¡El próximo anõ llegó!

¡Aprovecha el 44% de descuento en 12min Premium!

1560 lecturas ·  0 calificación promedio ·  0 calificaciones

Mentalidad mamba

Mentalidad mamba  Resumen
Deportes

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788417568665

También disponible en audiobook

Resumen

La historia moderna de la NBA no se concibe sin Kobe Bryant. El talentoso escolta marcó una era tras la retirada de Michael Jordan.

Este jugador creó una cultura de trabajo que inspiró a colegas y aficionados. Fue mejorando su juego para mantenerse en lo más alto durante 20 años. ¡Vamos a conocer su motivadora historia!

Aumentó su repertorio

Talento, disciplina, trabajo y pasión. Es imposible concebir la figura de Kobe Bryant sin esas palabras. 

Desde que era pequeño se preocupó por cuidar el balón y respetar el juego. Su primer amor fue el golpeo del balón contra el parqué. Esa melodía lo guio en sus comienzos.

Nunca tuvo miedo de adoptar una faceta nueva a su juego. Siempre pensó en el objetivo final: ser el mejor jugador posible.

Su avasalladora mentalidad hizo que quiera ser el mejor desde pequeño. ¿Cómo lo hacía? Intentando descifrar al rival, ofreciéndole un mensaje claro y no claudicando en eso. Para conseguirlo entrenó, entrenó y entrenó. Además madrugó durante toda su carrera para tener más tiempo para practicar movimientos ofensivos.

Al mismo tiempo, aprovechó todas las oportunidades que tuvo para ver y analizar videos. Sintió el verdadero cambio cuando empezó a darse cuenta de lo que podía y debía suceder en su vida.

También mejoró su concentración y empezó a relacionarse con los grandes jugadores del deporte anteriores a él. Muchos de ellos valoraron su curiosidad. No paró de absorber conocimientos.

“La grandeza no es algo fácil de conseguir. Requiere mucho tiempo, sacrificios y elecciones difíciles”. Por eso fue fundamental la comprensión de su familia y amigos.

Se rodeaba de personas importantes

Volviendo a los entrenamientos, lo importante es escuchar tu cuerpo. Tal como lo hacía Kobe. Si necesitas descansar, descansa. Y si tienes que calentar, hazlo con un objetivo claro.

Bryant fue adaptando su rutina a sus necesidades físicas y mentales. Evolucionó. Sin embargo, no abandonó su objetivo: el deseo y la necesidad de hacerlo todo lo mejor posible.

El equipo de profesionales de Los Angeles Lakers fue clave en ese sentido. Cuando llegó a la NBA conoció a la fisioterapeuta Judy Seto con la que forjó una gran relación. Ambos compartían la misma filosofía de trabajo.

Esto también sucedió con Gary Vitti, quien era un mago de las ventas. Era un maestro y con Kobe pudo practicar y perfeccionar su tarea.

El jugador de Filadelfia sufrió un esguince de tobillo durante las finales del 2000 que lo marcó para siempre. Después de esta lesión tuvo que adaptar su juego a sus limitaciones para seguir dominando en la cancha.

Jerry West fue otro nombre importante en su carrera. El ícono de la liga fue el mentor de Bryant, en especial en sus primeros años. “Si realmente le importas, te va a decir cosas que no quieres oír. A mí siempre me las dijo. Ha sido un gran amigo”.

Algo similar sucedió con Magic Johnson, Bill Russell y Byron Scott. Además, Kobe tuvo una relación muy especial con Kareem Abdul-Jabbar a quien conocía desde niño. Él y su padre, Joe Bryant, eran grandes amigos. 

Otro ícono para él fue Muhammad Ali, ya fuera del ámbito del baloncesto. Sobre todo, por su enorme trabajo en la oscuridad para brillar en la luz.

Y el más importante: Phil Jackson. No era solo un entrenador, sino mucho más que eso. Era un visionario. Según el propio Kobe, el éxito que alcanzaron se debió a que eran “polos opuestos”.

Al fin y al cabo la Mentalidad Mamba “no consiste en buscar un resultado, sino que es un proceso para llegar a un resultado. Es el viaje y el objetivo. Es un modo de vida”.

Una cosa más, recuerda ser auténtico. Deja que los demás te valoren por lo que realmente eres. Esta es la verdadera razón por la que los fans y periodistas apreciaban a Kobe.

Era el mejor en su oficio

Cuando jugaba defendiendo el aro frente a Michael Jordan se dio cuenta de que tenía que mejorar su postura para no sufrir una lesión. Encontró el equilibrio y desde entonces fue muy difícil para los demás jugadores poder atacar a Kobe.

“Nunca sentí la presión externa. Yo sabía lo que quería conseguir y el gran trabajo que tenía que hacer para alcanzar mis metas. Así que hacía el trabajo y confiaba en él”.

En ocasiones es necesario ponerse el equipo a las espaldas. Dar un poco más en busca del bien común. Kobe lo aprendió cuando Shaquille O’Neal se lesionó y el equipo sufrió una mala racha. Estuvo siete partidos consecutivos anotando 40 puntos o más.

¿Otro aspecto fundamental en su repertorio? El juego de piernas. Era un adelantado en la liga, anticipando movimientos y llegando más rápido al cesto. Lo aprendió en Europa, cuando era niño.

Asimismo trabajó para fortalecer su mano izquierda, no quería tener ninguna debilidad. Se sentía incómodo con ellas.

Con Shaq formó una sociedad increíble. Pero para conseguirlo, primero tuvo que conocerlo bien y aprovechar las ventajas. Entre muchas cosas, tuvo que aprender el modo en el que le gustaba acabar las jugadas.

Muchos jugadores olvidan la base del baloncesto. Sin embargo, es necesario entender el juego básico. Si sabes la importancia del trabajo de piernas o de una distribución óptima en el perímetro, tienes una ventaja sobre el resto.

Un poco de historia

En el 2000 obtuvo su primera inclusión en el mejor quinteto defensivo de la NBA. En esa temporada aprendió de Gary Payton cómo moverse ante las pantallas. Tenía que deslizarse y no correr.

Sortear a defensores duros y de gran talla como Dennis Rodman y Kevin Garnett era algo cotidiano para Kobe.

Durante los anillos de 2009 y 2010, tuvo una gran química con Lamar Odom y Paul Gasol. Al primero lo definía como “el tío guay que se ocupaba de todos” y al español como “el intelectual”.

En 2003 alcanzó un pico de rendimiento que pudo sostener durante varias campañas. “Nadie podía hacer nada, emocional, mental, física y estratégicamente, para detenerme esa temporada”.

Varios entrenadores optaron por tener un Kobe stopper, alguien en sus plantillas pagado exclusivamente para detenerlo y poder luchar ante los Lakers por el título.

Para esta leyenda, los mates eran una demostración de dominio. Así mostraba su mentalidad. Les hacía saber que estaba allí para humillarlos. Además, inspiraba y motivaba a sus compañeros.

Machacó el aro ante gigantes como Dikembe Mutombo y Hakeem Olajuwon. Aunque la principal amenaza durante su carrera fueron los jugadores de San Antonio Spurs y, sobre todo, Tim Duncan.

En el uno contra uno probablemente su adversario más complicado fue Tracy McGrady. Era un contrincante difícil porque podía hacer de todo en ataque. Se movía en cualquier dirección para tirar, podía asistir, esquivar y era muy alto.

¿Otros defensores duros? Tony Allen, Andre Iguodala, Bruce Bowen, Raja Bell, Chris Paul y Shane Battier. ¿Y los más difíciles de defender? Paul Pierce, Dwayne Wade, Kevin Durant, James Harden, LeBron James y Russell Westbrook.

A lo largo de su carrera tuvo como compañero al base Derek Fisher. Un líder nato, con el mismo espíritu competitivo que Kobe. Con él, perfeccionó su juego, pasando de ser un buen jugador a un especialista en el tiro en suspensión.

Al final, el sentimiento de ganar un campeonato lo llevó a más. Cuando ganaba un anillo, quería dos. Cuando ganaba dos, quería tres. Y así sucesivamente.

“La agonía de la derrota es tan baja como alta es la alegría de ganar. Sin embargo, para mí son exactamente lo mismo. Siempre llego al gimnasio a la misma hora. No importa si el día anterior he ganado o perdido un campeonato. Para mí no cambia nada”, menciona.

Para Bryant, lo que distingue a los grandes jugadores es su capacidad para autoevaluarse, definir sus debilidades y convertir sus carencias en fortalezas.

Datos y cifras

Una buena forma de evaluar toda la carrera de Kobe Bryant es a través de sus números. Dejó la vara altísima en la NBA, rompiendo récords y superando a leyendas.

A lo largo de sus años como jugador de baloncesto anotó 33.643 puntos. Solo por detrás de Kareem Abdul-Jabbar y Karl Malone. En un único partido marcó 81. Es la mayor cifra desde que se introdujo la línea de triples en 1979 y la segunda de la historia.

Su despedida fue a lo grande, anotó 60 puntos en su último juego. Consiguió hacerlo con 37 años, en 2016. Pasó 20 temporadas en sus queridos Lakers. Comenzó a los 18, edad en la que ganó el Concurso de Mates.

Con este equipo ganó cinco anillos de campeón de la NBA. Entre los que se incluye el triplete de 2000, 2001 y 2002, a los que siguieron los títulos de 2009 y 2010. Utilizó dos números de dorsal en su carrera como profesional. Empezó con el 8 y terminó con el 24.

Además, consiguió dos premios como el Jugador Más Valioso (MVP) de las finales de la NBA en dos años consecutivos. Con la selección de Estados Unidos pudo colgarse dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos en Beijing 2008 y Londres 2012.

El triplete

Kobe Bryant fue elegido en la decimotercera posición del draft de la NBA por los Charlotte Hornets el 26 de junio de 1996. Fue traspasado cinco días después a Los Angeles Lakers a cambio de Vlade Divac.

Debutó en los Lakers el 3 de noviembre de ese mismo año, con 18 años y 72 días de edad. En ese momento fue el jugador más joven en disputar un encuentro de la NBA. El 8 de febrero de 1998 se convirtió en el All-Star más joven de la historia después de ser votado por los aficionados. Metió 18 puntos para la Conferencia Oeste.

El 14 de junio de 2000 volvió de una lesión de tobillo producida en el segundo partido de la final. Kobe tuvo una actuación determinante en el cuarto juego que le permitió a los Lakers ponerse 3-1 ante los Pacers. Cinco días más tarde ganó su primer campeonato.

En 2001 obtuvo su segundo anillo, al vencer a Philadelphia en cinco encuentros. El tercero llegó en 2002, cuando los Lakers superaron a los New Jersey Nets de manera clara. Llegó a tener un promedio de 40.6 puntos durante el mes de febrero de 2003.

La despedida

Los Lakers llegaron a su cuarta final en cinco años en 2004. Sin embargo, fueron derrotados por los Detroit Pistons en cinco partidos. El 22 de enero de 2006 Bryant batió su propio récord anotando 81 puntos en el triunfo sobre los Toronto Raptors.

En 2008 fue elegido como el Jugador Más Valioso (MVP) de la temporada de la NBA, a pesar de luchar contra una grave lesión en un dedo de su mano lanzadora. Los Lakers llegaron a las finales, pero cedieron ante los Boston Celtics.

Ese mismo año, en junio, Bryant y el Redeem Team estadounidense ganaron la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing. En 2009 los Lakers superaron a los Orlando Magic y ganaron un nuevo título de la NBA. Kobe fue elegido el MVP de las series finales.

Un año más tarde se tomaron la revancha de los Celtics, venciéndolos en las semifinales en un épico séptimo juego. Bryant fue otra vez MVP. El 12 de abril de 2013 Kobe se desgarra el talón de Aquiles en un partido contra los Warriors.

El 14 de diciembre de 2014 se convirtió en el tercer mejor anotador de la historia de la NBA, superando los 32.292 puntos de Michael Jordan. Anunció su retirada al final de la temporada 2015/16 el 29 de noviembre de 2015.

En el último partido de su carrera, anotó la descomunal cifra de 60 puntos en la cancha de Utah. Convirtió 23 en el último cuarto, consiguiendo ganar el partido a los Jazz.

Las palabras de Bernstein

El libro termina con las palabras del legendario fotógrafo Andrew Bernstein, que retrató a Kobe Bryant durante toda su trayectoria en la NBA.

Cuando sufrió la lesión en su talón de Aquiles, Bernstein creyó que el único que podía volver más fuerte de un dolor así era el propio Kobe. Siempre le llamó la atención su curiosidad, su concentración y su motivación. Lo notó cuando lo fotografió por primera vez en 1996. 

Vio a los Lakers invencibles en el triplete de 2000, 2001 y 2002 a medida que Bryant fue implacable en su búsqueda de la perfección. 

“Sin embargo, son pocos los que han visto el otro lado de Kobe. El hombre que colaboraba con la fundación Make-A-Wish (Pide un deseo), que apoya a niños con enfermedades graves. Detrás de la implacable determinación de Kobe había una tierna y discreta compasión”.

Bernstein destaca que de todos los jugadores que ha retratado en la NBA destacan tres por encima de todos los demás: Magic Johnson, Michael Jordan y Kobe Bryant.

Fuera de la cancha tuvieron una gran relación, basada en el respeto y la confianza mutua. Compartieron 20 años de trabajo. Se complementaron muy bien. Kobe entendió que Andrew tenía un trabajo que hacer y Andrew siempre respetó la privacidad y el espacio de Kobe.

Notas finales

Este libro hace un recorrido por la vida de Kobe Bryant. Su gran éxito se debió a su incansable deseo de mejorar. Nunca desfalleció y siempre continúo aprendiendo. Cada día llegaba el primero al entrenamiento sin importar si el día anterior había ganado o perdido un partido.

El jugador de Filadelfia tenía claro su objetivo y se dedicó a alcanzarlo. Para ello, estudió, se rodeó de figuras importantes y llegó a ser el mejor de su oficio. 

Consejo de 12min

Si te interesa conocer más sobre deportistas talentosos, apúntate a “Soy Zlatan Ibrahimović”, escrito por el propio Zlatan junto a David Lagercrantz. Polémico, talentoso, auténtico y, claro, entretenido. ¿Estás preparado para conocer los detalles de otra superestrella?

Regístrate y lee gratis!

Al registrarse, tú ganarás un pase libre de 3 días gratis para aprovechar todo lo que el 12min tiene para ofrecer.

o vía formulario:

¿Quién escribió el libro?

Fue una de las máximas leyendas de la historia del baloncesto. Ganó cinco anillos de la NBA con Los Angeles Lakers, además de varios logros individuales. Afuera de la cancha, siempre tuvo una mi... (Lea mas)