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Mamá desobediente

Mamá desobediente Resumen
Sociedad y política y Parentalidad

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9789874086822

También disponible en audiobook

Resumen

En “Mamá desobediente”, la activista Esther Vivas habla de maternidad y feminismo para desterrar creencias obsoletas y empoderar a las madres. Aborda desde la flexibilidad del concepto “maternidad” hasta la alimentación del bebé, además de hacer una profunda crítica al sistema patriarcal en el que vivimos. ¡Anímate a leerlo, mamá!

Maternidades en disputa

Incertidumbres

La maternidad es un concepto amplio, abarcativo. Depende del contexto económico y social, la forma en que se dio, el entorno familiar, la vida personal de cada madre y de varios factores más.

Esther Vivas sostiene que todo esto influye en la forma en cómo la vivimos.

Al no existir un modelo universal resulta necesario desterrar el mito de la perfección. Poner a la madre en el rol de madre hogareña, devota y feliz de sacrificarse por sus hijos es producto del sistema capitalista y patriarcal.

Con la obtención de derechos por parte de las mujeres y la aparición de los métodos anticonceptivos, dice la autora, la maternidad ha pasado a ser una elección.

No obstante, la idea de “buena madre” se hizo más compleja. Se sigue manteniendo lo anterior, al mismo tiempo que debe trabajar. Esto da como resultado frustración y ansiedad.

“Ser madre queda reducido y normativizado a dos opciones, la de ángel del hogar o la de superwoman”.

Maternidad(es)

Como vimos, podemos encontrar diferentes tipos de maternidades.

Vivas presenta estas variantes:

  • Madres solas: con los cambios sociales han aparecido nuevos modelos familiares. Sin embargo esto no es una monoparentalidad, sino una monomarentalidad. Esto no es fácil para ellas porque “lo que sale de la norma no encaja”.
  • Maternidades adoptivas: han pasado de ser un fenómeno invisible a algo completamente normalizado, aunque el porcentaje de personas que adoptan va a la baja.
  • Madrastas: siempre ha sido estigmatizada, sin embargo en la gran mayoría de las ocasiones anteponen los intereses de sus hijastros por sobre los suyos.
  • Maternidad subrogada: se trata de los vientres de alquiler, que intenta “apropiarse de la capacidad de gestación de las mujeres, convirtiendo el útero y el embarazo en objeto de negocio”.

Un destino ineludible

Antes, en los espacios feministas no se hablaba mucho sobre maternidad. Sí del derecho al aborto (que es la otra cara).

No obstante, esa concepción ha ido cambiando y la maternidad deseada de a poco va siendo introducida en la cartera de temas a tratar. Sobre todo viendo a la maternidad desde una mirada emancipadora.

Pero la maternidad es avasalladora. Vivas se pregunta cómo es posible disfrutarla “sin quedar reducida a ‘madre’ o ‘madre de’”.

Ella misma tuvo que enfrentarse a ese dilema de ser feminista y madre al mismo tiempo.

Encontró la respuesta más honesta posible:

“Aceptar la ambivalencia como parte consustancial de la maternidad nos ayuda a tener una experiencia positiva, evitando todo sentimiento de culpa cuando la frustración nos desborda”.

“No hay nadie a quien queramos tanto como a nuestros hijos e hijas, pero a menudo no podemos más con ellos”, añade.

Odio y amor a la madre

Vivas insiste en marcar que la maternidad fue utilizada por el sistema patriarcal como un instrumento para controlar a las mujeres.

Al cargarlas de responsabilidades en la casa y el crecimiento de los hijos, frenaron sus aspiraciones. En cambio, los hombres eran mostrados como libres de compromisos.

Si bien las batallas libradas por activistas y el feminismo como colectivo trajeron avances, esto aún sucede con matices.

“Ser madre o padre, tener a cargo una criatura, implica un grado de compromiso personal, emocional, material y social elevado”, señala Esther.

De todos modos esos valores no están en auge en una sociedad en la que priman la meritocracia y el individualismo.

Una gran idea sería tener un modelo de crianza feminista, desmercantilizado y ecológico.

“Una mamá feminista es una mamá desobediente, insumisa, rebelde, que es objeto activo, que se rebela tanto contra la maternidad patriarcal como contra la maternidad neoliberal, pero no renuncia a vivir la experiencia materna”, resume la catalana.

Mi parto es mío

Nos han robado el parto

Las premisas del feminismo son claras. Una de ellas es tener el derecho de libre elección sobre sus cuerpos.

Sin embargo, Vivas explica qué se les ha pasado pedir: elegir cómo quieren parir.

Muchas mujeres han padecido dolor, miedo y angustia al momento del parto. Pero no por el parto en sí sino por el contexto.

En ese entorno aparecen cesáreas innecesarias, trato irrespetuoso y una separación injustificada entre mamá y bebé apenas nace, entre otros.

Nos fuerzan a creerlo como que esto “es así” o “beneficiará al bebé”.

“La capacidad de decidir de las mujeres a la hora de dar a luz se queda a menudo en la puerta de entrada de los hospitales”, critica la autora.

Violencia obstétrica

Ese maltrato a la hora del parto mencionado anteriormente -del personal médico hacia la embarazada- lleva el nombre de violencia obstétrica.

Vale aclarar que puede darse en cualquier momento del ciclo: en el embarazo, en el parto o en el postparto.

El problema surge porque estas tres etapas son consideradas una patología y la embarazada, una enferma, dice Vivas.

“Las madres somos relegadas al papel de espectadoras o recipientes de un bebé, en un sistema médico jerárquico y patriarcal”, añade.

En el plano físico, a las mujeres en esa situación se les practican tratamientos invasivos, sin consentimiento y sin información sobre sus consecuencias.

Mientras que a nivel psicológico, la violencia se ejerce a través del lenguaje. En oportunidades suele ser humillante y discriminador.

También sucede al negarle la posibilidad de tener a su pareja al lado en una ocasión que representa mucho miedo.

Los profesionales, en el punto de mira

Por la misma violencia obstétrica, es fundamental poner bajo la lupa el rol de los profesionales de la medicina.

Al ser un ambiente machista se revela un desprecio hacia la mujer, el bebé y el acto de parir.

Pero esto no sólo se ve en los hospitales o las clínicas, sino que la formación médica carece hoy en día de una perspectiva de género que permita desterrar estas costumbres.

Más allá de esto, Vivas aclara que existen casos de profesionales conscientes. Escuchan, ponen atención y se actualizan para brindar un mejor trato.

Por un parto respetado

Como el feminismo busca la libre elección de cada mujer sobre su cuerpo, siempre criticó a la medicalización del parto.

De todos modos el maltrato sigue apareciendo de forma sutil. Sobre todo, en el ámbito privado de la medicina donde el patriarcado es mucho más fuerte aún.

“En muchos casos, los cambios han sido más cosméticos que reales, modificando los discursos, pero no las prácticas”, comenta Esther.

Añade que varios profesionales “no tienen la intención de cambiar sus procedimientos, algo que tiene mucho que ver con el poder que ostentan especialidades como la obstetricia y, en parte, la neonatología”.

Morir antes de nacer

Probablemente lo peor que le puede pasar a una madre embarazada es perder a su hijo, que espera y quiere.

Vivas lo describe como un “imposible” al “poner techo al umbral del dolor y la pena”.

Generalmente son muertes no anunciadas por un paro del corazón, o programadas por una malformación genética o una enfermedad incompatible con la vida.

Si bien parece un tema “oculto”, muchas mujeres han pasado por esto. Y hablarlo es iniciar el camino hacia la sanación.

No es fácil, pero cuando salen a la luz casos así sirve para generar visibilización y poder normalizarlos.

Aquí retomamos lo que vimos antes. Para que los abortos espontáneos puedan ser sanados es necesario contar con profesionales empáticos.

“Cómo se comunica la noticia, cómo se lleva a cabo y se acompaña la experiencia puede ser determinante en cómo se viva la pérdida y se elabore el duelo”, resalta la autora.

Hay testimonios de mujeres que recibieron un trato como éste. No obstante, varias detallan cómo fueron menospreciadas, tanto ellas como sus criaturas muertas.

La teta es la leche

El negocio del biberón

La lactancia es el gran tema para las madres tras el parto. Siempre genera una polémica innecesaria.

Esto se da especialmente en el entorno cercano de la mujer: familia, amigos, vecinos y expertos le indican qué o cómo hacer.

Pero la catalana insiste en que es ahí donde hay que poner un freno: es nuestro cuerpo, no el de ellos.

Así como estamos preparadas para gestar un bebé, también lo estamos para parirlo y alimentarlo.

Pero el sistema capitalista junto al patriarcado insisten en que no. Lo han cuestionado e instalaron al biberón.

Las razones de Vivas para criticar a la lactancia artificial está dirigida a tres rubros:

  • Las empresas del sector: desinforman y utilizan publicidad engañosa.
  • La institución sanitaria: no invierte para que la lactancia materna no sea lo suficientemente exitosa.
  • La organización social: que llena de trabas a las madres para que puedan amamantar, en especial en el mercado laboral.

Las virtudes de la leche materna

Si bien la leche materna es poderosa, no nos enseñan a amamantar ni a sacarle provecho.

La autora señala que la leche artificial es un gran invento que ha permitido salvar vidas cuando no hay lactancia materna.

El problema aparece cuando se las quiere equiparar una con la otra, agrega.

Unicef dice que la leche materna “es un complejo fluido nutricional vivo que contiene anticuerpos, enzimas, ácidos grasos de cadena larga y hormonas, muchos de los cuales simplemente no pueden incorporarse a la fórmula”.

Es tan importante la materna que no sólo brinda inmunidad pasiva, sino también activa. O sea, no sólo complementa las defensas del bebé sino que también ayuda al sistema inmunológico a crecer y desarrollarse.

Además, dar la teta colabora con la mamá. Entre otras cosas, previene a que la madre sufra hemorragia post parto, diabetes tipo 2, cáncer de mama, enfermedades cardiovasculares e hipertensión.

Lactancia prohibida

Aunque pueda sonarte extraño, a muchas personas les molesta o les incomoda ver a una madre amamantar en público. Sucede.

En la cultura occidental, los pechos de la mujer son más vistos como una fuente de placer masculino. Dejan de lado su capacidad lactante.

Esto pasa gracias a los medios de comunicación, la industria de la belleza y las grandes compañías de moda.

“Mostrar los pechos al lactar es tabú porque lo hacemos las mujeres con nuestras tetas”, explica Vivas.

En este contexto, la mujer que amamanta en público queda desexualizada.

A modo de resumen, esto no hace más que demostrar la falta de información que existe acerca del proceso fisiológico de la lactancia materna.

Sacar la teta del armario

Seguramente te has dado cuenta por todo lo que comenta Vivas que el acto de amamantar suele estar confinado al hogar. Queda invisible allí.

De todas formas, la autora nos presenta el lactivismo.

Según sus promotoras, es “un activismo que defiende el derecho de las mujeres y los bebés a dar y a recibir el pecho donde y cuando éstos deseen, sin miradas ni comentarios de desaprobación”.

En otras palabras, buscan sacar la teta a la luz. Naturalizarla, hacerla cotidiana.

Los bebés no saben de horarios, así que esto es sumamente necesario. Pero también lo es desde el punto de vista político, donde se ponen muchas trabas para que sea algo común.

“Amamantar no significa quedarse encerrada en casa, y aún menos si cuentas con una red de relaciones sociales y apoyo mutuo”, cierra la catalana.

Notas finales

Esther Vivas pateó el tablero con “Mamá desobediente”.

Combinó maternidad con feminismo en este ensayo para reflexionar sobre la compleja relación que tienen estos dos temas.

Con esto ayuda a las madres a replantearse varias cosas. A empoderarse a través de tres grandes aspectos.

Comienza por la maternidad deseada, sigue con la situación del parto y finaliza con la lactancia, mientras analiza los contextos y el rol del patriarcado junto al sistema capitalista.

Pone en palabras temas que generalmente son silenciados y necesitaban ser hablados.

Son tiempos de cambios, donde este libro encaja a la perfección.

Consejo de 12min

Siguiendo la línea ideológica de Esther Vivas, anímate a “Todos deberíamos ser feministas”. Chimamanda Ngozi Adichie explica por qué entender al feminismo nos hará una mejor sociedad.

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¿Quién escribió el libro?

Esther Vivas es una autora y periodista con una marcada impronta social. En su trayectoria abarcó temas relacionados a los movimientos sociales, el consumo responsable y maternidades. Trabaja como asesora en l... (Lea mas)