Los sueños de la Niña de la Montaña - Reseña crítica - Eufrosina Cruz
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Los sueños de la Niña de la Montaña - reseña crítica

Los sueños de la Niña de la Montaña Reseña crítica
Sociedad y política

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9786073810609

Editorial: Grijalbo

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

De la política al feminismo, del dolor a la soledad, todo amalgamado en el amor, a partir de la cosmovisión de una niña que un día tuvo el coraje de romper con el destino de marginación social y salió a caminar por la vida.

Hoy esa niña se ha convertido en una luchadora social que escribe este libro para inspirarte rebeldía y libertad, y que sepas que a base de constancia, terquedad, persistencia y rebeldía, se pueden cambiar muchas realidades.

Niñez y primeros conceptos

Cuando la autora confrontó a su padre, a sus 12 años, le dijo: “Yo no me voy a casar”. Él, enojado, respondió que sí tenía que casarse. Ahí comenzó la tensión que culminó con la joven Eufrosina Cruz yéndose de su casa.

Eln su pueblo, ella no conocía la discriminación, pues allí se conocían todos. Fue al llegar a Tehuantepec que le comenzaron a doler las miradas.

Vencer la discriminación es el gran reto de México, pues pareciera que los indígenas no tienen derecho a construir una realidad propia. Entonces, cuando se atreven a pensar o decir lo contrario, empiezan a vivir la hostilidad.

Tienes que saber que si eres mujer e indígena y no cuentas con el apoyo de nadie, es bien difícil arrebatarle a la realidad lo que mereces. Pero eso no significa que sea imposible.

Entiendes que vas a llorar mucho, que vas a sentir mucha frustración, vas a preguntarle a la vida por qué esa indiferencia de la sociedad, por qué ves a gente con su casa grandota y tú con tu morralito para sobrevivir. Y ahí nace un sentimiento llamado rencor. Pero pasa el tiempo y entiendes muchas cosas para sanar. Es todo un proceso.

Los indígenas no son un asunto, no son un expediente. Son personas, son comunidades y son territorio. Son rostros y pensamientos. Son cultura, lengua, comida, desarrollo y capacidad. Son independencia y libertad.

El gobierno tiene la obligación de actuar para que no sea tan dolorosa la soledad y exclusión a la que se enfrentan los pueblos indígenas. Tiene que modificar esas circunstancias.

Debería ser normal estudiar, ser indígena, ser mujer, caminar por la ciudad con tu traje, con tus lenguas. Pero no: esos siguen siendo elementos de exclusión, de discriminación.

La importancia de la educación

El reto que tenemos como seres humanos es desafiar la realidad que nos imponen para construir una propia llena de libertad, de caídas y de luchas, pero también de logros y de decisiones.

Cuando una mente no se educa, tiene miedo de defender su libertad, su dignidad, la idea de que no pertenece a un grupo vulnerable, sino que es igual a los otros y que nadie decide por ti.

El poder de la educación es enorme, porque nadie puede arrebatarte los conocimientos. Pueden arrebatarte todo menos eso. Ahí va tu dignidad, tu libertad, tu rebeldía, tu conciencia, tus ideales, todo lo que eres.

A las niñas y niños de las comunidades que enfrentan a este sistema, la autora los alienta a que lleven la mirada de frente, que el que está del otro lado está para escucharlos, no para gritarles, no para bloquearlos. No se acobarden, que sus cabezas no se ladeen, porque eso se llama miedo y el miedo paraliza.

Hay muchas cosas que puedes cambiar en un entorno en el que la cotidianidad duele. Duele no ser vista en el salón de clases, en el palacio municipal, en una asamblea comunitaria, en la fiesta del pueblo; duele no ser vista en la cancha, jugando, gritando, por el simple hecho de ser mujer indígena.

La educación es la herramienta más poderosa para quebrar miedos; es la única posibilidad de transformar mentes, realidades y vidas. Cuando siembras una semilla, quienes están alrededor comienzan a sembrar la suya.

La igualdad debe estar al alcance de todas y de todos, pero en algunos sectores y poblaciones eso no parece posible. Sólo con la educación puede lograrse; la educación es un proceso que abre horizontes. Debes aprender a romper prejuicios, a exhibir la anomalía. Solo así puedes plantear estrategias de enseñanza que impliquen que el primer paso para que te entiendan es adaptarte a ellos, pues no puedes forzarlos ni pelearte.

Hacer política

Romper paradigmas es hacer política, pero desde antes ya estaba presente ese deseo en Eufrosina: cuando se rebeló y se fue de su casa en búsqueda de otras oportunidades, y volvió luego para transformar.

La igualdad se construye con los hombres y con las mujeres. Nadie debe ser marginado. La igualdad se construye con esta diversidad social, esos rostros que buscan también la igualdad y la felicidad, como homosexuales o lesbianas. La sociedad es tan diversa que está llena de locos y de locas magníficos.

En el entorno de la autora, las mujeres no eran dueñas de nada: los hombres eran los dueños de la tierra. Es más, si una mujer se casaba, su marido tomaba posesión legal de la tierra. De esta manera, las mujeres carecían de herencia, no estaban en ninguna lista, no tenían nombre ni derechos, no eran ciudadanas.

Estas acciones las hacían invisibles y las marginaban del acceso a proyectos productivos como sembrar flores, criar marranos, tener ganado. Las mujeres no eran dueñas de nada. Solo la cercanía con ellas, la convivencia cotidiana, le permitió a Eufrosina darse cuenta de la profundidad del problema. Toda la vida habían aportado al desarrollo del pueblo, pero ese aporte de las mujeres era invisible.

Una historia ancestral señalaba que Quiegolani había sido una vez gobernada por una mujer. Las voces de los abuelos hablaban de la diosa del maíz, que había sido hallada en la laguna. Entonces, si una mujer aparecía en el origen mítico del pueblo, no había razón para seguir negando su aportación. Queda claro el mal que los españoles han hecho en México.

Estos descubrimientos los brinda la conciencia, la libertad, el criterio para diferenciar lo bueno de lo malo. Esos diagnósticos son producto de la educación. Hay que rebelarse ante ese mal, cuestionar la autoridad.

La reforma de la Constitución y llegar a la ONU

El sueño de alcanzar la igualdad fue lo que hizo que Eufrosina lograse cambiar la Constitución de su país para que las mujeres pudieran votar y ser votadas. Lo que provocó esa iniciativa, a la que llamaron ley Eufrosina, fue mucho.

De ella nacieron otras iniciativas más contundentes, pero gracias a esa reforma, por primera vez habría presidentas municipales. También las mujeres debían integrar el órgano electoral, y en caso contrario, podría procederse a la anulación de esa elección.

Todo lo construyó Eufrosina con muchos aliados, y ha servido para que otras niñas tengan sueños tanto o más grandes que el de reformar leyes, que sepan que esos sueños sí se pueden concretar con la ayuda de aliados.

En 2014 surgió la oportunidad de que Eufrosina asistiera a la ONU. En la máxima tribuna hablaron los dos presidentes cuyos países contaban con mayor población indígena en América Latina: Enrique Peña Nieto y Evo Morales.

Ella fue parte de la delegación del Congreso federal, y logró decir presente el primer año en que se estableció una agenda de pueblos indígenas de alto nivel. Por primera vez, asistían los jefes de Estado a hablar del tema, de cómo visibilizarlos, cómo incorporarlos en sus agendas y en sus políticas, y qué debería hacerse en cada país para construir igualdad.

Por primera vez, el mundo reconocía que hay una diversidad de culturas y que cada una es capaz de decir qué quiere, porque ese documento lo elaboraron todos en conjunto. Por primera vez, esta máxima institución que defiende los derechos humanos lo tomaba como agenda propia y lo elevaba a acción de Estado.

¿Qué es lo que tú puedes hacer?

Lo cierto es que la diferencia de género la construyen los adultos. Entonces, si tú te quedas quieto, la vida se queda quieta. Te topas con muchas personas que criticas y señalas fácilmente, pero ¿qué acciones has hecho tú como persona, en tu colonia, en tu familia, en tu entorno, en tu trinchera?

La igualdad se construye entre todas y todos, y a veces esta marginación hace que en las comunidades se crea que la violencia y la invisibilidad femenina son lo normal. Pero no es normal que las niñas no puedan ir a la escuela, no puedan ser ellas mismas, que las casen a los 12 años, que a los 31 años ya tengan 10 hijos.

De esto tenemos que darnos cuenta entre todos, no basta que lo sepa una persona solamente. Hay que gritarlo, hay que decir que existen otras posibilidades. Los jóvenes tienen que creer en las luchas, en las rebeldías; deben tener una causa, no se trata solo de gritar o pintarrajear paredes.

Eufrosina protestó con las letras en la mano. Lo hizo con el poder del conocimiento. La educación libera de los miedos de cuestionar, de exigir, pero, sobre todo, de decidir cómo hacer las cosas. Sin el poder de la educación nos convence cualquiera, aunque esté mal. Recuerda: el conocimiento protege.

Es importante que sepas que muchas luchas se quedan a medio camino, porque ante la realidad tan fuerte es sencillo claudicar. Concluyes que nadie quiere cambiar, que así les gusta vivir. Entonces, la idea de renunciar a la batalla gana terreno.

Pero hay que perseverar para generar cambios. Tienes que volverte un problema, porque solo así aparecerán las soluciones. No dejes de hablar de las problemáticas, grítalas, porque eso se vuelve tu armadura más fuerte.

Si te equivocas en una calle, pues te regresas. Ya perdiste tiempo y quizá te agobies, pero eso no significa que no llegarás a tu meta. Habrá que corregir el camino, pero ya aprendiste que por esa calle no era. Sin errores no hay aprendizaje.

Notas finales

Lucha cada día. Insiste en que la visión de los pueblos indígenas debe ser considerada. Aprende que ser rebelde requiere responsabilidad. No debes dejarle todo a la suerte y a la valentía, ni mucho menos asegurar que nada malo va a sucederte. Ese es el costo de la libertad.

Recuerda la relevancia de la educación: nivela las cosas y la perspectiva de las personas acerca de lo bueno y lo malo, construye criterio; enseña a valorar, a dialogar y a tomar lo mejor de cada punto de vista.

Resulta urgente que las niñas y los niños lo aprendan sin perder su historia, su cultura; que aprendan a conjugar los conocimientos científicos y tecnológicos con sus saberes ancestrales acerca del cuidado del medio ambiente, del territorio, del agua, porque hoy la Covid nos exige cuentas sobre el planeta.

El progreso no acaba con las costumbres. En cambio, el progreso es la posibilidad de cambiar lo que está mal sin negar tu identidad, tu entorno, tu lengua, tu forma de interpretar la vida.

Ese apego a la cultura propia no debe significar que los niños y las niñas carezcan de una escuela bonita, no debe significar que no haya médicos en el centro de salud y que ningún especialista se nutra de la sabiduría de las comunidades. El progreso es la posibilidad de identificar, a través de la educación, lo bueno y lo malo.

Sé rebelde. Lucha por tus ideales, pero sin violentar el derecho del que está ahí enfrente. Y en ese trayecto, podrás construir ciudadanía consciente con personas que sepan qué es bueno y qué es malo para sus entornos.

Consejo de 12min

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¿Quién escribió el libro?

Nació en 1979 en Santa María Quiegolani, en la sierra zapoteca de Oaxaca. A los 12 años, decidió irse de su pueblo y, tras estudiar contaduría, volvió para cambiar la Constitución y lograr igu... (Lea mas)