Uno siempre cambia al amor de su vida: por otro amor o por otra vida - Reseña crítica - Amalia Andrade
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Uno siempre cambia al amor de su vida: por otro amor o por otra vida - reseña crítica

Uno siempre cambia al amor de su vida: por otro amor o por otra vida Reseña crítica
Sexo y relaciones

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788467046717

Editorial: Planeta

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

¿Tienes el corazón roto y has dejado de creer en el amor? ¿Piensas que nunca te recuperarás de un mal de amores? Tranquilo. El tiempo lo es todo, todos sanamos, superamos tristezas y depresiones. Amalia Andrade, con su divertido estilo, te ayudará a creer en que todo, tarde o temprano, pasará.

Antes de comenzar a leer

Todos deben saber que este libro es apto para quienes tengan el corazón roto porque se fue el amor de su vida, porque dejaron ir a su amor y se arrepintieron, porque nacieron con el corazón roto y ya, porque se ha muerto una mascota, porque se han peleado con su mejor amigo o novio, porque falleció alguien amado, y otros.

Llanto

Carga con un amor no resuelto, pero no puede llorarlo. Siente que las lágrimas se acumulan en alguna parte de su cuerpo y eso no es una buena señal. 

Es un amor que no se le acabó, pero no llora. Y quizás un día, cuando se golpee el codo o el dedo pequeño del pie, donde se acumulan esas lágrimas, llorará como si no hubiera mañana. Por fin la llorará.

Siente que esa falta de llanto le impide olvidarla. Pero a veces quiere que se quede allí para siempre, convertida en un dolor de codo.

Hay cosas que no sirven en este tipo de momentos, como tomarse selfies desnudo, stalkear compulsivamente o escribir mensajes de texto más largos que una carta y luego arrepentirse.

Por el contrario, comer helado, llorar con amigos, distraerse en eventos sociales, permitirse la tristeza son cosas que sí funcionan.

El desamor puede definirse como una falta de “amor o amistad”, de “sentimiento y afecto” o de “enemistad o aborrecimiento”.

Pero la autora encuentra esta definición un poco escueta y se propone volver a explicar la palabra desamor: “morir en vida”, “la peor cosa que se le puede desear a alguien” o “hueco perpetuo en el estómago, ganas de llorar permanentes” le resultan definiciones más adecuadas.

El desamor es la razón por la cual uno siente el corazón literalmente roto, duelen los huesos y sentimos dolor en el pecho, y el insomnio es uno de los síntomas más comunes.

Autodestrucción

Muchas veces ha intentado escribir sobre ella, sin éxito. No quiere nombrarla porque lo que siente por ella no es lo opuesto al amor, pero tampoco es cercano a él. “Es un sentimiento extranjero. Rabia y agradecimiento”.

No puede hablar de las múltiples maneras en las que la destrozó para siempre.

Le costó entender que el amor no es necesariamente el primer amor. Amor es lo que le pasó a su lado, pero amar es mejor que eso. “No soy capaz de hablar de ella porque hablar de ella sería hablar de mí”.

Si te quieres rehabilitar de una adicción de amor, mejor “toma pastillas” de autoestima, lee este libro, haz ejercicio, adopta un “gatico”, escucha música que te empodere, mira películas que te hagan reír o comienza a creer en algo o en alguien.

Después del llanto, siempre viene la autodestrucción. Estos son algunos de los comportamientos autodestructivos más comunes:

  • Buscar el primer mensaje, e-mail o comentario que te ha hecho la persona que te ha roto el corazón.
  • Hacerse un tatuaje (del cual te arrepentirás) con frases existenciales.
  • Oír en loop cualquier canción depresiva.
  • No bañarse.
  • No cumplir con las promesas que te has hecho a ti mismo.
  • Comer todos los días donas, chocolate, helado, o cualquier alimento altamente calórico.
  • Ver Netflix durante interminables horas y no querer hacer más nada que eso.
  • Dejar de trabajar (para ver Netflix).
  • Dejar de ver amigos (para ver Netflix).
  • Stalkear.

La lista podría seguir y seguir.

Hay dos formas de ver la autodestrucción:

  1. Es hacerse daño de cualquier manera, física o emocionalmente.
  2. Es una forma de alejarse decididamente de uno mismo, hacerse el sordo y autosabotearse, dormir mucho, trabajar para no pensar, crear relaciones tóxicas, etc.

Escribir las formas en las que te autodestruyes ayuda a racionalizar, desarticular y hacerlas desaparecer para siempre. ¡Inténtalo!

Rabia, venganza y sentimientos similares

Robarle las palabras a alguien siempre es la mejor venganza, no poder decir lo que realmente queremos y pronunciar versiones equivocadas de los pensamientos.

Veamos cómo insultar con palabras dulces:

  • “No estoy brava, estoy decepcionada”.
  • “Igual es mi culpa por esperar algo de ti”.
  • “Ya no lo hiciste, ya no importa”.
  • “Tú igual no piensas en esas cosas”.
  • “Ojalá nunca te arrepientas”.
  • “Ya te dije todo lo que tenía por decirte”.
  • No contestar, dejar el visto.

Algunos niveles de rabia, en el proceso de sanar un corazón roto, son justos y necesarios. La rabia es buena porque permite expulsar sentimientos reprimidos o insatisfacciones que no sabemos enunciar.

Pero hay grandes distancias entre hacer comentarios pasivo-agresivos y secuestrarle el perro a quien te rompió el corazón.

Depresión

Uno está deprimido cuando tiene sueño todo el día, llora sin razón aparente, no sabe si siente tristeza o náuseas, se da cuenta de que el autoengaño ya no funciona, que la melancolía no desaparecerá y que la esperanza es ahora negación.

Cuando uno se encuentra en esa etapa en la que está demasiado mal, acepta cualquier tipo de ayuda con tal de sentirse un poco menos miserable.

Algunas de las medidas desesperadas que solemos tomar pero que debemos EVITAR a toda costa son:

  • Ir a misa con mamá, la tía o la abuela.
  • Ir a ver a una tarotista o vidente.
  • Salir en citas a ciegas que organizan tus amigos.
  • Llamar a tu ex e invitarlo a almorzar “casual”.
  • Intentar ser amigo de tu ex.
  • Leer libros de autoayuda.
  • Tomar yagé.
  • Creer que un clavo saca a otro clavo.
  • Hacerse un exorcismo.
  • Incurrir en la brujería.
  • Tener sexo con desconocidos.
  • Fingir tu propio secuestro.

Con frecuencia, recurrimos al pensamiento mágico para encontrar consuelo cuando estamos deprimidos.

También recurrimos a canciones melancólicas. La razón por la cual buscamos este tipo de música es que queremos reconocer nuestro dolor en las palabras de otro. Si nos identificamos con las letras de las canciones, nos volvemos más capaces de entender mejor nuestros sentimientos, y logramos trascenderlos.

Oír música triste nos ayuda a habilitar nuestras emociones, a revivir momentos y a distraernos. Arma tu propia playlist para tenerla a disposición en momentos de emergencia.

Siempre llega el momento en el que debemos dejar de llorar y empezar a sanar. Para ello, algunos “rituales de sanación” pueden resultar útiles.

Por ejemplo, escribe todas las cosas que te hacen sentir triste, cosas que quieres cambiar, palabras que te gustaría decir pero no puedes.

A continuación, quema el papel, ya que quemar los malos sentimientos es deshacerse de ellos, transformarlos y convertirlos en algo majestuoso.

También puedes entregarte a tus placeres culposos que generarán una gratificación instantánea, como bailar coreografías, ver realities o comer una hamburguesa.

Está bien estar mal

Desde que falleció su “mamma”, Amalia siente dolor y vacío. Era como una segunda madre para ella. Describe ese dolor como ese sentimiento fantasma, la sensación de una extremidad que ya no tiene pero que sigue ahí.

Sostiene que está bien estar mal, que el dolor por su “mamma” se debe a algo que ya no tiene pero que nunca dejará de sentir.

A veces, es mejor amigarnos con nuestra tristeza en vez de luchar contra ella. 

Si bien vivimos en un mundo en el que se glorifica el bienestar y la felicidad, es importante entender que está bien estar mal. Si necesitas llorar durante dos meses, si decides trotar tus tristezas, está bien. Ambas están bien porque todo vale: no hay manera correcta de hacer un duelo.

Para tu proceso de sanación, ten en cuenta que:

  • Estas cosas siempre toman tiempo.
  • Siempre para de llover.
  • Todo cambia.
  • Todo podría ser peor.
  • Algún día te reirás de todo esto.

La aceptación es un superpoder que seguramente no sabes que tienes. Una vez que lo actives, podrás volar, tener perspectiva, ser invisible ante la gente que quiere dañarte, tener inmunidad ante situaciones adversas, desarrollar una memoria selectiva y entender que el duelo no es lineal.

Reinvención

Todos estamos rotos, sin excepción. Le tememos al silencio, a las palabras no pronunciadas, a lo invisible, lo ilegible, lo intraducible. “En el silencio están escritas las verdades que no queremos ver”, esas verdades que nos hacen grandes, y no queremos crecer.

Todos estamos rotos y llenos de fronteras. Pero rompernos es lo que nos permite volver a construirnos a nuestro antojo. “Son nuestras continuas muertes las que nos permiten reinventarnos”.

Debes saber que todo cambia, que un día despertarás cantando canciones felices y bailarás. Te cansarás de estar metido en la cama y tendrás ganas de hacer cosas. Ese día comenzará la reinvención y tendrás la oportunidad de ser quien quieras ser.

Amar (a ti mismo)

“El amor es intransferible, unipersonal. Dos personas nunca pueden sentir el mismo amor, aunque se pasen una vida entera intentándolo”.

La teoría del no-retorno nos dice que siempre es más fácil ir hacia adelante que ir hacia atrás. Ir hacia atrás, aunque sea necesario, implica un mayor gasto de energía física y sobre todo, emocional. Vivir en el pasado es científica y espiritualmente inviable: la vida está sucediendo aquí y ahora.

Ahora bien, hacer guías para el amor es casi imposible, simplemente porque no sabemos amar. Si amar nos resulta difícil, amar después del desamor es aún peor. Nos sentimos rotos, llenos de fantasmas, hipocondríacos de volver a sentir dolor.

Pero se puede superar esos temores y no cometer los mismos errores.

Debes saber cómo NO amar. Amar es una experiencia individual e intransferible. Hay tantas formas de amar como personas. Pero hay formas que no son amar, como golpear, encerrar, engañar, desaparecer, herir, abandonar.

Muchos creen que el amor no existe, mucho menos después del amor. Piensan que han renunciado al amor para siempre y pretenden encontrar la incondicionalidad en otro lado, como en una mascota.

Pero la vida es sabia y uno siempre acaba buscando un poco de amor, uno más sano y mejor.

El tiempo lo sana todo. No es necesaria una cuarentena para recuperarse de un desamor, pero algo de tiempo estando solos puede funcionar bien. Además, asegúrate de que tu historia pasada esté en el lugar en el que debe estar; recuerda que ese lugar es uno que ya no habitas.

Debes estar dispuesto a conocer gente nueva, salir mucho, pasar por malas citas, aprender a coquetear. Todo esto puede ser infernal, pero algún día valdrá la pena. Ten el corazón abierto (casi) siempre.

La apertura emocional debe ser un viaje, es necesario abrirse a nuevas experiencias, salir de la zona de confort y querer probar todo, dejar los miedos atrás y soltar.

Viajar sirve para encontrarte contigo mismo, para reconectarte con lo esencial, para recordar las cosas que te hacen feliz y para conocer gente nueva, quizás el amor de tu vida, uno nunca sabe. Viajar hacia ti mismo significa no traicionarte y estar conectado con eso que hace que tú seas tú.

Puedes meditar, tener citas contigo mismo, escribir un diario, hacer algo que amas. Pero viaja, viaja para encontrarte contigo.

Hay algo que es muy cierto: no hay manera de amar a otro sin amarse a uno mismo primero. Es una de las tareas más difíciles, sobre todo cuando hay un corazón roto y se vulnera la autoestima. Pero es lo primero que debes intentar.

Y, por último, si ya estás listo para conocer a alguien nuevo y las preocupaciones hipocondríacas te han invadido, recuerda la teoría del helado: “Nadie se come un helado pensando que se va a acabar. De lo contrario, nadie comería helado. Conclusión: disfrute su helado (y deje de pensarlo tanto)”.

Notas finales

Si quieres superar un mal de amores, la pérdida de alguien amado o una pelea con un amigo, Amalia Andrade te ayudará. A partir de sus rituales, recetas, consejos y guías, encontrarás la forma de sentirte bien (o mal, si es lo que necesitas en ese momento). 

Está bien superarse, pero también está bien sentirse mal. Todo tiene un proceso, el tiempo sana todo y debes estar dispuesto a cambiar y superarte. Todos estamos rotos, pero todos nos podemos reinventar. ¡Inténtalo tú también!

Consejo de 12min

¿Aún te duele el corazón? Entonces intenta con “Cómo curar un corazón roto”, de Gaby Pérez Islas. Estamos seguros de que podrá ayudarte.

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¿Quién escribió el libro?

Nació en Cali, Colombia, en 1986. Cursó sus Estudios Literarios en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Es esc... (Lea mas)