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El abismo

El abismo Resumen
Desarrollo personal

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: The Dip: A Little Book That Teaches You When to Quit

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN:  1591841666, 978-1591841661

Editorial: El Olivo Azul

También disponible en audiobook

Resumen

Durante toda la vida hemos escuchado que los vencedores no desisten. Pero eso no es siempre cierto. Seth Godin afirma que, en muchas ocasiones, la mejor decisión es “dejarlo estar”, porque puede ahorrarte tiempo y esfuerzos. 

Con este microlibro sabrás si estás en el camino adecuado para alcanzar tus objetivos o si tienes que cambiar de rumbo. ¿Empezamos?

Desistir puede ser una buena decisión

El talento no es algo tan difícil de encontrar, pero hay que trabajar duro y con dedicación para destacarse. Después de todo, ¿cómo podemos llegar realmente a lo más alto? Practicando y no dejando que el destino o la suerte resuelvan las situaciones.

Pero también debemos mejorar nuestra disposición para desistir cuando sea necesario. En otras palabras, debemos perfeccionar nuestra habilidad de medir si un trabajo o proyecto nos llevará a los resultados deseados. Además, debemos aprender a analizar si nuestra energía, tiempo y talento deberían ser dedicados a otras cosas.

Para esto, primero es necesario definir claramente nuestros objetivos a largo plazo. Luego, tenemos que enfocar nuestra percepción para que nuestros logros actuales nos encaminen hacia una curva de aprendizaje significativa. Y en tercer lugar, debemos saber si tenemos la determinación para seguir trabajando duro hasta alcanzar la cima.

Nuestra incapacidad para predecir los caminos sin salida es normalmente el resultado de una complacencia optimista sobre hacia dónde vamos. Para muchos de nosotros este proceso introspectivo es una pérdida de tiempo, pero es crucial que seamos capaces de evaluar si nuestras acciones nos están llevando hacia una dirección positiva.

Después de saber si vas en la dirección correcta, puedes empezar a trabajar. Cualquier cosa que valga la pena alcanzar en la vida exigirá esfuerzo, dedicación y fuerza ante las adversidades. Esto, junto al “saber cuándo parar”, es lo que separa a las historias de éxito y los ganadores de los demás.

A veces, es fácil estar cómodo siendo mediocre en lugar de dar el paso de renunciar. Bruce Lee dijo: "El agua en movimiento nunca se estropea. Entonces necesitas seguir fluyendo”. Eso significa que siempre que estés desafiándote y creciendo, estarás en el camino correcto.

Pero si estás estancado, tal vez sea el momento de desistir. Aprende a reconocer las señales para que enfoques tu energía en lo importante.

Dedícate solo lo suficiente a ser el mejor

¿Si no puedes ser el mejor, para qué molestarse? Es una declaración controvertida, pero también importante, especialmente cuando necesitas decidir si vas a desistir o no.

La diferencia entre el número uno y los competidores más cercanos es a menudo mucho mayor de lo que pensamos.

Por ejemplo, en el ranking de la Billboard 200, suelen aparecen los favoritos de siempre como Adele, Drake y Justin Bieber. El álbum de Drake, Views, vendió 600.000 copias en su primera semana, y la gente continúo comprando de 40.000 a 50.000 por semana hasta octubre de 2016. 

Comparemos este éxito con el de un músico menos conocido como Mac Miller. La gente adquirió 48.000 unidades en su primera semana, quedando en segundo lugar después de Drake. Solo siete días después, Miller había caído al trigésimo lugar, mientras que Drake permaneció constante y cayó apenas al segundo puesto.

Sea un artista, una aplicación móvil o una agencia de publicidad, aquellos que garantizan una posición más alta están normalmente por delante de los demás. La diferencia entre estos y los segundos es mucho mayor de lo que podemos imaginar.

El mercado ama a un ganador, claro, y aquellos con potencial de destacarse pueden esperar una porción dominante de las recompensas.

Hay dos razones principales que explican esto. En primer lugar, la gente quiere sentirse segura de sus elecciones, no quieren asumir riesgos. Un producto o persona que se destaca en el “número uno” transmite seguridad, lo que le ayuda a garantizar su lugar en lo más alto.

En segundo lugar, la competición es brutal. Solo puede haber un “número uno”. Cuando llegas ahí, mantener esa posición te da una reputación que hace que tu valor aumente.

Cualquier persona que te contrata, compra de ti, o elige tus productos, lo hace porque cree que eres el mejor en ese momento. Entonces, si no estás dedicándote lo suficiente para serlo, ¿por qué molestarse?

Desistir de algo en lo que sabes que no podrás destacar, te ayudará a tener más tiempo libre para dedicarte y tener éxito en otras áreas. Cambiar de dirección es una manera inteligente de llegar a lo más alto.

Entiende cuándo llega la hora

Todos pasamos por períodos en la vida y en la carrera en que nos sentimos frustrados. Vemos que trabajamos muy duro para llegar a algún lugar que está muy lejos. Pero la mayoría de nosotros acepta que este esfuerzo es un proceso necesario y natural. Después de todo, nada que valga la pena se alcanza fácilmente. 

La verdadera habilidad es ser capaz de determinar si todo este tiempo dedicado tendrá sus frutos. ¿Nos está llevando a un lugar claro y definido o hacia un callejón sin salida?

Después de haberte comprometido, necesitas ver tus esfuerzos desde otras perspectivas. Por ejemplo, si estás en el proceso de aumentar la escala de tu negocio o de una producción, entonces vale la pena enfocarse en eso, incluso si los resultados no son espontáneos.

Estás claramente avanzando, pero no puedes medir tus resultados hasta que el proceso esté completo. Lo mismo se aplica a las ventas, que no van a crecer necesariamente de manera instantánea siguiendo tus operaciones.

El compromiso es también necesario en aquellos momentos en que tu carrera te fuerza a desarrollar nuevas habilidades e incentiva tu crecimiento y educación. Sin embargo, este trabajo duro puede hacerte sentir momentáneamente preso.

Es importante observar también tus objetivos a largo plazo. Las posibilidades de desarrollar nuevas habilidades deben ser aprovechadas para el pago de dividendos en el futuro. Incluso si requieren que mantengas tus pies en el suelo por un período de tiempo antes de ver progresos tangibles.

De manera parecida, si tienes una oportunidad de desarrollar una relación de trabajo o de ganar experiencias valiosas, aprovecha la oportunidad. Si ves que algo puede ayudarte en tu progreso, enfócate en ello. Incluso si tus tareas no están desafiando tus habilidades o las circunstancias no son ideales.

Cualquier persona que empieza en una profesión sirviendo cafés o sellando sobres, puede confirmar esto: muchas veces lo importante no es lo que sabes, sino a quién conoces.

Todas estas situaciones permiten un avance medible en el crecimiento potencial. Puedes pensar que renunciar en este proceso demuestra falta de dirección y determinación, acabando completamente con el trabajo duro y el tiempo invertido.

En esas horas, la cosa más inteligente a hacer es mantener tu cabeza erguida y seguir adelante. Pero si no hay progreso, tal vez sea el momento de parar.

Desistir en la cima

La mejor hora para decidir cuándo parar no es cuando ya estás estancado y en una situación sin salida. En vez de eso, debes comenzar a pensar si es una buena idea parar cuando todavía estás en el número uno. Aunque estés en la dirección correcta y todavía sientas un desafío en todo lo que haces, puede que sea el momento de decir “adiós”.

Esto puede parecer confuso, pero es una cuestión de adelantarse a las circunstancias. Cuando te sientes bien y entiendes tu situación, es mucho más fácil considerar racionalmente lo que te haría parar (a diferencia de cuando te sientes estresado o pesimista y estás entregado a tirar la toalla).

Planificar el futuro definiendo qué cosas harían que tu situación actual pase a ser lo suficientemente insatisfactoria como para renunciar, es una estrategia óptima. Por ejemplo, podrías comenzar anotando una lista de señales "problemáticas". Algunas de estas podrían ser:

  • Estoy empezando a sentirme desvalorizado y poco desafiado.
  • Mis superiores no me dan responsabilidades, aunque siento que estoy listo y que soy capaz.
  • No tengo ningún ámbito para mi desarrollo y progreso.
  • La única manera de moverme dentro de la empresa es de forma horizontal.
  • Implementé una nueva idea y fallé.

Escribe declaraciones fuertes y positivas como "desistiría si sintiera que mi progreso está parado a pesar de mis esfuerzos", o "cambiar de rumbo me permitiría dedicar mi tiempo y talento de otras maneras". 

Este proceso te ayuda a dar una visión más clara de cómo identificar una situación que está empezando a molestarte, y a determinar cómo actuar en ese escenario. Establecer qué circunstancias te llevarían a tirar la toalla es la manera perfecta de lidiar con las situaciones que no son productivas. 

De esta forma, puedes seguir dedicándote a tu objetivo o, si es el caso, sabrás que puedes parar.

Renunciar es una herramienta para avanzar

La cuestión fundamental que tienen en común quienes están en la cima es que todos tuvieron tenacidad y autoconfianza. Además, eran lo suficientemente inteligentes para saber cuándo sus talentos no estaban siendo utilizados de la mejor manera. 

Abandonar una educación implica el riesgo de ser considerado un fracaso. Pero muchos empresarios exitosos lo hicieron: ignoraron las presiones externas, confiaron en sus instintos y alcanzaron sus objetivos. 

Desistir de manera inteligente es una táctica. Esto no significa dejar de lado tus sueños y ambiciones. Recuerda: cuando una puerta se cierra, otra se abre.

Pregúntate estas tres cuestiones cruciales antes de decidir si es necesario cambiar tu rumbo:

1. ¿Estás actuando de manera racional o impulsiva? Si pensaste tranquilamente sobre tu situación, o te has sentido estancado por un tiempo y todavía crees que esa es una buena idea, confía en tu juicio. 

Si estás considerando renunciar espontáneamente debido a un desarrollo estresante o por un período de tiempo particular, es más sensato aguantar. Debes tomar la decisión de forma serena y empoderada, no debe nunca ser una reacción drástica y rápida.

2. ¿Estás pensando en qué opinará alguien en particular? ¿Estás tratando de impresionar a alguien? Si quieres dejarlo todo, probablemente no te estés llevando bien con tu jefe, empresa, mercado y etc.

3. ¿Hacia qué dirección vas? Como hemos visto en las secciones anteriores, hay períodos en los que necesitamos ser persuasivos y diligentes para proseguir. En algunos momentos, cuando caminamos hacia atrás, debemos desistir de manera inteligente si queremos alcanzar nuestros objetivos a largo plazo.

Cambiar tus objetivos por otros es una herramienta poderosa para avanzar y para alcanzar tus ambiciones, pero es algo que tienes que elegir con cautela. Ten presente las innumerables historias de éxito que "empezaron con una renuncia". Estas te ayudarán a la hora de tomar la decisión correcta.

Pregúntate si renunciar es realmente la mejor opción

En ocasiones, abandonar será claramente lo correcto. Pero en otros momentos, puede parecer una decisión difícil, incluso después de considerar todos los puntos discutidos anteriormente.

Considera si tu persistencia va a valer a largo plazo, y si puedes transformar un callejón sin salida en un período de progreso. Por ejemplo, aunque estés en un trabajo aburrido y repetitivo, si piensas que te servirá en un futuro, permanece en él. Los años de experiencia en una determinada función son normalmente muy valorados.

Planear exactamente cuando vas a desistir significa programar una fecha límite ventajosa, en lugar de considerar que la situación necesita ser resuelta inmediatamente.

Pregúntate cómo utilizarías la libertad que ganarías al abandonar una tarea o un proyecto. Además, piensa en qué puedes hacer para que las cosas vuelvan a progresar. Muchas personas desisten porque no se determinan lo suficiente para trabajar duramente, desperdiciando mucho tiempo y esfuerzo y llegando a un callejón sin salida.

Puede que te sientas desanimado porque sabes que en el fondo no tienes la resiliencia necesaria para luchar y ser el mejor en lo que haces. Si esto es así, estás ante un indicador de que necesitas situar tu energía en otra cosa.

De la misma manera, puedes saber que trabajaste duro para llegar a donde estás, pero ahora te sientes cómodo y relajado en tu posición. Este también puede ser un gran momento para desistir. No para abandonar completamente, pero para encontrar una nueva manera de usar tus talentos para seguir siendo desafiado.

Tomar este tipo de decisiones siempre es muy personal. Además, innumerables factores pueden influir a cada persona. Lo importante es que no te precipites, espera un tiempo y piensa sobre cómo te sientes en tu trabajo. Analiza si todavía te ofrece beneficios.

Todo esto te permitirá elegir correctamente, en el momento oportuno, para que continúes siguiendo en la dirección adecuada mientras permaneces en el control de tu propio destino.

Notas finales

Una vez que entiendas que renunciar no siempre tiene connotaciones negativas, puedes utilizar el acto de desistir como un método eficiente para alcanzar el éxito. Estarás listo para hacer frente a tu vida profesional con un vigor renovado.

Aprende a ver las situaciones en que es sensato seguir enfocado y las señales que te sugieren que es el momento de cambiar. Sé consciente de que si abandonas, estarás en buena compañía, e imagina la renuncia como una herramienta positiva para progresar.

Consejo de 12min

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