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Los cuatro acuerdos - reseña crítica

Los cuatro acuerdos Reseña crítica
translation missing: es.categories_name.emotional-intelligence y Autoayuda y motivación

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Los cuatro acuerdos

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 978-8484456414

Editorial: Urano

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

La civilización tolteca fue una de las más antiguas de México. Vivían en Teotihuacán y estaba compuesta por grandes sabios. Estos buscaban el mejor camino en la vida para conseguir la armonía con todo lo que nos rodea.

Una de sus mayores enseñanzas es la de los cuatro acuerdos necesarios para ser feliz. ¿Quieres conocerlos? Empecemos este viaje juntos.

¿Quiénes eran los toltecas?

Era una población conocida en todo el sur de México por estar compuesta por mujeres y hombres llenos de conocimiento. Los antropólogos los definen como una nación. Eran científicos y artistas que crearon una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados.

Formaron una comunidad en Teotihuacán, una ciudad cercana a la Ciudad de México, conocida por ser el lugar donde el hombre se convierte en Dios. El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de la verdad de la que parten todas las tradiciones exotéricas más sagradas del mundo.

La tradición afirma que hace tres mil años existió un hombre que estudiaba para convertirse en un chamán. Sin embargo, siempre sentía que necesitaba hacer algo más. Una noche, recibió una llamada. Su cuerpo despertó flotando sobre él mismo y se convirtió en luz, llenándose de estrellas.

En ese momento se dio cuenta de que todo estaba lleno de vida. La luz es la mensajera de la vida, porque está viva y posee toda la información del mundo. Comprendió entonces que todo lo que existe es una manifestación del ser viviente que llamamos Dios. Este descubrimiento cambió su vida.

Percibió que vivía un sueño desde siempre, que su vida no era más que percepción, atención e interpretación. Y si todo es un sueño y somos conscientes de ello, ¿por qué no hacer que sea un sueño despierto? ¿Por qué no convertir nuestra vida en un sueño lúcido en el que controlemos nuestras actitudes, sentimientos, forma de pensar, prejuicios, etc.?

La domesticación y el sueño del planeta

Tú sueñas todo el tiempo cuando tu cerebro está despierto. Lo que ves y escuchas no es más que un sueño. Soñar es la función principal de la mente, y lo hace 24 horas al día. Soñamos continuamente. El sueño del planeta es el sueño colectivo, hecho de miles de millones de pequeños sueños. El sueño del planeta incluye todas las reglas de la sociedad.

La atención es la capacidad que tenemos de discernir y centrar nuestro pensamiento en lo que queremos percibir. Es a través de ella que aprendemos cómo comportarnos en sociedad, establece lo que creemos y lo que no. Lo que es aceptable y lo que no lo es.

Este es el proceso de domesticación del ser humano, donde aprendemos a separar el sueño y la vida. Día a día, en la escuela, viendo televisión, en cualquier lugar, aprendemos cómo vivir correctamente. Lo que significa ser mujer u hombre, y también aprendemos a juzgar, tanto a nosotros mismos como a otras personas.

Domesticamos a nuestros hijos como domesticamos a un perro o a un gato. Los castigamos y les damos recompensas. Cuando no acatamos las reglas, nos castigan. Cuando nos comportamos, nos premian. Cuando recibimos un premio, seguimos haciendo lo correcto. Tenemos miedo a ser castigados y queremos recibir más recompensas.

Este proceso de domesticación nos hace perder nuestras tendencias naturales. En un determinado momento de nuestra vida, paramos incluso de necesitar ser domesticados. Estamos tan bien entrenados que somos nuestros propios entrenadores. Un animal auto domesticable.

Esta presión de desear ser aceptado a toda costa es fomentada por nuestra necesidad de aceptación y amor. Pero no es imposible ser aceptado y amado siendo como somos realmente. Si tenemos autoestima, no nos maltratarán.

Nuestra imagen de perfección es la razón por la que nos rechazamos. Necesitamos aceptarnos como somos.

A continuación, el autor describe los cuatro acuerdos de la sabiduría tolteca.

El primer acuerdo

Sé impecable con tus palabras. Este es el acuerdo más importante y necesario que existe, y al mismo tiempo es el más difícil de cumplir. Solo con él serás capaz de alcanzar un nivel de existencia pleno. Lo que dices de ti mismo, lo que dices a los demás, las palabras que pones en el mundo son algo muy poderoso.

El poder de hablar es un cuchillo de doble filo. Puedes crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea a través de las palabras. Son pura magia, y si las utilizas mal, se convertirán en algo maligno.

Una sola palabra puede cambiar una vida o destruir a millones de personas. Las palabras de Hitler se basaban en creencias y acuerdos generados por el miedo durante siglos. Éstas fomentaron prejuicios que siguen existiendo en nuestra sociedad.

Una simple broma que decimos a un amigo que está pasando por un mal momento puede destruirlo durante horas. Piensa siempre antes de hablar. Recuerda las innumerables veces que alguien te dijo algo y te ofendió, aunque no haya sido su voluntad. Evita lo máximo posible caer en el mismo error, intenta siempre que tus palabras sean impecables.

Esta capacidad, además, te va a proporcionar inmunidad frente a cualquier persona que quiera ofenderte. Una idea negativa solo encuentra campo fértil en mentes que emiten tales pensamientos.

Por lo tanto, fijemos aquí el primer acuerdo: sé impecable con tus palabras, siempre. Las palabras tienen mucha fuerza y ​​pueden atraer energías negativas o despertar sentimientos infelices en personas que nos importan.

El segundo acuerdo

Los tres próximos acuerdos nacen vitalmente del primero de ellos, arriba expuesto. El segundo consiste en no tomarnos las cosas de forma personal. Nada de lo que hacen los demás lo hacen por ti, ni siquiera hablan por tu causa. Hablan y hacen las cosas por sí mismos, por sus convicciones. 

Cada uno de nosotros vive en su propio sueño. Cuando tomamos conciencia de que alguien nos dijo algo y que era la verdad, suponemos que su verdad está por encima de la nuestra.

Incluso las situaciones que parecen estar extremadamente relacionadas con nosotros mismos, como una ofensa directa, no tienen nada que ver con nosotros. 

Lo que la persona dice, lo que hace y sus opiniones, expresan tan solo los acuerdos y la forma de funcionamiento de su mente, no de la tuya. Es una cuestión que refleja su programación.

Así como una película que podemos ver, la gente ve nuestras vidas. A algunos les gustará y motivará, otros intentarán destruirla. Si escuchamos a los que nos envían negatividad, lo único que hacemos es darles la razón. Si les hacemos caso nos convertirnos en algo digno de destrucción.

Si logras mantener este acuerdo, podrás viajar por todo el mundo con el corazón abierto por completo y nada te herirá. Di "te amo", sin temor a que te ridiculicen, pide lo que necesites, di sí y no, sin culparte y sin juzgar. Siempre que puedas, sigue tu corazón.

El tercer acuerdo

No hagas suposiciones. Tendemos a hacerlas sobre todo, y el problema es que creemos que son verdad. Ideas sobre lo que los demás piensan, sobre las consecuencias de lo que hemos hecho, etc. Acabamos buscando problemas para nosotros mismos que ni existen.

Toda la tristeza y los dramas que vivimos son completamente evitables. Acabamos consumiendo un veneno emocional extremadamente tóxico que se derrama por el mundo a nuestro alrededor.

En cualquier tipo de relación, podemos suponer que los demás saben lo que estamos pensando, pero habitualmente, eso no es verdad. Por esta razón se acaban muchas relaciones.

A veces uno cree que el otro está equivocado y que es consciente de ello. Mientras el segundo no sabe lo que está pasando, tan solo que su pareja está actuando irracionalmente. En este escenario, la relación se desgasta por la mera suposición de que nuestro compañero sabía el motivo de nuestra rabia.

Suponemos que todos ven la vida como la vemos nosotros, y que todo funciona como lo imaginamos. Pero la verdad es inmensamente diferente. Cada uno, como dijimos anteriormente, vive su propio sueño.

Este es el camino de la libertad personal, evitar hacer de todo un gran problema. Vive tu vida y mira lo que sucede, tan solo eso.

El cuarto acuerdo

En cualquier situación, haz todo lo mejor que puedas, ni más ni menos. Es muy fácil. Recuerda, tu fuerza interior cambia durante el día. Incluso aumenta o disminuye durante la semana. Algunos días te sentirás con más ganas que otros, esto es normal.

No te mates pensando si hiciste algo como los demás esperaban. Simplemente hazlo lo mejor que puedas. Así, vivirás siempre con gran intensidad. Serás más productivo, serás bueno contigo mismo, ofrecerás cosas buenas a tu familia, tu comunidad y al mundo.

La mayoría de la gente trabaja solo para "sobrevivir un día más". Si te concentras en hacer las cosas lo mejor que puedas, conseguirás prosperar en tu trabajo. Disfrutarás de la vida.

Aunque es difícil mantener este acuerdo todos los días, ya que se necesita mucha energía. Si un día te sientes cansado y no puedes hacerlo, no te preocupes, inténtalo la mañana siguiente. Busca mantenerte en el mismo punto y así sucesivamente.

El nuevo acuerdo

Tu batalla comienza cuando te das cuenta de que necesitas hacer un nuevo acuerdo, y buscar nuevas formas de vivir. Para ello, es necesario olvidar los prejuicios que aprendemos en nuestras vidas. Debemos crear un nuevo principio de entendimiento, en resumen, un nuevo sueño.

Mírate a ti mismo ahora, mira todo lo que hay a tu alrededor, y date cuenta de que puedes hacer que todo eso sea parte de tu cielo en la tierra. Lo que vives hoy es lo que creaste para ti, la percepción de la realidad que tienes puede cambiar en cualquier momento. Puedes crear el infierno o el cielo a tu alrededor.

¿Por qué soñar con algo que no quieres, cuando tienes el poder de estar donde quieres?

El arte de transformar el mundo que está a tu alrededor es un regalo de la atención. Puedes aprender de ti mismo y crear tus propios mecanismos de interpretación. El primer paso para ser consciente es percibir la niebla que existe ante tus ojos al interpretar el mundo.

Luego, debes ser consciente de todas las creencias, prejuicios e ideas que te limitan. Éstas se basan en el miedo y te hacen infeliz. Unir estos dos puntos hará que seas capaz de motivarte para nunca más caer en las trampas de tu propia mente. Crea una nueva domesticación.

No estamos diciendo que esto sea fácil. Como señalamos anteriormente, llegamos a la vida adulta con un nivel de domesticación tan alto que ya nos auto domesticados. Somos nuestros propios entrenadores. Cambiar esto y conseguir la libertad puede ser una actividad agotadora, pero es necesaria para aquellos que realmente desean vivir felices.

¡Por lo tanto, atrévete! Sé feliz. Sabemos que puedes crear un nuevo acuerdo contigo mismo.

Notas finales

Sin lugar a dudas, nuestra mente puede cambiar la realidad. Muchas veces nos hace ver problemas donde no existen. Es capaz de distorsionar el entorno a nuestro alrededor, haciendo que cosas divertidas se conviertan en intolerables. 

Por eso este libro puede ayudarnos a vivir en la sociedad actual. Los conocimientos de la sabiduría tolteca son, indudablemente, ricos y aplicables a nuestro presente.

Consejo de 12min

Los toltecas fueron una civilización muy sabia, cuyas enseñanzas pueden aplicarse a nuestros días. Si disfrutaste de esta lectura ¿por qué no seguir aprendiendo lo que los pueblos antiguos tienen para enseñarnos? Lee “Los aztecas: vida, auge y ocaso”. ¡Te encantará!

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¿Quién escribió el libro?

Miguel Ángel Ruiz Macías es un orador motivacional y escritor mexicano sobre temas espiritualistas y neochamanísticos, en especial de la cultura tolteca. Nació en G... (Lea mas)