Homo Singularis Resumen - Néstor Márquez

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Homo Singularis

Homo Singularis Resumen
Tecnología y innovación

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9781973215448

También disponible en audiobook

Resumen

Para empezar, veamos lo que aborda este libro en pocas palabras: la evolución del hombre, el cerebro y el pensamiento humano desde tiempos primitivos hasta el presente, incluyendo diferentes hipótesis sobre nuestro futuro; e historias para comprender el desarrollo acelerado de la tecnología, 
desde la antigüedad hasta las máquinas inteligentes 
y cómo prepararnos para lo que viene.

Homo Singularis es recomendable para cualquiera que esté interesado en comprender cómo evolucionó la tecnología desde sus orígenes hasta la actualidad. Y también para quien quiera entender los beneficios que generó para la humanidad. Está repleto de ejemplos y referencias históricas. Realiza un repaso detallado de los acontecimientos que desarrollaron la tecnología hasta convertirla en lo que es hoy: una parte fundamental de nuestra existencia.

Esta obra cuenta, de manera didáctica, la transformación de la tecnología. Desde las primeras máquinas simples, pasando por los avances de la revolución industrial, claves de la historia. También por aquellos desarrollos y acontecimientos que desembocaron en la computadora, la red y la inteligencia artificial. Además, las experiencias de los especialistas que aparecen en este libro permiten entender el mundo digital actual.

Esto, claro, es apenas un pequeño vistazo de todo lo que te depara esta obra. Si estás interesado en un análisis mayor que te permita entender cómo la tecnología afectó -y afectará- a nuestra evolución desde los orígenes mismos de nuestra existencia, ¡acompáñanos en este viaje de descubrimiento! ¿Estás listo?

Y un día el humano contó

La manía de las personas por recolectar datos comenzó hace miles de años. Hay registros en la prehistoria que indican que nuestros antepasados ya tenían formas de contar lo que recolectaban y cazaban.

Al mismo tiempo surgieron medidores de tiempo, que en un principio eran fenómenos naturales. Después, el reloj sería la primera máquina sofisticada que continuamente fue creciendo en complejidad y aportando cada vez mayor tecnología y conocimiento.

A la vez fue incorporando nuevas funcionalidades, especialmente según se iba involucrando en la vida de las personas, transformándola. Es decir, significó un elemento de avance exponencial. De todos modos lo importante era su objetivo, medir el tiempo. Este era un esfuerzo racional por lograr una organización mejor, o quizás, un intento de lograr controlar el tiempo y dominarlo.

A partir de ahí llegaron consecuencias en cadena, como la capacidad de poner horarios a los trabajos. Si a la simplificación de las tareas le agregamos la eficiencia ganada por la automatización del proceso productivo, obtenemos un nuevo impacto en la productividad. Tal como sucedió en la Revolución Industrial.

Gran parte de los avances que conseguimos como humanidad se debieron a la recolección de información y su posterior análisis, usando desde formas primitivas a técnicas complejas actuales. Además, siempre supimos mantener la vocación que se esconde detrás de esta obsesión por la investigación: poder entender nuestro entorno para lograr intervenir en él y luego controlarlo.

Moles cibernéticas

A partir de una serie de nombres y hechos históricos, el autor explica el impacto que tuvieron las computadoras. Sobre todo, a nivel bélico. Centra buena parte de su trabajo en Alan Turing, una de las mentes más destacadas del siglo XX. Este inglés comenzó a esbozar los principios generales de la computadora tal como se la conoce hoy en día.

Gracias a Turing Inglaterra descifró el código Enigma de la Alemania nazi, este código servía para comunicarse con sus submarinos en plena Segunda Guerra Mundial. También ayudó para ello la Bombe polaca, base del descubrimiento inglés.

El texto aborda una etapa donde las computadoras evolucionaron a un ritmo desenfrenado, que puede dividirse en tres generaciones. Cada una con sus propios avances e innovaciones.

Si bien el mayor auge evolutivo se dio en las décadas de 1960 y 1970, la primera generación corresponde a un período anterior que abarcó de 1938 a 1958. Consistía en una tecnología electromecánica utilizada exclusivamente en el ámbito científico o militar. Eran sistemas grandes y costosos, accesibles sólo para agencias gubernamentales, centros de investigación y grandes corporaciones.

El ingeniero alemán Konrad Zuse fue uno de los inventores europeos que colaboró en la incipiente industria de la computación. Entre 1936 y 1945 desarrolló una serie de computadoras Z. Creó dispositivos que podían hacer cálculos de manera automática. Fundamentalmente sabían sumar y restar y con ello realizar multiplicaciones y divisiones.

La segunda generación de computadoras fue de 1959 a 1964. Los equipos ganaron la capacidad de realizar tareas de forma simultánea. Como explica Márquez, “[...] algo así como partir esa computadora en pedazos, que no eran físicos sino lógicos, o mejor dicho temporales”. Incluso llegaron a desarrollarse softwares de diseño y juegos interactivos. El principal diferencial estaba en que su uso en el ámbito comercial aumentó considerablemente.

La tercera generación incluyó un período aún menor: desde 1964 hasta 1971. A mediados de la década de 1960 se produjo la invención del circuito integrado o microchip. Esto permitió el desarrollo del primer microprocesador por parte de Intel. Así, fue mucho más fácil montar aparatos más complejos. Entre ellos, las computadoras.

Fue en 1965 cuando IBM anunció el primer grupo de máquinas construidas con circuitos integrados. Estas computadoras sustituyeron a las de segunda generación, introduciendo una nueva forma de programar. Se convirtieron en las primeras en tener éxito comercial.

Si bien el autor destaca una cuarta generación, también admite que a partir de ese momento ya se torna muy difícil delimitar las siguientes etapas de manera tan exacta.

Ahora la cuestión se vuelve personal

Apelando otra vez al uso de ejemplos, Márquez explica el avance de las computadoras con dos nombres. Comenta los casos de Edmund Berkeley y Steve Wozniak. Ambos tuvieron roles importantes para que los ordenadores dejaran de ser grandes máquinas para llevarlos a los hogares.

El preponderante papel que adquirió Silicon Valley se debió, en gran parte, a que era un área de perfil innovador. Allí trabajan numerosos empleados que destacan por su calidad académica. También, por ser emprendedores. El producto de ese esfuerzo fue uno de los desarrollos más significativos de nuestro tiempo: la computadora personal.

También significó un cambio de paradigma en el campo de la comunicación. Todos estos experimentos que vieron la luz en California tenían el objetivo de facilitar la comunicación entre personas. Que fuera de manera voluntaria, en unión libre y que permitiera un vínculo directo entre los usuarios. Era lo opuesto a los medios de comunicación masiva de la época. Estos tenían un paradigma de interacción en un solo sentido y además eran controlados por el Estado.

Los autómatas antes de Turing

A diferencia de los utensilios y las máquinas desarrolladas en la antigüedad, los autómatas del siglo XIX buscaban entretener al establishment. Por lo general, no cumplían una función práctica específica más allá de demostrar poder al dominar una tecnología de vanguardia.

Para el filósofo Radovan Richta, la tecnología evolucionó en tres etapas fundamentales: herramientas, máquinas y automatización. Aún en la actualidad, este planteamiento sigue siendo un enfoque válido para abordar la evolución tecnológica.

Primero aparecen las herramientas, y con ello el hombre se ve multiplicado. Con eso puede realizar muchas tareas que antes le llevaban más tiempo y esfuerzo.

En el segundo período aparece la máquina. Si bien es un tipo más sofisticado de herramienta, no sólo potencia las capacidades humanas sino que permite reemplazarlas completamente.

Por último, asocia la tercera etapa con el autómata. Entonces es posible sustituir el control humano de la máquina con mecanismos de control más sofisticados. Con ello pueden expandirse las capacidades humanas a otro nivel, antes inimaginables.

Poner en práctica este concepto es lo que nos llevó a desarrollar avances que cambiaron la forma en que entendemos el mundo y cómo nos relacionamos con él. Márquez comienza su libro con una frase de Marshall McLuhan que ilustra esto a la perfección: “Primero construimos las herramientas, luego ellas nos construyen a nosotros”.

Después de los humanos

En el capítulo final, el autor introduce varios conceptos. Uno de ellos es la singularidad tecnológica. Se trata de un momento hipotético donde la civilización sufriría una aceleración del progreso técnico, siendo incapaz de predecir sus consecuencias. Para que suceda, la inteligencia de las máquinas debería superar a la inteligencia humana.

Algunos a autores consideran que el tema tiene que ver con el propio ser humano. A pesar de los grandes desarrollos tecnológicos, su inteligencia básica no aumentó. El cerebro no sufrió cambios significativos durante milenios.

Otro término analizado es el transhumanismo, que podría definirse como “la trascendencia de lo humano”. Es una corriente de pensamiento surgida a finales de la década de 1970 basada en distintos avances científicos y tecnológicos.

Algunos de estos descubrimientos se asemejaban a cuestiones asociadas a la ciencia ficción y comenzaron a ser parte de una realidad más cotidiana, como la eterna juventud -cirugías plásticas-, modificar el paso del tiempo -ingeniería genética- y la inmunidad -trasplantes de órganos-.

Quienes creen en esta teoría confían en que el sapiens desistirá de transformarse lenta y aleatoriamente a través de un proceso biológico, optando por una evolución dirigida y rápida que le permitirá diseñarse a sí mismo.

Es fácil vincular ese razonamiento con el desarrollo de la Inteligencia Artificial, donde empresas como Google, Microsoft y Facebook ya han conseguido avances impresionantes y cuentan con proyectos muy interesantes: vehículos autodirigidos y softwares capaces de entender el lenguaje natural y de usar la lógica para resolver problemas sin asistencia humana. Sin duda, la IA será un pilar para el descubrimiento de nuevas tecnologías que transformarán lo que hoy significa ser humano.

Como podemos ver, está claro que nunca debemos perder la curiosidad que nos llevó a desarrollar tecnologías que moldearon nuestra especie casi con total voluntad. Pero también es cierto que los extremos nunca son positivos. Y el autor lo deja claro en el libro.

Esa fiebre por descubrir nuevos avances debe estar siempre acompañada por el sentido común y por una actitud prudente que mantengan viable nuestra existencia a largo plazo. Es decir, tener curiosidad pero también cautela para asegurar nuestro futuro.

Notas finales

A modo de reflexión, Márquez plantea una de las principales preguntas que vamos a enfrentar como humanidad en los próximos treinta o cincuenta años. ¿Realmente estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para maximizar los beneficios y minimizar los riesgos que implican los avances tecnológicos?

Varios progresos tuvieron un precio demasiado alto. Por ejemplo, conseguimos superar las guerras mundiales a partir del desarrollo de armas de destrucción masiva: las bombas nucleares. Para llegar al desarrollo sustentable de las empresas, estas mismas compañías tuvieron que dañar gravemente nuestro planeta.

Estas pérdidas, estos errores, ¿fueron totalmente necesarios? ¿Cómo podríamos haberlos evitado? Es una certeza que la tecnología y la humanidad están integrándose de forma exponencial y lo harán aún más en el futuro. Por eso, el desafío de todos será implementar esos avances de la manera más eficiente posible.

La composición de Homo Singularis, nutrida a base de ejemplos, referencias y citas, la convierte en una obra muy completa aunque tal vez demasiado profunda y detallada para el público general. Innovadores, científicos, centros de investigación, personajes pintorescos y grandes sucesos, dan lugar a un millar de historias, que permiten entender el mundo digital actual, y prepararnos para el futuro.

Si la evolución de la humanidad y la tecnología forman parte de tu lista de intereses, no lo dudes: este libro es para ti. Pero si en cambio prefieres una lectura más leve, te recomendamos que busques una alternativa.

Al margen de su lectura espesa, este libro puede brindarte una gran cantidad de información e ideas sobre nuestro futuro que quizás te genere un número aún mayor de preguntas e inquietudes sobre qué nos depararán las próximas décadas y siglos. Pero al final eso es lo más interesante, ¿no?

Pon en práctica los nuevos conocimientos que has adquirido y conoce más sobre cómo llegamos hasta aquí y lo que nos depara el mañana.

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¿Quién escribió el libro?

Néstor Márquez fue elegido como Top Voice de LinkedIn para América Latina en diciembre de 2018. Se trata de un empresario, autor y profesor que tiene más de 25 años d... (Lea mas)