Principios para enfrentarse al nuevo orden mundial - Reseña crítica - Ray Dalio
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Principios para enfrentarse al nuevo orden mundial - reseña crítica

Principios para enfrentarse al nuevo orden mundial Reseña crítica
Sociedad y política

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9789501204483

Editorial: DEUSTO

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Después de su bestseller mundial “Principios”, Dalio vuelve con un nuevo libro en el que descubre los ciclos que explican el auge y la caída de los grandes imperios.

Basándose en el descubrimiento de los patrones del cambio económico y social, el autor brinda valiosas pistas para líderes políticos y empresariales sobre cómo puede ser el futuro próximo.

El Gran Ciclo

Los tiempos que vienen serán radicalmente diferentes de lo que hemos experimentado hasta ahora en nuestras vidas, pero se parecerán a muchas otras etapas de la historia.

Todos los imperios y dinastías experimentaron un auge y un declive propios de lo que el autor llama el Gran Ciclo, y existen señales y patrones claros que nos indican en qué punto estamos a lo largo de ese ciclo.

El Gran Ciclo está marcado por oscilaciones entre períodos pacíficos y prósperos de gran creatividad y productividad, y períodos de depresión, revolución y guerra, en los que se desata una lucha por el poder y la riqueza.

Esto puede desencadenar importantes procesos destructivos que afectan a nuestra economía, nuestra vida y otras cosas que apreciamos. A veces, estos cambios son terribles, y a veces son muy positivos. La oscilación de un extremo a otro del ciclo es la norma, no la excepción.

Cualquiera que estudie la historia puede ver que ningún sistema de gobierno, ningún sistema económico, ninguna moneda y ningún imperio duran para siempre. Sin embargo, cuando un sistema colapsa, casi todo el mundo se sorprende y se arruina.

La capacidad de cada uno para anticipar y lidiar bien con el futuro depende de la comprensión de las relaciones de causa y efecto que hacen que las cosas cambien. La capacidad de comprender estas relaciones proviene de estudiar cómo ellas han cambiado en el pasado.

Existen tres grandes corrientes:

  1. El ciclo de los mercados de deuda y capital a largo plazo: En ningún momento de nuestra vida las tasas de interés han sido tan bajas o incluso negativas como en el último tiempo. El valor del dinero y de los activos de deuda está siendo cuestionado por el actual panorama de la oferta y la demanda.
  2. El ciclo de orden (y desorden) interno: Las brechas en materia de riqueza, valores y política hoy son mayores que en cualquier otro momento. Cuando las brechas de riqueza y valores son grandes y, al mismo tiempo, hay una recesión económica, es probable que surjan muchos conflictos sobre cómo “dividir el pastel”.
  3. El ciclo de orden (y desorden) externo: Estados Unidos se encuentra con una verdadera potencia rival. La Unión Soviética fue solo un rival militar, nunca un enemigo económico importante. En cambio, China se ha convertido en una potencia rival en todo tipo de ámbitos; además, se está volviendo cada vez más fuerte a un ritmo cada vez más rápido.

Los grandes imperios

Los grandes imperios duran aproximadamente 150-250 años. Dentro de esos períodos vemos cómo se desarrollan distintos ciclos políticos, económicos y de deuda que se extienden, cada uno, por 50 o 100 años.

Hoy, el orden mundial está cambiando con rapidez, pero muchos de estos procesos ya han tenido lugar históricamente. El factor determinante a lo largo del tiempo y en todos los países ha sido, por encima de cualquier otra cuestión, la lucha por la creación y la distribución del poder y de la riqueza.

En menor medida, también han sido muy determinantes otros aspectos como las ideologías o la religión.

A lo largo del tiempo y en todos los países, las personas que tienen la riqueza tienden a ser también quienes poseen los medios de producción de esa riqueza.

Para mantener o aumentar su riqueza, trabajan con las personas que tienen el poder político y tejen una relación simbiótica, estableciendo nuevas leyes y normas. Esto ha sucedido de forma similar en todos los países a lo largo del tiempo.

Esta dinámica lleva a que un porcentaje muy pequeño de la población llegue a controlar porciones excepcionalmente grandes de la riqueza y el poder, pero su predominio puede llegar a sobreextenderse y a sobrepasar un equilibrio.

Cuando llegan momentos malos que perjudican a los menos ricos y menos poderosos, es habitual que estos últimos se rebelen y terminen desencadenando conflictos, revoluciones o guerras civiles.

Cuando estos enfrentamientos llegan a su fin, emerge un nuevo orden mundial y el ciclo vuelve a empezar. La productividad humana es la fuerza más importante que hace que la riqueza, el poder y el nivel de vida del mundo puedan aumentar con el tiempo.

El capitalismo ha propiciado la aparición de brechas de riqueza y oportunidades, como también ha dado pie a escenarios de sobreendeudamiento. Esto conduce a revoluciones y guerras o recesiones económicas, procesos que, a su vez, han provocado cambios y alteraciones en los órdenes nacional y mundial.

Los países que tienen altas tasas de ahorro, poca deuda y una moneda de reserva fuerte pueden resistir los colapsos económicos y crediticios mucho mejor que los países que no tienen ahorros, poseen una deuda excesiva o no tienen una moneda de reserva sólida.

El Gran Ciclo Arquetípico

Existen tres períodos claros en el Gran Ciclo Arquetípico. En principio, encontramos el auge. Es un próspero período de construcción que comienza después de la consolidación de un nuevo orden. En esta etapa, el país es fuerte porque cuenta con:

  • Niveles relativamente bajos de endeudamiento.
  • Brechas relativamente pequeñas en materia de riqueza, valores y consideraciones políticas.
  • Personas que trabajan juntas, de manera efectiva, para producir prosperidad.
  • Buena educación e infraestructuras.
  • Liderazgo fuerte.
  • Convivencia con un orden mundial pacífico guiado por una o más potencias mundiales dominantes.

Luego, encontramos la cima, un período se caracterizado por excesos que llegan en forma de:

  • Altos niveles de endeudamiento.
  • Crecientes desavenencias y brechas sociales motivadas por la riqueza, los valores y las cuestiones políticas.
  • Empeoramiento de la educación y las infraestructuras.
  • Conflictos entre diferentes grupos y clases de personas en el seno de los países.
  • Luchas internacionales entre un número creciente de países a medida que los imperios que han extendido su poderío más allá del punto de equilibrio se ven desafiados por potencias rivales emergentes.

Finalmente, aparece el declive. Se trata del período de lucha y reestructuración que induce grandes conflictos y provoca profundos cambios, y resulta en el traumático proceso de establecimiento de nuevos órdenes internos y externos.

Se pueden detectar ciclos que propician tiempos de prosperidad cuando el país es fuerte, pero cuando se acumulan desequilibrios, tarde o temprano esos excesos conducen a períodos de destrucción y reestructuración. En esos períodos, se observan altos niveles de endeudamiento, brechas crecientes de riqueza y diferencias cada vez más pronunciadas entre personas que no trabajan de manera conjunta y cohesionada.

Todo ello induce un doloroso proceso de lucha, destrucción y reestructuración que, a cambio, establece un nuevo orden, poniendo en marcha un nuevo período de avance.

Cuando las mediciones de los factores determinantes del poder arrojan resultados positivos, la condición del país será fuerte y es más probable que el período venidero sea bueno, pero cuando las calificaciones obtenidas son débiles, la condición del país será débil y parecerá mucho más probable que el período siguiente sea negativo.

Factores determinantes

Los sistemas existentes en el seno de cada país son “órdenes internos”, mientras que los que operan entre los distintos países son “órdenes externos”. Cuando lo segundo se aplica a todo el mundo, hablamos de un “orden internacional”. Estos órdenes se afectan entre sí y siempre están en proceso de cambio.

Los factores determinantes son las condiciones existentes y, al mismo tiempo, son los que impulsan los cambios. Por eso, los factores determinantes crean nuevas circunstancias que propician nuevos factores determinantes y, en última instancia, alimentan los cambios futuros.

Los factores determinantes y las dinámicas que impulsan los acontecimientos se dividen en dos tipos:

  1. Factores determinantes heredados: incluyen la geografía, la geología y los actos de la naturaleza que afectan a un país, como el clima o la propagación de ciertas enfermedades.
  2. Factores determinantes del capital humano: son la manera en que las personas se cultivan a sí mismas, y regulan cómo se relacionan y se tratan entre ellas. Vienen impulsados por la naturaleza humana y las diferentes culturas de cada país, lo que explica los enfoques propios de las distintas naciones.

Si bien los activos y pasivos que hereda un país son muy importantes, la historia demuestra que el factor determinante clave es cuando los seres humanos tienen la capacidad de producir más ingresos que gastos. Esto significa que hay un buen capital humano y autosuficiencia.

Un país presenta 8 fortalezas que pueden determinar qué tan fuerte es en términos de permanecer en la cima del Orden Mundial:

  1. Educación
  2. Competitividad
  3. Innovación y tecnología
  4. Producción económica
  5. Participación en el comercio mundial
  6. Fuerza militar
  7. Poderío como centro financiero
  8. Estatus de la moneda como divisa de reserva

El aumento de la educación conduce a una mayor innovación y tecnología, lo que lleva a una mayor participación en el comercio mundial y la fuerza militar, una mayor producción económica, la construcción del principal centro financiero del mundo y, más adelante, el establecimiento de la moneda como moneda de reserva.

Cuanto más fuertes sean todos estos, más probable es que permanezca en la cima del Orden Mundial. Cuanto más débiles sean, más probable es que pronto ya no esté en la cima.

El futuro

Aunque hacer extrapolaciones a futuro a partir de lo que ocurrió en el pasado es algo razonable, también hay que estar preparado para las sorpresas que pueden surgir, porque el futuro siempre será muy diferente de lo que esperamos.

Es esencial identificar, comprender y adaptarse a los cambios de paradigma. De hecho, por difícil que sea, debemos tratar de anticiparlos, trabajando con indicadores que nos ayuden a hacerlo.

Es previsible pensar que China y Estados Unidos serán lo suficientemente poderosos como para infligirse mutuamente un nivel de daño inaceptable.

Precisamente, esa perspectiva de ir hacia la destrucción mutua asegurada puede evitar que estalle una guerra abierta en el campo militar, aunque podemos dar por seguro que se sucederán enfrentamientos.

Solo un avance tecnológico inesperado —por ejemplo, en materia de computación cuántica— puede darle a una u otra potencia una ventaja suficiente para que se esfume la condición de una destrucción mutuamente asegurada.

Si Estados Unidos sigue en declive y China continúa en auge, la clave será ver con qué grado de conformismo se gestionan estas tendencias opuestas.

Se corre el riesgo de que estallen conflictos en torno a diferencias existenciales irreconciliables, lo que significaría que ya no habría oportunidad de encontrar procesos que propicien el acuerdo y eviten el enfrentamiento. En otras palabras, por este camino se pueden desatar enfrentamientos directos.

La gran diferencia aparentemente irreconciliable entre Estados Unidos y China es la referida a la situación de Taiwán, por lo que es importante observar muy de cerca todos los acontecimientos que puedan afectar directa o indirectamente a esta cuestión.

Notas finales

Durante la próxima década, las dinámicas más importantes son el ciclo de la deuda/el dinero/la economía a corto plazo (también conocido como ciclo económico), el ciclo de orden (y desorden) interno y la escalada de conflictos (o la reducción de las interdependencias) entre Estados Unidos y China.

Para estar seguro de que estarás siempre mejor en el futuro, prioriza la gratificación a largo plazo por encima de la de corto plazo y muévete siempre entre las personas más inteligentes que encuentres.

Consejo de 12min

En el microlibro basado en el bestseller “Principios”, Ray Dalio pone a disposición una serie de principios que fueron los cimientos de su éxito. Fundamentalmente, analizó y aprendió de sus errores para no volver a cometerlos y anticiparse a lo que podría pasar después.

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¿Quién escribió el libro?

El multimillonario filántropo Ray Dalio es conocido en el mundo de los negocios por ser una de las caras visibles de la popular firma Bridgewater Associates. Estudió en la Universidad de Long... (Lea mas)

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