La teoría de juegos: El arte del pensamiento estratégico Resumen - Jean Blaise Mimbang

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La teoría de juegos: El arte del pensamiento estratégico

La teoría de juegos: El arte del pensamiento estratégico Resumen
Ciencia

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

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Resumen

La teoría de juegos es una herramienta capaz de analizar comportamientos en forma de juegos de estrategia. Puede ser aplicada a una negociación o al campo económico, social y político, entre otros. Busca mantener la cooperación entre las partes, por lo que demuestra ser un gran recurso para el trabajo en grupo o la resolución de conflictos. ¡Acompáñanos en este viaje para aprender cómo funciona!

Definiendo el modelo

La teoría nos invita a reflexionar sobre la complejidad de las relaciones sociales. Entre varios puntos, nos demuestra que la interacción es beneficiosa cuando se trata de resolver problemas.

Sin embargo, también nos dice que la cooperación no es fácil y que, en ocasiones, cuando alguna de las partes involucradas privilegia el interés propio, es imposible alcanzar el interés colectivo.

Veámoslo en términos concretos. La teoría de juegos estudia las consecuencias de la interacción estratégica entre agentes racionales (jugadores) que persiguen objetivos propios dentro de un marco definido.

Tales interacciones pueden incluir la negociación, la competición, la solidaridad o el suministro de un bien o servicio, etc. Es decir, todas las acciones posibles que lleven a un resultado.

El juego se salda con una ganancia positiva o negativa, que percibe cada individuo que ha participado.

La teoría tiene como objetivo demostrar que los individuos, empresas e incluso países son interdependientes. A todos les interesa encontrar un equilibrio donde sus interacciones sean beneficiosas para todas las partes.

Finalmente, el modelo nos demuestra que siempre es preferible el entendimiento al enfrentamiento.

La teoría de juegos y sus pensadores

Los primeros análisis de juegos estratégicos datan de la época del Renacimiento, aunque recién en los siglos XIX y XX se formalizó una teoría real sobre este tema.

El primero en estudiar los aspectos estratégicos de las interacciones entre agentes económicos fue Antoine Augustin Cournot. Publicó una investigación en 1838 que significó la base del análisis de la competencia imperfecta en la economía industrial.

Le siguieron Francis Edgeworth, que introdujo las matemáticas en el estudio de la economía, y Ernst Zermelo, que desarrolló el primer teorema formal de la teoría de juegos en 1913.

Algunos años más tarde, Émile Borel generó un punto de inflexión en la teoría al introducir el factor de la probabilidad.

La disciplina de la teoría de juegos se termina de formar entre 1944 y 1950 con los trabajos de John von Neumann, Oskar Morgenstern y John Forbes Nash.

Este último inspiró el concepto del “Equilibrio de Nash”, que consiste en una situación de equilibrio en la que ningún jugador tiene interés en modificar de forma individual su estrategia teniendo en cuenta la del otro.

Hoy en día, la teoría de juegos es una rama de la economía y también de las matemáticas, aunque puede aplicarse, como ya fue mencionado, a numerosos problemas sociales, médicos, políticos y económicos.

Presentación de la teoría de juegos

Las hipótesis en las que se basa la teoría son las siguientes:

  • La racionalidad de los jugadores les empuja a lograr la mejor situación posible para ellos mismos, la cual se mide por “utilidad”.
  • Cada jugador conoce, además de las suyas, todas las estrategias y funciones de ganancia del resto de jugadores (información completa).
  • Cada participante toma las mejores decisiones para él mismo con el objetivo de maximizar su utilidad, sabiendo que el resto hace lo mismo.
  • Todos los participantes conocen las elecciones que se realizaron en el pasado.

En cuanto al formato del juego, existe un conjunto de reglas que determinan los jugadores, las estrategias (acciones o decisiones), el desarrollo del juego, las ganancias (utilidad) y la información a disposición de los jugadores, que puede ser completa (perfecta) o incompleta (imperfecta).

Además, el juego puede ser de suma cero (estrictamente competitivo) o de suma distinta a cero, entre otras variedades.

Mientras que también hay diferentes tipos de estrategias, por ejemplo: puras (acciones elegidas por un jugador con la seguridad de que este último es susceptible de jugarlas) y mixtas (distribución de probabilidades que realiza un jugador entre sus estrategias puras).

El dilema del prisionero

Este dilema es un ejemplo de cómo la teoría de juegos puede ser aplicada. Dos ladrones son detenidos e interrogados por separado. La policía carece de pruebas suficientes para detenerlos y, además, los sospechosos habían jurado no traicionarse antes.

Los oficiales, entonces, les prometen que quien confiese será puesto en libertad. Si no admiten el crimen, enfrentarían apenas una breve condena. Pero ambos se ven tentados a confesar individualmente para ser liberados.

Representado de forma estratégica, el dilema podría plantearse de la siguiente manera:

Los años de sentencia están representados por números negativos por tratarse de una pérdida de utilidad.

Si, por ejemplo, el Jugador 1 confesara el delito, sería liberado y el Jugador 2 recibiría 5 años de condena.

La estrategia de confesar es dominante para ambos jugadores. Independientemente de la elección de uno de ellos, el otro siempre obtendrá un mejor resultado si denuncia a su cómplice. Esto es lo que se conoce como Equilibrio de Nash.

Cuando la situación determina que uno de los jugadores no está seguro de las intenciones del otro, existe un interés en nombre de la racionalidad individual que le llevaría por optar la estrategia confesar, a pesar de que el interés colectivo le indica que es mejor negar.

Así, también queda demostrada la necesidad de que existan leyes, normas y reglas sociales que impongan una cierta cooperación pero que, en la práctica, no se encuentran con facilidad.

Límites del modelo

La teoría recibe críticas por tres motivos especiales: la noción que establece sobre el término “juego”, el Equilibrio de Nash y las aplicaciones del modelo.

Lejos de referirse a una actividad lucrativa, los teóricos usan la palabra “juego” para designar todo modelo que posea individuos, estrategias y ganancias.

En el segundo caso, el término “equilibrio” también fue cuestionado. En lugar de hacer referencia a un estado de reposo, el Equilibrio de Nash se alcanza porque cada jugador anticipa correctamente los posibles movimientos del resto. Es decir, tiene que existir dinamismo.

Aunque es en el propio Equilibrio de Nash donde se observa un límite de la teoría: el jugador no puede cambiar de estrategia cuando el juego ya ha comenzado.

Por último, la aplicación del modelo también ha sido motivo de crítica: es prácticamente imposible encontrar ejemplos de situaciones que puedan simplificarse mediante el dilema del prisionero.

Esto se debe a que el sistema de valores resultante de la educación y de la cultura ejerce una gran influencia en las elecciones de los individuos.

Muchos pensadores opinan que la teoría no resuelve ni propone nada a los jugadores, aunque sí es útil para destacar los problemas que se derivan de las elecciones que cada individuo toma, una vez que se han puesto sobre la mesa todas las hipótesis del modelo.

Extensiones de la teoría

El autor aclara que la cooperación surge más fácilmente después de varias interacciones repetidas. Esto se conoce como “juegos repetidos”.

Por ejemplo, ¿por qué un florista vende un buen ramo de flores al mismo precio que uno de peor calidad? Porque quiere que sus clientes vuelvan, claro. Volviendo, los consumidores cooperan con el negocio.

El acto de cooperar, además, provoca nuevas cooperaciones en el futuro. Esto no existe en los juegos estáticos de una jugada.

Existen dos tipos de juegos repetidos: aquellos en los que conocemos el final y aquellos en los que no. Los primeros son los juegos finitos y los segundos, infinitos.

En los juegos finitos, el Equilibrio de Nash se determina mediante un método llamado “inducción retroactiva”, que consiste en determinar cuáles serían las estrategias más eficientes de los jugadores en la última jugada. Para conseguirlo, se razona comenzando por la última etapa del juego y se retrocede hasta la primera.

Dentro de los juegos infinitos, existen a su vez dos variantes: los que no tienen límite de tiempo y los más realistas, donde el juego se detiene de manera improvista, aleatoriamente.

Aplicación del concepto

En el libro, el autor toma el ejemplo hipotético de un país donde las opiniones políticas están repartidas de manera uniforme entre la extrema izquierda y la extrema derecha. Hay dos partidos políticos (A y B) que deben posicionarse de cara a las elecciones.

El primer caso coloca al partido A del lado izquierdo. Como reacción, el partido B también se ubica a la izquierda, pero ligeramente más a la derecha para concentrar parte de los electores de centro izquierda y a todos los de centro y derecha.

Con este escenario, el partido B ganaría fácilmente.

Mientras que el caso 2 plantea la misma situación, invirtiendo las posiciones. El partido A en el centro de la derecha y el B un poco más hacia la izquierda. El partido B ganaría una vez más.

Queda demostrado, entonces, que a ambos partidos les conviene posicionarse en el centro del espectro político. Esto, señala el autor, se corresponde con la situación política de Estados Unidos, donde es difícil diferenciar a los demócratas de los republicanos.

Si se introduce un tercer partido (C) en el caso 1, debería ubicarse ligeramente a la derecha del partido B para lograr casi la mitad de los votos. Ya en el caso 2 debería colocarse a la izquierda del partido B.

Para evitar cualquiera de esas dos alternativas, los partidos A y B deberán ubicarse en el centro de la izquierda y en el centro de la derecha respectivamente. El C, entonces, se colocará en el centro y sólo podrá hacerse con un cuarto de los votos. Los otros dos partidos, en cambio, conseguirán 3/8 de los votos.

Puede resultar extraño pensar por qué a un tercer partido le interesaría una candidatura, sabiendo de antemano que no ganará. Sucede que en algunos países, este posicionamiento puede resultar beneficioso, ya sea colocando personas partidarias en la cámara de diputados o senadores, o participando en la toma de decisiones mediante alianzas con otros partidos.

Notas finales

El autor se encarga de apuntar que, además de ser una gran herramienta en las negociaciones, la teoría de juegos tiene el objetivo de demostrar que siempre será mejor llegar a un acuerdo en lugar de fomentar los enfrentamientos.

Este modelo posee una cierta utilidad en campos como la medicina, la política, la estrategia militar y la economía. Además, nos hace reflexionar sobre la complejidad de las interacciones sociales, permitiéndonos ver los hechos con perspectiva.

Consejo de 12’:

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¿Quién escribió el libro?

Oriundo de Aguascalientes, México, Gustavo Vázquez Lozano es un investigador y escritor de historia contemporánea. Estudió en la Universidad de Nueva York y asesoró en asuntos internacionales al... (Lea mas)