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Enamórate de ti - reseña crítica

Enamórate de ti Reseña crítica
Desarrollo personal

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9786070748356

Editorial: Planeta

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Este título te ayudará a emprender la búsqueda de un mejor estilo de vida consecuente con llevar una autoestima sana y cultivar el amor propio. ¡Aprende a quererte y a sacar lo mejor de ti!

La importancia de quererse

Amarse a uno mismo es muy importante, ya que es el punto de referencia para saber cuánto se debe amar a los demás. Por otra parte, muchos especialistas coinciden en que es un factor clave de protección frente a las enfermedades psicológicas, pues genera bienestar y calidad de vida.

Activar toda la autoestima disponible o amar lo esencial de uno mismo es el primer paso hacia cualquier tipo de crecimiento psicológico y mejoramiento personal. Claro, no estamos hablando de egolatría, sino de la capacidad genuina de reconocer, sin vergüenza, las fortalezas y virtudes propias, e integrarlas al desarrollo de nuestra vida.

Quererse es considerarse digno de lo mejor, fortalecer el autorrespeto y darse la oportunidad de ser feliz por el solo hecho y sin más razón que la de nuestra existencia. Esto es probablemente lo más importante para garantizar nuestra supervivencia en un mundo cada vez más difícil de sobrellevar.

Muchas veces confundimos el autocastigo con la humildad, y aunque es cierto que la autocrítica es importante, una cosa es la autocrítica constructiva y otra la autocrítica despiadada que nos golpea y hunde.

La humildad es ser consciente de que no somos seres perfectos y que siempre tenemos cosas para mejorar, pero de ninguna manera implica ser ignorante de la valía personal. La idea de negar el autorreconocimiento y disimular las fortalezas que poseemos produce más daño que beneficios.

Desde pequeños nos enseñan conductas de autocuidado personal respecto a nuestro físico, pero ¿le prestamos la suficiente atención al autocuidado psicológico?

Los cuatro pilares de la autoestima

La imagen que tienes de ti no es heredada o genéticamente determinada, sino aprendida.

Nuestra visión del mundo por la que solemos guiarnos surge del contacto con personas de nuestro universo social inmediato, como nuestra familia y amigos. A su vez, las relaciones que estableces con el mundo que te rodea desarrollan en ti una idea de cómo crees que eres.

A lo largo de tu vida has ido gestando una teoría sobre ti que dirigirá tu comportamiento, por lo que si, por ejemplo, crees que eres un perdedor, nunca intentarás ganar, porque creerás que no tiene sentido.

Los humanos mostramos la tendencia conservadora a confirmar más que a desarticular las creencias almacenadas en nuestro cerebro. Este fenómeno se conoce en psicología cognitiva como “profecía autorrealizada” y en psicología social como “efecto Pigmalión”.

Somos reticentes al cambio, y aun sabiendo que algo no es bueno para nosotros, trataremos de actuar de manera compatible con las creencias que tenemos sobre nosotros mismos. El cambio solo se producirá cuando la realidad se imponga sobre nuestras creencias y ya no podamos autoengañarnos.

Riso presenta los cuatro componentes que, a su modo de ver, son los más importantes a la hora de configurar la autoestima general:

  1. Autoconcepto: qué piensas de ti mismo.
  2. Autoimagen: qué tanto te agradas.
  3. Autorrefuerzo: qué tanto te premias y te das el gusto.
  4. Autoeficacia: qué tanta confianza tienes en ti mismo.

Hacia un buen autoconcepto

El autoconcepto se refiere a lo que piensas de ti. Esta concepción se verá reflejada en la manera en que te tratas a ti mismo: qué te dices, qué te exiges y cómo lo haces. La realidad es que existe una cultura del autosabotaje que nos lleva a hacernos responsables más de lo malo que de lo bueno, lo que conduce a que seamos muy injustos con nosotros mismos.

Autocrítica y autoexigencia despiadada

La autocrítica es productiva si se hace con cuidado y con el objetivo de aprender y crecer; pero si se utiliza indiscriminada y cruelmente, afecta de manera negativa el autoconcepto.

El mal hábito de estar juzgando duramente nuestros actos todo el tiempo incrementa la insatisfacción con uno mismo y los sentimientos de inseguridad. Está demostrado que nadie aprende con métodos basados en el castigo.

Otras personas muestran la tendencia a utilizar estándares internos inalcanzables para evaluarse a sí mismas. Es decir, criterios desproporcionados sobre qué deben hacer y cómo. Si la autoexigencia es racional y bien calculada, ayuda a progresar psicológicamente, pero si es desmedida, puede afectar seriamente la salud mental.

Salvando el autoconcepto

Esta es una guía que puede servirte para que estar a salvo del autocastigo, la autocrítica y la autoexigencia indiscriminadas:

  • Trata de ser más flexible contigo mismo y con los demás: Intenta no utilizar un criterio extremista para evaluar la realidad o a ti mismo. No pienses en términos absolutistas, porque no hay nada totalmente bueno o malo.
  • Revisa tus metas y las posibilidades reales de alcanzarlas. Exígete a ti mismo de acuerdo con tus posibilidades y capacidades reales.
  • No observes en ti solo lo malo. Si solo te concentras en tus errores, no verás tus logros. Si solo ves lo que te falta, no disfrutarás del momento, del aquí y el ahora.
  • No pienses mal de ti. Sé más amable con tus acciones. No te insultes ni te faltes el respeto.
  • Quiérete el mayor tiempo posible. La premisa “Si me va mal, me odio, y si me va bien, me quiero” es injusta contigo.
  • Aprende a perder. Si no posees las habilidades o los recursos necesarios para lograr tus fines, la aspiración más simple se convertirá en una tortura. En estos casos, la reevaluación objetiva y franca de tus aspiraciones en relación con tus capacidades es la solución: hay que aprender a perder y entender que esta es una resignación sana.

Hacia una buena autoimagen

Como se dijo anteriormente, las relaciones que establecemos con las personas que tenemos más cerca son determinantes para crear la idea que tenemos sobre nuestro cuerpo y las evaluaciones que hagamos de él. En este sentido, algunas personas no paran un segundo de encontrarse fallas y exagerarlas, lo cual daña mucho su bienestar.

Lo importante no es ser bello o bella, sino gustarse a uno mismo. Para lograrlo, no es conveniente utilizar pautas ya establecidas, sino inventarlas. La belleza es una actitud: si te sientes lindo o linda, lo eres, y eso transmitirás a los demás, pero si aceptas pasivamente el modelo de belleza que te imponen desde fuera, terminarás pensando que eres horrible.

Mejorando la autoimagen

Para salvaguardar tu autoimagen —o rescatarla, si fuera el caso—, debes tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Trata de definir tus propios criterios de lo que es bello o estético. No te dejes llevar por la opinión de la sociedad. Tampoco permitas que te afecten los que critican tus preferencias: es una elección que solo tú puedes hacer.
  • Descarta la perfección física y los criterios estrictos. No dejes que los ideales inalcanzables te atrapen.
  • Descubre y destaca las cosas que te gustan de ti. A veces, cuando detectamos algún aspecto desagradable en nuestro físico, nos enceguece y es como si no pudiéramos ver nada más. Lo importante es repartir la atención para que puedas notar y resaltar también lo que te gusta de ti.
  • Tu autoimagen se transmite a otros. Si te sientes una persona poco interesante y poco atractiva, darás esa imagen a los demás y te tratarán de ese modo, lo cual confirmará tu creencia.
  • El aspecto físico es solo uno de los componentes de tu autoimagen. Reafirmando el punto anterior, ser atractivo es solo un factor de lo que eres como persona. Tu esencia va mucho más allá. El aspecto físico ni siquiera es lo más importante de la atracción interpersonal pasadas una o dos horas.
  • No magnifiques lo que no te gusta de ti. Focalizar la atención en lo que menos nos gusta y exagerarlo nos lleva a creer que deberíamos aislarnos del resto del mundo.
  • Siempre habrá alguien dispuesto a amarte. Si realmente te agradas y te aceptas, siempre encontrarás alguien que guste de ti y sea capaz de amarte. El desagrado frente a uno mismo bloquea la capacidad de relacionarse porque las personas que no están a gusto con su cuerpo suelen evitar a los demás.

Hacia un buen autorreforzamiento

El amor propio, en principio, no debería ser muy distinto a querer a otros, y en este sentido, entendemos como algo muy natural las manifestaciones de afecto hacia las personas que amamos, pero no siempre sucede lo mismo cuando se trata de darnos amor a nosotros mismos.

Si nunca te refuerzas ni te premias, si no dedicas tiempo para ti, tu autoestima será nula o insuficiente. Algunas personas confunden el no sentirse mal con sentirse bien, pero la verdad es que dejar de autocastigarse no es suficiente, hay que dar un paso más: permitirse vivir con pasión y saber premiarse las cosas buenas.

La felicidad no llega a la puerta, hay que buscarla y pelear por ella. Mientras no hagas daño a otras personas, puedes hacer y sentir lo que se te dé la gana. No te limites.

Autoelogio y autorrecompensa

El autoelogio es la manera positiva y constructiva de hablarte a ti mismo y felicitarte cuando crees haber hecho bien las cosas. No hace falta que lo hagas en voz alta y en público, pero sí puedes hacerlo en voz baja.

Los autoelogios suelen ser tan importantes para nuestra autoestima como los refuerzos externos, o incluso más. También es importante que si otras personas te hacen un reconocimiento, no los desprecies ni les des a entender que se equivocaron, acepta que lo mereces.

Al igual que el autoelogio, las recompensas que te des a ti mismo fortalecen tu bienestar. No tiene sentido vivir con una postura de dureza e insensibilidad hacia ti. La carencia del autorrefuerzo no te hará mejor persona, te hará infeliz. Cuando hayas hecho algo que valió la pena o simplemente porque se te dio la gana, date un gusto.

Venciendo la baja autoeficacia

La autoeficacia es la “opinión cognitivo/afectiva” que se tiene sobre la posibilidad de alcanzar determinados resultados, es decir, la confianza en conseguir las metas exitosamente.

Las causas más comunes que contribuyen a que la autoeficacia baje son ver las cosas como incontrolables, creer que la propia conducta está regulada más por factores externos que por uno mismo, y atribuirse injustamente la responsabilidad sobre lo malo y no sobre lo bueno que somos y los logros personales.

Aquí tienes algunos consejos para afrontar la baja autoeficacia o conservarla en un punto adecuado:

  • Elimina el “no soy capaz”: si te menosprecias, tu diálogo interno obrará como un freno.
  • No seas pesimista: las personas con baja autoeficacia anticipan el futuro negativamente, y cuando se trata del propio rendimiento, sus expectativas son de fracaso e incapacidad. Si ven venir el fracaso en cada uno de sus actos, ni siquiera querrán intentar remediarlo.
  • No seas fatalista: no veas el mundo como inmodificable de una vez para siempre, gobernado por leyes que te impiden cambiar las situaciones que te incomodan. Eres dueño de tu vida, no lo olvides.
  • Trata de ser realista: acepta tus éxitos, ya que sería injusto contigo desconocer tus logros, pero también acepta tu responsabilidad en los fracasos. Esto te permitirá disfrutar las victorias sin culpa y superar la adversidad sin falsas expectativas.
  • No recuerdes solo lo malo: si tu autoeficacia es baja, los fracasos estarán más disponibles en tu memoria que los éxitos. Toma conciencia de ello e intenta activar tu memoria positiva, así descubrirás la gran cantidad de cosas buenas sobre ti que habías olvidado.
  • Ponte a prueba y arriésgate: es fundamental que te animes a dar el paso decisivo: actuar para lograr tus objetivos. Al encarar tus metas de manera racional, teniendo en cuenta los consejos anteriores, podrás aprender más de ti y descubrir si las anticipaciones de fracaso que hacías eran verdaderas o falsas.

Notas finales

Con la velocidad en la que corre el mundo actual, es muy fácil sentirse abrumados y creer que no hacemos o no valemos lo suficiente. Con la ayuda de este libro, aprenderás a detectar aquellos malos pensamientos que te estancan en una versión mediocre de ti, para reemplazarlos por pensamientos y hábitos positivos y así vivir plenamente.

Consejo de 12min

El microlibro basado en “Quiérete ¡y mucho!”, de Marc Reklau, te brindará aún más herramientas para seguir trabajando en mejorar tu autoestima y encontrar mayor bienestar en tu vida.

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