Nunca pares Resumen - Phil Knight

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Nunca pares

Nunca pares Resumen
Biografías y memorias y Deportes

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Nunca Pares

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788416029778

También disponible en audiobook

Resumen

Phil Knight relata en primera persona la historia de cómo fundó Nike, una empresa que hoy factura más de 30.000 millones de dólares. Comenzó con otro nombre y con apenas 50 dólares, persiguiendo la idea de importar calzado deportivo económico desde Japón.

Ya en el primer año consiguió facturar 8.000 dólares. Con el paso de los años escaló sin parar, volviéndose una start-up revolucionaria hasta convertirse en una marca universal.

En el camino pasó por innumerables crisis, asumió riesgos audaces y contó con la intervención de un buen número de colaboradores. Descubre los pormenores de esta historia apasionante en este microlibro. Bien, ¡ya puedes empezar a tomar notas!

Ver el mundo para empezar a vivirlo (1962-1963)

Todo comenzó en Portland, Oregon, Estados Unidos. Corría el año 1962 cuando Philip Knight (“Buck” para los más íntimos) volvió a vivir a la casa de sus padres luego de siete años.

Se había formado en Stanford y había cumplido con su tiempo de servicio en el ejército, pero sentía que con veinticuatro años, apenas había vivido. Y su alma se lo cobraba: estaba convencido de que tenía que darle sentido a su tiempo. Quería dejar su huella en el mundo.

Los trabajos convencionales, con horarios estrictos, traje y corbata no combinaban con él. Soñaba con que su vida fuera un juego. Al mismo tiempo, era un deportista tan apasionado como resignado a nunca alcanzar el nivel profesional.

“¿Y si hubiera algún modo de sentir lo mismo que los atletas sin necesidad de ser uno de ellos? ¿De jugar todo el tiempo, en lugar de trabajar?”.

Con esas ideas en mente, decidió embarcar un viaje alrededor del mundo. Pretendía aprender de la historia mundial y visitar lugares sagrados. Además, buscaba dar el primer paso para llevar a cabo un proyecto personal que trabajaba desde sus días de universitario: buscar una empresa de calzado deportivo en Japón y ofrecerles un plan para importar sus productos a Estados Unidos.

Con ahorros propios y la ayuda de su familia, emprendió su viaje. Hawái, Japón, Hong Kong, Vietnam, India, Egipto, Israel, Grecia, Italia, Francia, Alemania e Inglaterra eran algunos de los destinos que formaron parte de su itinerario.

Durante su estadía en Tokio, consiguió cerrar un acuerdo con la fábrica de calzado Onitsuka. Phil dijo representar a Blue Ribbon Sports, una empresa que aún no existía. La inventó en el momento. Cinco meses después de haber iniciado su viaje, retornó a Portland.

Nace Blue Ribbon (1964-1965)

Junto con su antiguo entrenador y leyenda del atletismo estadounidense, Bill Bowerman, fundó oficialmente el negocio en 1964. Su ex profesor estaba obsesionado con el calzado deportivo e incluso tenía ideas para diseños propios. Consiguieron ser los distribuidores exclusivos de los tenis Tiger, productos de la fábrica Onitsuka, en la Costa Oeste.

Su hermana Jeanne, como secretaria, y su compañero de estudios Jeff Johnson, como vendedor, fueron los primeros empleados de Blue Ribbon.

Después de facturar ocho mil dólares en el primer año, Phil proyectaba facturar dieciséis mil en el segundo. Algo que asustó a su banco, que colocó innumerables trabas en su camino para evitar un crecimiento tan precipitado.

Knight, sin embargo, tenía otros planes: “La vida es crecimiento. O creces o te mueres”.

A pesar de su positividad, Blue Ribbon debía enfrentar serios problemas. No sólo los obstáculos bancarios, también tenían que lidiar con los atrasos en las entregas de Onitsuka, que mantenía una pésima comunicación por correspondencia.

Para sentirse más seguro ante la inestabilidad de su vida financiera, Phil decidió buscar trabajo como contador. Fue contratado en Price Waterhouse. Ahí conoció a Delbert Hayes, un contador brillante con una personalidad excéntrica que luego formaría parte de Blue Ribbon.

Un estilo de dirección peculiar (1966-1978)

En 1966, la expansión continuaba al punto de mudar la sede central de Blue Ribbon Sports del sótano de los padres de Buck a un apartamento. Unos meses después, abrieron su primera tienda en Santa Mónica, California.

Acompañando el crecimiento surgieron las disputas territoriales con otros distribuidores de Tiger. Disputas que llevaron a Phil a un nuevo viaje a Japón, aunque esta vez el gerente de exportación de Onitsuka, el principal vínculo de la fábrica con Blue Ribbon, había cambiado. El nuevo dirigente se llamaba Kitami.

Tras convencer al funcionario asiático de que Blue Ribbon contaba con una segunda tienda en la Costa Este (una vez más, algo inexistente en ese entonces), Phil consiguió un contrato por tres años que le concedió a su empresa los derechos de distribución exclusiva para todo el territorio estadounidense.

Por esta época también se incorporaron Geoff Hollister y Bob Woodell, ex corredores recomendados por Bowerman.

Phil se caracterizaba por un estilo de dirección con escasa pero efectiva comunicación hacia sus empleados. Buscaba generar un ambiente de trabajo exento de burocracia y formalidades. No los perseguía, al contrario: a veces les daba demasiada libertad. Pero gracias a eso sucedieron gran parte de los logros de la compañía.

“No le digas a la gente cómo hacer las cosas, diles qué hacer y deja que te sorprendan con el resultado”.

Expansión imparable (1969-1970)

Agobiado por una rutina frenética y repleta de responsabilidades, Phil decidió renunciar a su trabajo como contador y, en su lugar, comenzó a ser profesor auxiliar en la Universidad Estatal de Portland. Allí conocería a una alumna que acabaría trabajando en Blue Ribbon y, meses más tarde, sería su esposa: Penélope Parks.

Recién en 1969, cuando la empresa facturó casi 300 mil dólares en ventas, Phil pudo permitirse recibir un sueldo de Blue Ribbon. Porque todas las ganancias solían reinvertirse en la misma compañía. Por fin, Buck pudo dedicarse exclusivamente a su empresa que, para este momento, contaba con unos cuarenta empleados.

En otoño de 1969, Buck y Penny tuvieron su primer hijo: Matthew. Los empleados estaban felices con sus trabajos y las ventas seguían en aumento. Todo parecía marchar bien.

Un año más tarde, llegó un nuevo viaje a Japón. ¿El objetivo? Renovar el contrato con Onitsuka. Y lo consiguieron, firmaron por tres años. Pero Kitami había sido recientemente nombrado gerente de operaciones de la fábrica, algo que luego sería un problema. Y se mantenían los viejos problemas: envíos con errores y retrasos y una comunicación inconsistente.

Esto generaba una reacción en cadena. Cada pedido era mayor al anterior, lo que requería pedir un préstamo mayor al banco. Estos, lógicamente, eran más difíciles de devolver. Las equivocaciones cometidas por Onitsuka perjudicaban los tiempos de esta cadena. Y el banco, en 1970, dijo basta. Ya no iban a autorizar más préstamos hasta que Blue Ribbon no tuviera dinero en sus cuentas.

Sí, la empresa ya facturaba cerca de 600 mil dólares al año, pero no contaba con efectivo. Obtener liquidez y otras fuentes de producción eran cuestiones urgentes.

Apareció en escena Nissho Iwai, una sociedad mercantil japonesa dispuesta a financiar las futuras importaciones de Blue Ribbon. Mientras que Onitsuka, con Kitami a la cabeza, buscaba violar el reciente acuerdo firmado buscando a otros posibles distribuidores en Estados Unidos.

El surgimiento de Nike (1971-1972)

En 1971, el First National Bank concluyó su relación con Blue Ribbon Sports de manera permanente. Se negaban a seguir extendiendo su crédito. Phil recurrió al Bank of California como solución temporal.

Ese año también comenzaron a trabajar con un nuevo proveedor: una fábrica ubicada en Guadalajara, México. Allí se produjeron tenis de fútbol, para no violar el contrato con Onitsuka.

Por cuestiones legales, estos tenis necesitaban un nuevo nombre y logo, algo que los diferenciara del resto. Fue en ese momento cuando, después de varios diseños y bosquejos, la artista Carolyn Davidson desarrolló el logotipo que conocemos hoy: la pipa, tilde o swoosh, como quieras verlo. “El sonido de alguien cuando pasa a tu lado”. El ícono de Nike.

En cuanto al nombre de los zapatos, el equipo entero se puso a pensar opciones. La decisión se redujo a dos: Falcon o Dimension Six. Pero ninguno era lo suficientemente bueno. Hasta que Johnson tuvo una iluminación… literalmente. Fiel a su estilo extravagante, soñó con el nombre Nike, que venía de Niké, la diosa griega de la victoria.

Un nombre corto y fácil de recordar, como la mayoría de las marcas de éxito. Tenía un sonido fuerte en el nombre, con la letra “K”. Todo tenía sentido. Estaba decidido.

Los zapatos producidos por la fábrica mexicana resultaron tener una calidad defectuosa, no apta para el deporte de alto rendimiento. Por eso Blue Ribbon aceptó la propuesta de Nissho de conocer otras grandes fábricas japonesas. Emprendieron un nuevo viaje hacia tierras orientales.

La elegida fue Nippon Rubber, en la ciudad de Kurume, al sur de Japón. Desarrollaron varios tenis que fueron bautizados en ese mismo viaje por Buck. Algunos modelos para jugar al tenis, los Wimbledon y los Forest Hill; otros para baloncesto, los Blazer y los Bruin; y otros tantos para correr, los clásicos Cortez, los Marathon, Obori, Boston, Finland y Wet-Flyte.

Bowerman, al mismo tiempo, se encontraba desarrollando por su cuenta unos tenis con suela en forma de rejilla, para un mejor agarre. Envió su prototipo a Japón para que fuera desarrollado por el flamante proveedor de Blue Ribbon, Nippon Rubber.

Para este punto, varios deportistas de élite usaban Tiger o Nike. Por nombrar a algunos, el tenista rumano Ilie Nastase, basquetbolistas de los Portland Trail Blazers y el equipo de fútbol americano de la Universidad de Oregon, los Ducks.

Pre es uno de los nuestros (1972-1975)

Lamentablemente para Phil y su equipo, Kitami no demoró en enterarse acerca de los tenis Nike, la sensación de la industria.

Onitsuka pretendía anular el contrato unilateralmente y pedía un pago que supuestamente se le debía por diecisiete mil dólares. Obviamente, pararon los envíos de tenis. Por lo que Blue Ribbon se quedó apenas con los Nike. Y era, según Phil, justo lo que querían. Basta de vender la marca de otros. Si iban a triunfar o fracasar, debería ser con sus propias condiciones e ideas.

En los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, Blue Ribbon tuvo a Bowerman como el primer entrenador del equipo de atletismo y a Steve Prefontaine, la estrella del atletismo estadounidense, como su referencia en la pista.

Pero se desató el caos. Un grupo terrorista secuestró a once atletas israelíes en la Villa Olímpica. Todos fueron asesinados.

Pre, como solían llamarlo, se salvó por poco. Bowerman decidió retirarse como entrenador.

El corredor tardó un tiempo en recuperarse del trauma, pero reencontró su nivel en una prueba realizada en Escandinavia. Lo hizo luciendo unos Nike. Como no podía ganar dinero compitiendo, Blue Ribbon lo contrató como “Director nacional de Asuntos Públicos”. Una fachada para cerrar el patrocinio de su segunda estrella.

Inesperadamente y para la tristeza de todo Blue Ribbon, Pre falleció en un accidente automovilístico en 1975, con apenas veinticuatro años. Tenía en su haber todos los récords de distancia estadounidenses, desde los dos mil metros hasta los diez mil.

La batalla legal con Onitsuka llevó a que Blue Ribbon les hiciera una demanda en Estados Unidos. Fue imposible llegar a un acuerdo, por lo que la disputa se llevó a juicio. La sentencia le dio a Blue Ribbon los derechos sobre los nombres Boston y Cortez. Además de obligar a Onitsuka a realizar un resarcimiento económico.

En septiembre de 1973, en medio del caos legal y los ya clásicos problemas relacionados al suministro, nació el segundo hijo de Phil y Penny: Travis.

En 1975 llegó una nueva crisis. El banco de Blue Ribbon no sólo se negó a extender más créditos. También denunció a la empresa con el FBI por fraude.

La solución llegó gracias a Nissho, que se hizo cargo de la deuda con el banco. Estos, a su vez, pretendían hacer negocios con los japoneses por su cuenta, por lo que decidieron evitar cualquier conflicto y olvidaron la investigación del FBI.

Hora de dar el siguiente gran paso (1976-1980)

En 1976, habiendo esquivado la cárcel, con un nuevo banco y una relación consolidada con Nissho, Knight se planteó el siguiente paso: salir a la Bolsa. Significaba solucionar todos los problemas de falta de liquidez, pero también “venderse” a los accionistas y dotar a Blue Ribbon de un tinte corporativo. En cierta forma, traicionar el espíritu de la empresa.

También comenzaron a producirse tenis deportivos para uso cotidiano. Fueron un éxito total en ventas. Consiguiendo triunfar en un área donde incluso Adidas había fracasado.

Para este punto, Nike se había convertido en una palabra cotidiana, por lo que decidieron cambiar el nombre de la empresa. Blue Ribbon había cumplido su ciclo. Se constituyeron como Nike, Inc.

También se cerraron acuerdos con nuevas fábricas en Taiwán y Corea, además de las ya existentes en Puerto Rico y Exeter, New Hampshire. La dependencia de Japón había quedado en el pasado.

Al cierre del año fiscal de 1976, Nike duplicó una vez más sus ventas hasta alcanzar los catorce millones de dólares.

Un año después, comenzaron a investigar cómo inyectar aire en unos tenis deportivos para mejorar la amortiguación y la fijación. Los Tailwind. Revolucionaron la industria.

Nike ya era más que una marca, era un mensaje. Decía algo de la persona que usaba sus tenis. Eventualmente, la empresa comenzó a desarrollar una línea de ropa, diversificando sus productos.

Decidieron que, ahora sí, salir a la Bolsa era inevitable. Y descubrieron un método para no perder el control de la empresa: vender acciones de clase A y clase B. Las primeras serían exclusivas para el círculo íntimo de la empresa y las últimas estarían a disposición del público.

El 2 de diciembre de 1980, Nike salió a la Bolsa vendiendo sus acciones a veintidós dólares cada una.

Como en cada momento cumbre de su vida, Buck no pudo evitar preguntarse: “¿Qué sientes? No era alegría, no era alivio. Si sentía algo era… ¿arrepentimiento? Sí. Porque, sinceramente, habría deseado volver a empezar”.

Todo seguía igual, incluso para él, con la diferencia de que ahora su valor era de ciento setenta y ocho millones de dólares.

Notas finales

En palabras de André Agassi, tenista multicampeón y autor del best seller “Open”, “esta es una memoria para todos aquellos a quienes les guste el deporte, pero sobre todo para quienes adoran las memorias”.

“Nunca pares” es un diario de vida con lecciones sobre emprendedurismo, innovación y creatividad. Las palabras en este texto no son suficientes para reflejar la riqueza de una historia de vida tan impactante. Puede ser una fuente de inspiración para que cumplas tus sueños más ambiciosos.

Después de cuarenta años, Phil renunció como consejero delegado de Nike, aunque continúa siendo su presidente. Hoy, Nike es uno de los mayores fabricantes y proveedores de artículos deportivos del mundo. En 2017, la marca valía casi treinta mil millones de dólares.

“No importa que los demás piensen que tu idea es descabellada… tú sigue. No te detengas”.

Consejo de 12’

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¿Quién escribió el libro?

Philip Knight es un magnate y filántropo estadounidense. Estudió periodismo, practicó atletismo, fundó Nike y actualmente es el 21° hombre más rico del mundo, con una fortuna valuada en 37.600 m... (Lea mas)