Mindset

Carol S. Dweck También disponible en audiobook: Descarga nuestra aplicación para escuchar gratis.

La renombrada psicóloga de Stanford, Carol Dweck, pasó años estudiando la manera en que las personas piensan y cómo alcanzar el éxito. Descubrió entonces el poder de nuestra actitud mental. En “Mindset”, explica por qué el éxito no depende solo de nuestras habilidades o talentos sino también de cómo enfrentamos las situaciones de la vida y de cómo eso depende de dos actitudes mentales: la fija y la progresiva.

También deja en claro por qué elogiar la inteligencia y las habilidades no ayuda en el desarrollo y progreso de nadie, a veces impidiendo el crecimiento de esa persona. Dweck cree que tener una actitud mental progresiva puede hacernos personas más felices y capaces de controlar nuestras propias vidas, alcanzando así el éxito.

Elegir entre esas dos actitudes mentales puede hacer toda la diferencia en tu vida. “Mindset” te ayudará a encontrar las herramientas para alcanzar tus objetivos y llegar al éxito en todas las áreas de tu vida, cambiando tu cerebro para mejor.

¿Vamos juntos a conocer “Mindset” de Carol Dweck en 12 minutos?

Puedes ser destruido por una actitud mental fija

Las personas crecen y cambian todos los días, pero una persona con una “actitud mental fija” ignora esa verdad y elige creer que sus trazos y talentos son fijos. Piensan, por lo tanto, que están presos al nivel de la inteligencia con el cual nacieron o si nacieron con un talento natural – como el canto, por ejemplo-, permanecerán así. Básicamente, creen que les falta habilidad para cambiar.

Una actitud mental fija hace que las personas sientan que necesitan siempre probar sus habilidades tanto a ellas como al mundo, demandando diariamente elogios y palabras de afirmación.

Para ellas, el fracaso es una vergüenza inaceptable, a evitarse a todo costo. Piensan que deben tener talentos naturales para todo lo que buscan y, si no los tienen, entonces no deben siquiera intentar. Creen que si necesitan trabajar duro y esforzarse para tener una habilidad entonces tal vez sea mejor ni intentar.

Como la perfección es el objetivo de la actitud mental fija, esos individuos tienden a apegarse a lo que ya saben para alcanzar el éxito. En un estudio en el que se le ofrecía a niños pequeños la opción de rehacer un rompecabezas fácil o intentar un nuevo rompecabezas más difícil, los niños con una actitud mental fija elegían el rompecabezas fácil al saber que podrían completarlo con éxito.

Si tienes una actitud mental fija y cometes un error, esa experiencia se volverá un momento de decisión que te clasificará como un fracasado. Crees que tu potencial nunca cambia y que puede ser evaluado en cualquier momento. Tu objetivo, en la mayoría de las cosas es probar cuán experto eres y garantizar tu superioridad sobre los otros.

Ninguna de las cosas que una actitud mental fija nos dice, son verdades. Cuando pensamos de esta manera todos los días, nos impedimos alcanzar nuestro potencial y de alcanzar nuestros objetivos y sueños. Con la actitud mental correcta, con trabajo duro y dedicación, podemos desarrollar la habilidad, inteligencia y competencias que deseamos tener.

Para tener un desarrollo saludable, ten una actitud mental progresista

Las personas con actitud mental progresiva creen que prácticamente cualquier cosa sobre ellas mismas pueden cambiar con esfuerzo. Mientras reconocen que algunas nacieron con dones o habilidades que les permite hacer ciertas cosas mejor que individuos que no poseen esos dones, ellas creen que, con trabajo duro y la actitud adecuada, pueden también hacer tales cosas. Y no tienen miedo de intentar.

Una actitud mental progresiva cree que las habilidades innatas, intereses y talentos pueden ser adquiridos a través de experiencia y esfuerzo. El fracaso no es vergonzoso y no debe ser evitado: es una oportunidad de aprender y crecer.

Una actitud mental progresiva ayuda a las personas a aprovechar los desafíos, a hacer progresos y desarrollar sus potenciales de maneras que la actitud mental fija simplemente no logra. Para los individuos con una actitud mental progresista, la motivación y la educación aumentan sus capacidades. Para ellos, esforzarse al máximo significa que ellos alcanzaron el éxito, incluso si fallan.

En el estudio del rompecabezas citado anteriormente, los niños con una actitud mental progresista elegían el rompecabezas más difícil porque querían intentar algo nuevo. En lugar de apegarse a una situación familiar, optaban por una nueva oportunidad de aprendizaje.

Esta actitud mental alienta a los individuos a buscar desafíos, esforzarse al máximo y aprovechar las nuevas oportunidades. Abre las posibilidades que podrían nunca haber ocurrido, dejando claro que el potencial de una persona está constantemente evolucionando y, a través del aprendizaje y esfuerzo, ella puede encontrar nuevas cosas por las cuales apasionarse o nuevos caminos para el éxito.

Una actitud mental progresiva permite que las personas acepten los hechos, mientras una actitud mental fija hace que se enfoquen en las cosas negativas. Tener una actitud mental progresiva significa siempre concentrarse en cómo crecer y desarrollar y mejorar tu “yo” constantemente.

Los niños buscan aprender una de las dos actitudes mentales de sus padres, profesores o entrenadores

Todo lo que decimos y hacemos puede dejar una marca en un niño. Como padres, profesores o entrenadores lidiando con el crecimiento y desarrollo de ellos, debemos tener certeza de que estamos alentando la actitud mental progresiva y enseñándolas a aprender y crecer. Algunas veces, enviamos mensajes intencionales de que los estamos juzgando y de que ellos no pueden cambiar o mejorar.

Si un profesor posiciona a todos sus estudiantes de acuerdo con sus IQ’s, entonces los trata de manera diferente, este está imponiendo una actitud mental fija. Los niños reciben el mensaje de que necesitan parecer inteligentes y empeñarse a ser los mejores, y que no pueden cambiar su inteligencia o posición. Estos entonces creen que solamente los niños más expertos tienen privilegios y oportunidades porque solo esos pueden ser confiables.

Lo que los niños deberían aprender es que siempre perseverar y esforzarse al máximo es mucho más importante que cualquier otra cosa. No deberíamos impedir que hagan cosas nuevas haciendo que se sientan burros por fallar.

Debemos entonces encontrar una manera de ayudarlos a desarrollar mejores estrategias de aprendizaje. Los niños necesitan aprender que son capaces de hacer cambios, trabajando activamente en aquello que quieren cambiar.

Los elogios pueden ser herramientas útiles para motivar niños, pero solo si son hechos de forma adecuada. Debes elogiar el esfuerzo que el niño hace, no su intelecto, talento o su velocidad. Estos necesitan ser alentados a trabajar duro. Y no deben ser elogiados constantemente, porque eso alimenta la actitud mental fija, que hace que necesiten elogios y afirmaciones constantes. Los elogios deben ser concedidos cuando son realmente merecidos.

Si un niño fracasa, es nuestro deber como adultos mostrar cómo transformar ese fracaso en una experiencia de aprendizaje. Cuando saca una nota baja en una prueba, debemos ayudarlo a ver que la razón para tal nota es el hecho de que necesita esforzarse más para aprender el tema. Los estándares deben ser altos y debemos entonces ayudar a los niños a alcanzarlos y superarlos.

Tu éxito es determinado por tu actitud mental

Lo que hace que alguien alcance lo que otros no consiguen no es el talento inicial, aptitud o la suerte: es el hecho de poseer una actitud mental progresiva. Todo depende de la manera en que cada persona piensa y reacciona a cada nueva situación. Si piensas que tienes el poder para cambiar y aprender con cada experiencia, entonces es mucho más probable que alcances el éxito.

Una actitud mental hará que te preocupes en probarte continuamente y no serás capaz de concentrarte en ser mejor. Puedes no estar haciendo lo que amas porque tienes miedo de no poder simplemente alcanzarlo. Entonces, en lugar de eso, te quedas con lo que sabes podrás hacer, limitando tu potencial para crecer.

La actitud mental fija y progresiva trabajan de manera diferente porque poseen objetivos diferentes. Observa, por ejemplo, dos maratonistas con una carrera por delante. Un maratonista con una actitud mental fija probablemente intentará correr sin mucho entrenamiento, buscando el primer lugar, porque eso prueba que tiene un talento nato. Pero si no consigue el primer lugar, perderá el interés por la maratón, sacará disculpas y continuará probablemente entrenando de la misma manera.

En la misma situación, un maratonista con una actitud mental progresiva se dedicará mucho y entrenará cuanto pueda. Para él, no ser el primer puesto no es devastador, es simplemente una señal de que necesita entrenar más. Aprovechará el desafío y la oportunidad de crecer. Percibe que el talento no es algo fijo, pero puede que aumentarlo con esfuerzo y aprendizaje.

Las personas con actitud mental fija piensan que tener que esforzarse hace que sean menos talentosas o inteligentes que otros – ven todo como una competencia. En contraste, aquellos con actitud mental progresiva, consideran a los otros como compañeros y no competencia. Piensan que cualquiera puede aprender con esfuerzo y que el esfuerzo - no el resultado - debe ser elogiado.

Tu actitud mental también determina tus relaciones

Las personas con una actitud mental fija frecuentemente tienen dificultades con las relaciones porque el crecimiento es el alimento del amor. Eso es verdad para las relaciones familiares, las amistades y las relaciones amorosas.

Cada relación exige trabajo, pero tener una actitud mental fija que no es compatible con grandes esfuerzos. En lugar de eso, esos individuos prefieren crear disculpas cuando las cosas no están funcionando y desisten cuando se ponen difíciles.

Las relaciones nunca son perfectas. Por lo tanto, la necesidad de buscar la perfección de las personas con actitud mental fija hace que sean infelices por no poder alcanzarla. Las personas no serán 100% compatibles - ciertamente, la mayoría de los especialistas en relaciones piensan que las diferencias son saludables. El truco es permitir que la otra persona se abra sobre sus diferencias y que tu te abras sobre las tuyas.

Las personas con actitud mental progresiva aceptan mucho más fácilmente que cada persona es difícil y reconocen que ellas mismas se están esforzando todo el tiempo para crecer, desarrollarse y volverse mejores personas.

A ellas también les gusta estar próximas a las personas que las ayudan en ese proceso de crecimiento, no solo con motivaciones y apoyo, pero también permitiendo que sea recíproco. Cuando los problemas y las divergencias ocurren, como posiblemente ocurrieron, personas con esa actitud mental los utilizan como una oportunidad de crecimiento.

Cuando dos personas con actitud mental fija estén en una relación, necesitan evitar el peligro de transformar al otro en un enemigo. Si por ejemplo Gabriela y Marcelo, que son novios, están siempre intentando probar que pueden hacer cosas mejores que el otro, la relación de ellas pasará por un período difícil. Nadie quiere ser el más débil o el inferior. Debemos trabajar juntos y para el otro en todos los tipos de relaciones. Y es muy importante reconocer el hecho de que las personas puedan cambiar.

En una relación es necesario aceptar no tu contraparte y tu no irán a concordar en todo y ser capaz de ver eso como una experiencia de aprendizaje positiva. La comunicación constante permitirá que se hable sobre cualquier problema que surja. Es importante no presumir que sabe lo que la otra persona está pensando o sintiendo - siempre necesita preguntar para que todo quede claro.

Para tener éxito en el ambiente de trabajo busca una actitud mental progresiva

Tener una actitud mental fija o progresiva determina si fracasarás o tendrás éxito en los negocios. Así como en cualquier otra área, algunas personas son más talentosas que otras, pero crear un equipo de personas talentosas no será suficiente si no poseen la actitud mental correcta. Los individuos en determinados cargos que poseen una actitud mental fija quedan estancados y pueden hacer incluso que las empresas quiebren. Impiden los procesos de aprendizaje y cambios necesarios para tener éxito.

Las compañías necesitan de un líder con mente progresiva para mejorar y preservar los procesos. Esa persona debe estar dispuesta y comunicarse con personas de todos los niveles, para evaluar los problemas y pensar en maneras eficaces de resolverlos. Jack Welch de General Electric era un líder así, que mantenía conversaciones constantes con sus trabajadores en la fábrica y actuaba dentro de la retroalimentación.

Él se preocupaba con su equipo, y no con él mismo, porque entendía que el éxito de la compañía necesitaba del esfuerzo de todo el equipo. No dependía de su propio talento para alcanzar el éxito pero trabajaba todos los días por los intereses de la compañía.

Por otro lado, el antiguo CEO de la Chrysler, Lee Iacocca, era un líder con una actitud fija, totalmente enfocado en sí mismo. No podía crecer y adaptarse a los cambios del mercado y fue eventualmente sustituido. Iacocca estaba muy ocupado intentando probar su trabajo para que el mundo lograra terminar cualquier cosa útil.

Para crecer, los negocios necesitan colaboradores con una actitud mental progresiva. Cada trabajador necesita ser valorado y autorizado a expresar su opinión cuando sea necesario. Si la fuerza de trabajo adquiere el hábito de pensar en grupo y todos piensan de manera semejante y nadie puede discordar o criticar, entonces las malas decisiones serán tomadas.

Cada individuo necesita ser capaz de señalar fallas en los planes. Las personas con la mente progresiva pueden utilizar una retroalimentación negativa y transformarla en una oportunidad de desarrollo, mientras que las mentes fijas simplemente se sienten juzgadas.

Los negocios exitosos reconocen que los empleados con alto desempeño son un activo y que nunca deben, por ninguna razón, ser perjudicados. Cada miembro de la fuerza de trabajo necesita trabajar junto, como un equipo, para promover el éxito del grupo. Nadie debe ser valorado más que los otros y todos deben ayudar a promover el desarrollo mutuo.

Una actitud mental progresiva también está en los mejores atletas

Mientras muchos atletas realmente poseen un talento natural, la elite deportiva también trabaja muy duro para alcanzar y mantener su status. Mientras tanto, algunos de ellos dejan que su talento los aparte de la grandeza.

Ellos saben que tienen la habilidad y, como resultado, las expectativas son muy altas para esas personas; una actitud mental fija hace que no se esfuercen, y si en cualquier momento fallan, creen que eso es devastador y bochornoso y no se esforzarán lo suficiente para volverse los mejores y permanecer así.

Al comienzo, el renombrado boxeador Muhammad Ali, no era considerado un atleta nato – ni se comparaba a otros boxeadores que se adecuaban al físico ideal. Incluso así, logró vencer a Sonny Liston, quien era exactamente lo que un boxeador debería ser. Esto porque Cassius Clay, como acostumbraba a ser conocido, utilizó su actitud mental progresiva para determinar cómo podría vencer a los oponentes que eran naturalmente más talentosos. Se volvió un experto y eso permitió que ganara.

Alcanzar el tope en cualquier campo es, en realidad, fruto del trabajo duro y esfuerzo para aprender cualquier cosa que puedas sobre lo que estás haciendo. Los mejores atletas saben que siempre pueden mejorar y están constantemente practicando el desarrollo de nuevas formas para eso. Nunca piensan que alcanzarán la cima y que no hay más nada para aprender. Poseen el carácter para ser resistentes cuando las cosas se vuelven difíciles. Muchos atletas potenciales tienen talento pero no poseen el carácter para perseguirlo.

Los atletas campeones no sacan disculpas y no huyen del fracaso. Utilizan cada juego y entrenamiento como una oportunidad para aprender a crecer. Y cada derrota, simplemente les enseña sobre lo que necesitan mejorar. Eso significa que deben poseer una actitud mental progresiva y creer que tienen la habilidad para hacer cambios en ellos mismos y en sus juegos. Es una cuestión de mucho esfuerzo y aprendizaje, encontrar la motivación en la derrota y mantener una actitud correcta.

Si quieres jugar un deporte, no puedes tener miedo a fallar y no puedes huir del trabajo que implica adquirir la habilidad. Puedes no ser un atleta nato pero no significa que el esfuerzo no te ayudará a ser talentoso. No hay por qué tener miedo a intentar.

Necesitas esforzarte constantemente para cambiar tu actitud mental

Saber la diferencia entre una actitud mental fija y otra progresiva es el primer paso para el auto-perfeccionamiento, pero no puede parar aquí. Cambiar tu actitud mental toma tiempo y mucho esfuerzo. No será suficiente hacer solo uno o dos pequeños cambios. Necesitarás mirar todo en tu vida de una manera nueva y progresiva.

Puedes comenzar a preguntarte dónde encontrarás oportunidades para aprender a crecer todos los días. Puedes sorprenderte al descubrir cuántas oportunidades existen. Puede ser aterrador al principio, pero mientras más control tengas, más puedes crecer. Debes planear y mantener esa nueva actitud mental y continuar tu crecimiento.

Con el tiempo, puedes convertirte en aquellas personas que siempre se esfuerzas y aprende de todas las situaciones. Entonces comenzarás a promover el crecimiento de quienes estén a tu alrededor. Recuerda que será un trabajo difícil y que el esfuerzo es aquello que debes elogiar, en ti y en los otros.

La actitud mental fija que luchó por dejarte atrás todavía estará presente. Pero, felizmente, con las habilidades que ganarás, incorporando una actitud mental progresiva, sabrás que siempre es posible cambiar para mejor.

No estás preso a tu estado actual. Es posible cambiar toda tu perspectiva y abordaje en la vida para facilitar el éxito y el crecimiento. Solo necesitas estar dispuesto a trabajar duro y mantener la actitud mental correcta.

Notas finales

Las actitudes mentales que adoptamos son el centro de lo que hacemos, pensamos y sentimos todos los días. Entender que la actitud mental progresiva conduce al éxito y al auto-perfeccionamiento, mientras que la actitud mental fija te impide crecer, puede ayudarte a controlar tu desarrollo y felicidad. Tienes la habilidad de cambiar y nada es fijo.

Puedes cambiar de un estado en que temes al fracaso a un estado en el que crees nuevas experiencias y descubras una nueva manera de pensar sobre cada experiencia en tu vida. Puedes también usar quien eres, aumentar tu inteligencia y descubrir nuevos potenciales escondidos. Quién eres y lo que puedes hacer, depende completamente de ti.

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