, si ya estás registrado y no te llegan, entre varios ejemplos más.

Notas finales

Al finalizar el libro, Sofía Macías elige no despedirse por una lógica razón. Señala que tus necesidades, sueños y metas pueden ir cambiando en el tiempo o incluso por un periodo particular.

Vale la pena volver a releer los conceptos de este texto para refrescar tus ideas sobre finanzas personales.

La teoría ayuda pero no hace milagros, necesitas ponerlo en práctica. Siempre, claro, más pronto que tarde. No es tan difícil y hasta puede resultar entretenido.

Según explica la autora, los pequeños cerdos capitalistas tienen un gran secreto. Sólo tienen un objetivo que no tiene que ver con la avaricia: persiguen sus sueños.

El logro real es que puedan organizar sus finanzas personales y su dinero para que no les estorbe con lo que realmente anhelan hacer en la vida.

Si sientes que has aprendido a que el dinero sea una preocupación menos y una herramienta para conseguir de un modo más sencillo lo que quieres, ya la hiciste.

Tip de 12’

A la par de tener una buena finanza personal, para poder escalar posiciones en tu empresa puedes leer “El negocio del siglo 21”, de Robert T. Kiyosaki. Con el cuadrante del flujo del dinero divide a la persona en cuatro grupo. ¿En cuál estarás tú?

¿Qué aprenderás con este libro?

  • Lo más difícil de aprender a ahorrar es saber cómo empezar, aquí tendrás varias sugerencias para iniciarte en el tema.
  • Cómo sacarle el mayor provecho posible a las alternativas que ofrecen los bancos.
  • Podrás leer un montón de respuestas a la incertidumbre que genera el retiro.

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