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Nuestra casa está ardiendo - reseña crítica

Nuestra casa está ardiendo Reseña crítica
Sociedad y política y Biografías y memorias

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788426407375

Editorial: LUMEN

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

En 2018, Greta Thunberg se sentó afuera del Parlamento sueco y comenzó una huelga escolar en contra del cambio climático. Dos años después, la lucha sigue, pero ya no solo en Suecia, sino por todo el mundo, teniéndola como portavoz.

Este libro, además de contar un poco acerca de la crisis climática, nos da a conocer lo que vivió la familia Thunberg y cómo generaron un objetivo en común: luchar contra el calentamiento global.

En “Nuestra casa está ardiendo”, la familia Thunberg, a través de historias y ejemplos de vida, nos enseña la importancia de la unidad familiar y el valor que se necesita para poder luchar, no solo por uno mismo, sino a favor de todo el mundo.

Primera parte: Tras el telón

Malena Ernman y Svante Thunberg pasaron la mayor parte de su vida en conservatorios, en escuelas superiores de teatro y ópera. Ambos eran artistas que, en ese entonces, cuando se conocieron, tenían como finalidad captar la atención del público. Ahí surgió todo, ahí comenzó esta historia.

Cuando Erman quedó embarazada de Greta, su esposo Svante trabajaba en teatros y ella viajaba la mayor parte del tiempo. Así estuvieron durante un largo período, viviendo dos meses en una ciudad y dos meses en otra, ensayaban de 20 a 30 horas semanales y el resto de las horas las pasaban juntos.

Pasaron varios años yendo de un lado a otro, teniendo lo que ellos consideraban una vida estable y feliz entre la ópera y el teatro, hasta que todo comenzó a desmoronarse. Greta acababa de empezar el quinto curso y no se encontraba bien, lloraba por las noches, a la hora de dormir, lloraba de camino al colegio, durante clases y en los recreos.

Greta desapareció en una especie de oscuridad, como si hubiese dejado de funcionar, dejó de tocar el piano, dejó de reír, de hablar y de comer.

Malena y Svante tuvieron entonces que tomar una decisión: cancelar todos los eventos que tenían en puerta para dedicar toda su atención a su hija.

Un mes después del inicio del cuatrimestre de otoño, recibieron una llamada del hospital para solicitar unas pruebas médicas de urgencia para Greta; los estudios apuntaron que su cerebro funcionaba bien. Regresaron a casa con la consigna de llevarla al psicólogo, sus problemas alimenticios no eran una enfermedad cerebral: era algo psicólogo que requería atención urgente, pues ya llevaba dos meses sin comer.

Pero así como un día dejó de comer, poco a poco fue recobrando el apetito. Aún sin conocer cuál era la causa por la que Greta repentinamente tenía ataques de ansiedad o dejaba de comer, también se enteraron de que sufría bullying en la escuela y de que sus profesores la responsabilizaban por ello.

Tras diversas consultas obtuvieron un diagnóstico: síndrome de Asperger y trastorno obsesivo-compulsivo, además de mutismo selectivo.

A pesar de las burlas que recibía, no se dio por vencida y continuó yendo al colegio. Un día vio un documental sobre la contaminación de los océanos.

Conforme pasaron las clases, a sus compañeros se les olvidó lo que acababan de ver, pero no a Greta, que a partir de ese día comenzó a prestar atención a todo lo que sucedía a su alrededor y a darse cuenta de que todo provocaba contaminación.

Cuando Beata, la hermana menor de Greta, cumplió diez años, se dieron cuenta de que las cosas con ella tampoco iban bien. A diferencia de su hermana, que guardó silencio y dejó de comer, su segunda hija comenzó a gritar, a lanzar cosas en el aire y a decir malas palabras.

Tras varios meses viviendo de esa manera fueron al hospital para hacerle pruebas. Los resultados indicaban que el cambio se debía a su trastorno por déficit de atención e hiperactividad -TDAH-, con rasgos de Asperger, trastorno obsesivo compulsivo y trastorno negativista desafiante.

Segunda parte: Gente quemada en un planeta quemado

Los seres humanos están acostumbrados a luchar, luchan por un mejor puesto de trabajo, por una mejor casa, por una mejor vida, pero ¿en qué momento luchan en contra del cambio climático?, ¿cuántos artistas están en contra de ello?, ¿cuántos ejemplos se tienen en los medios de comunicación que enseñen lo que se debería estar haciendo?

Una atmósfera equilibrada y que funciona es un recurso natural ilimitado que pertenece a todos los seres vivos por igual. Pero con el actual ritmo de emisiones, este recurso natural se terminará en 18 años, en el mejor de los casos.

Según el propio servicio de compensación climática de los aeropuertos, una persona que vuela en clase turista ida y vuelta de Estocolmo a Tokio produce 5,14 toneladas de dióxido de carbono. Sin embargo, se siguen haciendo viajes todos los días.

El día que Greta decidió hacer huelga fuera del Parlamento mencionó lo siguiente:

“Siempre dicen que los niños son el futuro y que harían cualquier cosa por sus hijos. Suena esperanzador oírlo. Si hablan en serio, entonces, por favor, escúchennos.

No queremos sus ánimos, ni sus regalos, ni sus vuelos chárter, ni sus aficiones, ni toda su ilimitada libertad de elección. Lo que queremos es que sean conscientes de verdad de la grave crisis de sostenibilidad que está teniendo lugar a nuestro alrededor. Y que empiecen a decir las cosas tal y como son”.

A pesar de que ese día su discurso sonó fatalista, actualmente no todo está perdido, pero debemos comenzar a cambiar ciertos hábitos. Una sociedad que da prioridad a la superficie sobre el contenido nunca podrá ser sostenible y jamás podrá resolver la crisis climática.

En gran parte del planeta está teniendo lugar una guerra informativa sobre las condiciones de la supervivencia futura. Mientras que los investigadores y organizadores medioambientales dicen una cosa, la industria y los medios de comunicación dicen algo diferente, ¿a quién debemos hacerle caso?

Se creó una sociedad en la que lo único que se valora son las apariencias y el dinero. No se puede salvar al mundo si en primer lugar no cambiamos esto. Si bien gran parte de la carga del cambio climático debe recaer sobre las empresas y los millonarios, pequeñas cosas como cambiar nuestros hábitos consumistas personales, también puede hacer una gran diferencia.

Tercera parte: La tragedia clásica

Poco después de que diagnosticaran a sus hijas, Malena se dio cuenta de que ella tampoco estaba bien. Tras diversos estudios con su psicóloga, también fue diagnosticada con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, después de los 40.

Es difícil recibir un diagnóstico psiquiátrico de este tipo, sobre todo en las mujeres, pues la mayoría de las enfermedades de salud mental están estructuradas a partir de los síntomas que presentan los hombres. ¿Cómo se logra, entonces, diagnosticar una enfermedad mental en las mujeres?

Según el libro, los índices mienten, no hay más casos de hombres con estas enfermedades. Existe una falta de conocimiento en cuanto a los síntomas que presentan las mujeres con estas condiciones. ¿Cuántas personas hay en el mundo sin un diagnóstico?

En junio de 1988, se aseguró que el calentamiento global no era una variación natural y que estaba causado por un aumento de dióxido de carbono y de otros gases artificiales de la atmósfera, pero… ¿quién ha oído hablar de él?, ¿cuántos realmente conocen el resultado de los estudios de innumerables investigadores que trabajan sin descanso para divulgar esta información?

El tratamiento en relación al clima y a la sostenibilidad por parte de los medios es desastroso. En el mejor de los casos, se conoce algún artículo, un reportaje, una noticia de vez en cuando, pero no hay grandes titulares, no hay información para concientizar a la gente.

La propia crisis es la solución a la misma, porque cuando vemos consecuencias reales es cuando cambiamos nuestros hábitos y nuestra conducta. En momentos así, entendemos que somos capaces de cualquier cosa.

Nadie puede cambiar el sistema solo, pero una única voz basta para desencadenar un efecto en cadena capaz de ponerlo todo en movimiento, si la voz es lo suficientemente fuerte.

Si los líderes de opinión dieran el ejemplo de lo que se tiene que hacer para cambiar el mundo, muchas personas serían parte de este cambio, muchos evitarían que más tragedias siguieran sucediendo.

Cuarta parte: ¿Y si la vida va en serio y todo lo que hacemos significa algo?

El 10% más rico del planeta es responsable de la mitad de todas las emisiones de gases de efecto invernadero que ahora están acabando con el recurso natural más importante: una atmósfera equilibrada y funcional.

La mitad más pobre de la población mundial solo es responsable de un 10% de las emisiones totales de dióxido de carbono en el mundo. Para señalar personas en particular, debemos apuntar a muchas estrellas de Hollywood y ex políticos, que acumulan más horas de vuelo anuales que un piloto de guerra. Ellos generan una gran cantidad de emisiones.

Si ese 10% más rico del mundo disminuyese su nivel de emisiones hasta la media actual en la Unión Europea, se reducirían las emisiones totales en un 30%, aumentando el poco tiempo que nos queda.

La mañana del 20 de agosto de 2019, Greta se levantó una hora antes de lo habitual, llevó en su mochila 100 copias de una nota que había redactado y que incluía datos y referencias a fuentes sobre la crisis climática y la sostenibilidad.

Tras comenzar su protesta, apareció el primer tweet. Era de Staffan Lindberg, y todo comenzó a crecer muy rápido: comenzaron a llegar fotógrafos, un equipo de cine documental, cineastas reconocidos, fotógrafos medioambientales y la joven tuvo que responder una entrevista tras otra.

Se dice que, en el momento en que a una persona que está haciendo algo se le une otra, surge un “movimiento”. Esta teoría es cierta, pues después de la primera huelga escolar que se dio a conocer, se fundó el movimiento global de huelgas escolares.

Pero así como llegó gente dispuesta a apoyar para dar a conocer esta propuesta, también asistieron partidos políticos para burlarse. Sin embargo, Greta permaneció impasible, dispuesta a seguir respondiendo entrevistas para que más y más personas conocieran lo que está pasando en el mundo con el calentamiento global.

El tiempo que nos queda para reaccionar y cambiar la sociedad en el fondo es más corto que la duración media de la educación escolar desde la primaria hasta el bachillerato.

Y como no se divisa ningún cambio sustancial en el horizonte, surge la cuestión: ¿qué van a hacer los niños entonces, cuando les privemos de los elementos más básicos para su futuro? Ni siquiera pueden votar, aún menos influir sobre la industria, la investigación, los medios de comunicación o la toma de decisiones políticas.

Los más afectados son los que tienen menos voz.

Dar a conocer la situación actual de nuestro planeta debe alertar al mayor número de personas posible, con la amenaza de un cambio y de un empeoramiento, y llegar hasta el punto en el que estén dispuestas a hacer lo que sea para defender al mundo.

Greta provoca, con sus discursos, que muchas personas pierdan la cabeza. Ella no solo dice que hay que cambiarlo todo, también reconoce que tiene autismo y alardea de ello. Con este discurso honesto y frontal, cuenta su historia a cualquiera que muestre interés.

A pesar de las amenazas de muerte y las críticas, se va logrando poco a poco el objetivo que comenzó con tres semanas de huelga afuera del Parlamento sueco: el cambio climático se ha convertido aún más en el foco de atención.

Notas finales

Para poder ser parte del cambio, necesitamos reconocer la buena voluntad del otro. Ya se ha dado a conocer la crisis climática, sabemos lo que tenemos que hacer, lo único que queda es decidir. ¿Economía o ecología? Tenemos que elegir, al menos para aumentar nuestro margen de tiempo.

Las limitaciones de nuestro planeta van apareciendo poco a poco, su protección ahora es responsabilidad de todos. Estamos obligados a divulgar este mensaje. De boca en boca, de ciudad en ciudad, de país en país, y actuar. Es hora de subir al escenario y luchar por el cambio climático.

Consejo de 12min

Si quieres saber más sobre cómo ayudar al planeta, en “Cambiemos el mundo”, otro libro de Greta Thunberg, encontrarás información para ser parte de este gran movimiento.

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¿Quién escribió el libro?

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