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Esencialismo

Esencialismo Resumen
Productividad y gestión del tiempo

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9786071133830

También disponible en audiobook

Resumen

Tu vida puede tomar un nuevo rumbo si te animas a enfrentarte al “esencialismo”. Si tomas los consejos de Greg McKeown, podrás tener una vida más simple. Basta con eliminar todas las cosas triviales que te distraen y enfocarte en lo que realmente vale la pena. Ponderar las cosas vitales te hará tomar mejores decisiones y maximizar tu rendimiento con poco esfuerzo. ¡Vamos!

Parte I: Define lo esencial

Antes de comenzar, resulta necesario explicar de qué se trata el esencialismo.

Greg McKeown aclara que pasa por hacer las cosas adecuadas. “Consiste en invertir de la manera más inteligente posible el tiempo y la energía para dar nuestra mayor contribución al hacer solo lo que es esencial”.

Aquí la planificación juega un papel preponderante: hay que tomar lo sustancial de la vida y eliminar los obstáculos para que las cosas esenciales puedan fluir.

Entonces, el primer paso es elegir.

En este sentido, debemos ver a la elección como lo que verdaderamente es: una acción. Muchas veces la observamos como si fuera una cosa, pero es un error. Las opciones pueden llegar a ser cosas, las elecciones no.

“No es solo algo que tenemos, sino algo que hacemos”, señala Greg.

Para diferenciar a una persona esencialista de una que no lo es, la actitud es un gran reflejo.

El autor explica que no es lo mismo decir “yo elijo” que expresar “tengo que hacerlo”. La discrepancia está en ejercer el derecho a elegir en lugar de renunciar a él.

Si olvidamos esa facultad “aprendemos a ser indefensos”, dice McKeown. Pero no alcanza solo con realizarlo, sino que también hay que celebrarlo para poder ser un esencialista.

Por otro lado, hay que ser capaz de distinguir qué esfuerzo vale la pena realizar y cuál no. “Ciertos tipos de esfuerzo proporcionan mejores recompensas que otros”, asegura. Para él, lo que cuenta es la relación entre tiempo y resultado.

Explica que “trabajar duro es importante. Pero más esfuerzo no necesariamente produce más resultados. ‘Menos pero mejor’, sí”.

En síntesis, un esencialista se da cuenta de que casi nada es esencial. La otra cara es alguien no esencialista, que cree que todo lo es.

Aunque lo más importante de esta disimilitud es que el esencialista es capaz de discernir entre lo que vale la pena y las demás cosas triviales. En cambio, el otro ve iguales a todas las oportunidades.

Vale la pena aclarar que para adoptar esta postura en la vida conviene ir haciendo pequeños cambios. Dominarla es difícil, pero resulta posible si se transforma la mentalidad.

También existen las concesiones. “Podemos evitar la realidad de las concesiones, pero no escapar de ellas”, dice al respecto el autor.

Un error que suelen cometer varias personas es aplicar la lógica de “podemos hacerlo todo”. Bueno, no es así. Nunca funciona. Así que no sirve negar las concesiones.

Esto lo hacen los no esencialistas, que para colmo se preguntan cómo pueden hacer todo.

Lo ideal es cuestionarnos cuál es la concesión que queremos hacer y ver en qué podemos apostar todo.

“Las concesiones no son algo que se pueda ignorar ni condenar. Debemos abrazarlas y hacerlas de manera deliberada, estratégica y reflexiva”, señala McKeown.

Parte II: Explora

Queda claro que los esencialistas son notables para observar y escuchar. Para esto hay que distinguir las muchas cosas triviales de las pocas que son realmente vitales.

Como no es posible estar atento a absolutamente todo, los esencialistas saben muy bien cómo escuchar lo que no se está diciendo. Lo hacen de manera intencionada.

Veamos las diferencias. Aquí, los no esencialistas:

  • Prestan demasiada atención a la voz más fuerte.
  • Escuchan todo lo que se está diciendo.
  • Se sienten abrumados por toda la información.

En cambio, los esencialistas:

  • Prestan atención a la señal en medio del ruido.
  • Escuchan lo que no se está diciendo.
  • Escanean para encontrar la esencia de la información.

Ante lo confuso que es el mundo hoy, con mucha gente hablando fuerte y cientos de distracciones en los lugares cotidianos, McKeown ofrece estos consejos:

  • Llevar un diario: como seres olvidadizos, puede ayudar tener un anotador como fuente de almacenamiento.
  • Salir a explorar: se trata de investigar y conocer los problemas desde la raíz, para así poder ofrecer soluciones reales, específicas y concretas.
  • Mantener los ojos abiertos en busca de detalles atípicos o poco habituales: esto se logra poniéndonos en los zapatos de todos los involucrados para ver todo desde diferentes perspectivas.
  • Aclarar la cuestión: sirve para salir del espiral de vaguedad y desinformación que se genera a partir de la evasión.

En este capítulo, el autor también destaca lo vital que es el juego. Está vinculado a la sabiduría que radica en tu niño interior. Y queda claro, nuevamente, gracias a las divergencias.

Los no esencialistas:

  • Piensan que el juego es trivial.
  • Piensan que el juego es un desperdicio de tiempo productivo.

Mientras que los esencialistas:

  • Saben que el juego es esencial.
  • Saben que el juego genera exploración.

Pero no podemos hacer todo esto si no cuidamos de nosotros mismos, de nuestros activos.

“Si no invertimos lo suficiente en nosotros mismos y con eso me refiero a nuestras mentes, cuerpos y espíritus, dañamos la herramienta misma que necesitamos para hacer nuestra mayor contribución”, advierte Greg.

Así piensan los no esencialistas sobre esto:

  • Una hora menos de sueño es igual a una hora más de productividad.
  • Dormir es para fracasados.
  • Dormir genera holgazanería.
  • Dormir se interpone en el camino de “hacerlo todo”.

En cambio, los esencialistas tienen esta visión:

  • Una hora más de sueño es igual a varias horas de mucha mayor productividad.
  • Dormir es para personas de alto rendimiento.
  • Dormir es una prioridad.
  • Dormir genera creatividad.
  • Dormir permite los niveles más altos de contribución mental.

De esta forma resguardamos nuestra capacidad de priorizar.

Por otra parte, el autor también propone la regla del 90%: “Cuando evalúes una opción, piensa en el criterio más importante que debe cumplir esa decisión y, luego, dale a la opción un puntaje entre cero y cien. Si la evaluaste en menos del 90%, entonces, de forma automática cambia el puntaje a cero y simplemente recházala”.

Así evitarás que aparezca la indecisión en ti.

De nuevo, todo queda a la vista con las diferencias.

Los no esencialistas:

  • Dicen que sí a casi cualquier petición u oportunidad.
  • Usan criterios amplios, implícitos como “si alguien lo está haciendo, yo también debería hacerlo”.

Los esencialistas:

  • Dicen que sí solo al 10% de las mejores oportunidades.
  • Usan criterios acotados, explícitos como “¿esto es exactamente lo que yo estoy buscando?”.

“Si no es un evidente, entonces es un no evidente”, concluye.

Parte III: Elimina

Ya definimos las actividades y los esfuerzos que no nos favorecen, por lo que ahora viene el paso más difícil en relación a estos: eliminarlos.

Si logras hacerlo, Greg asegura que podrás “hacer una mayor contribución a las cosas que en verdad son vitales”. Además, ganarás respeto ante tus colegas y jefes.

Lo primero a sacarnos de encima son las actividades que no están alineadas con lo que anhelamos alcanzar.

Para que esto funcione, las cosas deben estar muy claras. No alcanza con “bastante claras”.

McKeown explica que cuando un equipo no tiene claro su propósito aparece alguno de estos dos patrones.

  • Patrón 1: jugar a la política. Se da cuando el equipo se preocupa demasiado por ganar la atención del jefe.
  • Patrón 2: todo es bueno (lo cual es malo). En esta situación, los equipos se quedan sin líderes. Como no hay nadie que mande, cada uno sigue lo que le conviene según sus intereses.

Retomando las divergencias, encontramos éstas si vemos a los no esencialistas:

  • Tienen un enunciado de misión o visión vago, general.
  • Tienen objetivos trimestrales concretos, pero estos no logran infundir energía ni inspirar a las personas a llevar sus esfuerzos al siguiente nivel.
  • Tienen un conjunto de valores, pero carecen de principios para implementarlos.

Y los esencialistas:

  • Tienen una estrategia concreta y motivacional.
  • Tienen un objetivo significativo y memorable.
  • Toman una decisión que elimina otras mil decisiones posteriores.

También hay que animarse. “El no adecuado, dicho en el momento adecuado, puede cambiar el curso de la historia”, dice el autor al tener la valentía de ejercer un “no” elegante.

Esto queda claro viendo el ejemplo contrario. Los no esencialistas:

  • Evitan decir que no para evitar la sensación de presión y la incomodidad social.
  • Dicen que sí a todo.

En cambio, los esencialistas:

  • Se atreven a decir que no con firmeza, determinación y elegancia.
  • Dicen que sí solo a las cosas que realmente importan.

Esto implica que la relación que tengas con la persona a la que le dices “no” posiblemente cambie. Debes asumirlo. Perderás popularidad pero obtendrás respeto.

Otro aspecto a eliminar son los compromisos.

Veamos cómo actúan los no esencialistas en este caso según Greg:

  • Preguntan “¿por qué detenerme ahora cuando ya he invertido tanto en este proyecto?”.
  • Piensan “si lo sigo intentando, puedo hacer que esto funcione”.
  • Odian admitir un error.

Los esencialistas:

  • Preguntan “si no estuviera invirtiendo ya en este proyecto, ¿cuánto estaría dispuesto a invertir?”.
  • Piensan “¿qué más podría hacer con este tiempo o este dinero si me retiro en este momento?”.
  • Se sienten cómodos reduciendo las pérdidas.

Asimismo, resulta fundamental aprender a editar para no cometer los errores de los no esencialistas:

  • Piensan que mejorar las cosas significa añadir algo.
  • Están atados a cada palabra, imagen o detalle.

Lo ideal sería actuar como hacen los esencialistas:

  • Piensan que mejorar las cosas significa restar algo.
  • Eliminan palabras, imágenes y detalles distractores.

Relacionada a la importancia de decir que “no”, también está la libertad de establecer ciertos límites.

Si no, te sucederá lo mismo que a los no esencialistas:

  • Creen que si tienen límites, serán personas limitadas.
  • Ven los límites como algo que restringe.
  • Se esfuerzan mucho al intentar pronunciar un “no” directo.

Greg explica que los esencialistas:

  • Saben que si tienen límites se convertirán en personas ilimitadas.
  • Ven los límites como algo liberador.
  • Establecen reglas por adelantado, que eliminan la necesidad de pronunciar un “no” directo.

Parte IV: Ejecuta

Al ser esencialista y eliminar lo no esencial, McKeown logra invertir el tiempo que ha ahorrado para desarrollar un sistema que le permite ejecutar sin esfuerzo.

Ahí nos quiere llevar.

Pero para eso debemos tener bien claras las últimas diferencias entre los no esencialistas y los que sí lo son, en esta oportunidad al amortiguar.

Aquí, los no esencialistas:

  • Asumen que el mejor escenario posible es lo que sucederá.
  • Fuerzan la ejecución en el último minuto.

En tanto que los esencialistas:

  • Construyen un amortiguador para los eventos inesperados.
  • Ponen en práctica la preparación extrema y anticipada.

Para reducir tus esfuerzos y potenciar tus resultados, evita hacer lo que los no esencialistas hacen en relación a restar:

  • Acumulan soluciones improvisadas.
  • Hacen más.

Prueba realizar lo que señala Greg de los esencialistas:

  • Eliminan obstáculos para progresar.
  • Logran más.

También es recomendable ir paso a paso para conseguir muchas pequeñas victorias.

No de esta forma, como los no esencialistas:

  • Empiezan con una gran meta y obtienen pequeños resultados.
  • Se dejan llevar por ostentosas victorias.

A lo que apuntamos es a lo que hacen los esencialistas:

  • Empiezan con cosas pequeñas y obtienen grandes resultados.
  • Celebran pequeñas acciones de progreso.

Asimismo, la fluidez juega un papel clave en la rutina diaria de los esencialistas. Hacen todo para que les permita lograr lo que ellos buscan.

En contrapartida, los no esencialistas:

  • Intentan ejecutar lo esencial por la fuerza.
  • Permiten que lo no esencial ocurra por default.

Ahondando en los esencialistas, estos:

  • Diseñan una rutina que engloba lo esencial y logran que la ejecución sea casi sin esfuerzo.
  • Hacen de lo esencial la posición por default.

En la concentración, podemos apreciar que los no esencialistas:

  • Tienen su mente girando en torno al pasado o al futuro.
  • Piensan en lo que era importante ayer o en lo que será importante.
  • Se preocupan por el futuro o se estresan por el pasado.

Los esencialistas actúan de otra manera:

  • Su mente está concentrada en el presente.
  • Se sintonizan con lo que es importante justo ahora.
  • Disfrutan el momento.

Notas finales

Crecemos absorbiendo el mensaje de que hay que darlo todo. En todo momento, en toda actividad.

Sin embargo, Greg McKeown logra derribar ese mito en “Esencialismo”.

Dividido en cuatro partes, nos guía en el camino hacia el esencialismo, diferenciando de forma clara a los esencialistas de los que no lo son.

Nos enseña a pensar con esta filosofía en mente y a discernir entre las cosas triviales y las verdaderamente esenciales.

Pero lo más importante es lo que podemos llevar a la práctica: deshacernos de las distracciones y hacer muchas cosas casi sin esforzarnos.

Este camino hacia un estilo de vida esencialista no es sencillo. Pero con la ayuda de Greg, ahora estamos más cerca de alcanzarlo.

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¿Quién escribió el libro?

Como estratega de negocios, en 2012 fue elegido por el Foro Económico Mundial para formar parte del Foro Global de Líderes Jóvenes. Este inglés nacido en 1977 es un autor reconocido por publicar “Esencialismo”,... (Lea mas)