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La jugada de mi vida: Memorias - reseña crítica

La jugada de mi vida: Memorias Reseña crítica
Deportes y Biografías y memorias

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788416665266

Editorial: Malpaso

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Reflexiones y experiencias se unen en este libro. Andrés Iniesta repasa toda su carrera contextualizando su infancia, su adolescencia en La Masía, el estrellato en Barcelona y el Mundial obtenido con la selección española. Además incluye un montón de comentarios de familiares y compañeros que permiten completar un perfil incluso más preciso sobre él. ¡Aprovecha a conocer en profundidad al ídolo!

Primera parte. En un lugar de la cancha

El paraíso perdido

Andrés Iniesta empezó a jugar al fútbol en un descampado de tierra de Fuentealbilla, un pueblo de Albacete, España.

Más allá de sus tempranas condiciones con la pelota, por su físico pequeño y la falta de equipos en su pueblo fueron pocos los que creyeron en él -sus amigos Julián y Abelardo-.

Aunque las dos personas más importantes, de las que más necesitaba, fueron las que más lo apoyaron: sus padres.

“Cuando haces lo que crees que debes hacer, cuando hay ilusión, cuando tienes fe en ti mismo y, sobre todo, cuando lo haces con cariño, con todo el amor del mundo, todo eso no importa”, afirmó sobre las críticas.

A los ocho años comenzó en las menores del Albacete. Deslumbró con su habilidad y en 1996, con 12 años, arribó al Barcelona. Entró al club de sus ídolos, Michael Laudrup y Josep Guardiola.

Al momento en que lo vio entrenar con el primer equipo, Guardiola le dijo a Xavi: “Tú, Xavi, me quitarás el puesto, pero este chico que ha venido hoy a entrenar nos lo quitará a los dos”.

Nueva vida

Andrés cuenta que el día que le tocó debutar con el Infantil B del Barcelona se quedó dormido. El staff del club tuvo que ir a despertarlo y llegó al juego sin desayunar: marcó cuatro goles en la victoria por 8-0 sobre la peña Cinco Copas.

“Jugó con ese semblante serio y, a la vez, delicado que ha tenido siempre. No le gustaba presumir de nada, pero Andrés ya era un poquito la estrella. Sí, sí, desde el inicio”, definió Ursicinio López, el entrenador del equipo.

Iniesta hacía todo más fácil dentro del equipo. Y siempre buscaba la pelota. Pero fuera de la cancha, en los pasillos de La Masía, lloraba porque extrañaba a su familia. A su hogar.

Encontró refugio en chicos un poco más grandes que luego serían compañeros -y amigos- suyos: Carles Puyol, José Reina y Mikel Arteta, entre otros.

Subió al Barça B en la temporada 2000/01. Para diciembre de 2001 ya estaba en el banquillo del primer equipo.

El debut se produjo un año más tarde: fue titular en la victoria por 1-0 ante el Brujas, por la Champions League. Disputó los 90 minutos con el aval de Louis Van Gaal.

Senderos de gloria

Con la llegada de Frank Rijkaard como entrenador al Barcelona, Iniesta consiguió hacerse un habitual del primer equipo. Fue incluso un poco más allá: se tornó vital en la plantilla.

Además de los títulos conseguidos en España, llegó la ansiada Champions League a mediados de 2006. El Barça superó 2-1 al Arsenal en la gran final disputada en París.

Aunque la que tendría un gusto aún mayor sería la de 2009. Hasta hoy en día se recuerda en las calles de Cataluña el agónico gol del manchego en Stamford Bridge para batir al Chelsea que le permitió clasificar a la definición de Roma.

Pero contar solo eso es obviar el esfuerzo que hubo detrás. El abismo del que logró recuperarse.

“Cuando hablo de lo peor, no me refiero a jugar más o menos, a ganar más títulos o no, sino a que hubo momentos en los que no veía la luz, no encontraba el camino, momentos en que perdí la confianza en mí mismo”.

Los médicos dieron en la tecla, pero la muerte de su amigo Dani Jarque lo volvió a tumbar.

“Me notaba vacío por dentro, sin ilusión, sin cosas que me hicieran feliz. Y puedes exclamar: ‘¡Si lo tienes todo! ¡Si tienes dinero! ¡Si juegas en el Barça! ¡Si juegas en la selección! ¡Si mucha gente te adora!’. Es cierto. Y sé que será incomprensible para muchos, pero me notaba vacío. Y si estás vacío, necesitas recargar las baterías porque sino, estás muerto”.

Con ayuda y voluntad pudo salir adelante. Por eso agradece a todos los que estuvieron junto a él. Su familia, sus amigos, Emili Ricart, Raúl Martínez, todos le dieron la fortaleza necesaria.

La conquista del cielo

Después de coquetear con el infierno, Sudáfrica fue el paraíso. Se redimió en el Mundial.

Allí pudo soportar los dolores físicos gracias al trabajo de los fisios y se reencontró con su mejor versión.

A nivel grupal no empezó de la mejor manera, con una derrota por 1-0 con Suiza. Sin embargo, España superó la fase de grupos.

Luego siguieron Portugal, Paraguay y Alemania en los cruces mano a mano. La final contra los Países Bajos tuvo sello Iniesta. Marcó el único gol de la definición.

“Cuando recibo el balón no escucho nada. Cuando controlo la pelota, tengo la sensación de que se para el mundo. Sí, sé que es difícil explicarlo. No sentí nada, solo silencio. El balón, la portería, yo... Un poco antes de que me pasen la pelota doy un paso atrás para no caer en fuera de juego. Sabía que no estaba en fuera de juego, pero lo hice por instinto, tu cuerpo se echa atrás casi de manera automática para evitar cualquier problema. Y luego... Después, el silencio”.

De esta forma describe el gol más importante de su carrera.

Lo celebró mostrando el nombre de Dani Jarque, para que fuera recordado por siempre. Así será.

La conquista de la felicidad

“Él se siente más libre en su entorno más cercano. Si los de fuera lo vieran, pensarían ‘¡éste no es Andrés!’, pero claro que es Andrés. Ahí es donde aparece el Andrés que me enamoró. Una persona muy interesante, un hombre lúcido y enigmático al mismo tiempo con quien no hace falta hablar mucho para darse cuenta de lo genial que es”.

Las palabras de Anna Ortiz describen un lado poco conocido de su amado Andrés.

Sostiene que nunca cambió desde que lo conoció y que hoy en día sigue siendo el mismo conquistador que antes. Anna sigue recibiendo sorpresas que mantienen viva la llama de la pareja.

Lo que sí se transformó fue el gusto de Ortiz por el fútbol. Pasó de no interesarle nada a ser la fanática número uno de su amor. No se pierde un partido suyo.

Segunda parte. Desde la banda

Compañeros de viaje

Leo Messi, Neymar, Luis Suárez, Sergio Busquets, Dani Alves, Javier Mascherano, Gerard Piqué, Jordi Alba, Marc Bartra, Pedro Rodríguez, Éric Abidal, Víctor Valdés, Xavi Hernández y Carles Puyol.

Andrés Iniesta menciona a todos esos compañeros como claves en la mejor etapa de su carrera. Los títulos conseguidos más la familia formada dentro del Barcelona están representados en estos nombres.

Y nadie mejor para elegirlos que un protagonista esencial de la evolución de ese equipo como el manchego.

Quizás con Messi es con quien más coincide con el perfil callado: “Nos parecemos más en lo de hablar poco. Él suele estar en un rincón del vestuario y yo en el otro. Nos cruzamos, nos reconocemos, nos juntamos. Con una mirada ya sabemos. No hace falta más”.

Pero su socio ideal dentro del campo de juego fue Xavi. “No podíamos jugar juntos, eso afirmaban… Si ahora pienso en ese debate, solo se me ocurre exclamar: ‘¡Dios mío!’”, dijo el actual entrenador.

Y claro, Puyol fue vital en los largos días de La Masía. Allí comenzaron a forjar su amistad.

“Parece débil y no lo es: parece que lo vas a tirar y no puedes; parece que le vas a quitar el balón y te desarma. Andrés engaña. Para los defensas es una suerte tenerlo delante porque cuando te ves en apuros le sueltas la bola sabiendo que es un seguro de vida, que siempre te hace quedar bien”, explica el ex defensor.

Precursores y discípulos

A lo largo de su carrera, Iniesta también ha sido comparado con diversos futbolistas.

En esa lista aparecen nombres como Michael Laudrup, Juan Román Riquelme, David Silva y Santiago Cazorla.

Con el danés, Andrés encontró inspiración. “Hablamos de Iniesta cuando lo ha ganado todo, pero ya jugaba así hace diez años —señala Laudrup—. Ahora actúa de centrocampista, juega diferente. Conserva su repertorio, pero no ha dejado de enriquecerlo. Para mí es un orgullo que un futbolista como él haya llegado a lo más alto después de empezar como empezó”.

“Necesitamos jugadores con coraje y piernas para ganar, pero los que llegan más lejos son los que piensan”, agrega el campeón de la Eurocopa en 1992.

En esa clase también entra Riquelme. Al respecto, el argentino ha dicho que “el fútbol es pase y control, para mí es jugar la pelota, eso es fútbol. Iniesta es el único que nos enseña a jugar a la pelota. Vemos en televisión que el cuatro está solo y él le pasa la pelota”.

Mientras que Silva, compañero suyo en la selección española, manifestó:  “Nunca pierde los nervios, eso es lo que más me asombra. ¡Uno lo ve tan tranquilo! Da igual que sea un entrenamiento o un partido”.

Los gestores de la gesta

Iniesta sostiene que acude a tres personas para que cuiden de sus cuestiones profesionales. Se trata de Ramón Sostres, Pere Guardiola y Joel Borràs. Y con los tres mantiene una relación casi familiar.

Sostres se ganó la confianza de José Antonio Iniesta luego de solucionar el error de un prestigioso despacho en una declaración de la renta.

“A Andrés siempre se le informa de todo, pero el tempo lo marca él. Normalmente, se procura que no tenga que ocuparse de estos asuntos para que pueda jugar al fútbol y estar concentrado en lo suyo, que no es poco precisamente”, señala Ramón.

En tanto que Pere Guardiola -hermano de Pep- está relacionado al marketing. Descubrió a Iniesta trabajando en la captación de nuevos valores para Nike.

“Viene un chaval que es el mejor de todos en el fútbol base. Es fácil distinguirlo incluso antes de que se ponga la pelota en juego porque es el más delgadito y el más blanco. Se llama Iniesta”, le dijo Pere a Pep cuando Andrés subió al primer equipo.

Agrega que “para un entrenador, Andrés es una bendición. Por eso acaba jugando siempre. Y con todos. Podría ser el jugador más fácil de cambiar porque no pone mala cara ni crea problemas cuando lo sacas del campo”.

Por último, Borràs. Se complementa con los otros dos, tiene un rol menos visible pero probablemente sea con quien Andrés más contacto tenga. Sobre todo por mail. Está pendiente de la vida del jugador.

“Es muy leal. Nunca te dejará tirado. Quiere a la gente y necesita sentirse querido”, cuenta acerca de Iniesta.

A Andrés le gusta responder mails y cartas, por lo que él termina siendo el nexo cuando hay que entregar camisetas para beneficencia o grabar algún saludo por video.

De tal palo tal astilla

Por último, hay que hablar de los padres de Andrés.

Quizás haya sido el jugador que José Antonio Iniesta no pudo ser.

“Yo siempre fui muy prudente con el fútbol, quizá demasiado. Siempre he visto su cara difícil y competitiva. Nunca me sumé a la ola de quienes me repetían cuando lo veían: ‘Éste va a llegar, seguro’. Yo jamás lo dije. Tenía, eso sí, la esperanza de que mi hijo llegara a ser lo que yo quise ser: un gran futbolista. Esa idea ha alimentado mi vida”, comenta Iniesta padre.

Mientras que Mari Luján siempre pasa desapercibida. No obstante, si ves su cara es difícil de olvidar.

Esto dice mucho acerca de su forma de ser: “Llevamos dieciséis años viviendo en esta misma casa y los vecinos lo han descubierto hace poco. Nunca nos ha gustado llamar la atención. ¿Por qué? ¿Para qué? No soy protagonista de nada. Yo soy la madre de mi hijo, nada más, como tantas y tantas madres. Soy la madre de Andrés y de Maribel”.

Notas finales

Con la colaboración de los periodistas Ramón Besa y Marcos López, Andrés Iniesta cuenta con lujo de detalles tanto su vida personal como deportiva.

Abre su alma y su corazón en esta publicación para confirmar lo que muchos ya sospechábamos: a su invaluable condición como jugador hay que agregarle un don de ser atípico en un ambiente tan competitivo.

Pero no habla solo él, sino que está acompañado por un montón de testimonios de gente que lo acompañó en su crecimiento hasta ser quien es hoy.

Desde sus padres y su pareja, hasta la gente que lo rodea para que solo se enfoque en el fútbol. Sus predecesores en Barcelona y los compañeros con los que más relación tuvo. Entre ellos, Carles Puyol y Xavi Hernández.

Todos coinciden en lo mismo: personalidad callada pero mucho carácter para superar los momentos difíciles. Además, claro, de una calidad indiscutible dentro de la cancha.

Andrés Iniesta se puede entender gracias a esta superposición de miradas plasmadas en este libro.

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Otro crack. Otra biografía. “Soy Zlatan Ibrahimović”, repasa la historia del excéntrico crack sueco con sus propias palabras. Su infancia, su crecimiento como jugador y también su paso por el Barcelona.

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¿Quién escribió el libro?

Es uno de los futbolistas más importantes de la historia de España. Nació en 1984 en Fuentealbilla y a los ocho años ingresó en las categorías menores del Albacete. Luego fue fichado por el Barcelona, donde hizo... (Lea mas)