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Triple Focus - reseña crítica

Triple Focus Reseña crítica
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Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788490703168

Editorial: B de Bolsillo

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Daniel Goleman y Peter Senge están aquí para ayudar a los niños y estudiantes a ser exitosos en el futuro. Para eso, ofrecen una nueva mirada sobre la educación. Si los motores de estudio se enfocan hacia la autoconciencia, la empatía y el pensamiento sistémico, es posible lograrlo. Los autores explican cómo.

Parte 1: El reinicio de una educación para la vida

En el comienzo del libro, Daniel Goleman habla sobre el caso de New Haven. A excepción del sector donde se encuentra la Universidad de Yale, se trataba de un lugar con bajos recursos, madres solteras y vendedores de drogas.

Ante esta situación, el psicólogo Roger Weissberg ideó el Plan de Estudios de Desarrollo Social para aplicar en las escuelas de la zona.

Según el autor, este fue uno de los primeros programas de lo que hoy es un movimiento global llamado Aprendizaje Social y Emocional (SEL, por sus siglas en inglés).

Se ha comprobado que gracias al SEL la conducta prosocial aumentaba un 10%, mientras que la antisocial disminuía un 10%. Si embargo, el dato que probablemente haya sido más importante es que las calificaciones en los exámenes subían un 11%.

Los estudios que arrojaron estos resultados también llegaron a la conclusión de que los mejores números se dieron en las escuelas donde más se necesitaba un cambio positivo.

Goleman explica que llevar el SEL a las instituciones educativas permite que los estudiantes se sientan más cómodos al aprender. Esto se debe a que prestan atención de manera más eficaz, disfrutan el tiempo en clase y dejan de lado las peleas.

Pero, en síntesis, ¿qué enseña el SEL?

El autor enumera los cinco aspectos que se pueden desarrollar con este aprendizaje:

  • Conciencia de uno mismo
  • Autogestión
  • Empatía
  • Habilidad social
  • Toma de buenas decisiones

Si bien el SEL ya es un movimiento global, son pocas las escuelas donde lo podemos encontrar.

“A medida que el SEL siga encontrando acomodo en aulas de todo el mundo, esperamos forjar la siguiente generación de educación integral demostrando que el triple enfoque —el personal, el del otro y el externo— puede preparar mejor a los niños para el futuro”, concluye.

Parte 2: Enfoque en nosotros mismos

El propio Goleman sostiene que es muy importante aprender la conciencia básica de decir qué sentimos y por qué, durante la infancia.

Vio una técnica de alfabetización emocional por primera vez en una escuela primaria justamente en New Haven, donde se había empezado a aplicar el SEL.

Allí, los niños de un curso ponían las sillas en círculo para manifestar cómo se sentían y por qué estaban así, siempre y cuando quisieran hacerlo.

El autor explica que “nombrar emociones con precisión ayuda a los niños a tener más claro lo que les ocurre; algo esencial para tomar decisiones lúcidas y gestionar sus emociones a lo largo de la vida. Hacerlo mal puede apartar a los niños del buen camino”.

En este sentido, la conciencia de uno mismo es la primera acción a realizar para transitar el camino del bien. Es decir, tenemos que orientar la atención a nuestro mundo interior de pensamientos y sentimientos.

Goleman añade que la capacidad para armonizar con lo que nos importa tiene una implicancia ética. “Mientras transcurre la vida, la sensación de que vamos de la mano con nuestros valores acaba siendo un timón interno”, señala.

Por ello, el buen trabajo necesita entusiasmo, ética y excelencia. Llevándolo a la etapa escolar de las personas, lo equivalente a esto es el “buen aprendizaje”.

Debemos involucrarnos en las cosas que nos parecen importantes y nos entusiasman para ir adquiriendo las habilidades para las que somos más aptos con el paso del tiempo.

Durante este proceso, queda en evidencia que los centros cerebrales de aprendizaje funcionan de forma óptima cuando estamos tranquilos y enfocados. Si nos alteramos, ya dejan de funcionar al 100%.

Y si la agitación es extrema, pasamos a concentrarnos solo en ella, desconectándonos del aprendizaje.

El autor también habla sobre el entrenamiento de la atención en el SEL. Esto es importante porque la atención es la herramienta más básica para aprender.

Haciendo un paréntesis, Goleman aclara que “la capacidad específica para mantener la atención donde uno quiere se denomina ‘control cognitivo’”.

Los circuitos del control cognitivo recorren la corteza prefrontal. Es decir, actúan en la parte del cerebro que inhibe los impulsos perjudiciales y nos permite estar centrados en las metas que perseguimos.

Aquí entra el concepto de agallas, que significa “ser capaz de identificar un objetivo en la vida y luchar por alcanzarlo pese a los contratiempos y las dificultades”.

Parte 3: Sintonización con otras personas

La educación integral del niño está conformada por el aprendizaje social, el aprendizaje emocional y la parte académica.

Ya vimos las capacidades de autodominio, así que ahora toca el segundo punto del SEL. Está relacionado con centrarse en los demás.

“Esta es la base de la empatía —entender cómo sienten y piensan los otros— y también de las destrezas sociales, la cooperación y el trabajo en equipo”, explica Goleman.

Dentro del ambiente laboral, estas características son observables en los mejores integrantes de los equipos, en buenos ciudadanos y en líderes activos. Sin embargo, estas cualidades están enlazadas con lo que aprendimos cuando éramos niños.

A pesar de la aplicación del SEL, al programa aún le falta darle más importancia al enfoque del “otro”. Según el autor, las escuelas deben ayudar a los niños a promover el afecto y la compasión.

“No basta con saber cómo piensan o sienten los demás; también necesitamos preocuparnos por ellos y estar dispuestos a ayudarles”, agrega, haciendo hincapié en que esto es aplicable tanto para niños como para adultos.

Según él, esto es aprendible. La llave de la compasión es estar predispuesto a ayudar, y esto es posible de adquirir.

También es necesaria la empatía. Existen tres tipos:

  1. Empatía cognitiva: entender cómo ven el mundo y qué piensan de él las otras personas, además de comprender sus perspectivas y modelos mentales.
  2. Empatía emocional: un enlace de cerebro a cerebro que nos proporciona una sensación interna instantánea sobre lo que siente la otra persona, al percibir sus emociones en cualquier momento.
  3. Preocupación empática: conduce de forma natural a la acción empática.

Si se cumplen estos requisitos, el cerebro de los niños llega de manera práctica a un nivel de eficiencia cognitiva ideal y de preocupación por los demás.

Esto se aprecia mayormente en los niños más vulnerables a desviarse del buen camino por experiencias pasadas traumáticas, como violencia o abuso.

Hay estudios que confirman que los infantes que más lejos llegan en la vida luego de haber sufrido un episodio complejo son los que tuvieron un adulto bondadoso, como un profesor, que les marcara un nuevo rumbo.

Parte 4: Comprensión del mundo, pensamiento sistémico e inteligencia sistémica

Si queremos que el SEL dé resultado, no alcanza solo con un currículo bien diseñado. También son necesarias estructuras de apoyo para formar a los profesores, por ejemplo, y redes sólidas entre estos para respaldarse durante el proceso.

Además, la cultura global y las prioridades de las escuelas deben estar alineadas para poder llevarlo a cabo de forma correcta.

Según Peter Senge, la ejecución efectiva del SEL es un problema sistémico.

Por esto, “hay que promover la inteligencia sistémica innata, igual que las capacidades innatas para comprender el yo y al otro”.

El autor señala que la inteligencia sistémica ha sido desaprovechada en gran medida durante mucho tiempo. No obstante, diversas escuelas están comprobando que se puede liberar a esta inteligencia con herramientas prácticas y una pedagogía innovadora.

De esta forma, el SEL potencia su atención al yo y al otro, extendiéndose naturalmente “a un mayor conocimiento de los sistemas que sustentan una gran cantidad de disciplinas académicas”.

Actualmente, los educadores sistémicos atienden a los “hábitos del pensador sistémico”:

  1. Identifican el impacto de las demoras al analizar las relaciones causa-efecto.
  2. Localizan las consecuencias no deseadas.
  3. Cambian las perspectivas para incrementar el conocimiento.
  4. Identifican la naturaleza circular de relaciones complejas de causa-efecto.
  5. Reconocen que la estructura de un sistema determina su conducta.
  6. Utilizan el conocimiento de la estructura sistémica para identificar acciones de máxima eficacia.
  7. Hacen aflorar y someten a pruebas suposiciones.
  8. Verifican resultados y modifican acciones si es preciso: aproximación sucesiva.
  9. Procuran captar el cuadro completo.

A lo largo del tiempo, se han subestimado las capacidades de los alumnos diciéndoles “hagan esto así”. En lugar de esa postura, si los dejamos crear sus propios modelos, se liberan y terminan mostrando su inteligencia sistémica.

Asimismo, Senge menciona a la complejidad social, que siempre aparece junto a la complejidad dinámica. Estas involucran la presencia de personas y grupos diferentes que ven el mundo de maneras diversas.

Parte 5: Potencial asociación entre el SEL y la educación sistémica

Comprendiendo el proceso de desarrollo de la inteligencia sistémica, las conexiones entre entender el yo, entender al otro y entender los sistemas más amplios a los que todos pertenecemos se hacen más notorias.

Ambos autores coinciden en que los responsables de la innovación en el SEL y la educación sistémica podrían trabajar en un proyecto conjunto.

Este consistiría en fijar una serie de principios pedagógicos en común, a saber:

  • Respetar la realidad y el proceso de comprensión del alumno.
  • Centrarse en cuestiones reales para el alumno.
  • Permitir a los estudiantes construir sus propios modelos, crear y someter a prueba sus propios métodos para la comprensión de los problemas.
  • Trabajar y aprender juntos.
  • Centrarse en la acción y el pensamiento, cómo hemos de actuar o comportarnos, no solo pensar, de forma distinta.
  • Crear en los alumnos la capacidad para ser responsables de su propio aprendizaje.
  • Estimular la dinámica colectiva, en la que los estudiantes se ayudan unos a otros a aprender.
  • Reconocer que los profesores diseñan, facilitan y toman decisiones. Esto requiere que tengan un buen conocimiento de los contenidos y que estén continuamente progresando mediante redes sólidas de aprendizaje cooperativo.

De todos modos, estos principios son la mitad de la historia. Para que verdaderamente sean llevados a cabo, necesitan contar con principios de puesta en práctica.

Si queremos que el SEL tenga éxito en las escuelas, debemos ayudar a los profesores a prepararse para enseñar bien e involucrar a los padres.

Tanto Goleman como Senge cuentan que los mejores programas SEL tienen un apartado dedicado a los padres. Explican que esto se debe a que “entre el aula y el hogar familiar existe un flujo natural de doble sentido”, donde los niños llevan a la casa lo que aprenden en la escuela y viceversa.

Notas finales

Con “Triple Focus”, los especialistas Daniel Goleman y Peter Senge proponen un novedoso acercamiento a la educación mediante el Aprendizaje Social y Emocional (SEL, por sus siglas en inglés), que ya está siendo aplicado en varias escuelas de todo el mundo, para trabajar sobre tres competencias.

La primera es el enfoque en uno mismo o autoconciencia, la segunda es la comprensión de las otras personas que nos rodean o empatía, y la tercera es el entendimiento del mundo al que pertenecemos o pensamiento sistémico.

A partir de estos tres puntos, se puede transformar la educación para que los alumnos sean más felices y estén más tranquilos.

Consejo de 12min

Daniel Goleman explora el concepto de liderazgo y lo relaciona con su especialidad, en “Liderazgo: El poder de la inteligencia emocional”.

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¿Quién escribió el libro?

Ingeniero graduado en la Universidad de Stanford, además de economista, pedagogo, escritor, profesor universitario y filósofo. Ha publicado seis libros; el primero fue “La qui... (Lea mas)

Psicólogo, investigador, periodista y escritor oriundo de Estados Unidos, especializado en inteligencia emocional y conducta. Estudió antropología en la Universidad de... (Lea mas)