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Sin miedo - reseña crítica

Sin miedo Reseña crítica
Autoayuda y motivación

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788425361104

Editorial: Grijalbo

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Este libro se dirige a un colectivo de personas que sufren de un problema devastador: los ataques de pánico y los trastornos obsesivo-compulsivos. También, a quienes sufren de timidez, hipocondría o cualquier otra emoción negativa.

Con esta obra, aprenderás a domesticar tu mente para liberarte y llegar a donde quieras. ¡Es hora de ser libre y feliz!

Los ataques de ansiedad y los TOC son trampas de la mente

El autor, a través de una serie de ejemplos vividos con sus pacientes, demuestra cómo los ataques de ansiedad y los trastornos obsesivo-compulsivos no son más que humo contenido en un globo que al ser pinchado se desvanece en el aire.

Los ataques de ansiedad se hacen presentes mediante la aceleración del pulso. El paciente siente que le va a dar un infarto, que no puede respirar, que se ahoga, y le dan mareos.

Todos estos síntomas no son reales, son creados por la mente, por el niño malcriado que existe en ella y quiere hacer sus pataletas.

Este libro habla de lo que podemos llamar ataques de desequilibrio emocional, ataques irracionales de ansiedad y del tratamiento que curará ese desequilibrio.

Durante estos ataques, perdemos el control de las emociones, la fortaleza y el equilibrio. Estos ataques generalmente se presentan sin avisar. Son una auténtica pesadilla que deja a la persona exhausta, atemorizada, confundida, incapacitada y débil.

El ataque de pánico es como un dolor insoportable, quien lo sufre quiere que acabe pronto. Las emociones negativas son gigantescas, se apoderan de nosotros y no podemos detenerlas; arruinan nuestras vidas.

La persona que sufre los ataques experimenta momentos de paz, en los que llega a pensar que recobra la salud mental, sin embargo, el desastre vuelve en pocos días.

Quien sufre ataques de ansiedad llega a pensar que le dará un infarto y que va a morir. En el caso de las depresiones, se siente cansado físicamente, desanimado y con pensamientos oscuros.

En todos los ataques de debilidad emocional, sea ansiedad, depresión u obsesiones, sucede algo análogo. La persona ha caído en un pozo, en una trampa mental, y al intentar salir de ella no hace otra cosa que hundirse más.

Rafael Santandreu te dice en este libro cómo liberarte de esta trampa de una vez por todas para así lograr fortaleza, equilibrio y serenidad mental.

Las neuras no son problemas orgánicos

Las neuras, sean ataques de ansiedad u obsesiones, son trampas mentales en las cuales cualquiera puede caer.

Desde el inicio, los estudios mostraban estos trastornos como algo somático, sin embargo, es necesario señalar que, a pesar de que pueden confundirse con problemas orgánicos, no lo son.

La persona que sufre de ataques de ansiedad o TOC padece de un trastorno puramente mental. Este trastorno se convierte en un círculo vicioso.

Todos los miedos infundados son producto de un espiral mental, de ese círculo vicioso en el que se transforma la neura: el del temor. Todo comienza como por casualidad. Un día experimentamos una emoción desagradable, negativa, que nos asusta.

Puede ser la sensación de que te aprietan el cuello y no puedes respirar, un dolor en el pecho o bien mareos. Te asustas y este temor a la sensación aumenta el malestar, creando un espiral de miedo a la sensación y más miedo a sentir miedo.

Con el tiempo, las sensaciones crecen y, por miedo, la persona afectada evita la situación. Esto acentúa la sensibilización y en consecuencia las sensaciones. Se convierte en un espiral que crece.

Padecer este trastorno es una cuestión de suerte, de mala suerte, según asevera Santandreu. La mala suerte de haber experimentado sensaciones que asustan y desencadenan el espiral del que hemos hablado.

Es un problema mental, no orgánico, y por tanto debe tratarse como tal, no con ansiolíticos o antidepresivos. Hay que atacar al problema enfrentádolo, perdiéndole el miedo.

En fin, la esencia del problema es un espiral de miedo al miedo, un temor a sensaciones que van acentuándose como consecuencia del mismo temor.

Esto no se resuelve con medicación. La solución se encuentra desde el momento en que nos enfrentamos al objeto del miedo y lo enfrentamos amigándonos con él. Cuando lo logramos, el humo se desvanece, y aparecen la alegría y el amor.

Cómo perder el miedo al miedo

La solución a trastornos como la ansiedad, los TOC y a todas las emociones negativas en general es perderles el miedo.

En el momento en que dejemos de temerles a las emociones, dejaremos de sentirlas. Es posible que el trabajo dure semanas o años, pero puedes estar seguro de que desaparecerán.

¿Qué significa perder el miedo al miedo? Es estar cómodo con él. No pensar en la ansiedad ni en la depresión, más aún, restarles importancia, incluso considerarlas una menudencia. Como algo que nos puede ser útil. Restarle importancia si aparece o no.

No debemos olvidar que el miedo es humo y, como tal, se desvanece. Todas las emociones negativas son efímeras. Debemos amigarnos con ellas, hay que exponerlas para que desaparezcan.

El autor cita a varios especialistas, pioneros en la curación de las neuras después de haber sido presa de ellas. Es el caso de Claire Weekes, quien llegó a ser reconocida por el uso del método conductual, un ejemplo para estudiosos de la psicología.

La terapia conductual que se propone en este libro está basada en los cuatro pasos para vencer la angustia, la ansiedad y los TOC. Estos pasos han sido utilizados por muchos terapistas durante largo tiempo y realmente es un método maravilloso, cien por ciento efectivo.

Para qué sirve la terapia de exposición

El autor utiliza la metáfora de la cloaca para mostrar la clave de la curación de pacientes con neura. Inclusive, pacientes que no encuentran otra salida que no sea el suicidio.

La metáfora de la cloaca refiere a que el paciente imagine tener un nuevo trabajo que consiste en entrar en una cloaca con botas y toda la indumentaria propia para tal situación. Lleva mascarilla protectora, sin embargo, el olor es pestilente y penetra.

Después de dos horas, él y sus compañeros salen a la superficie. Se quitan las botas y los guantes y se disponen a comer un bocadillo. El protagonista de la metáfora no entiende cómo sus compañeros pueden comer con la pestilencia encima. Los compañeros le señalan que no huele mal.

Luego, como parte de esta metáfora, se insta al paciente a que visualice que llega a casa y la pareja le grita: “A la ducha, estás muy hediondo, ve a la ducha”. Él no se da cuenta del olor que lleva encima.

A este fenómeno se le conoce como la desensibilización neuronal de los estímulos negativos. La metáfora de la cloaca describe este fenómeno que muchos han experimentado. Después de una exposición masiva y continua a estímulos nocivos, el cerebro elimina la percepción negativa.

Es la manera más fehaciente de eliminar los miedos. Está probado y comprobado con miles de pacientes que han superado los miedos, y se han abierto a un mundo de felicidad y amor.

En consecuencia, la mente es capaz de desactivar las neuronas que perciben algo nocivo cuando nos exponemos diariamente, y la inmersión de la sensación es completa. Esta es parte de la base teórica del trabajo que aquí se presenta para hacer desaparecer los miedos.

La metáfora del niño malcriado

El autor utiliza una metáfora muy interesante a la hora de domesticar la mente, la del niño malcriado, ese niño que cuando quiere algo hace pataletas para conseguirlo.

Esta terapia nos dice que las emociones negativas exageradas son como malcriadeces o pataletas de un niño. Nuestra mente infantil se comporta así, tratando de someternos a sus deseos.

Igual que con un niño malcriado, podemos educar la mente, adiestrarla. Para ello es necesario demostrarle al niño, en este caso a la mente, que su forma de actuar no va a dar resultado y no obtendrá lo que desea.

También es necesario tener perseverancia, constancia, en nuestras enseñanzas. Frente a un niño malcriado hay que tener aguante. Hay que ser también coherentes. La psicología conductual nos ha enseñado que, en el caso de los niños, no debemos dejarnos manipular por ellos.

Así sucede con la mente. No debemos dejarnos llevar por sus deseos, hay que mantenerse firme. Así, la mente va educándose poco a poco hasta obtener lo que nosotros deseamos. Se convierte en una amiga dulce y amorosa, igual que los niños.

Ahora bien, ¿cuánto tiempo tarda en adiestrarse una mente? Depende del maestro, del educador. Mientras más fuerte y comprometido esté quien educa, más rápido se obtendrán los cambios.

La terapia de exposición es como educar a un niño maleducado. Si nos armamos de valor y vamos con total y absoluta convicción, con perseverancia y aplomo, lo lograremos.

Existen muchos educadores que en muy corto tiempo logran de sus alumnos un buen comportamiento y hacen de su profesión una delicia, pues tienen muy claro cuáles son los mecanismos de la psicología infantil. Son docentes capaces de manejar en un aula a 30 o 40 niños con todo éxito.

En fin, educar la mente es como educar a un niño malcriado, hay que adiestrarlo para que entienda que con tormentas emocionales no logrará nada. Mientras tanto, hay que hacer algo útil para que entienda que no logrará nada. Si estamos claros, los resultados no se harán esperar.

Los cuatro pasos

Claire Weekes hablaba de 4 pasos para abordar y eliminar la angustia y los TOC. Estos cuatro pasos contienen todo lo necesario para superar los problemas aquí tratados.

El autor recomienda memorizar estos pasos: afrontar, aceptar, flotar y dejar pasar el tiempo. Teniendo claros y trabajando en ellos, estos mecanismos permitirán superar los problemas.

Afrontar significa que, cada vez que aparezca el temor o una emoción negativa, debe venir a nuestra mente esa palabra: “afrontar”. Inclusive, se recomienda llevarla escrita en una tarjeta y leerla en el momento preciso. Cuando no afrontamos sino que huimos, esa huida se vuelve en nuestra contra y es peor, porque viene maximizada.

En conclusión, hay que afrontar una y otra vez la fuente del malestar para que el cerebro se acostumbre y elimine la sensación negativa.

El segundo paso es aceptar. Es el paso más importante, pues hay que aprender a vivir con el malestar, con la emoción negativa, ir hacia ella y actuar de manera pasiva frente a ella. Hay que abrirse íntegramente a lo que estamos sintiendo.

Abrirse íntegramente significa que debemos dejar de luchar, dejar de huir; y que es preciso abandonarse, no pensar en el asunto, aceptarlo con normalidad y no querer que pase rápido. Es aceptar el malestar, la locura y también la muerte, aunque esto no va a suceder. La angustia no es más que humo.

El tercer paso es flotar, lo que significa ir poco a poco, relajado. Flotar es aceptar la ansiedad con calma y prepararse para estar en este estado el tiempo que sea necesario, sin exigirse mucho.

El último y cuarto paso es dejar pasar el tiempo. Esto implica que no vamos a curarnos de la noche a la mañana, que debemos ser pacientes y tener determinación.

Estos cuatro pasos nos permiten perder el miedo al miedo.

Notas finales

Los TOC y los ataques de pánico no constituyen un desequilibrio, son una sensibilización a ciertos síntomas que producen miedo. No debemos enfrascarnos en por qué pasan sino en cómo liberarnos de ellos.

Pueden darse muchos síntomas: asfixia, dolores de pecho, despersonalización, mareos, entre otros. Pero no debemos permitir que nos asusten, al final, son pataletas de nuestro niño mental. Más bien todo lo contrario: debemos trabajar para eliminar el problema y eso se logra a través de los cuatro pasos: afrontar, aceptar, flotar y dejar pasar el tiempo.

Si las cosas se ponen muy difíciles, debemos aplicar los siguientes tres pasos, que el autor amplía en el libro: “tirarse por el terraplén”, “bloquear la mente” y “mañana será otro día”. A veces las cosas en el trabajo conductual no salen bien, pero debemos perseverar para vencer y así ser libres y felices.

Consejo de 12min

Si quieres continuar aprendiendo sobre cómo vivir tu versión más genuina, libre de miedos, puedes seguir con “La libertad de ser quien soy”, de Pilar Sordo.

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¿Quién escribió el libro?

Psicólogo nacido en 1969 en Barcelona, España, inicialmente formado en la Universidad de Barcelona. Ha escrito varios libros, entre los cuales se destacan “El arte de no am... (Lea mas)