Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Eficaces Resumen - Stephen R. Covey

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Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Eficaces

Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Eficaces Resumen
Productividad y Gestión Del Tiempo

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: The 7 Habits of Highly Effective People

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 0743269519

También disponible en audiobook

Resumen

Para alcanzar cambios reales en tu vida y en tu desarrollo personal es necesario trabajar en tu propio carácter: formar nuevos hábitos y alterar las creencias fundamentales que forman tu visión de mundo, ya que a fin de cuentas el crecimiento personal no puede ser alcanzado a través de atajos. Ese es un cambio que Stephen R. Covey intenta traerte en los “Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Eficaces”

Para Stephen, si realmente quieres cambiar tu destino, necesitas cambiar tus hábitos y tu carácter, trabajando “de adentro hacia fuera”. A partir del momento en que cambias drásticamente, puedes comenzar a cambiar el mundo a tu alrededor. Para cambiar tu vida, tienes que enfrentarte a ti mismo. ¿Vamos a ver cómo poner eso en práctica? Comencemos a aprender juntos

Alínea tus paradigmas personales con principios universales

Los paradigmas son los bloques fundamentales que construyen a nuestro carácter. Estos son nuestros principios y valores fundamentales y por eso definen la manera en cómo vemos el mundo, son como un par de lentes. Y nuestra percepción subjetiva es lo que capturamos al tener puestos estos lentes.

Los hábitos que definen nuestras acciones resultan directamente de esos paradigmas. Estos son el núcleo de nuestro carácter y la clave para cambiarnos si queremos volvernos más eficaces.

Cuando queremos cambiarnos a nosotros mismos, tenemos que cambiar nuestros principios fundamentales en primer lugar. Solamente de esta forma es posible cambiar nuestra realidad subjetiva y, con ella, nuestro comportamiento. Para ello, el primer paso es volverte consciente de tus propios paradigmas.

Si quieres superar los hábitos establecidos, como la procrastinación, egocentrismo o ansiedad, primero debes reconocer el principio fundamental que forma ese hábito. Si quieres alcanzar la verdadera efectividad, es necesario alinear tus paradigmas con los principios universales, como la justicia, honestidad e integridad.

Como la mayoría de las personas concuerdan con estos principios, podemos verlos como leyes naturales que duran para siempre, es decir, parámetros para comparar con nuestros propios valores. Es posible medir todos los comportamientos ante estos principios universales.

Mientras más seamos capaces de alinear nuestros valores a ellos, más seremos capaces de integrarnos con armonía al mundo que nos rodea.

Sé proactivo

¿Quieres volverte más efectivo? Necesitas tomar el control de tu vida frente a todas las oportunidades y situaciones que surgen. Toma decisiones siempre basadas en tus valores y no solo basadas en las situaciones en las cuales te encuentras en ese momento. La libertad al momento de elegir una respuesta se basa en:

  • Autoconocimiento: Para que logres entender tus sentimientos y pensamientos;
  • Imaginación: para ser capaz de ir más allá de tu realidad presente;
  • Consciencia: tu capacidad de distinguir el bien del mal
  • Libre albedrío: para que logres alterar tus emociones y pensamientos percibidos por tu autoconocimiento.

Una persona proactiva es guiada por sus propios valores, tomando sus propias decisiones, sin que el mundo le diga qué tiene que hacer. Si eres proactivo, nadie será capaz de afectar tus sentimientos de forma negativa.

Esta verdad no es fácil de aceptar, principalmente si acostumbras a echarle la culpa a los otros por tus problemas. Una vez que aceptes que te cansaste de tu situación actual y que eres el dueño de tu destino, te vuelves capaz de cambiar tu futuro. Una de las mejores formas de cambiar eso es cambiando tu forma de comunicarte.

Usa un lenguaje que coincida con esa nueva realidad mental. Si usas frases pasivas como “fulano de tal me dejó loco”, es hora de parar. Entiende que estás siendo reactivo y permitiendo que otras personas controlen tus emociones. En cambio, intenta una alternativa proactiva como, “estoy permitiendo que fulano me deje loco. ¿Qué podría hacer para que eso no suceda más?” Además de eso, también debes abandonar expresiones como “Tengo que hacer algo” y cambiarlos por sus formas proactivas: “Quiero hacer algo”. Enfócate en las cosas que puedas controlar y te volverás en una persona más eficaz.

Comienza con un fin en mente

Muchas personas trabajan para objetivos sin sentido, es decir, mantienen un enfoque difuso. Estos se preocupan en ser eficientes, en lugar de eficaces. Para cambiar eso, es necesario desarrollar el hábito del liderazgo personal el cual se basa en la necesidad de comenzar cada día con un claro entendimiento de tus objetivos y resultados deseados. Para tener éxito, es necesario planificar primero y ejecutar después.

En primer lugar, debes definir lo que deseas lograr y después de eso, planificar todas las actividades para lograr alcanzar aquel objetivo. El liderazgo personal debe venir primero, en forma de pregunta: “¿qué quiero conseguir?”. En seguida, debes ver tus capacidades de administrar en forma de pregunta “¿cuál es la mejor forma de lograr lo que quiero?”. Para alcanzar tus objetivos, necesitas visualizar el resultado de cada acción antes de ejecutarla.

Por ello, un buen consejo es escribir concretamente una declaración de misión personal y memorizarla. En esta misión, defines tus creencias y objetivos: enlista los valores y principios en los que crees y los objetivos más grandes que deseas alcanzar en tu vida. La declaración de misión es tu constitución personal, un patrón establecido por el cual todo puede ser medido y evaluado. Éste será como una brújula, dándote un sentido de dirección y seguridad para tomar las mejores decisiones basadas en tus principios. Al tomar una decisión basada en tus principios, te convertirás en una persona más eficaz ya que:

1. Tomas la decisión proactivamente, basado en tu libre albedrío y no porque alguien te está empujando rumbo a una dirección;

2. Sabes que tu decisión es la adecuada, porque está basada en principios con resultados previsibles a largo plazo;

3. Puedes comunicarte honestamente con todos los involucrados, explicando tus principios fundamentales;

4. Te sientes cómodo con tus decisiones, sea cual sea.

First things first (primero lo primero)

Ya aprendiste que puedes crear tu propio paradigma y descubriste los principios básicos por los cuáles deberías vivir y trabajar. Ahora estás listo para poner las cosas más importantes primero. Esto es, de volverte capaz de controlar tu tiempo con maestría.

Para ser realmente efectivo, es necesario organizar tu tiempo alrededor de tus prioridades siempre. First things first significa estar constantemente priorizando y trabajando en lo que es más importante en un determinado momento. Para lograr priorizar de verdad, es necesario aprender a decir “sí” a todo lo que hace parte de tu objetivo final y a decir “no” a todas las distracciones que pueden aparecer entre tú y tus objetivos. Cada “sí” que dices hoy puede ser un paso en dirección a los objetivos o una forma de alejarse.

Piensa Win-Win, todos tienen que ganar

La mayoría de las personas tienden a pensar según el modelo Gana-Pierde. Este modelo, afirma que cada vez que alguien gana algo otro tiene que perderlo. Sin embargo, la vida y la mayoría de las situaciones no son una competencia, y necesitas entender que existen situaciones en donde todos pueden ganar.

La forma Win-Win de pensar se basa en la idea de que la victoria de una persona no necesariamente sucede a costa de una derrota. Si una persona gana y otra pierde, ningún de los 2 obtiene la confianza y la lealtad del otro a largo plazo. Lo que quiere decir que puedes ganar haciendo que la otra parte pierda pero ello afectará la próxima negociación en el futuro.

Si no puedes alcanzar una situación Win-Win, es preferible no cerrar el negocio. Así al menos mantienes la relación para un posible acuerdo Win-Win en el futuro. Los acuerdos Win-Win poseen las siguientes dimensiones:

  • Carácter: es la base del paradigma Win-Win. Solo cuando conoces bien tus valores, sabrás qué significa ganar.
  • Relaciones: se construyen sobre la base del carácter. Desarrolla tu credibilidad a lo largo del tiempo, invirtiendo en relaciones enfocadas en el éxito de ambas partes.
  • Acuerdo: los acuerdos surgen a partir de las relaciones. Un acuerdo debe ser claroy detallar los resultados deseados, las reglas o parámetros dentro de las cuales se obtendrán esos resultados, los recursos disponibles para lograr los resultados, las medidas para evaluación de los objetivos alcanzados y las consecuencias que persiguen los objetivos.
  • Sistema regulador: para que los acuerdos funcionen deben existir sistemas para evaluarlo y regularlo.
  • Proceso: un proceso simple debe ser utilizado para conseguir un acuerdo Win-Win: El primer paso es intentar ver la situación sobre la perspectiva del otro, identificando los aspectos y preocupaciones clave. En seguida, debemos enlistar los resultados que consideraríamos una solución aceptable para ambos y finalmente, debemos buscar el acuerdo o nuevas opciones para obtener estos resultados.

Procura primero entender, y después, ser entendido

Cada relación es como una especie de cuenta bancaria que registra exactamente cuánto cada persona ha invertido en ella. Mientras más grande sea el equilibrio, mayor será la confianza entre las partes. Y para llegar a este equilibrio es necesario entender al otro.

Este es el hábito más poderoso y que podemos poner en funcionamiento de forma inmediata. La mayoría de las personas pasan su vida aprendiendo a comunicarse de forma escrita o hablada, pero tienen poco entrenamiento en escuchar y entender verdaderamente a otra persona.

Es raro encontrar personas que escuchan con la intensión de entender. Generalmente, las personas escuchan con la intención de responder. Escuchar con empatía es una herramienta muy poderosa que te proporciona información exacta con la cual trabajar.

En lugar de filtrar lo que la persona dice por el filtro con el cual ves el mundo (o lo oyes), tienes que entender cómo la otra persona lo ve. Después de la necesidad física de sobrevivir, la necesidad más importante de una persona es la de ser entendido y apreciado. Al escuchar con empatía, estarás satisfaciendo esa necesidad y puede entonces influir a otra parte y trabajar juntos en una solución Win-Win.

Es necesario tiempo y esfuerzo para dominar esta habilidad en el inicio pero las recompensas son grandes. Si aprendes a escuchar de una forma verdaderamente activa y empática, notarás que muchas personas están bastante dispuestas a abrirse y considerar sus opiniones y consejos.

Aprovecha la sinergia

La sinergia significa que todo es más que la suma de sus partes. El hábito de hacer sinergia tiene implicancias en la cooperación creativa y en el trabajo en equipo: las personas con mentalidad Win-Win y que escuchan con empatía pueden aprovechar sus diferencias para generar opciones que no existían antes.

Reunir varias perspectivas diferentes, en el espíritu del respeto mutuo, trae como resultado la sinergia. Los participantes sienten la libertad de buscar la mejor alternativa posible y, con frecuencia, logran propuestas diferentes y mejores que las originales.

La sinergia hace que asimiles nuevos puntos de vistas y llegues a resultados positivos trabajando en conjunto. Sin embargo, la sinergia no es hacer que todos concuerden. Es extraer lo mejor de cada uno sin confundir la uniformidad con unidad. El objetivo no es que todos concuerden y lleguen a una solución uniforme, sino llegar a una solución única que combina lo mejor de las partes.

Afila siempre tu cuchillo

Así como un carnicero tiene que afilar siempre su cuchillo, necesitas afilar tus hábitos, dando mantenimiento a tu herramienta. La idea es simple, debes ser capaz de traer nuevos hábitos, pero también reorganizarte para mantener los hábitos actuales funcionando adecuadamente. La efectividad se logra cuando se puede mantener el equilibrio entre la producción (P) y la capacidad de producción (CP). Sin embargo, es frecuente que las personas estén muy ocupadas produciendo para prestar atención al mantenimiento de tu medio de producción. Eso hace que se vean produciendo poco por estar sus herramientas sin afilar. Lo mismo sucede con tus hábitos.

Si tu hábito no está afilado, tu producción cae. Esto sucede ya que muchas veces el mantenimiento no trae grandes ganancias inmediatas, pero ésta es esencial si quieres continuar produciendo y aún más si quieres preservar la herramientas con las que produces. Afilar tus hábitos según un programa balanceado depende de 4 áreas fundamentales. Debes dedicarte por lo menos una hora cada día trabajando en ellas.

  1. Dimensión física: incluye ejercicio físico, nutrición y control del estrés. Al comer adecuadamente y ejercitarte 30 minutos por día lograrás mejorar tu fuerza y resistencia de forma proactiva. Si no lo haces, tu cuerpo se debilitará.
  2. Dimensión espiritual: debes renovar tu compromiso con tus valores por medio de la revisión de tu misión personal, o mediante la oración, meditación o inmersión en la música, literatura o naturaleza. Si no lo haces, tu espíritu será insensible.
  3. Dimensión mental: tu mente se “afila” mediante actividades como lectura, escritura y planificación. Comienza con un fin en mente y trabaja en las prioridades primero.
  4. Dimensión social/emocional: Sé empático y piensa Win-Win. Como las 4 dimensiones están interrelacionadas, lo que hagas para “afilar la sierra”, una, impactará positivamente a las otras. Si trabajas equilibradamente las 4 dimensiones, por lo menos una hora al día, todos los días, harás de los hábitos una parte fundamental de tu vida.

Notas finales

Comienza ahora mismo a trabajar tus nuevos hábitos. Primero, sé proactivo. Después, continúa con la claridad de tus objetivos, concéntrate en principios universales y enfócate en tus prioridades. Busca situaciones Win-Win, escucha empáticamente y crea oportunidades de sinergia en tu vida. Pero recuerda: este proceso creativo nunca acaba. Debes continuar afilando tus hábitos por el resto de tu vida.

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¿Quién escribió el libro?

Stephen Richards Covey es un escritor estadounidense, autor del best-seller de gestión Los Siete Hábitos de las Personas Altamente Eficaces, publicado por primera vez en 1989. También es fundador de Covey Leadership Center en Salt Lake City y Franklin Covey Corporation, una consultoría que ayuda a las empresas a planificar mejor. Covey es maestro en Administración por Harvard y doctor por la Universidad Brigham Young. Él tenía 9 hijos y 52 nietos. Se quedó mundialmente conocido con el libro Los Siete Hábitos de las Personas Altamente Eficaces, lanzado en 1989. Covey instruyó a las personas a cómo adquirir plena eficacia en la vida, especialmente en el contexto profesional y de la administración. Pero sus li... (Lea mas)