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Encantado de conocerme - reseña crítica

Encantado de conocerme Reseña crítica
Espiritualidad y mindfulness

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788466348898

Editorial: DEBOLSILLO

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Para poder evolucionar, es importante reconocer los miedos e inseguridades que aparecen a lo largo del camino y no nos dejan ver con claridad. Además, engañarnos a nosotros mismos no es sostenible a largo plazo. Si enfrentamos nuestro malestar, se agravará y nos provocará cada vez más insatisfacción y sufrimiento.

Este libro propone un hermoso viaje de autoconocimiento y superación.

¿Hasta cuándo seguir posponiendo lo inevitable?

La finalidad de este libro

Todo lo que necesitas saber está dentro de ti. Esto no quiere decir que debes desestimar las fuentes de información externas, sino que debes siempre hacerlas pasar por el filtro de tu experiencia.

Como ser humano, seguramente habrás pensado en algún momento de tu existencia que la vida no tiene ningún sentido. Todo lo que crees saber acerca del mundo y de los demás es una proyección de lo que en realidad crees saber acerca de ti mismo. De ahí la importancia de autoconocerse.

Si eres sincero contigo mismo, enseguida te darás cuenta de que nada de lo que obtienes del exterior aliviará por mucho tiempo tu ansiedad interna. Por el contrario: cuanto más apegado estás al consumo de estímulos externos, más necesitas consumirlos para sentirte temporalmente satisfecho.

Así es como se sustenta el sistema económico en el que nos estamos desarrollando.

La felicidad sí que existe y es sumamente luminosa, aunque no es una meta que se pueda perseguir. Tú eres el responsable de tu felicidad y de tu sufrimiento; en ti conviven la enfermedad y la cura.

El regalo de estar vivo

El ser es el lugar en el que residen la felicidad, la paz interior y el amor, tres cualidades de nuestra auténtica naturaleza que no tienen ninguna causa externa: tan solo la conexión profunda con lo que verdaderamente somos.

En el ser también se encuentran nuestra vocación, nuestro talento y el inmenso potencial que todos podemos desplegar al servicio de una vida útil, creativa y con sentido.

Desde un punto de vista emocional, cuando nos reconectamos con el ser disponemos de todo lo que necesitamos para sentirnos completos, llenos y plenos.

También estamos en contacto con el ser cuando dejamos de perturbarnos a nosotros mismos y hacemos interpretaciones de la realidad mucho más sabias, neutras y objetivas.

Entre otras cualidades innatas, el ser nos acerca a la responsabilidad, la libertad, la confianza, la autenticidad, el altruismo, la proactividad y la sabiduría, posibilitando que nos convirtamos en la mejor versión de nosotros mismos.

El ego

Del ego surge el victimismo, la esclavitud, el miedo, la falsedad, el egocentrismo, la reactividad y la ignorancia, generando que nos convirtamos en un sucedáneo de quien en realidad somos. Es sinónimo de sombra y oscuridad.

El ego es nuestro instinto de supervivencia emocional. También se le denomina “personalidad” o “falso yo”. Es la distorsión de nuestra esencia, una identidad ilusoria que sepulta lo que somos verdaderamente.

El ego construye un personaje con el que interactuar en el gran teatro de la sociedad. Y no solo está hecho de creencias erróneas, limitantes y falsas acerca de quienes verdaderamente somos: el ego también se asienta y se nutre de nuestro lado oscuro.

Por mucho que podamos sentirnos identificados con él, no somos el ego. Sometidos a su embrujo, interactuamos con el mundo como si lleváramos puestas unas gafas con cristales coloreados, que limitan y condicionan todo lo que vemos.

Esta percepción subjetiva de la realidad limita nuestra experiencia, creándose un sinfín de ilusiones mentales que imposibilitan que vivamos en paz y armonía con nosotros mismos y con los demás.

Vivir desde el ego nos lleva a estar tiranizados por un “encarcelamiento psicológico”: al no ser dueños de nosotros mismos, de nuestra actitud, nos convertimos en esclavos de nuestras reacciones emocionales y, en consecuencia, de nuestras circunstancias.

Estamos identificados con el ego cuando tratamos de que la realidad se adapte constantemente a nuestras necesidades, deseos y expectativas.

Eneagrama

La palabra “eneagrama” significa en griego “nueve líneas”. Principalmente porque describe, a grandes rasgos, nueve tipos de personalidad, cada uno de los cuales cuenta con su propio “modelo mental”.

Dentro de cada uno de nosotros hay una dualidad, dos fuerzas antagónicas. El amor (ser) y el miedo (ego), que luchan por ocupar un lugar destacado en nuestro corazón.

El viaje de autoconocimiento que propone el Eneagrama consiste en diferenciar entre una y otra, desenmascarando al ego para vivir desde nuestro verdadero ser.

El Eneagrama es como un manual de instrucciones de la condición humana mediante el cual podemos comprender las motivaciones profundas, muchas veces inconscientes, que hay detrás de nuestras conductas y actitudes.

A pesar de que las circunstancias sociales, culturales y económicas en las que hemos nacido son importantísimas para comprender por qué somos como somos, nuestra forma de ser viene dada, sobre todo, por la estructura del modelo mental con el que nacimos.

Durante la primera mitad del siglo XX, George Ivanovich Gurdjieff fundó un grupo llamado Seekers After Truth (Buscadores de la Verdad), en el que explicaba a sus discípulos que el símbolo del Eneagrama representa tres leyes mediante las cuales se rige nuestra existencia:

  • El círculo, que simboliza la idea de que todo lo creado forma parte de una misma realidad.
  • El triángulo equilátero central, que enseña que cada una de estas creaciones interdependientes está compuesta por una trinidad, como el hecho de que las cosas no son solo blancas o negras, sino también grises.
  • La hexada, una figura abierta de seis lados que muestra que el cambio y la evolución son lo único que permanece con el paso del tiempo.

El relevo de todas estas investigaciones lo tomó años más tarde Óscar Ichazo, quien en la década de 1950 descubrió la conexión existente entre el símbolo del Eneagrama y los diferentes tipos de personalidad.

Cómo funciona el Eneagrama

Desde la perspectiva del Eneagrama, cada ser humano es único y diferente, pero todos nacemos a partir de una energía común, materializada mediante nueve cualidades o virtudes inherentes a nuestra naturaleza: serenidad, humildad, autenticidad, ecuanimidad, desapego, coraje, sobriedad, inocencia y proactividad.

El Eneagrama describe nueve “eneatipos”, esqueletos psicológicos o tipos de personalidad, cada uno de los cuales puede vivirse desde el ego o desde el ser, en función de nuestro nivel de consciencia, nuestro grado de comprensión y nuestro estado de ánimo.

Cada uno de nosotros nace con una de las nueve esencias que define el Eneagrama. Durante nuestra infancia, desarrollamos de forma irremediable nuestro correspondiente tipo de ego para protegernos y sobrevivir emocionalmente.

Dado que nadie nos ha enseñado a conocernos a nosotros mismos y vivir desde lo esencial, la mayoría de los adultos solemos estar identificados con nuestro falso concepto de identidad. De ahí que nuestra existencia suele estar marcada, en mayor o menor medida, por la lucha, el conflicto y el sufrimiento.

Para poder crecer y evolucionar como seres humanos, el primer paso consiste en identificar cuál es nuestro eneatipo principal, es decir, aquello que nos mueve inconscientemente a crear e identificarnos con el ego para evitar sentir el dolor, el vacío y la ansiedad que nos produce el vivir desconectados del ser.

Los nueve eneatipos y consejos

El Eneagrama divide los nueve eneatipos en tres tríadas (sentimiento, pensamiento e instinto) que representan los tres centros vitales que todos albergamos en nuestro interior: emocional, intelectual y visceral.

Cada una de estas tríadas representa las diferentes limitaciones que tiene el ego a la hora de relacionarse con las personas y las situaciones que forman parte de nuestra vida.

La tríada del instinto:

  • Eneatipo 1, el que quiere ser perfecto: Para compensar esta sensación de insuficiencia, crea inconscientemente un ideal de cómo debería ser. En el proceso se vuelve muy autoexigente y crítico consigo mismo. Tiende a enfadarse y frustrarse con facilidad. Cree que siempre tiene la razón y trata de imponer su punto de vista. Es muy susceptible a los juicios y críticas ajenas; se enfada con facilidad, aunque procura que no se le note. Cuando empieza a resaltar sus fallos o errores, debe detenerse y dejar de creer que todo el peso recae sobre sus hombros; debe aprender a reconocer sus límites y pedir ayuda cuando la necesite. Por otra parte, debe observar su tendencia a hablar “a los demás” en vez de “hablar con los demás”.
  • Eneatipo 9, el que quiere evitar el conflicto: Su trauma es no saber lidiar con el conflicto y la ira. Le cuesta mucho decir “no” a los demás por temor a que alguien se enoje. Cree que su opinión no importa y tiende a amoldarse al pensamiento general. Se resigna fácilmente y tiende a procrastinar, dejando todo para el último momento. Su tranquilidad y capacidad de ver lo positivo de cada situación pueden sanar a muchas personas de su entorno. ¡Sólo tiene que darse el gusto de ayudar cuando recurren a él!
  • Eneatipo 8, el que quiere tener el control: Su mayor miedo es que los demás le hagan daño, le controlen, le sometan o le dominen. Suele protegerse tras una coraza y vive a la defensiva, reaccionando agresivamente. Lo ayudará conectar más con el corazón y los sentimientos. No debe tender a protegerlos por miedo a que le hieran, sino todo lo contrario. Cuanto más permita aflorar su vulnerabilidad, menos sentirá que debe acorazar.

La tríada del sentimiento:

  • Eneatipo 2, el que necesita amor: Su carencia es que no se quiere a sí mismo. Piensa que amarse es un acto egoísta. Cree que cuanto más ayude a la gente, más lo querrán. No debe preocuparse por lo que los demás piensen de él, sino centrarse en sí mismo y actuar coherentemente con lo que experimenta en su interior. No debe perder el tiempo tratando de forzar lo que no sucede, sino dedicarse a observar más atentamente los pequeños gestos de amor que lo rodean.
  • Eneatipo 3, el que necesita valoración: Su herida es que no se valora a sí mismo. Piensa que si no destaca, brilla o sobresale en algún ámbito, nadie lo tendrá en cuenta, y que su valía como ser humano depende de sus triunfos profesionales y del estatus social alcanzado. Debe saber quién es verdaderamente y así aumentará su seguridad personal, cultivando una sana autoestima. Es valioso por lo que es, no por lo que hace, consigue o tiene.
  • Eneatipo 4, el que necesita atención: Su trauma es que no se ve a sí mismo a pesar de mirarse a menudo el ombligo y creerse el centro del universo. Necesita que lo descubran los demás. Y para compensar su complejo de inferioridad, se fuerza a convertirse en una persona única, especial y diferente. Debido a sus ataques de egocentrismo, a veces puede llegar a abrumar a sus amigos. Debe disfrutar y enriquecerse de las cualidades positivas de otras personas sin sentir envidia por ellas: sintiendo admiración.

La tríada del pensamiento:

  • Eneatipo 5, el que teme expresar sentimientos: Su mayor miedo es ser incapaz de relacionarse emocionalmente con los demás. Todo lo que tenga que ver con los sentimientos, así como con el contacto físico, le incomoda y abruma. Suele ser distante, frío, reservado y un poco ermitaño. La lucidez mental surge cuando aprende a silenciar la mente. Tendría que dedicar tiempo a observar su tendencia a refugiarse en sus ideas cuando tiene miedo de la realidad. Puede probar a correr, bailar, practicar artes marciales, etc. El deporte lo ayudará a conectar más con su cuerpo y desconectar su mente.
  • Eneatipo 6, el que teme tomar decisiones: Su herida es que no confía en sí mismo. A menudo lo invade el miedo y la ansiedad por potenciales problemas futuros. Vive en un permanente estado de alerta para no ser tomado por sorpresa. Tiende a preocuparse de forma paranoica, pensando en lo peor que puede suceder en cada momento. Tiene que darse cuenta de que las amenazas que concibe mentalmente no suelen llegar a ocurrir casi nunca. Debe aprender a relajar su mente haciendo deporte, paseando o disfrutando del contacto con la naturaleza.
  • Eneatipo 7, el que teme sufrir: Su problema es que no soporta contactar con el vacío existencial. Tiende a desarrollar una personalidad divertida, alegre y positiva, utilizando el sentido del humor como mecanismo de defensa. No escucha a los demás porque no se escucha a sí mismo. Al experimentar el dolor, que percibe como negativo, puede llegar a aprender acerca de su condición humana. Una vez que haya superado esos momentos, sentirá que su alegría es todavía más real y significativa.

Decidas lo que decidas, ojalá que este libro te haya inspirado a incorporar el valor del autoconocimiento como uno de los más importantes de tu vida.

Notas finales

Estar verdaderamente bien con nosotros mismos es una simple cuestión de sabiduría. Para lograrlo, existen algunas herramientas psicológicas que contribuyen a facilitar, profundizar y acelerar este proceso de autoconocimiento. El Eneagrama es una de ellas y está al alcance de tus oídos.

Consejo de 12min

En el microlibro basado en Qué harías si no tuvieras miedo, del mismo autor, encontrarás un análisis profundo del planeta y sus cambios. Borja desmorona viejas estructuras e ideas sobre las que hemos construido nuestras vidas, que deben ser replanteadas para poder alcanzar vivencias más auténticas y con mayor bienestar.

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¿Quién escribió el libro?

Nacido en Barcelona el 4 de febrero de 1981, es un periodista especializado en temas de responsabilidad personal, liderazgo en valores y economía consc... (Lea mas)