¿De Dónde Vienen las Buenas Ideas? Resumen - Steven Johnson

¡Aprende cómo aprender desde casa! Aprovecha este momento y usa el tiempo a tu favor. LANZAMOS UN DESCUENTO DEL 30% EN TU SUSCRIPCIÓN!

Oferta por tempo limitado

662 lecturas ·  4.3 calificación promedio ·  78 calificaciones

¿De Dónde Vienen las Buenas Ideas?

¿De Dónde Vienen las Buenas Ideas? Resumen
Tecnología & Innovación

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Where Good Ideas Come From - The Natural History of Innovation

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788537806845

También disponible en audiobook

Resumen

El lápiz, la descarga del inodoro, la pila, ¿te has puesto a pensar de dónde vienen todas esas buenas ideas? ¿En qué tipo de ambiente nacen? ¿Cuáles son las chispas que ocasionan esas disrupciones? Steven Johnson explora este asunto en el libro “¿De Dónde Vienen las Buenas Ideas?” e identifica 7 patrones que originan la innovación verdadera. Johnson investigó decenas de núcleos emprendedores modernos y trae en su libro un nuevo entendimiento de la historia de la innovación y un conjunto de estrategias para ayudarnos a entender las buenas ideas. “¿De Dónde Vienen las Buenas Ideas?” examina la evolución de la vida en la tierra y la historia de la ciencia. El libro destaca muchos parecidos entre las 2. Este rico análisis, lleno de historias interesantes y evidencias científicas también aborda cómo la creatividad puede ser cultivada por ti mismo y por tu empresa. El libro es recomendado para todos los que se interesan por la innovación, especialmente si te gustan las historias de los grandes descubrimientos. Si la innovación es una prioridad para ti y tu empresa, esta es una lectura obligatoria.

Evolución e innovación

La evolución y la innovación comienzan a partir de lo que es posible en un momento dado. El posible adyacente. Millones de años atrás, los átomos de carbono comenzaban a formar una mezcla de sustancias que eventualmente daría origen a la vida en nuestro planeta. Poco a poco, los átomos se combinaron y formaron moléculas llamada proteínas. Estas moléculas y proteínas se combinaban iterativamente para posteriormente combinarse en las células de los primeros organismos vivos. Con cada combinación nueva, surgían nuevas posibilidades, hasta que los seres vivos más elaborados y complejos surgieron en la tierra.

Era necesario pasar por varias etapas, para garantizar que ciertas combinaciones funcionaran, se multiplicaran y estas conexiones generaran nuevas combinaciones. De la misma forma, una empresa de Internet como eBay no podría haber sido creada hace 50 años. No existían las computadoras todavía, ni las herramientas para que ellas se conectaran unas con otras, ni una red mundial que permitiese que las personas estuvieran online y pudieran comprar por ese medio.

Tanto en una innovación como eBay como en la evolución, estas nuevas condiciones tienden a suceder en los límites del posible adyacente, en la esfera de las posibilidades disponibles de un momento determinado. Avances más allá del posible adyacente son raros y condenados a volverse fracasos a corto plazo si el ambiente todavía no está listo para ellos. Si YouTube hubiese sido lanzado en los años 90 habría sido considerado un fracaso, ya que en aquella época no existían conexiones de Internet rápidas para que los usuarios pudiesen ver videos en sus PCs. El posible adyacente es limitado por las piezas y el conocimiento existentes en el momento actual. Eso explica por qué tantas veces personas en lugares diversos del mundo descubren cosas muy similares casi al mismo tiempo. Carl Wilhelm Scheele y Joseph Priestley aislaron el oxígeno en el siglo 18, sin conocerse el uno al otro, y solo con 2 años de diferencia. Pero partieron del mismo punto inicial, pues la búsqueda por el oxígeno no podría haber comenzado hasta que la naturaleza gaseosa del aire fuese comprendida.

Las ideas que cambian el mundo generalmente evolucionan a lo largo del tiempo y no en saltos repentinos

Aunque parezca que los grandes descubrimientos suceden aisladamente, cuando los observamos en detalle, percibimos que en verdad se desarrollan lentamente, madurando poco a poco. La teoría de la selección natural de Charles Darwin surgió mientras él estudiaba la teoría maltusiana del crecimiento poblacional. Pero con una observación más detallada, es posible notar en sus anotaciones que, antes de esa epifanía, él ya había descrito una teoría de la selección natural casi completa.

Mirar en retrospectiva hace parecer la idea como obvia, a punto de parecer un insight inmediato, un descubrimiento momentáneo, pero esa no es la verdad en la mayoría de los casos. La historia de la Internet también tuvo un origen similar. Un ingeniero llamado Tim Berners-Lee es reconocido como el padre del concepto de la Internet como es hoy. Algunos años atrás, abordado por un reportero, le preguntaron de dónde vino esta idea tan visionaria.

Tim no sabía qué responder y se quedó paralizado. No es que había olvidado la circunstancia de su momento eureka y por eso no logró responderle al periodista. En realidad, la idea básica de la Internet estaba en su mente por más de una década. Pero, fue solo cuando comenzó a trabajar como consultor en el laboratorio del CERN que las ideas se cristalizaron en su mente. Para Tim Berners-Lee, no hubo una epifanía, un momento de eureka sino años de combinaciones lentas. Él inició un proyecto paralelo que permitió almacenar y conectar pedazos de información, como nodos en una red. Más de una década pasó y el CERN oficialmente lo autorizó a trabajar en un proyecto y así surgió la tecnología que permitió que la red mundial de computadoras exista hoy en día.

Las Plataformas son la especie clave cuando se habla de innovación

El término científico “especie clave” es usado para describir organismos que son desproporcionadamente importantes para el bienestar del ecosistema. Son como ingenieros del ecosistema creando hábitats para otros organismos, construyendo plataformas que muchos otros organismos necesitan para sobrevivir. Un buen ejemplo son los castores que derriban árboles. Estos árboles atraen pájaros carpinteros para hacer huecos para colocar sus nidos. El castor crea por lo tanto una plataforma para el pájaro carpintero. Cuando los pájaros carpinteros se van, esos huecos son ocupados por pájaros cantores, y el pájaro carpintero crea una plataforma para los pájaros cantores.

Esas plataformas también existen en la esfera de la innovación y son usadas para que ella sea acelerada dentro del posible adyacente. Un buen ejemplo de plataforma, en este contexto, es la navegación por GPS.

Ella fue creada en un centro de investigaciones del ejército para situar elementos basados en sus coordenadas geográficas captadas via satélite. Décadas después, el GPS se volvió la fuente de decenas de combinaciones que nos trajeron grandes ideas nuevas. Permitió que surgieran decenas de servicios basados en localización, miles de aplicaciones móviles y hoy en día hasta la publicidad se basa en la ubicación del usuario alcanzado.

Las plataformas generalmente trabajan en conjunto, o sea, una plataforma sirve de base para que otras plataformas surjan y estas combinaciones producen ambientes propensos a la innovación. Un buen ejemplo son las redes sociales como Twitter o Facebook. Ellas fueron creadas sobre la red mundial de computadores y posteriormente se volvieron plataformas también. Hoy existen millones de aplicaciones creadas sobre estas plataformas que fueron derivadas de la red mundial de computadores. El posible adyacente está en constante evolución y transformación.

Innovación y evolución dependen de las redes

Toda la vida en la tierra se basa en el átomo de carbono, que es el componente fundamental para conectar átomos y formar cadenas de moléculas. Esas conexiones permiten que surjan nuevas estructuras, como las proteínas. Sin el carbono, la tierra probablemente sería una sopa muerta de productos químicos. Las conexiones también son propulsoras de ideas.

Cuando los humanos comenzaron a organizarse en comunidades, empezaron a exponerse a nuevas ideas y a esparcir sus propios descubrimientos. Antes de esas conexiones, la idea nueva de una persona no se multiplicaba, pues no había una red para esparcirla. En los años 90, los psicólogos decidieron grabar todo lo que sucedía en 4 laboratorios de biología molecular. Se cree que en un campo como la biología molecular, los grandes descubrimientos son hechos observando por el microscopio, ¿cierto?. Sorprendentemente, se verificó que las ideas más importantes surgían durante las reuniones del laboratorio, cuando los científicos discutían su trabajo con sus colegas.

Además de eso, los estudios comprueban que los individuos más creativos tienen amplias redes sociales que se extienden fuera de su propia organización y así ellos se predisponen a recibir ideas nuevas de contextos diferentes. Así como el surgimiento de las comunidades y ciudades aceleró la multiplicación de las ideas, la Internet también se tornó un canal clave de la difusión de las ideas. En la red mundial de computadoras, las ideas se crean, se conectan y se difunden a velocidades cada vez mayores.

La colaboración es tan importante como la competición

Poder beneficiarse financieramente de tus descubrimientos es uno de los principales factores que llevan a la innovación. Pero mientras la comercialización de las invenciones estimula la innovación, ella también puede generar patentes y otras restricciones que perjudican la diseminación y evolución de las ideas. Por tanto, los propios mercados que deberían garantizar la constante innovación, son, de hecho, estructuralmente ineficientes, pues crean mecanismos (como las patentes) para evitar que las ideas se combinen.

Las innovaciones estimuladas por el mercado como en los Estados Unidos han sido más efectivas que las innovaciones en economías cerradas como la Unión Soviética pero eso no significa que este sea el mejor camino. Los inventores merecen ser recompensados, pero el objetivo final es aumentar la innovación como un todo, sin restricciones. En su libro “El Origen de las Especies”, Charles Darwin fue enfático en la colaboración entre las especies y la selección natural, que deriva de la competición por recursos. Conexiones entre ideas, así como la colaboración entre las especies, pueden ser un estímulo tan bueno a la innovación como la propia competición.

Las redes innovadoras también deben oscilar entre el orden y la anarquía

La habilidad del carbono de conectarse con otros átomos fue vital para la evolución de la vida. Pero una segunda fuerza imprevisible fue necesaria también: el agua. Además del carbono, capaz de combinarse con facilidad para el surgimiento de la vida, otro componente fue esencial, la molécula de H2O. El agua se mueve disolviendo y erosionando lo que está en su camino, alimentando así nuevas formas de conexiones entre átomos. Por otro lado, las fuertes conexiones de hidrógeno de las moléculas de agua ayudan a mantener esas conexiones de forma estable. Esa mezcla de turbulencia y estabilidad es el motivo por el cual las conexiones líquidas y maleables son las mejores para la evolución de la vida y la creatividad. Conexiones aleatorias e imprevistas llevan a descubrimientos accidentales.

El caos y la creatividad están relacionados hasta en un nivel neurológico. Las ideas son de hecho manifestaciones de una compleja red de neuronas conectándose, y las nuevas ideas solo son posibles cuando las nuevas conexiones son formadas. Nuestras neuronas se alternan entre estados de caos, en que se activan completamente fuera de sincronía entre ellas, y estados sincronizados donde son activadas a la misma frecuencia. Estudios mostraron que, mientras más tiempo el cerebro esté expuesto al estado de caos, más inteligente la persona es, y eso la vuelve capaz de hacer conexiones más complejas.

Un espacio común lleva al serendipity

El serendipity es el acto de hacer descubrimientos afortunados, aparentemente, por azar.

Cuando las ideas convergen en un espacio compartido como en una reunión entre personas de diferentes áreas del conocimiento, mezclas creativas surgen y nuevas combinaciones se hacen posibles. Interacciones compartidas en espacios físicos o virtuales permiten que las ideas se difundan, circulen y se combinen de forma aleatoria. Facilitar esas conexiones depende solo de que uses tu cerebro para procesar ideas de diferentes áreas. Innovadores como Benjamin Franklin se beneficiaron mucho de eso al trabajar en varios proyectos simultáneamente para que las conexiones entre los proyectos pudiesen surgir. En una empresa, la clave para la innovación es una red que permita que las corazonadas maduren, se esparzan y se combinen con otras abiertamente.

El error es parte del proceso de innovación y evolución

El error está presente tanto en la evolución de la vida como en la innovación de grandes ideas y no es necesariamente algo malo. Nuestros genes son pasados de padre a hijo, ofreciendo instrucciones genéticas sobre cómo el hijo debe desarrollarse. Pero ocurren mutaciones genéticas ocasionales en estas instrucciones y sin estos errores la evolución se habría estancado.

Las mutaciones crean nuevas formas de vida y nuevas características en las formas de vida existentes. A pesar de que muchas mutaciones fallaron, ocasionalmente ellas aciertan y con eso viene la evolución. La penicilina solo fue descubierta por un error: Alexander Fleming permitió sin querer que una muestra de bacterias fuese contaminada por moho y empezó a imaginar lo que había matado la bacteria.

Las innovaciones piden la reinvención y la reutilización de lo pasado. El término exaptación es utilizado para describir el fenómeno donde una característica originalmente desarrollada para un propósito específico es eventualmente usada de una forma completamente diferente. Por ejemplo, las plumas de las aves tenían como objetivo inicial regular la temperatura, pero acabó permitiendo que los pájaros pudiesen volar.

Frecuentemente, las ideas son similarmente reaprovechadas y exaptadas. La Internet fue creada para la investigación científica, pero eventualmente ella se transformó en una red de sitios para compras, consumo de notícias, relaciones con amigos y hasta pornografía.

Gutenberg, por otro lado, encontró un uso diferente para una invención milenaria. Él combinó la vieja máquina de exprimir uvas con su conocimiento de metalurgia y creó la primera imprenta del mundo, revolucionando la manera en que la humanidad se comunica. Los usos no convencionales para los ítems e ideas antiguas o hasta descartadas inducen a la innovación. Los ítems descartados también son transformados a través de la innovación. Así como la estructura del esqueleto dejada por los corales muertos es la base para el ecosistemas de los arrecifes, los edificios abandonados pueden ser el origen de nuevas subculturas urbanas.

Notas finales

Así como la evolución de la vida en el planeta Tierra, las ideas derivan de la combinación constante entre lo que es posible en un momento dado y su futuro adyacente. O sea, en la innovación no existen grandes saltos disruptivos sino cadenas de evoluciones constantes. Este desarrollo es lento y gradual pero puede ser acelerado por algunos factores. Plataformas, redes y espacios compartidos ayudan a las ideas a combinarse más libremente y hacer más grande el posible adyacente.

Tip de 12’: ¿No sería bueno ver nuestro microbook “Ideas que Funcionan”?

Regístrate y lee gratis!

Al registrarse, tú ganarás un pase libre de 3 días gratis para aprovechar todo lo que el 12min tiene para ofrecer.

o vía formulario:

¿Quién escribió el libro?

Steven Berlin Johnson es un escritor de ciencia norteamericano, nacido en 1968. Formado en semiótica por la Universidad Brown y en literatura inglesa por la Universidad de Columbia. Johnson es el autor de nueve libros, en gran parte sobre ciencia, tecnología y experiencia personal. También co-creó algunos sitios influyentes, entre ellos: la revista en línea pionera FEED, el sitio web de la comunidad Webb... (Lea mas)