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El placebo eres tú - reseña crítica

El placebo eres tú Reseña crítica
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Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: You Are the Placebo: Making Your Mind Matter

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9781401944599

Editorial: Urano

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

La mente posee capacidades asombrosas, al punto de que, si tomamos el control de nuestros pensamientos y emociones, podemos reprogramar nuestras células. Esa es la idea que defiende el reconocido neurocientífico y autor Joe Dispenza. ¿Qué pasaría si las personas creyeran en sí mismas en vez de confiar en algo externo? Apoyándose en hallazgos científicos, "El placebo eres tú" intenta descubrirlo.

¿Qué es el efecto placebo?

La palabra placebo proviene del latín y significa “dar placer”. Es el término usado para denominar a una sustancia que carece de acción terapéutica pero que produce efectos favorables en una persona enferma.

El efecto comenzó a estudiarse luego de que el cirujano Henry Beecher publicara un artículo en 1955. Explicaba cómo realizó cirugías con éxito en soldados durante la Segunda Guerra Mundial, supliendo la falta de morfina con una solución salina.

Dichos estudios demostraron que, al tomar los placebos, los pacientes fabricaban sus propias endorfinas. Esto significó que el alivio experimentado no era sólo mental, sino también físico.

Quedó demostrado que nuestro cuerpo tiene la capacidad de crear sustancias químicas que pueden curarnos.

Cuando tomamos un placebo, se activan los mismos circuitos que si tomáramos un medicamento. Nuestra memoria puede asociar el efecto con un cambio interno que ya ha experimentado, enviando señales al cuerpo para que elabore las mismas sustancias químicas que contiene el fármaco real.

El placebo funciona porque aceptamos el nuevo pensamiento de poder curarnos y luego lo usamos para reemplazar la idea de que siempre estaremos enfermos. Esto quiere decir que podemos cambiar nuestros pensamientos al dejar de creer inconscientemente que nuestro futuro repetirá los sucesos del pasado.

Mientras sigamos teniendo los mismos pensamientos, tomaremos las mismas decisiones y nos comportaremos de la misma forma, creando las mismas experiencias. Eso nos producirá las mismas emociones y pensamientos, con lo que seguiremos siendo neuroquímicamente los mismos.

Lo que pensamos es lo que experimentamos, y podemos materializarlo en nuestra salud con la farmacia activa que llevamos dentro del cuerpo.

Reflexiona sobre este hecho revelador: no estamos programados en un nivel neurológico para ser los mismos de siempre por el resto de nuestras vidas. Eso indica el concepto de neuroplasticidad, que explica la facultad del cerebro para cambiar con el paso de los años, formando nuevas conexiones neuronales.

El efecto placebo en el cerebro

Cuando cambiamos nuestro estado del ser, el cuerpo responde a la nueva mente. En este sentido, intervienen tres elementos: el condicionamiento, las expectativas y el significado. Veamos cada uno.

El condicionamiento se da cuando asociamos un recuerdo del pasado con un cambio fisiológico, porque lo hemos experimentado varias veces. Por ejemplo, tomar una aspirina para calmar el dolor de cabeza.

Al continuar repitiendo este proceso, la asociación se torna tan fuerte que, si se sustituye la aspirina por una pastilla de azúcar con aspecto similar, producirá la misma respuesta interna automática, aliviando el dolor de igual forma.

Las expectativas se involucran cuando tenemos una razón para esperar un resultado distinto. Como cuando nuestro médico de confianza nos recomienda un nuevo medicamento para un dolor muscular.

Por último, darle un significado a un placebo ayuda a que funcione porque le añadimos una intención. Al interpretarlo como algo nuevo y lleno de propósito, le ponemos más energía. Confiamos en la sustancia y en sus beneficios, favoreciendo a que estos se materialicen.

Si deseas crear una nueva realidad personal, debes analizar los pensamientos que has mantenido en tu mente, reflexionar sobre ellos y cambiarlos si crees que no te están ayudando.

Los pensamientos, cuando se repiten, se van volviendo automáticos. Tu objetivo debe ser pensar diferente para activar nuevas partes del cerebro. Éste irá cambiando a través de la neuroplasticidad.

Es normal que este proceso de renovación de cimientos mentales te asuste e incomode, pero puedes interpretar ese malestar como la muerte de tu versión antigua. Porque no podrás crear un nuevo futuro si no dejas ir el pasado.

Esto puede aplicarse en las máximas negativas que te impones a ti mismo de manera crónica. Por ejemplo, que no puedes hablar en público por una o varias malas experiencias. Lamentablemente, si no mantienes una visión flexible sobre estos sucesos, ese conflicto permanecerá contigo, formando parte de tu historia personal.

Para dejar esta limitación atrás, tienes que cambiar el discurso que te repites a diario, porque eso es lo que te da sentido. Busca un nuevo significado para esa experiencia del pasado y habrás dado el primer paso hacia una mejor versión de ti.

Toma nuevas decisiones, realiza nuevas acciones y crea experiencias nuevas. El autor llama a este proceso de “evolución”, que comienza con apenas un pensamiento.

El efecto placebo en el cuerpo

A pesar de lo que puedas presuponer, nuestros genes no determinan ni condicionan nuestro destino. De hecho, contienen una enorme biblioteca de posibilidades, a las que podemos acceder a través de la epigenética.

Este campo relativamente nuevo estudia cómo los genes son controlados desde los mensajes provenientes del exterior de las células, es decir, del entorno. Nos indica que un cambio en la conciencia humana puede producir cambios físicos en el cuerpo.

A pesar de que nuestro ADN nunca cambie, es posible generar miles de combinaciones, secuencias y estructuras en un solo gen.

En términos simples, podemos modificar nuestro destino genético activando y desactivando genes que nos presenten mayores beneficios.

Nuevamente, el significado que demos a nuestras experiencias tiene un peso importante, produciendo respuestas físicas, mentales, emocionales y químicas que también activan genes.

Aunque no tengas control sobre los elementos del mundo exterior, sí puedes manejar muchos aspectos de tu mundo interior, como tus creencias, percepciones y formas de actuar con el entorno. Esto te otorga las claves para tu destino genético.

Cuando no eres consciente de este poder, es probable que tiendas a concentrarte en pensamientos negativos. La sociedad te empuja hacia ello, cargándote diariamente con estrés.

A medida que liberas hormonas del estrés, creas emociones negativas como el odio, la frustración, el miedo, la ansiedad y la depresión. Si te centras en recuerdos difíciles o dolorosos o en situaciones horribles que te podrían pasar en el futuro, no dejas que el cuerpo abandone el estado de estrés, volviéndose permanente.

Por fortuna, tu cuerpo también funciona en el sentido inverso: cuando los pensamientos positivos predominan en tu mente, el estrés se reduce y se generan cambios epigenéticos que mejoran tu salud. La meditación es una gran herramienta con este objetivo. Profundizaremos en este tema en unos momentos.

La técnica del repaso mental

Los sentimientos y las emociones suelen provenir de experiencias, pero ¿es posible combinar una intención con una emoción para anticipar al cuerpo una muestra de la futura experiencia antes de que esta se manifieste?

Sí, a través del “repaso mental”, una técnica que consiste en cerrar los ojos e imaginar una y otra vez que ejecutas una acción y en repasar mentalmente el futuro deseado, mientras te recuerdas a ti mismo quién ya no quieres seguir siendo y quién quieres ser.

Cuando haces que tus pensamientos interiores sean más reales que tu entorno exterior, tu cerebro creerá que lo que deseas ya ha ocurrido. Tu cuerpo no es capaz de distinguir lo primero de lo segundo, debido a que neuroquímicamente son lo mismo.

La técnica del repaso mental implica pensar en tus acciones futuras, planeando las decisiones que tomarás y centrando tu mente en una nueva experiencia.

Si repites esto como una rutina, practicando mentalmente estas nuevas decisiones, conductas y experiencias, tu cerebro empezará a cambiar físicamente, empezarás a activar genes nuevos, produciendo alteraciones epigenéticas que acabarán generando cambios estructurales y funcionales en tu cuerpo.

Cuantos más conocimientos y experiencias grabes en tu cerebro sobre la realidad que deseas, más recursos tendrás para crear en tu visualización un mejor modelo de ella. Tu intención será más intensa y tus expectativas, más altas.

Si las combinas con un estado emocional fuerte, como de alegría, estarás inundando tu cuerpo con la neuroquímica que se daría si esa situación ya estuviera ocurriendo. 

Estarás reduciendo el volumen de los circuitos neuronales relacionados con tu antiguo yo y activando nuevas conexiones. Tu cuerpo y tu cerebro dejarán de ser una grabación del pasado, transformándose en un mapa del futuro que has creado en tu mente. Entonces, serás tu propio placebo y podrás experimentar esta nueva realidad.

Creando una nueva realidad

Tus actitudes, creencias y percepciones cambian tu estado del ser y crean tu personalidad. Al cambiarlas, puedes crear una nueva realidad personal. Ese es el poder de las creencias inconscientes.

Cuando tienes una serie de pensamientos y sentimientos tantas veces, al punto de volverse automáticos, estás creando una actitud, que no es más que un estado del ser más corto.

Mantener ciertas actitudes el tiempo suficiente te lleva a generar una creencia, un estado del ser más duradero. Es una serie de pensamientos y sentimientos que repites hasta que se graban en tu cerebro y condicionan emocionalmente tu cuerpo.

Lo normal es que te acostumbres tanto a repetir estas ideas hasta que te vuelvas adicto a ellas. Como las experiencias se han grabado en tu cerebro y se han expresado químicamente como emociones, la mayoría de tus creencias se basan en tus recuerdos del pasado.

Este fenómeno te impide ver la realidad tal como es. En lugar de eso, la llenas inconscientemente con tus recuerdos del pasado.

Si quieres cambiar esta percepción tan arraigada, debes volverte más consciente, de ti mismo y de tu entorno. Presta atención a los aspectos en los que no te fijas demasiado.

El mejor camino para alcanzar esa nueva percepción es cambiar tu estado del ser. Reconoce tus creencias limitadas como lo que son, grabaciones del pasado, y abandónalas para aceptar otras nuevas que te ayuden a crear un nuevo futuro.

Por último, intenta adaptar tu entorno a tu nueva versión, porque los aspectos externos de tu vida pueden acabar con todo el trabajo que hayas hecho.

La meditación como recurso para la vida

Los mejores momentos del día para meditar son antes de acostarte por la noche y después de levantarte por la mañana. Busca un lugar tranquilo de tu casa, libre de distracciones. Dispenza no recomienda que medites sobre tu cama, debido a que la asocias con el sueño. 

Pon música relajante y elimina la mayor cantidad posible de estímulos exteriores. Intenta meditar por unos pocos minutos al principio, con el objetivo de ir aumentando hasta conseguir una meditación de 45 a 60 minutos.

El autor introduce la técnica del “enfoque abierto”, de origen budista, para entrar en el estado alterado de conciencia que te permite vivir el presente. Así, es más fácil cambiar tu estado del ser y dejar atrás una percepción que quieras eliminar.

En otras palabras, puedes cambiar tu energía. Para tener éxito, debes concentrarte en un pensamiento que sea más intenso que el aspecto del pasado que pretendes olvidar.

De esta forma, estarás generando una experiencia sobre ese nuevo pensamiento que te cambiará emocionalmente. Modificarás tu biología, te convertirás en tu propio placebo y harás que tu mente importe.

Repite la meditación todos los días hasta que veas cambios en tu vida. Bajo ningún sentido se trata de una fórmula estructurada, pero es probable que veas resultados en cuestión de unos meses.

Notas finales

La respuesta placebo consiste en curarse por medio de los pensamientos. Según Dispenza, estas técnicas no sirven sólo para recuperarse de una enfermedad, sino también para mejorar cualquier aspecto de la vida.

El simple hecho de ser conscientes de algo puede producir un efecto físico en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro. Aprender a dominar estos conceptos te permitirá alcanzar un nuevo estado del ser.

Consejo de 12min

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¿Quién escribió el libro?

Doctor, conferencista, investigador, consultor, autor y educador estadounidense. Impulsado por la convicción de que todos tenemos habilidades ilimitada... (Lea mas)