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Modern romance

Modern romance Resumen
Sexo y relaciones

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Modern Romance: An Investigation

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788494598807

Editorial: Penguin Books

También disponible en audiobook

Resumen

Con ayuda del sociólogo Eric Klinenberg, el escritor y humorista Aziz Ansari se sumerge en una investigación sobre el funcionamiento de las relaciones amorosas en la era digital.

Ansari invita a reflexionar sobre los modos de vincularnos para poder encontrar nuestra alma gemela y ser felices. ¡Haz clic en el amor!

Pasado y presente

El autor cita al sociólogo Cherlin, quien sostiene que en el pasado la mayoría de la gente se sentía satisfecha con lo que él llama “matrimonio por compañerismo”. El hombre era cabeza de familia y quien traía la comida a casa, mientras que la mujer se quedaba a cuidar del hogar y de los hijos.

Esperar el amor verdadero era un lujo que muchos, sobre todo las mujeres, no podían permitirse. El matrimonio era una institución económica y política demasiado crucial como para acceder a él basándose solamente en algo tan irracional como el amor.

En los años sesenta y setenta, la lucha por la igualdad de la mujer fue uno de los motores principales del cambio de paradigma. A medida que ellas iban a la universidad, conseguían empleos y lograban ser independientes económicamente, establecieron control sobre sus cuerpos y sus vidas. Querían probar cosas, y tenían la libertad para hacerlo.

El matrimonio con un alma gemela es muy distinto al matrimonio por compañerismo. No se trata de encontrar a alguien decente con quien formar una familia, sino de encontrar a la persona perfecta de la que estés verdadera y profundamente enamorado.

Buscar un alma gemela conlleva mucho tiempo y un gran desgaste emocional. Las generaciones más jóvenes se enfrentan a la enorme presión de encontrar a esa “persona perfecta” que en el pasado sencillamente no existía, cuando “lo suficientemente bueno” alcanzaba.

Hoy existen dos clases distintas de amor: el pasional y el cómplice. En el caso de las relaciones asentadas, a medida que se desvanece el amor pasional emerge una segunda clase de amor que lo sustituye: el amor cómplice.

El amor pasional siempre alcanza pronto su cenit y después se desvanece; sin embargo, el amor cómplice es menos intenso, pero aumenta con el tiempo. Y mientras que el amor pasional activa los centros de placer del cerebro, el amor cómplice se asocia con las regiones cerebrales que se ocupan de los vínculos y las relaciones a largo plazo.

A veces las parejas pasan sin problemas de la fase pasional a la del amor cómplice. Otras veces, sin embargo, esa transición desemboca en una relación tóxica y absurda.

Dado que nuestras expectativas son tan altas, la gente de hoy se apresura a romper los compromisos antes de llegar a la segunda fase. En el mejor de los casos, tenemos suerte y hallamos a nuestra alma gemela, y entonces disfrutamos de una plenitud que cambia nuestras vidas. Pero un alma gemela es algo muy difícil de encontrar.

Encontrar a tu alma gemela

Dedicar tiempo a desarrollarnos y a salir con personas distintas antes de casarnos nos ayuda a tomar mejores decisiones. Por otro lado, lo cierto es que no tenemos que casarnos si no queremos. Hoy en día se aceptan mucho mejor los estilos alternativos.

Pensemos en el rico entramado social de los bares, discotecas y restaurantes de las ciudades. Sumemos la inmensa industria de las cibercitas y el hecho de que ahora la gente se casa más tarde y experimenta durante la veintena lo que ha venido a llamarse “madurez emergente”, que en esencia se refiere a explorar las distintas alternativas.

Pareciera un panorama mucho más sencillo que el del pasado. Pero el autor plantea que a la hora de encontrar al alma gemela, son demasiadas las opciones que se nos presentan. Con tantas posibilidades, el proceso de encontrar a esa persona puede resultar muy agobiante y la búsqueda de amor se puede alargar varios años.

Con la aparición de aplicaciones del tipo Tinder, internet insiste en la existencia de “algo mejor”, y que si lo buscamos bien podemos encontrarlo.

Pero ¿cuántas personas necesitamos conocer antes de saber que hemos encontrado a la mejor? La respuesta es: a todas las personas del mundo, pues si no ¿cómo sabremos que es la mejor? Esto recae en una búsqueda donde nunca alcanza lo que encontramos en el camino.

Cuando tenemos más opciones nos sentimos menos satisfechos, y a veces incluso lo pasamos peor a la hora de tomar una decisión.

Aziz emprendió un viaje a zonas donde hay mucha menos población para poder investigar cómo repercutía allí la cantidad de opciones. Pero también surgieron inconvenientes.

  1. Cuando quedas con alguien, es fácil encontrarse con algún conocido, así que a veces los solteros salen de la ciudad para buscar un poco de intimidad.
  2. Te pierdes ese periodo de descubrimiento inicial en el que empiezas a conocer a alguien, porque ya compartes un montón de vínculos previos.

Y, por último: si sales con alguien y la cosa acaba mal, te guste o no vas a tener que seguir viendo a esa persona.

El autor plantea que llega un momento en que el coste del esfuerzo necesario para mantener una vida de soltero divertida supera a los beneficios que reporta. Esas noches en las que te das un revolcón esporádico maravilloso empiezan a verse superadas por las veces en las que te vuelves solo a casa.

Sentar cabeza ofrece la oportunidad de llenar ese vacío con el amor estable, profundo e íntimo de una relación seria.

En palabras del autor: “Puede que estemos intentando conocer a todos los solteros del mundo para asegurarnos de tener lo mejor. Puede que estemos equivocados. Puede que debamos tener un poco más de fe en la humanidad”.

Cibercitas 

Hoy en día, tener un smartphone es el equivalente a llevar en el bolsillo un bar para solteros abierto las 24 horas. Una de las grandes ventajas es la privacidad. Los mundos secretos del teléfono móvil e internet proporcionan a los solteros cierta libertad y posibilidad de elección, incluso en las sociedades más restrictivas.

Las aplicaciones dan las herramientas necesarias para filtrar y encontrar exactamente lo que estás buscando. No necesitamos la ayuda de una tercera persona, como un amigo o un compañero de trabajo, para que nos presente. Además, las aplicaciones o sitios están activos en todo momento y podemos conectar cuando y donde queramos.

Pero esto a veces provoca hastío. El esfuerzo que requiere conseguir una cita se cobra su precio: leer los mensajes, encontrar uno que te guste, entrar en el perfil de la persona en cuestión, revisarlo… Y después de todo eso, aún queda dedicarte a intercambiar mensajes para ver hasta qué punto conectan y finalmente planear un encuentro en el mundo real.

Antes incluso de decidirnos a acudir a una cita, nuestra manera de evaluar las opciones que tenemos se está volviendo bastante extremista. Por ello, lo que aconseja Aziz es evitar iniciar largas conversaciones virtuales y pactar una primera cita.

Los sitios de contactos siguen arrastrando del pasado un estigma social, y a veces la gente tiene miedo de reconocer que así es como conocieron a sus parejas. Por otro lado, muchas veces no sabemos con claridad qué es lo que buscamos en la otra persona y los algoritmos pueden no funcionar de la mejor manera con la información confusa que brindamos.

La mayor crítica que recibe esta clase de aplicaciones es que, por basarse en la mera atracción física, son un ejemplo de la superficialidad que se propaga. Pero ¿acaso no es lo que hacemos cuando estamos en un bar y nos acercamos a una persona que nos parece atractiva?

El autor sostiene que, a fin de cuentas, lo más importante en este tipo de aplicaciones es la foto de perfil que elijamos. A los hombres les va mucho mejor cuando no salen sonriendo y mirando directamente a la cámara, y en lo posible aconseja que en la foto estén haciendo algo fuera de lo común.

En el caso de las mujeres, la selfie desde arriba es la que da mejores resultados. El segundo puesto son las fotos en la cama, seguido de las fotos de viajes y al aire libre. En el otro extremo, las que peores resultados dan son aquellas en las que las chicas aparecen bebiendo alcohol o posando con un animal.

El amor en la era digital

Tenemos dos identidades: la del mundo real y la del mundo virtual, y las tonterías que hace nuestra identidad virtual pueden provocar que nuestro yo del mundo real quede como un idiota.

Estas dos identidades van de la mano. Si te portas como un imbécil en el mundo virtual y mandas mensajes absurdos llenos de faltas de ortografía, tu yo del mundo real pagará las consecuencias. La persona que está al otro lado no ve la diferencia entre tus dos identidades.

La tecnología digital nos da a todos la oportunidad de tener un registro inigualable de nuestras relaciones románticas.

De todos los cambios que el mundo virtual ha provocado en las relaciones sentimentales, el más radical se ha presentado bajo la forma del sexting: compartir imágenes sexuales explícitas a través de medios digitales.

Las principales razones de práctica del sexting son compartir la intimidad con la pareja, generar atracción sexual, satisfacer los deseos del otro y, en algunos casos, mantener una relación íntima a distancia. En algunos casos, la privacidad y el distanciamiento del mundo virtual permiten a las personas ser más sinceras respecto de sus preferencias sexuales.

Por supuesto, enviar fotos de desnudos no es el único comportamiento con implicaciones sexuales que los smartphones permiten o facilitan. La infidelidad es otro de los elementos que aparece constantemente en las relaciones amorosas.

La privacidad de las redes, la facilidad para conocer a gente con la que poder engañar a tu pareja y la posibilidad de ligar discretamente a través de un chat es una amalgama de tentaciones, sin duda algo exclusivo de esta era. Si las tecnologías digitales facilitan la infidelidad, no hay duda de que también hacen mucho más fácil que te descubran.

Muchos de los consultados por Ansari para realizar el libro reconocieron hurgar en los smartphones de sus parejas sin que ellas lo supieran. Eso les permitió descubrir pruebas incriminatorias que en ocasiones los llevaron a poner fin a la relación. Pero esto sucede incluso sin haber encontrado nada, ya que se rompe la confianza.

Otra cosa que también se ha vuelto más sencilla gracias a la tecnología moderna son las rupturas. Cada vez hay más personas, en su mayoría jóvenes, que muestran una mayor tendencia a romper con sus parejas por mensaje o a través de redes sociales en lugar de hacerlo en persona o por teléfono.

Asari sostiene que utilizamos este medio porque nos permite explicar mejor las razones, de manera más premeditada, y también porque es menos incómodo.

Es posible que los mensajes escritos nos permitan evitar simplezas del tipo “No es por ti, es por mí” y ser más sinceros. Aunque, en realidad, casi todas las historias, sostiene el autor, dejan la impresión de que la gente utiliza los servicios de mensajería para evitar confrontaciones, y no para ser más sinceros.

Conclusiones

Hoy en día, encontrar pareja suele ser más complicado y agobiante de lo que fue para generaciones anteriores, pero también tenemos más probabilidades de acabar con alguien que nos guste de verdad.

La tecnología ha cambiado no solo la forma de encontrar el amor, sino también los eternos desafíos a los que nos enfrentamos en una relación. Una de las peculiaridades del amor en la era digital es que cuando empezamos a salir con alguien, nuestras vidas físicas no son las únicas que se mezclan, sino también nuestros mundos virtuales.

Trata a tus pretendientes como personas de carne y hueso, no como simples notificaciones en una pantalla. Gracias a las cibercitas y los smartphones podemos intercambiar mensajes con gente de todo el mundo, pero es importante no olvidar que no son solo pantallas.

No concibas las cibercitas como citas en sí mismas. Considéralas un preámbulo digital y avanza al encuentro de la persona. Aún no existe ninguna herramienta tan eficaz como pasar un rato con alguien en persona.

Con tantas opciones románticas, en lugar de intentar explorarlas todas, asegúrate de dedicarle el tiempo necesario a una persona antes de pasar a la siguiente. No sabes a quién te puedes perder por tener los ojos puestos en otro lado.

Notas finales

“Modern romance: El amor en la era digital” analiza las relaciones amorosas en un mundo donde la virtualidad y la realidad están en constante interacción. Nuestro mundo no es solo el que palpamos, sino también el que vivimos a través de la pantalla. Las relaciones amorosas mutan constantemente ante la oferta que hay en internet, pero es importante abrir los ojos y prestar atención, pues se nos puede escapar nuestra alma gemela.

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¿Quién escribió el libro?

Es escritor, humorista y actor. En la actualidad, escribe, dirige y representa un papel en su propia serie para Netflix, Master of None. En 2014, Ansari se c... (Lea mas)