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Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva - reseña crítica

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva Reseña crítica
Productividad y gestión del tiempo

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: The 7 Habits of Highly Effective People

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 0743269519, 9785961411720

Editorial: Ediciones Paidós

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Para alcanzar cambios reales en tu vida es necesario trabajar en tu propio carácter. Ese es el objetivo de Stephen Covey con este libro. Si realmente quieres mudar tu destino, necesitas cambiar tus hábitos y tu carácter, “de adentro hacia fuera”. ¿Vamos a ver cómo poner esto en práctica? ¡Comencemos!

Alinea tus paradigmas personales con principios universales

Los paradigmas son los bloques fundamentales que construyen nuestro carácter. Estos son nuestros principios y valores y por eso definen la manera en cómo vemos el mundo. Son como un par de lentes y nuestra percepción subjetiva es lo que capturamos al tener puestos estos lentes.

Los hábitos que definen nuestras acciones resultan directamente de esos paradigmas. Estos son el núcleo de nuestro carácter y la clave para cambiar si queremos volvernos más eficaces.

Cuando queremos cambiarnos a nosotros mismos, tenemos que mudar nuestros principios fundamentales en primer lugar. Solamente de esta forma es posible modificar nuestra realidad subjetiva y, con ella, nuestro comportamiento. Para ello, el primer paso es volverte consciente de tus propios paradigmas.

Si quieres superar los hábitos establecidos, como la procrastinación, el egocentrismo o la ansiedad, primero debes reconocer el principio fundamental que forma ese hábito. Si quieres alcanzar la verdadera efectividad, es necesario alinear tus paradigmas con los principios universales, como la justicia, la honestidad y la integridad.

Como la mayoría de las personas concuerdan con estos principios, podemos verlos como leyes naturales que duran para siempre. Son parámetros que sirven para comparar nuestros propios valores. Es posible medir todos los comportamientos ante estos principios universales.

Mientras más seamos capaces de alinear nuestros valores a ellos, más nos integraremos con armonía al mundo que nos rodea.

Sé proactivo

¿Quieres volverte más efectivo? Necesitas tomar el control de tu vida frente a todas las oportunidades y situaciones que surgen. Toma decisiones siempre basadas en tus valores y no solo basadas en las situaciones en las cuales te encuentras en este momento.

La libertad a la hora de elegir una respuesta se basa en:

  • Autoconocimiento: para que logres entender tus sentimientos y pensamientos.
  • Imaginación: para ser capaz de ir más allá de tu realidad presente.
  • Consciencia: tu capacidad de distinguir el bien del mal.
  • Libre albedrío: para que logres alterar tus emociones y pensamientos percibidos por tu autoconocimiento.

Una persona proactiva se guía por sus propios valores, tomando sus propias decisiones, sin que el mundo le diga qué tiene que hacer. Si eres proactivo, nadie será capaz de afectar tus sentimientos de forma negativa.

Esta verdad no es fácil de aceptar, principalmente si acostumbras a echarle la culpa a los otros por tus problemas. Una vez que aceptas que te has cansado de tu situación actual y que eres el dueño de tu destino, te vuelves capaz de cambiar tu futuro. Una de las mejores formas de emprender este cambio es mudando la forma en que te comunicas.

Usa un lenguaje que coincida con esa nueva realidad mental. Si usas frases pasivas como “fulano de tal me puso nervioso”, es hora de parar. Entiende que estás siendo reactivo y permitiendo que otras personas controlen tus emociones. En cambio, intenta una alternativa proactiva, como “estoy permitiendo que fulano me ponga nervioso”. 

También debes abandonar expresiones como “tengo que hacer algo” y cambiarlas por sus formas proactivas: “quiero hacer algo”. Enfócate en las cosas que puedes controlar y te volverás una persona más eficaz.

Comienza con un fin en mente

Muchas personas trabajan para alcanzar objetivos sin sentido. Es decir que mantienen un enfoque difuso. Se preocupan en ser eficientes, en lugar de eficaces.

Para cambiarlo, es necesario desarrollar el hábito del liderazgo personal. Este debe basarse en la necesidad de comenzar cada día con un claro entendimiento de tus objetivos y resultados deseados.

Debes definir lo que deseas lograr y planificar todas las actividades para alcanzar ese objetivo. Una buena idea es hacerte estas dos preguntas:

  1. ¿Qué quiero conseguir? Así sabrás cómo liderar.
  2. ¿Cuál es la mejor forma de lograr lo que quiero? Para comprender tus capacidades de administrar.

Para alcanzar tus objetivos, necesitas visualizar el resultado de cada acción antes de ejecutarla.

Por ello, un buen consejo es escribir una declaración de misión personal y memorizarla. En ella, defines tus creencias y objetivos. Haz una lista de los valores y principios en los que crees y los objetivos más grandes que deseas alcanzar en tu vida. 

La declaración de misión es tu constitución personal, un patrón establecido por el cual todo puede ser medido y evaluado. Ésta será como una brújula, dándote un sentido de dirección y seguridad para tomar las mejores decisiones basadas en tus principios.

Así, te convertirás en una persona más eficaz, ya que:

  1. Tomarás decisiones proactivamente, basándote en tu libre albedrío y no porque alguien te está empujando rumbo a una dirección.
  2. Sabrás que tus decisiones son adecuadas, porque están basadas en principios con resultados previsibles a largo plazo.
  3. Podrás comunicarte honestamente con todos los involucrados, explicando tus principios fundamentales.
  4. Te sentirás cómodo con tus decisiones, sean cuales sean.

First things first (primero lo primero)

Ya aprendiste que puedes crear tu propio paradigma y descubriste los principios básicos por los cuáles deberías vivir y trabajar. Ahora estás listo para poner las cosas más importantes primero. Es decir, volverte capaz de controlar tu tiempo con maestría.

Para ser realmente efectivo, es necesario organizar tu tiempo alrededor de tus prioridades. “First things first” significa estar constantemente priorizando y trabajando en lo que es más importante en un determinado momento. 

Para lograr priorizar de verdad, es necesario aprender a decir “sí” a todo lo que hace parte de tu objetivo final. Por otro lado, tienes que responder “no” a todas las distracciones que pueden aparecer entre tú y tus objetivos.

Piensa win-win: todos tienen que ganar

La mayoría de las personas tienden a pensar según el modelo gana-pierde, que afirma que cada vez que alguien gana algo otro tiene que perder. Sin embargo, la vida y la mayoría de las situaciones no son una competencia. Necesitas entender que existen situaciones en donde todos pueden ganar.

La forma win-win de pensar se basa en la idea de que la victoria de una persona no necesariamente sucede a costa de otra. Si una persona gana y otra pierde, ninguno de los dos obtiene la confianza y la lealtad del otro a largo plazo. Lo que quiere decir que, si ganas haciendo que la otra parte pierda, afectarás a la próxima negociación en el futuro.

Si no puedes alcanzar una situación win-win, es preferible que no cierres el negocio. Así al menos mantendrás la relación para un posible acuerdo justo en el futuro. Los tratos win-win poseen las siguientes dimensiones:

  • Carácter: es la base del paradigma win-win. Sólo cuando conoces bien tus valores, sabrás qué significa ganar.
  • Relaciones: se construyen sobre la base del carácter. Desarrolla tu credibilidad a lo largo del tiempo, invirtiendo en relaciones enfocadas en el éxito de ambas partes.
  • Acuerdos: surgen a partir de las relaciones. Deben ser claros y detallar los resultados deseados. Además, deben definir los parámetros dentro de los que se obtendrán resultados y cómo se alcanzarán.
  • Sistema regulador: para que los acuerdos funcionen deben existir sistemas para evaluarlos y regularlos.
  • Proceso: debe ser simple. El primer paso es intentar ver la situación desde la perspectiva del otro, identificando sus observaciones y preocupaciones. Luego, hacer una lista con los resultados que consideraríamos aceptables para ambos y, finalmente, buscar alternativas para lograrlos.

Procura primero entender, y después, ser entendido

Cada relación es como una especie de cuenta bancaria que registra exactamente cuánto cada persona ha invertido en ella. Mientras más grande sea el equilibrio, mayor será la confianza entre las partes. Para llegar a este equilibrio es necesario entender al otro.

Este es el hábito más poderoso y podemos ponerlo en funcionamiento de forma inmediata. La mayoría de las personas pasan su vida aprendiendo a comunicarse de forma oral o escrita, pero tienen poca experiencia en escuchar y entender verdaderamente al otro.

Es raro encontrar personas que escuchan con la intención de entender. Generalmente, lo hacen queriendo responder. Escuchar con empatía es una herramienta muy poderosa que te proporciona información exacta con la cual trabajar.

En lugar de tomar lo que la persona dice y colocarle el filtro de tu visión del mundo, tienes que entender cómo la otra persona lo ve.

Después de la necesidad física de sobrevivir, la necesidad más importante de una persona es la de ser entendido y apreciado. Al escuchar con empatía, estarás atendiendo esa necesidad y facilitando un acuerdo win-win.

Al principio se necesita tiempo y esfuerzo para dominar esta habilidad, pero las recompensas son grandes. Si aprendes a escuchar de una forma verdaderamente activa y empática, notarás que muchas personas están bastante dispuestas a abrirse y considerar tus opiniones y consejos.

Aprovecha la sinergia

La sinergia implica que el todo es más que la suma de las partes. El hábito de hacer sinergia tiene implicaciones en la cooperación creativa y en el trabajo en equipo. Las personas con mentalidad win-win que escuchan con empatía pueden aprovechar sus diferencias para generar opciones que antes no existían.

Reunir varias perspectivas diferentes, en el espíritu del respeto mutuo, trae como resultado la sinergia. Los participantes sienten la libertad de buscar la mejor alternativa posible y, con frecuencia, logran propuestas diferentes y mejores que las originales.

La sinergia hace que asimiles nuevos puntos de vista y llegues a resultados positivos trabajando en conjunto. Sin embargo, no consiste en hacer que todos concuerden, sino en extraer lo mejor de cada uno sin confundir la uniformidad con la unidad. El objetivo no es llegar a una solución uniforme, sino llegar a una que combine lo mejor de las partes.

Afila siempre tu cuchillo

Así como un carnicero tiene que afilar siempre su cuchillo, necesitas afilar tus hábitos. La idea es simple: debes ser capaz de crear nuevos hábitos, pero también reorganizarte para mantener los actuales funcionando adecuadamente.

La efectividad se logra cuando se puede mantener el equilibrio entre la producción y la capacidad de producción. Aunque es frecuente que las personas estén muy ocupadas produciendo para prestar atención al mantenimiento de su medio de producción. Eso hace que se vean produciendo poco por no haber afilado o mantenido sus herramientas.

Lo mismo sucede con los hábitos. Si no están afilados, tu producción cae. Esto sucede porque normalmente el mantenimiento no trae ganancias inmediatas. Pero es esencial si quieres continuar produciendo y aún más si quieres preservar las herramientas con las que produces.

Afilar tus hábitos según un programa balanceado depende de cuatro áreas fundamentales. Debes dedicar por lo menos una hora al día para trabajarlas.

  • Dimensión física: incluye ejercicio físico, nutrición y control del estrés. Si comes adecuadamente y te ejercitas 30 minutos al día lograrás mejorar tu fuerza y resistencia. Si no lo haces, tu cuerpo se debilitará.
  • Dimensión espiritual: debes renovar tu compromiso con tus valores por medio de la revisión de tu misión personal. Otros recursos son la oración, meditación o inmersión en la música, literatura o naturaleza. Si no lo haces, tu espíritu será insensible.
  • Dimensión mental: tu mente se “afila” mediante actividades como la lectura, escritura y planificación. Comienza con un fin en mente y trabaja primero en las prioridades.
  • Dimensión social/emocional: sé empático y piensa con la mentalidad win-win. Como todas las dimensiones están interrelacionadas, lo que hagas para “afilar” una de ellas, impactará positivamente sobre las otras.

Notas finales

Comienza ahora mismo a trabajar en tus nuevos hábitos. Sé proactivo, mantén tus objetivos claros, concéntrate en los principios universales y enfócate en tus prioridades. 

Busca situaciones win-win, escucha empáticamente y crea oportunidades de sinergia en tu vida. Pero recuerda: este proceso creativo nunca acaba. Debes continuar afilando tus hábitos por el resto de tu vida.

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¿Quién escribió el libro?

Además de su bestseller “Los 7 hábitos de las personas altamente eficaces”, logró publicar otros once libros dedicados al desarrollo personal y la autoayuda. Tuvo un perfil bastante amplio, siend... (Lea mas)