Mentalidad Mamba Resumen - Kobe Bryant

¡Aprende cómo aprender desde casa! Aprovecha este momento y usa el tiempo a tu favor. LANZAMOS UN DESCUENTO DEL 30% EN TU SUSCRIPCIÓN!

Oferta por tempo limitado

545 lecturas ·  0 calificación promedio ·  0 calificaciones

Mentalidad Mamba

Mentalidad Mamba  Resumen
Desportes

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788417568665

También disponible en audiobook

Resumen

La historia moderna de la NBA no se concibe sin Kobe Bryant. El talentoso escolta marcó una era tras la retirada de Michael Jordan, siendo ídolo de las generaciones más jóvenes. Aunque su historia no pasó sólo por sus condiciones para jugar al baloncesto. Creó una cultura de trabajo que inspiró a colegas y aficionados. Fue moldeando su repertorio para mantenerse en lo más alto durante 20 años. ¡Vamos a conocer su motivadora historia!

Proceso

Talento. Disciplina. Trabajo. Pasión. Es imposible concebir a la figura de Kobe Bryant sin esas palabras.

Desde que era pequeño se preocupó por cuidar el balón y respetar el juego. Su primer amor fue el “tap, tap, tap” del balón picando contra el parquet. Esa melodía lo guió en sus comienzos para abrazar al básquet.

Nunca tuvo miedo a adoptar una faceta nueva a su repertorio. Sin importar si saliera bien o mal, si al resto le gustara o no. Siempre pensó en el objetivo final: ser el mejor jugador posible.

Su avasalladora mentalidad hizo que quisiera dominar ya cuando era pequeño. ¿Cómo lo hacía? Intentando descifrar al rival, darle un mensaje duro y claro y no claudicar en eso.

Para eso entrenó, entrenó y entrenó. Recién incorporó las pesas a los 17 años, cuando aterrizó en la NBA. Además madrugó durante toda su carrera para tener más tiempo para practicar movimientos ofensivos.

Al mismo tiempo, aprovechó todas las oportunidades que tuvo para ver y analizar videos. Sintió el verdadero cambio cuando empezó a darse cuenta de lo que podía y debía suceder en vez de lo que sucedió.

Con este aspecto también mejoró su concentración. Y al igual que la lectura, también fue importante relacionarse con los grandes del deporte anteriores a él. Muchos de ellos valoraron su curiosidad. No paró de absorber conocimientos.

“La grandeza no es algo fácil de conseguir. Requiere mucho tiempo, muchos sacrificios. Requiere muchas elecciones difíciles”.

Por eso fue valiosa la comprensibilidad de su familia y sus amigos.

Volviendo a los entrenamientos, lo importante es escuchar a tu cuerpo. Tal como lo hacía Kobe. Si necesitas descansar, descansa. Y si tienes que entrar en calor, hazlo con un objetivo claro.

Fue adaptando su rutina de acuerdo a sus necesidades físicas y mentales. Evolucionó. Sin embargo no abandonó su enfoque: el deseo y la necesidad de hacerlo todo lo mejor posible.

El equipo de profesionales de Los Angeles Lakers fue clave en ese sentido. Cuando apenas llegó a la NBA conoció a la fisioterapeuta Judy Seto, con la que forjó una gran relación por la cultura del trabajo de ambos.

También con Gary Vitti, que hacía magia con las vendas. Era un maestro y con Kobe pudo practicar y perfeccionar su tarea.

El esguince de tobillo que sufrió durante las finales del 2000 lo marcó. De ahí en más tuvo que adaptar su juego a sus limitaciones para seguir dominando en el parquet.

Jerry West fue otro nombre importante en su carrera. El ícono de la liga fue el mentor de Bryant, en especial en sus primeros años. “Si realmente le importas, te va a decir cosas que no quieres oír. A mí siempre me las dijo. Ha sido una relación excelente”.

Algo similar sucedió con Magic Johnson, Bill Russell, Byron Scott y Kareem Abdul-Jabbar, aunque a este último lo une otro tipo de relación. Es que Joe Bryant, padre de Kobe, es amigo suyo por lo que lo conoce desde que era un bebé.

Otro ícono para él fue Muhammad Ali, en este caso por fuera del baloncesto. En especial por su enorme trabajo en la oscuridad para brillar en la luz.

Y el más importante: Phil Jackson. No era solo un entrenador, era mucho más que eso. Era un visionario. Según el propio Kobe, el éxito que alcanzaron se debió a que eran “polos opuestos”.

Al fin y al cabo la Mentalidad Mamba “no consiste en buscar un resultado, trata más del proceso para llegar a ese resultado. Es el viaje y el enfoque. Es un modo de vida”.

Una cosa más: recuerda ser auténtico. Deja que los demás te valoren por lo que realmente eres. Los fans y los periodistas llegaron a apreciar al verdadero Kobe.

Oficio

Defendiendo a Michael Jordan se dio cuenta que tenía que trabajar mucho en su postura para no sufrir cuando el rival se posteara. Encontró el equilibrio y de ahí más fue mucho más difícil para el resto atacar a Kobe.

“Nunca sentí presión externa. Yo sabía lo que quería conseguir y el gran trabajo que tenía que hacer para conseguir estas metas. Así que hacía el trabajo y confiaba en él”.

En ocasiones es necesario ponerse el equipo al hombro. Dar un poco más en pos del bien común. Kobe lo sintió cuando Shaquille O’Neal se lesionó y el equipo sufrió una mala racha. Estuvo siete partidos consecutivos anotando 40 puntos o más.

¿Otro aspecto fundamental en su repertorio? El juego de piernas. Era un adelantado en la liga, anticipando movimientos y llegando más rápido al cesto. Lo aprendió en Europa, cuando era niño y lo hacían entrenar sin picar el balón.

Asimismo trabajó para fortalecer su mano izquierda porque no permitía tener debilidades. Se sentía incómodo con ellas.

Con Shaq formó una sociedad increíble. Pero para eso debió conocerlo bien y aprovechar las ventajas. Arrastró marcas para habilitar a su compañero, aunque antes debió aprender sus preferencias de cómo le gustaba acabar las jugadas.

Para la gran mayoría los fundamentos han dejado de ser fundamentales. Pero si entiendes el juego, la importancia del trabajo de piernas o de una distribución óptima en el perímetro tienes una ventaja sobre el resto.

Recién obtuvo su primera inclusión en el mejor quinteto defensivo de la NBA en el 2000. En esa temporada aprendió de Gary Payton a cómo moverse ante las pantallas. Tenía que deslizarse y no correr.

Sortear a defensores duros y de talla grande como Dennis Rodman y Kevin Garnett fueron algo cotidiano para Kobe una vez que su repertorio creció.

Durante los anillos de 2009 y 2010 encontró una gran química con Lamar Odom, a quien definió como “el tío guay que se ocupaba de todos” y con Pau Gasol, “el intelectual”.

En 2003 alcanzó un pico de rendimiento que pudo sostener durante varias campañas. “No había nada -emocional, mental, física y estratégicamente- que nadie pudiera hacer esa temporada para detenerme”.

Hasta varios entrenadores optaron por tener un “Kobe stopper”, alguien en sus plantillas pagado exclusivamente para detenerlo y poder luchar ante los Lakers por el título.

Para la leyenda angelina, los mates eran una demostración de dominio. Dejas que el oponente vea tu mentalidad. Les haces saber que estás ahí para humillarlo. Y motiva a tus compañeros, los inspiras.

Machacó el aro ante gigantes como Dikembe Mutombo y Hakeem Olajuwon. Aunque su principal amenaza durante su carrera fueron Tim Duncan, el defensor más inteligente, y sus San Antonio Spurs.

En el uno contra uno probablemente su adversario más complicado fue Tracy McGrady. Era un emparejamiento difícil porque podía hacer de todo en ataque. Se movía en cualquier dirección para tirar, podía asistir, podía postearse y era alto y largo.

¿Otros defensores duros? Tony Allen, Andre Iguodala, Bruce Bowen, Raja Bell, Chris Paul y Shane Battier. ¿Y los que costaban defender? Paul Pierce, Dwayne Wade, Kevin Durant, James Harden, LeBron James y Russell Westbrook.

A lo largo de su carrera tuvo como ladero al base Derek Fisher. Un líder nato, también tenía el espíritu competitivo de Kobe. Perfeccionó su juego, pasando de ser un buen jugador a un especialista en el tiro en suspensión.

Al final, el sentimiento de ganar un campeonato lo llevó a más. Cuando ganaba un anillo, quería dos. Cuando ganaba dos, quería tres. Y así.

“La agonía de la derrota es tan baja como alta es la alegría de ganar. Sin embargo, para mí son exactamente son lo mismo. Llego al gimnasio a la misma hora después de perder 50 partidos que de ganar un campeonato. Para mí no cambia nada”.

Para Bryant, lo que distingue a los grandes jugadores de los grandes jugadores de todos los tiempos es su capacidad para autoevaluarse, definir sus debilidades y convertir sus carencias en fortalezas.

Datos y cifras

Una buena forma de evaluar toda la carrera de Kobe Bryant es a través de sus números. Dejó la vara altísima en la NBA, rompiendo récords y superando a leyendas.

A lo largo de su periplo convirtió 33.643 puntos, sólo por detrás de Kareem Abdul-Jabbar y Karl Malone.

En un partido marcó 81 unidades en un solo partido, la segunda marca histórica en la historia, y la mayor desde que la línea de triples se introdujo en 1979.

Su despedida fue a lo grande, anotando 60 puntos en su último juego. Consiguió hacerlo con 37 años, en 2016.

Pasó 20 temporadas en sus queridos Lakers. Comenzó a los 18, edad en la que obtuvo el Concurso de Mates.

Con ellos ganó cinco anillos de campeón de la NBA. Dentro se incluye el triplete de 2000, 2001 y 2002, a los que siguieron los títulos de 2009 y 2010.

Utilizó dos números de dorsal en su carrera como profesional. Empezó con la 8 y terminó con la 24.

Además consiguió dos premios como Jugador Más Valioso (MVP) de las finales de la NBA en dos años consecutivos.

Con la selección de Estados Unidos pudo colgarse dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos. Fueron en Beijing 2008 y Londres 2012.

Cronología

Kobe Bryant fue elegido en la decimotercer posición del draft de la NBA por los Charlotte Hornets, el 26 de junio de 1996. Fue traspasado cinco días después a Los Angeles Lakers a cambio de Vlade Divac.

Debutó en los Lakers el 3 de noviembre de ese mismo año, con 18 años y 72 días de edad. En ese momento era el jugador más joven en disputar un encuentro de la NBA.

El 8 de febrero de 1998 se convierte en el All-Star más joven de la historia , al ser votado por los aficionados y formar parte del evento. Metió 18 puntos para la Conferencia Oeste.

El 14 de junio de 2000 vuelve de una lesión de tobillo en el segundo partido de la final. Kobe tuvo una actuación determinante en el cuarto juego que le permitió a los Lakers ponerse 3-1 ante los Pacers. Cinco días más tarde gana su primer campeonato.

En 2001 obtiene su segundo anillo, al vencer a Philadelphia en cinco encuentros.

El tercer llegó en 2002, donde los Lakers superan a los New Jersey Nets de manera clara.

Llegó a promediar 40.6 puntos durante el mes de febrero de 2003.

Los Lakers llegaron a su cuarta final en cinco años en 2004. Sin embargo fueron derrotados por los Detroit Pistons en cinco partidos.

El 22 de enero de 2006 Bryant bate su propio récord anotando 81 unidades en el triunfo sobre los Toronto Raptors.

En 2008 fue elegido como el Jugador Más Valioso (MVP) de la temporada de la NBA, a pesar de luchar contra una grave lesión en un dedo de su mano lanzadora. Los Lakers llegan a las finales pero ceden ante los Boston Celtics.

Ese mismo año, en junio, Bryant y el “Redeem Team” estadounidense ganan la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing.

En 2009 los Lakers superan a los Orlando Magic y ganan un nuevo título de la NBA. Kobe fue elegido MVP de las series finales.

Un año más tarde se toman revancha de los Celtics, venciéndolos en las semifinales en un épico séptimo juego. Bryant, otra vez MVP.

El 12 de abril de 2013 Kobe se desgarra el talón de Aquiles en un partido contra los Warriors.

El 14 de diciembre de 2014 se convierte en el tercer mejor anotador de la historia de la NBA, superando los 32.292 puntos de Michael Jordan.

Anunció su retirada al final de la temporada 2015/16 el 29 de noviembre de 2015.

En el último partido de su carrera anotó la descomunal cifra de 60 puntos en la cancha de Utah. 23 de esos 60 fueron en el último cuarto para que los Lakers derrotaran a los Jazz.

Notas finales

El libro cierra con las palabras del legendario fotógrafo Andrew Bernstein, que retrató a Kobe Bryant durante toda su trayectoria en la NBA.

Cuando sufrió la lesión en su talón de Aquiles, Bernstein creyó que el único que podía volver más fuerte de un dolor así era el propio Kobe.

Siempre le llamó la atención su curiosidad, su concentración y su motivación. Lo notó cuando lo fotografió por primera vez en 1996.

Vio a los Lakers invencibles en el triplete de 2000, 2001 y 2002 a medida que Bryant fue implacable en su búsqueda de la perfección.

“Sin embargo, son pocos los que han visto el otro lado de Kobe: el hombre que, a lo largo de su carrera, casi todas las noches, después de jugar en casa -y, en muchas ocasiones, fuera-, colaboraba con la fundación Make-A-Wish (Pide un Deseo), que apoya a niños con enfermedades graves- Detrás de la implacable determinación de Kobe había una tierna y discreta compasión”.

Para Bernstein sólo hubo tres jugadores dinámicos y entretenidos de fotografiar en la NBA. Se trata de Magic Johnson, Michael Jordan y Kobe Bryant.

Fuera de la cancha tuvieron una gran relación, basada en el respeto y la confianza mutuos. Compartieron 20 años de trabajo.

Se complementaron muy bien. Kobe entendió que Andrew tenía un trabajo que hacer y Andrew siempre respetó la privacidad y el espacio de Kobe.

Con el tiempo Kobe se ha transformado en profesor, reflexionando sobre el juego que él cambió y compartiendo la sabiduría que tanto esfuerzo le ha costado ganar.

Consejo de 12’:

Si te interesa conocer más sobre deportistas talentosos que marcaron una era, puedes pasar a uno de los favoritos de Kobe Bryant, el fútbol. Apúntate a “Soy Zlatan Ibrahimović”, escrito por el propio Zlatan junto a David Lagercrantz. Habiendo jugado en cuatro décadas distintas, el delantero sueco narra los altos y bajos de su carrera a su manera. Verborrágico, polémico, talentoso, auténtico y claro, entretenido. ¿Estás preparado para conocer los detalles de otra superestrella?

Regístrate y lee gratis!

Al registrarse, tú ganarás un pase libre de 3 días gratis para aprovechar todo lo que el 12min tiene para ofrecer.

o vía formulario:

¿Quién escribió el libro?

Kobe Bryant (1978-2020) fue una de las máximas leyendas de la historia del baloncesto. A lo largo de su carrera con Los Angeles Lakers ganó cinco anillos de la NBA, además de varios logros individuales... (Lea mas)