Me cansé de ti Resumen - Walter Riso

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Me cansé de ti

Me cansé de ti Resumen
Sexo & Relaciones

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9786070757211

También disponible en audiobook

Resumen

A pesar de que muchos crean lo contrario, el amor no es suficiente para mantener una relación. Incluso puede que eso que llamas “amor” sea apenas posesión, miedo y costumbre.

Si tu pareja te ignora, te hace daño, te miente o tiene actitudes obsesivas y enfermizas hacia ti, deberías replantearte varias cosas. ¿Qué sentido tiene soportar un vínculo que te hace sufrir si puedes reinventarte en el amor?

Walter Riso nos enseña eso y más en un libro tan breve como eficaz. Indaga en las razones por las cuales aguantamos una relación tóxica y los motivos que nos llevan a cansarnos de la misma.

“Me cansé de ti” se dirige a cualquier persona que no es feliz en su relación. Si es tu caso, deja de sufrir y aprende a decir adiós. Hazlo por ti.

Te amo, pero ya no te aguanto

En nuestra sociedad existe una tendencia a romantizar el sufrimiento en el amor. Alimentada por la industria del cine, la música y otros nichos artísticos. Una muestra de ello es que las discusiones constantes en la pareja eran vistas con normalidad hasta hace muy poco tiempo.

Y sí, toda relación humana incluye desacuerdos y negociaciones, pero no al punto de poner en juego nuestra integridad física y mental.

La sociedad tampoco ayuda al desaprobar la soledad. Si estás soltero o soltera a una cierta edad, muchos creen que tienes algún problema. Quizás por eso muchas personas se aferran a relaciones enfermizas: por temor. Como si saber soportar el dolor afectivo tuviera un valor real en sí mismo.

Esto no quiere decir que no debas intentar que tu relación funcione y debes huir ante el primer conflicto. Si estás atravesando un hartazgo que no afecta tus principios, dignidad o autorrealización, lo más probable es que puedas resolverlo enfocándote en la comunicación con tu pareja. También es positivo ver que sigue siendo posible construir un progreso psicológico, emocional y espiritual con el otro, a pesar de que no esté en un buen momento.

Y ten en cuenta que cansarse de un vínculo no necesariamente implica dejar de amar. Puedes llegar a un punto donde deberás elegir entre dos dolores, y el dolor de extrañar sea más llevadero que el de soportar.

No tiene que ver con el tiempo que lleva la relación, la cantidad de intentos fallidos ni que el amor aún esté presente. Si el vínculo no beneficia tu existencia e incluso la empeora, no tiene sentido mantenerlo.

Si das un paso atrás, observas tu relación de un modo objetivo y decides hacerte a un lado, podrás comenzar un camino de crecimiento personal que te lleve a encontrarte a ti mismo y a disfrutar de la tan temida soledad. El autoconocimiento es la clave.

Luego de una ruptura, podrás convertir ese sufrimiento en experiencia y aprendizajes. Sabrás mucho mejor lo que no quieres que vuelva a pasar. Con el tiempo, irás transformando tu vida en tu propia obra de arte. Repleta de virtudes y defectos, pero hecha por ti.

Walter Riso plantea un tipo de cansancio que alcanzamos al acumular decepciones, frustraciones y enojos. Llega un punto donde es imposible de ignorar y puede convertirse en un cansancio constructivo.

Puedes transformar la ira y ansiedad en indignación, en un sentimiento de protesta que te lleve a la liberación afectiva. El autor es muy claro al decir que la paciencia es una virtud sólo si no te quita el impulso de luchar cuando hay que hacerlo.

Existe otro tipo de saturación, mucho más rápida y casi siempre irreversible. Se da cuando tu pareja te genera una enorme desilusión, algo que quiebra en mil pedazos la imagen que tenías sobre él o ella y te hace verlo con otros ojos.

Descubrir que la persona que te acompaña no es como pensabas posibilita el alejamiento emocional, seguido del término de la relación. Riso da el ejemplo de una mujer que se enteró de que su esposo abusaba de su hija. Ella lo echó de la casa y jamás lo perdonó.

En estos casos de hartazgo instantáneo se pierden la admiración y la confianza. Dos de los aspectos fundamentales para que el amor exista. Si la manera de ser de tu pareja choca con tus valores fundamentales, se produce una mezcla de asombro y desencanto.

A pesar de que vaya en contra de su propia esencia, algunas personas se dejan corromper por el amor. Permiten que los vínculos continúen incluso después de que estos principios sustanciales son superados. Al modificar sus valores, pierden fortaleza interior y autodirección, dependiendo cada vez más del otro.

¿Por qué elegimos sufrir?

La primera lista que el autor enumera en el libro cuenta con ocho motivos por los cuales aguantamos a una pareja que nos provoca angustia y dolor, de acuerdo con su experiencia como terapeuta. Veamos cada uno con las respectivas recomendaciones para enfrentarlos.

  • Miedo a enfrentar la vida sin tu pareja: te sientes una persona insegura, incapaz de hacerse cargo de sí mismo.

Creerás que amas a tu pareja, cuando en realidad estará cumpliendo un rol protector y paternal o maternal. Cuanto más te ayuden, menos desarrollarás tus propias capacidades, reforzando tu sentimiento de debilidad.

Intenta hacerte cargo de tus problemas y resolverlos por tu cuenta. Piensa si realmente amas a tu pareja, o es apenas un refugio en el que te sientes seguro. Corta los pensamientos negativos que afectan tu autoestima de raíz, di “¡basta!” cuando uno de ellos llegue a tu mente.

  • Pensar que no eres querible: si tu relación actual llega a su fin, nadie más te querrá porque no mereces ser querido. No te percibes como alguien interesante, atractivo inteligente o gracioso. Sientes que tu pareja te hace un favor al estar contigo.

Olvida todo eso. Entiende que esos pensamientos se generan debido a tu baja autoestima. Siempre habrá alguien dispuesto a amarte de un modo sano. Debes lanzarte al mundo para demostrar que estás disponible.

Si no te sientes preparado, toma la decisión consciente de no estar con nadie, de tomarte un tiempo para ti. Para conocerte y aprender a amarte. Construye tus propios espacios, acércate a tus amigos y familia, recupera tus sueños y libertades.

  • Creencias religiosas radicales: las religiones en general perciben los matrimonios como un lazo sagrado que no debe romperse. Sostener la relación, por pésima que sea, se convierte así en un deber moral.

Pero puedes adaptar tus creencias sin cumplir con esa obligación. Si Dios es un ser superior pleno de amor, no querrá que sufras un infierno en vida. Consulta a tu asesor espiritual para conocer su punto de vista, así como a un terapeuta profesional.

Ten en cuenta que tienes el derecho a cambiar de opinión sobre tu pareja. No por haber decidido casarte con él o ella estarás condenado para el resto de tu vida.

  • Creer que no has dado suficientes oportunidades: el miedo a arrepentirse de la ruptura y una memoria selectiva que recuerda con mayor fuerza los momentos felices pueden llevarte a mantener una relación intoxicada por el maltrato.

No sólo infectada por violencia física, sino también psicológica, emocional o espiritual. Si te hacen daño intencionalmente, no debes dar ni siquiera una segunda chance.

  • Conformismo y resistencia al cambio: el ser humano es capaz de acostumbrarse prácticamente a todo. Tendemos a tener una actitud conformista que está vinculada a nuestro instinto de supervivencia. Lo conocido es seguro, por lo que debemos mantenernos en lo conocido.

La clave aquí es tomar una postura firme. Si la relación no mejora, debe terminar. Porque en caso de mantenerse, tu estado sólo empeorará.

A veces nos resignamos a que no podemos hacer nada para cambiar nuestra situación, pero es importante recordar que nada está predestinado. Tú formas tu futuro a partir de tus acciones, actitudes y decisiones diarias.

  • Esperanza irracional: debes aceptar que no todo en la vida es posible. Es mucho mejor guiarse por una filosofía realista y un optimismo moderado en todos los ámbitos, no sólo en las relaciones.

Las expectativas absurdas te impedirán ver las cosas como son. La mejor respuesta ante esto es el cansancio extremo que, eventualmente, llegará. Aprende a desprenderte de las cosas que escapan de tu control, como los sentimientos de tu pareja.

  • Presión social: este punto ya fue mencionado antes. Lo que se espera de nosotros es que vivamos en pareja. El amor es, supuestamente, la máxima realización personal.

Pero piénsalo de un modo racional. ¿Qué mérito tiene soportar a una pareja tóxica? Al contrario, esta actitud puede demostrar miedo, poco amor propio o cualquiera de las razones de esta lista.

No permitas que tus relaciones anteriores te marquen. Valora todo lo que aprendiste con esas experiencias. No te guíes por el qué dirán. Sólo tú sabes lo que pasaste hasta llegar aquí.

En tus próximos vínculos, ve con más calma. Define con tu pareja cuáles serán las condiciones y reglas de la relación. Pueden elegir de qué modo vivirán el amor e inventar su propia forma de quererse.

  • Perseverancia sobrevalorada: la persistencia puede convertirse fácilmente en obsesión. Identifica cuándo una relación vale la pena y cuándo no. Sigue tu instinto y acepta que, de nuevo, no todo es posible.

El entusiasmo no es suficiente. Debes acompañarlo con la capacidad de reconocer tus fallas y saber cómo mejorarlas. La perseverancia sólo será un valor cuando reafirme tu crecimiento personal.

¿De qué nos cansamos?

El segundo listado de Walter Riso incluye siete motivos que nos llevan al hartazgo en una relación. Se ofrecen, además, sugerencias y reflexiones para cada situación.

  • Me cansé de tu indiferencia: ante el rechazo del otro, sé cómo te gustaría ser, en tu máxima expresión. Demuestra tu amor si sientes la necesidad y déjale en claro que no permitirás la falta de interés en la relación.

Si no percibes ningún cambio, tu pareja no te considera un sujeto válido. Desiste de él o ella. Quien te ignora, no te merece. No tengas miedo, todos somos capaces de sobrevivir al duelo.

  • Me cansé de esperar a que te separes: entiende que ocupas un segundo lugar en la vida del otro. No eres su familia. Bajo estas condiciones, la vida siempre será incompleta.

Rescata el amor propio que aún tienes dentro y aléjate de esa persona. Nadie merece un amor temeroso y dubitativo. Construye tu vida con vínculos familiares, amistades, trabajo, hobbies. Sé autosuficiente y tu felicidad no dependerá de una relación afectiva.

  • Me cansé de tu perfeccionismo y tu rigidez mental: una persona perfeccionista nunca estará satisfecha, porque pretenderá que todo el mundo mantenga sus altos estándares. Y eso es imposible.

Si es tu pareja, siempre creerá que podrías haber hecho algo mejor. Y tú, cegado por amor, quizás te adaptes a sus exigencias y vivas con miedo a equivocarte, a no ser suficiente.

Este estilo de vida llevará a la pérdida de la sorpresa, la improvisación y la naturalidad en la pareja. Pero tal vez incluso bajo estos términos sientas miedo de perder ese vínculo. En ese caso, revísalo, porque tiene claros aspectos tóxicos.

Y algo fundamental. Para poder avanzar, necesitas abrazar la incomodidad, lo desconocido. Ambos son campos prohibidos para los perfeccionistas.

  • Me cansé de hacerme cargo de tus problemas: la cuestión de las personas que se obsesionan con asistir a su pareja es que, después de un tiempo, si no ven resultados, entrarán en crisis. Ansiedad, depresión y frustración producidas por una fatiga afectiva.

¿Existe una colaboración de la otra parte? ¿Demuestra iniciativa? Desarrolla tu inteligencia emocional al identificar cuándo debes ayudar y cuándo es mejor resguardar tu salud mental. No busques personas que necesiten ser salvadas.

  • Me cansé de que me trates mal: en estas situaciones no sirve de nada tener una actitud tolerante. Eso sólo le dará más poder al otro. Los abusos no se toleran, se denuncian.

Enfrenta tu lógica irracional: pretendes que alguien violento y manipulador se convierta en una persona tierna y empática. Incluso si demostrara esas actitudes, vivirías con miedo de que retome sus maltratos.

Una persona que te ama nunca te hará daño intencionalmente. Eres capaz de recibir cariño genuino y lo mereces. Defiende tus derechos y cultiva el autocuidado.

  • Me cansé de que me vigiles y desconfíes de mí: por lo general, las personas que sienten una desconfianza permanente hacia sus parejas también las perciben como su posesión.

Esto demuestra un claro problema de autoestima y, cuando viene de parte del hombre, una severa actitud sexista y misógina.

Recuerda que nadie es de nadie. El amor son dos individualidades que se abrazan, dos sujetos libres que se eligen el uno al otro para hacer contacto y descubrirse mutuamente.

Cualquiera que te ame debe percibirte como un ser libre y respetar tu independencia. Si existen razones reales para desconfiar del otro, debería ser posible conversar de manera sincera sobre la situación.

Sólo se puede amar en libertad. Quien te ame de verdad querrá verte feliz.

  • Me cansé de tu narcisismo: si uno de los miembros de la pareja ocupa el centro de la relación, claramente hay un problema. El amor sano es recíproco y democrático.

Un narcisista, en cambio, pretende sólo recibir. Puede incluso aceptar que su pareja crezca, siempre y cuando ese progreso no le afecte ni opaque. No lo idealices -ni a tu pareja, ni a nadie- y aléjate.

Notas finales

En “Me cansé de ti”, Walter Riso nos demuestra que el peor enemigo de los cambios es el miedo. Hazte cargo de tus emociones. Aléjate de cualquier vínculo tóxico para acabar con el sufrimiento.

Negarte a seguir tolerando una relación afectiva que te provoca dolor es un acto de lealtad hacia tu persona.

Cuando lo consigas, tomarás conciencia del tiempo perdido, del sufrimiento inútil, de la dependencia, de lo poco en común que tenías con tu pareja, e incluso de que quizás no estabas enamorado o enamorada.

Sé realista. No te preguntes “¿qué habría pasado si…”. Acepta lo que ocurrió y recupera tu vida. Eres capaz de vivir un amor saludable o de mantenerte en una relación angustiante. Depende de ti.

Tip de 12’

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