×
44% OFF

No dejes tus metas para 2022

¡Accede a nuevas ideas pagando menos que un café diario. ¡Suscríbete a 12min Premium y aprende más en menos tiempo!

1832 lecturas ·  0 calificación promedio ·  0 calificaciones

Tus zonas erróneas - reseña crítica

Tus zonas erróneas Reseña crítica
Desarrollo personal

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Your erroneous zones

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788497593939

Editorial: Grijalbo

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

El objetivo de este libro es ayudarte a comprender por qué te encuentras atrapado permanentemente en pensamientos que son perjudiciales para tu propia felicidad.

Al aprender a identificar aquellos sentimientos que pertenecen a tus zonas erróneas, podrás eliminarlos y reemplazarlos por nuevas nociones que te hagan explotar todo tu potencial.

¡Anímate a tomar el control de tu vida y de tu bienestar!

Haciéndote cargo de ti mismo

El estado de salud es un estado natural, y los medios para lograrlo están dentro de las posibilidades de cada persona. Se trata de un procedimiento que se basa en ser responsable por ti mismo y comprometerte con tu deseo de ser todo lo que quieras ser en este momento. No es algo complicado, sino sentido común.

Hacerte cargo de ti mismo significa dejar atrás ciertos mitos muy generalizados como que la inteligencia se mide por la capacidad de resolver problemas complejos, de escribir, leer  y de resolver rápidamente ecuaciones abstractas. La medida real de la inteligencia es llevar una vida feliz y plena todos los días.

Las personas inteligentes no llegan al estado de colapso nervioso porque tienen control de sí mismas. Puedes considerarte inteligente según cómo escojas sentirte al enfrentarte con circunstancias difíciles. Las dificultades de la vida son muy parecidas para todos y los conflictos son parte del ser humano.

Aprender a hacernos totalmente cargo de nosotros mismos implica un proceso de cambio mental completamente nuevo que puede resultar difícil, ya que son demasiadas las fuerzas que en nuestra sociedad conspiran contra la responsabilidad individual.

Es probable que hayas crecido creyendo que no puedes controlar tus propias emociones y que la ira, el miedo y el odio, al igual que el amor y la alegría, son cosas que te pasan. Debes confiar en tu capacidad de sentir emocionalmente lo que elijas sentir en cualquier momento de tu vida.

Los sentimientos no son algo que simplemente suceden, son reacciones que eliges tener. Depende solo de ti y de las elecciones que hagas que las experiencias de tu vida sean estimulantes y agradables. Solo tú puedes hacerte feliz a ti mismo.

Evitar la inmovilidad

Es importante que interiorices el concepto de inmovilización como el indicador de las emociones negativas de tu vida. Seguramente creas que a veces tiene sentido experimentar rabia, timidez u otros sentimientos negativos, y por esa razón, te aferras a ellos. La medida en que estos sentimientos te inmovilicen debe de ser lo que te sirva de guía para cambiar.

El nivel de inmovilización puede variar entre la inacción total y pequeñas indecisiones. ¿Tus enfados evitan que hagas o digas cosas que quieres hacer o decir? Si es así, es porque te inmovilizan. La inmovilización es un estado que, en mayor o menor grado, imposibilita que funciones al nivel que quisieras funcionar.

Una de las maneras de combatir la inmovilización es aprendiendo a vivir en el momento presente. El ahora es todo lo que hay, y el futuro es simplemente otro momento para ser vivido cuando llegue. El problema es que vivimos en una cultura que quita importancia al presente, al ahora.

Evitar el momento presente es casi una enfermedad en nuestra cultura, y continuamente se nos condiciona a sacrificar el presente por el futuro, lo que nos lleva a evadir para siempre la felicidad. Cuando llega el futuro, este se convierte en presente y debemos usarlo para preparar el futuro. Nos dicen que la felicidad es algo que sucede en el mañana, no hoy.

Puedes disfrutar maravillosamente del momento presente si te entregas completamente a él, si te "pierdes" en él. Absorbe todo lo que te brinda el momento presente y desconéctate del pasado, que ya no existe, y del futuro, que llegará a su tiempo.

Aférrate al hoy como si fuera el único momento que tienes. Si lo piensas bien, recordar, desear, esperar, lamentar y arrepentirse son las tácticas más usuales y más peligrosas para evadir el presente. Encuentra tu felicidad hoy.

El primer amor

El amor que sientas por ti no puede depender de otras personas. Tú vales porque tú dices que es así. Si dependes de los demás para valorarte, esta valorización estará hecha por los demás.

Es muy probable que te hayas enfermado con el virus del desprecio a ti mismo, y el único remedio conocido para esto es una buena dosis de amor propio. Sin embargo, al igual que mucha gente en nuestra sociedad, seguramente has crecido con la idea de que está mal amarse a sí mismo.

Siempre oímos que lo que tenemos que hacer para ser agradables es pensar en los demás y amar al prójimo. Pero lo que nadie parece recordar es la importancia de amarnos a nosotros mismos, y sin embargo es eso precisamente lo que necesitamos para lograr nuestra felicidad en el momento presente.

De niño, aprendiste que amarte era lo mismo que ser egoísta y consentido, aprendiste a pensar en los demás antes que en ti mismo, y a darles mayor importancia porque de esa manera demostrabas que eras una buena persona. En todo ese proceso, aprendiste a anularte.

Puedes desafiar todos tus sentimientos negativos de acuerdo con tu habilidad de amarte a ti mismo. Recuerda siempre que en ningún momento y en ninguna circunstancia es más sano odiarse a sí mismo que amarse a sí mismo. Incluso si te has portado de alguna manera que te desagrada, odiarte a ti mismo sólo te llevará a inmovilizarte y a perjudicarte.

En vez de odiarte a ti mismo, trata de tener sentimientos positivos e intenta que la equivocación o el error te sirvan de lección. Está bien que te propongas no repetir tus errores, pero no los asocies con tu autoestima o autovaloración.

Tú eres quien determina lo que vales sin necesidad de dar explicaciones a nadie, y tu valor es un hecho en sí que no tiene nada que ver con tu comportamiento ni con tus sentimientos. Puede ser que no te guste cómo te has portado en un momento dado, pero eso nada tiene que ver con tu autovaloración.

Hay que distinguir entre el deseo y la necesidad de aprobación. Si deseas la aprobación, simplemente es porque te sientes feliz con el apoyo y la aceptación de la demás personas. En cambio, si la necesitas, te puedes derrumbar en caso de no conseguirla. Es entonces cuando empiezan a funcionar las fuerzas autodestructivas.

Cuando la búsqueda de aprobación se convierte en una necesidad, entregas un trozo de ti mismo a otra persona cuyo apoyo es imprescindible para ti, y si ese otro te desaprueba, te inmoviliza. Si sufres de una constante necesidad de aprobación, te expones a sobrellevar muchas miserias y frustraciones en la vida.

Hay que deshacerse de la necesidad de aprobación si se quiere alcanzar la realización personal. Además, es imposible vivir en este mundo sin provocar desaprobación en la gente, así es la humanidad y es algo que simplemente no se puede evitar.

Las emociones inútiles

A lo largo de la vida, las dos emociones más inútiles son la culpa por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer. Al examinar estas dos zonas erróneas, te irás dando cuenta de lo conectadas que están y de que, en realidad, pueden ser vistas como los extremos opuestos de la misma cuestión.

La culpabilidad significa despilfarrar tus momentos presentes por estar inmovilizado a causa de un comportamiento pasado, mientras que la preocupación es el mecanismo que te mantiene inmovilizado ahora por algo que está en el futuro y sobre lo que a menudo no tienes ningún control.

Lo más paradójico de todo es que, probablemente, la culpabilidad y la preocupación sean las dos formas más comunes de angustia en nuestra cultura.

La diferencia entre la culpa y aprender del pasado

La culpabilidad es, de todas las zonas erróneas de comportamiento, la más inútil, porque es por mucho en la que se desperdicia mayor cantidad de energía emocional. Esto ocurre porque literalmente te estás sintiendo inmovilizado en el presente por algo que ya pasó, y no existe culpabilidad, por grande que sea, que pueda cambiar la historia.

El sentimiento de culpa no es solo una preocupación por el pasado, es la inmovilización del momento presente a causa de un suceso del pasado. El grado de inmovilización puede abarcar desde una pequeña incomodidad hasta una severa depresión.

Si simplemente estás aprendiendo lecciones de tu pasado e intentando evitar la repetición de algún comportamiento específico, eso no se llama culpa. Experimentas culpabilidad sólo cuando este sentimiento te impide actuar ahora porque te comportaste de una cierta manera antes. Aprender de tus errores es parte necesaria de tu crecimiento y desarrollo.

La culpa tiene dos formas básicas de convertirse en parte integrante del mecanismo emotivo de un individuo. La primera es la culpa aprendida a muy temprana edad que queda como un residuo infantil en la personalidad adulta, y la segunda es la que ha sido autoimpuesta por un adulto después de infringir algún tipo de código al que responde.

Empieza a mirar el pasado como algo que jamás puede modificarse, sientas lo que sientas respecto a él. Cualquiera que sea la culpa que escojas, no te servirá para cambiar el pasado. Este tipo de enfoque te ayudará a diferenciar la culpabilidad del conocimiento que puedas recoger del  pasado.

Pregúntate a ti mismo lo que estás evitando en el presente por culpa del pasado. Al trabajar en este sentido, eliminarás la necesidad de la culpa.

Sobre la preocupación

La preocupación es la otra cara de la moneda de la culpa, ya que es una sensación idéntica pero enfocada exclusivamente en el futuro y en todas las cosas que tememos que puedan llegar a suceder.

No debes confundir la preocupación con el hacer planes para el futuro. Si estás haciendo planes y la actividad del momento presente puede contribuir a que ese futuro sea mejor, esto no es preocupación. En cambio, sí lo es cuando de alguna manera te encuentras inmovilizado en el presente por algún acontecimiento que puede suceder en el futuro.

Las preocupaciones impiden que vivas tu vida. Las personas que viven angustiadas por sus preocupaciones tienden a quedarse quietas preocupándose por todo, mientras que las personas activas y positivas tienen la necesidad de moverse. Quizás sea mucho más fácil angustiarse que ser una persona activa y comprometida con las cosas, pero seguro no es tan agradable.

Para acabar con la preocupación, empieza a ver tus momentos presentes como un tiempo para vivir en vez de obsesionarte por el futuro. Cuando te sientas angustiado por algo que aún no sucedió, pregúntate a ti mismo qué estás evadiendo al gastar ese momento en preocupaciones.

Una vez que puedas enfocarte en el presente, podrás atender a aquello que estás evitando y te sentirás mejor y a cargo de tu vida. El mejor antídoto para la preocupación es la acción.

Notas finales

Eres totalmente capaz de vivir feliz y sin una carga de sentimientos negativos que te acompañen día a día. Solo debes entender que se trata de una decisión tuya y nada más que tuya. Aprende a eliminar los sentimientos inútiles de tu cabeza y comienza a vivir bien.

Consejo de 12min

El microlibro basado en Quiérete ¡y mucho!, de Marc Reklau, te brindará una guía para seguir alimentando tu autoestima y vivir una vida llena de felicidad.

Regístrate y lee gratis!

Al registrarse, tú ganarás un pase libre de 3 días gratis para aprovechar todo lo que el 12min tiene para ofrecer.

¿Quién escribió el libro?

Fue un reconocido psicólogo y escritor estadounidense especializado en temas de motivación y desarrollo personal. A lo largo de su carre... (Lea mas)