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Lecciones de liderazgo creativo - reseña crítica

Lecciones de liderazgo creativo Reseña crítica
Gestión de personas y liderazgo

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: The Ride of a Lifetime: Lessons Learned from 15 Years as CEO of the Walt Disney Company

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9789871941629

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Si diriges una empresa o un equipo, o colaboras con otras personas en la búsqueda de un objetivo común, este libro puede serte muy útil.

Encontrarás ideas universales sobre el modo de incentivar la toma de riesgos y la creatividad, la construcción de una cultura de confianza, y cómo actuar con integridad y honradez en el mundo, aun cuando eso suponga tener que enfrentarse a cosas difíciles.

Robert Iger nos invita a adentrarnos en lecciones basadas en su experiencia como CEO de Disney y como uno de los empresarios más exitosos de la historia.

Tú también puedes convertirte en el líder que quisieras tener. ¡Ponte tus auriculares y toma nota!

Diez principios necesarios para ser un auténtico líder

  1. Optimismo. Una de las cualidades más importantes de un buen líder es el optimismo: un entusiasmo pragmático por lo que se puede lograr. Aunque se enfrente a decisiones difíciles y a resultados en absoluto ideales, el líder optimista no cede ante el pesimismo.
  2. Valentía. Para asumir riesgos, esta cualidad es fundamental, y en las empresas en un estado de cambio y disrupción constantes, la asunción de riesgos es indispensable, la innovación es vital y solo se produce de verdad cuando las personas son valientes.
  3. Concentración. Es extremadamente importante asignar tiempo, energía y recursos a las estrategias, los problemas y proyectos que son de mayor importancia y valor, y es indispensable saber comunicar las prioridades con claridad y frecuencia.
  4. Decisión. Todas las decisiones, por difíciles que sean, pueden y deben tomarse del modo más oportuno posible. Los líderes deben fomentar la diversidad de opiniones, aunque también deben equilibrarla con la necesidad de tomar y aplicar decisiones.
  5. Curiosidad. Esta debe ser profunda y constante, ya que permite descubrir personas, lugares e ideas nuevas, y trae como consecuencias el conocimiento y la comprensión del mercado y de sus dinámicas cambiantes.
  6. Equidad. Un liderazgo fuerte implica tratar a las personas de forma justa y decente. La empatía es esencial, al igual que la proximidad. Las personas que cometen errores sinceros merecen una segunda oportunidad, y juzgar a la gente con demasiada dureza genera miedo y ansiedad, lo que desincentiva la comunicación y la innovación.
  7. Reflexión. Es uno de los elementos más subestimados del buen liderazgo. Es el proceso de adquirir conocimientos de modo que las opiniones que se emitan o las decisiones que se tomen resulten más creíbles y con mayores probabilidades de acierto.
  8. Sinceridad. Sé franco. Sé sincero. No finjas nunca. La franqueza y la sinceridad generan respeto y confianza.
  9. Afán de perfección constante. No es lo mismo que ser perfeccionista a toda costa, pero sí negarse a aceptar la mediocridad o a justificar algo diciendo que “así ya está bien”.
  10. Integridad. No hay nada más importante que la calidad y la integridad de las personas y de los productos de una organización. El éxito de la empresa depende de la aplicación de unos criterios éticos exigentes en todo, desde lo más importante hasta lo más trivial.

Cómo obtener lo mejor de tus empleados

Muchas veces, como líderes, es difícil hacerse un tiempo para pensar en otras cosas, pero el autor sostiene que es muy importante encontrar un rato cada día para dejar que tus pensamientos vayan más allá de tus responsabilidades laborales inmediatas, para reflexionar con menos presiones y más creatividad.

Es una cuestión delicada encontrar el equilibrio entre exigirte a ti mismo y a tus empleados para que rindan al máximo y no inculcarles el miedo al fracaso. Haz lo que sea necesario para mejorar siempre, pero intenta no frustrarte ni frustrar al resto.

Para gestionar procesos creativos, hay que entender que todo es subjetivo; las cosas no suelen ser blancas o negras. La pasión que se necesita para crear algo es muy fuerte, y la mayoría de los creadores se muestran comprensiblemente susceptibles cuando se ponen en tela de juicio sus ideas o la ejecución de ellas.

Es de vital importancia que seas educado con la gente a la hora de transmitir tus pensamientos. Trata a todo el mundo con comprensión.

Esto no significa que rebajes tu nivel de exigencia o transmitas el mensaje de que los errores no importan. Significa que creas un clima en el que los demás saben que los escucharás, que eres una persona coherente y justa, y que tendrán una segunda oportunidad si han cometido un fallo inocente. La excelencia y la equidad no tienen por qué excluirse mutuamente.

Un gran consejo que da el autor es que, cuando esperas que algo salga bien sin que seas capaz de explicártelo a ti mismo de forma convincente, deberían saltar las alarmas y tendrías que plantearte una serie de preguntas aclaratorias.

Es muy importante que nunca creas que tú o un grupo reducido de estrategas de la empresa tienen que tomar todas y cada una de las decisiones clave. Contrata a personas listas, honradas y trabajadoras, sitúalas en puestos de gran responsabilidad, bríndales el apoyo y la autonomía necesaria para desarrollar su trabajo.

Como líder, tienes que querer que quienes te rodean estén deseando ascender y asumir más responsabilidades, siempre y cuando soñar con el cargo que desean no los distraiga del que ocupan. No puedes permitir que la ambición vaya mucho más allá de las oportunidades disponibles.

La importancia del respeto

En el trabajo, en la vida, te ganarás el respeto y la confianza de las personas que te rodean si reconoces sinceramente tus errores. Es imposible no cometerlos, pero es posible reconocerlos, aprender de ellos y dar el ejemplo de que a veces está bien hacer las cosas mal. Lo que no está bien es perjudicar a los demás mintiendo o cubriéndote las espaldas.

Tienes que ser humilde, y no puedes fingir ser quien no eres o saber lo que no sabes. Sin embargo, lo cierto es que ocupas un puesto de líder, así que no puedes dejar que la humildad te impida ejercer como tal.

Es un equilibrio muy delicado. Tienes que hacer las preguntas necesarias, reconocer lo que no entiendes, pero sin disculparte, y debes esforzarte por aprender lo que haga falta tan rápido como puedas.

No hay nada que inspire menos confianza que una persona que finge tener conocimientos que no posee. El verdadero liderazgo y autoridad viene de saber quién eres y de no hacer de cuenta que eres otra cosa.

Lo esencial es no dejarse llevar por el ego. En vez de intentar impresionar a tu interlocutor, resiste el impulso de fingir que sabías lo que estabas haciendo. Haz muchas preguntas.

No permitas que tu ego te impida tomar la mejor decisión posible. Si tratas a la gente con respeto y empatía, puede hacerse realidad lo que parece imposible.

Es posible que despedir a gente o despojarle de responsabilidades sea lo más difícil que tengas que hacer como jefe. Tienes que mirar a esa persona a los ojos. No puedes utilizar a terceros como excusa.

Eres tú el que está tomando esa decisión sobre ella, no como persona, sino por la forma en que ha desempeñado su trabajo, y tiene que saber que esa decisión viene de ti. Por otra parte, no puedes charlar informalmente con alguien cuando lo llamas para comunicarle ese tipo de noticias.

Si por alguna razón tu proyecto ha fracasado, tienes que aprender a sentirte cómodo con ello. No con la falta de esfuerzo, sino con la ineludible verdad de que, si quieres innovar, tienes que permitirte fracasar.

Tienes que reconocer tus fracasos. Da buenos resultados encontrar el equilibrio entre aceptar el reconocimiento por el éxito y no hacer demasiado caso de los elogios de terceros.

La dinámica del CEO

La dinámica entre el CEO y la persona que está justo debajo suele ser tensa. A todos nos gusta creernos irreemplazables. La clave es darte cuenta de tus propias limitaciones y no aferrarte a la idea de que eres la única persona que puede hacer el trabajo.

En lo esencial, el buen liderazgo no consiste en ser indispensable, sino en ayudar a los demás a estar preparados para ocupar el puesto del líder, haciéndolos participar en la toma de decisiones, identificando las habilidades que necesitan desarrollar y ayudándolos a mejorar.

Es importante siempre mantener el optimismo, ya que este pone en marcha una maquinaria distinta a la negativa. En particular en los momentos difíciles, las personas a las que lideras deben sentir confianza en tu capacidad para centrarte en lo que importa, y no para actuar a la defensiva y por afán de conservación.

No se trata de decir que las cosas son buenas cuando no lo son, ni de transmitir una fe ciega. Se trata de creer que tú y las personas que te rodean pueden encauzar la situación para obtener el mejor resultado posible, y no de transmitir la sensación de que todo está perdido si las cosas no salen a tu manera.

Para eso, es necesario que establezcas prioridades. Son las pocas cosas a las que vas a dedicar mucho tiempo y capital. Tener demasiadas no solo les resta importancia, sino que también impide que la gente las recuerde todas.

Hay que transmitir las prioridades de forma clara y reiterada. Si los líderes no articulan claramente sus prioridades, entonces las personas que los rodean no saben cuáles deberían ser sus propias prioridades y se desperdician tiempo, energías y capitales.

Las personas pueden llegar a sufrir una ansiedad innecesaria porque no saben en qué deben centrarse. La ineficiencia se arraiga, la frustración se acumula y la moral se hunde.

Por último, el autor afirma que no es bueno que una persona ostente mucho poder durante demasiado tiempo. Incluso cuando un CEO es productivo y eficaz en su trabajo, es importante que una compañía haga cambios en la cúspide.

Si acumulas tanto poder en un trabajo, cada vez es más difícil controlar cómo lo usas. Pueden empezar a cambiar pequeñas cosas. Tu confianza puede crecer demasiado y convertirse en algo negativo, en un exceso.

Aférrate siempre a la conciencia de ti mismo, aunque el mundo te diga lo poderoso e importante que eres. En el momento en que empieces a creértelo demasiado, en el momento en que te mires al espejo y veas un título inscrito en tu frente, habrás perdido el camino.

Puede que esa sea la lección más difícil, pero también la más necesaria, que debes tener en mente: allá donde te encuentres a lo largo del camino, eres la misma persona de siempre.

Notas finales

En “Lecciones de liderazgo creativo”, Iger comparte su aprendizaje adquirido al frente de Disney y de sus 200.000 empleados. Explora los principios necesarios para mantener un buen liderazgo de una manera excepcional y clara para que también tú puedas lograr tus objetivos empresariales y personales.

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¿Quién escribió el libro?

Es presidente y CEO de The Walt Disney Company. Comenzó su carrera en la cadena ABC en 1974 y, como presidente del grupo, supervisó la red de cadenas de televisión, televisión por cable y emisoras de radio, y guió la fusión de Capital Cities/ABC y The Walt Disney Company. Se incorporó oficialmente a Disney en 1996 como pre... (Lea mas)