×
70% OFF

Oferta exclusiva de Black Friday

1314 lecturas ·  0 calificación promedio ·  0 calificaciones

El mundo y sus demonios - reseña crítica

El mundo y sus demonios Reseña crítica
Ciencia

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788416771486

Editorial: Crítica

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Carl Sagan explica el papel de la ciencia como una luz en medio de la oscuridad, la mejor herramienta para combatir los demonios del mundo: la pseudociencia y la superstición.

Al mismo tiempo, el autor hace un recuento de los beneficios de aplicar el método científico en distintos aspectos de la vida, sin dejar de llamar la atención sobre sus imperfecciones.

Ciencia y esperanza

Carl Sagan quiso ser científico desde sus primeros días en la escuela. En ese entonces, ni siquiera sabía qué era la ciencia, pero ya deseaba sumergirse en ella.

Para él resulta fundamental hacer accesible la ciencia y difundir sus descubrimientos entre personas no científicas.

Esto se debe principalmente al amor que siente por ella y a su convicción de que la ciencia no es solo conocimiento, sino una forma de pensar.

Los elementos más importantes de la civilización, como la medicina, la agricultura y las comunicaciones, funcionan gracias a la ciencia y la tecnología.

Aun así, la sociedad está diseñada para que solo un grupo muy limitado de personas comprendan la disciplina científica. De acuerdo con Sagan, en el mundo hay una mezcla de poder e ignorancia que conducirá al desastre.

A lo largo de la historia, los seres humanos han tenido mucho miedo de los peligros inesperados del mundo exterior. En este contexto, la ciencia es un intento de entender el planeta y mantenerse a salvo.

No obstante, esta disciplina corre riesgos a medida que la pseudociencia y la superstición se hacen más atractivas. Sagan asegura que “la llama de la vela parpadea… Aumenta la oscuridad. Los demonios empiezan a agitarse”.

El mejor instrumento de conocimiento

La ciencia no ha resuelto todos los misterios existentes, y quizá nunca lo haga. Incluso los científicos no tienen problemas en aceptar que su conocimiento sobre la naturaleza no es completo.

Todas las investigaciones científicas están atadas a un margen de error que conduce a los que las practican a corroborar todos los hechos y aceptar que sus hipótesis no siempre serán correctas.

En este sentido, la certeza absoluta no ocurre en la ciencia, donde constantemente se invita a aprender de las equivocaciones e ir reduciendo el margen de error.

Por otro lado, Sagan señala que la ciencia es independiente, pues busca comprender cómo es el mundo y no mostrarlo como algunos desearían que fuera.

De allí que parezca una disciplina tan difícil de entender cuando constantemente desafía creencias arraigadas. Para la ciencia, la diversidad y el debate son indispensables.

Sobre la distinción entre visiones verdaderas y falsas

En ocasiones, es difícil diferenciar la imaginación de la memoria. Utilizar la hipnosis como herramienta para recuperar recuerdos no es confiable, ya que este método puede estimular la imaginación y permitir que se confundan recuerdos reales con otros falsos.

Por esta razón, las personas que narran historias de abducción estando hipnotizadas tienen poca credibilidad.

La psicóloga Elizabeth Loftus de la Universidad de Washington ha comprobado que la hipnosis puede ser usada para poner recuerdos falsos en las mentes de las personas, haciéndoles creer que vieron algo que no vieron.

De acuerdo con Loftus, esto ocurre porque los recuerdos de un acontecimiento se parecen mucho a una historia que se revisa constantemente.

Por ejemplo, los terapeutas pueden contaminar la memoria e implantar recuerdos no reales utilizando palabras y preguntas clave.

De manera similar, cuando un abogado y un testigo repasan su testimonio antes del juicio, los recuerdos que van quedando corresponden a la historia que se ha repasado varias veces y no a lo que realmente ocurrió.

La memoria es una serie de fragmentos de recuerdos cosidos por la imaginación. Gracias a estos enlaces que forman una historia memorable, es más fácil recordar algo.

Sagan compara esta idea con el método científico, a partir del cual se toma una gran variedad de datos para ser resumidos y explicados en una teoría. Como resultado, es más sencillo recordar la teoría que todos los datos por separado.

A finales de la época medieval, en Europa eran frecuentes las apariciones de santos. Las personas vivían con incertidumbre y el pensamiento escéptico era inusual.

Aunque Sagan encontró motivos para creer que muchos testigos inventaban las historias de estas apariciones, también piensa que ocurría algo más.

A menudo, la aparición tenía lugar cuando la persona acababa de despertar y todavía estaba adormecida. Luego, al contar lo sucedido, la descripción de los detalles era vaga, justo como en un sueño.

Para él, resulta natural sospechar que quizá todas las apariciones que se han registrado en realidad corresponden a una especie de sueño, enriquecido por engaños sobre milagros falsos.

El sutil arte de detectar camelos

Como consecuencia del fuerte vínculo que Sagan tenía con sus padres, una parte de él se aferra a creer en la vida después de la muerte, incluso cuando no existe ninguna prueba contundente que lo respalde.

No obstante, el autor no está dispuesto a tomar por ciertas las historias de las personas que aseguran poder hablar con los espíritus, pues sabe que sus sentimientos lo vuelven vulnerable ante un fraude.

Su pensamiento escéptico lo lleva a preguntarse por qué la información que proporcionan los “médium” siempre es anecdótica y nunca de tipo científico, verificable.

Asimismo, Sagan compara los engaños de estos canalizadores con el perjuicio moral que causa la poca transparencia de los anuncios comerciales dominantes en la sociedad.

Desde su perspectiva, la cultura comercial menosprecia la inteligencia de los consumidores al valerse de información errónea y evasiva para conseguir vender más.

Al mismo tiempo, muchos científicos se prestan para corromper la objetividad científica promocionando productos altamente cuestionables.

A esto se suman los místicos, astrólogos, “expertos” en percepción extrasensorial y psíquicos que usualmente son consultados para dar respuesta a preguntas muy difíciles, pero que terminan involucrados en casos de camelo o engaño, ya sea de forma inocente o premeditada.

El trabajo científico parte de algunos datos para inventar toda una serie de hipótesis posibles, que luego deberán ser contrastadas con los hechos a través de distintos experimentos.

Durante este proceso, los científicos emplean un equipo de detección de camelos para descartar o aprobar ideas nuevas.

Sagan recomienda a personas no científicas emplear este método si se quiere evitar caer en engaños. Las herramientas de pensamiento escéptico que conforman el equipo de detección de camelos son:

  • Buscar una confirmación independiente de los hechos.
  • No darles demasiada importancia a los argumentos de figuras de autoridad. En la ciencia no hay autoridades, sino expertos, como máximo.
  • Fomentar el debate sobre las pruebas con personas que conozcan todos los puntos de vista.
  • Plantear más de una hipótesis basándose en todas las formas en que podría explicarse el fenómeno. Entonces, hay que pensar en pruebas que refuten cada alternativa. Al final, la hipótesis que resiste posiblemente sea la respuesta correcta.
  • No apegarse mucho a una hipótesis solo porque es propia. Es fundamental ver si se puede encontrar motivos para rechazarla.
  • Cuantificar todo lo que se pueda.
  • En la cadena de argumentación deben funcionar todos los eslabones, no solo la mayoría.
  • Entre dos hipótesis muy buenas se debe elegir la más simple.
  • Preguntarse si la hipótesis podría ser falsificada, ya que las proposiciones deben poder ser demostradas o refutadas.

Anticiencia

El público, en general, considera que la ciencia es muy compleja y difícil de comprender. Las personas sienten que, justo cuando comienzan a entender algo de lo que hablan los científicos, estos toman otro giro y hay un nuevo descubrimiento.

En algunos casos, incluso se considera a los científicos como peligrosos para la sociedad.

Para ilustrar este punto, Sagan recuerda cuando el presidente Harry Truman defendió al físico estadounidense Edward U. Condon frente al Congreso, que lo acusaba de ser un riesgo para la seguridad nacional debido a sus estudios sobre mecánica cuántica.

En ese entonces, Truman argumentó que cuando se creaba un ambiente donde nadie se sentía seguro era imposible desarrollar la investigación científica vital.

Según expresa Sagan, la ciencia puede resultar intimidante, ya que para comprender de qué van algunas de sus ramas más complejas —por ejemplo, la mecánica cuántica—, hacen falta años de estudios solo para adquirir los conocimientos más básicos.

Por otro lado, cuando intentas aproximarte a una religión oscura, muchas veces te dicen que está compuesta de “misterios” y que necesitas un largo tiempo de preparación antes de entenderlos.

La diferencia es que en la ciencia no tienes que ser un experto para verificar que las hipótesis se cumplen en los experimentos. Esto no ocurre con una doctrina teológica.

Del mismo modo, la ciencia es abierta y extiende una invitación a cualquiera que desee estudiar sus métodos y sugerir cambios para mejor. Por el contrario, en las religiones se consideran malvados los cuestionamientos a su autoridad, además de una muestra de pérdida de fe y lealtad.

Los ataques que ha recibido la ciencia a lo largo de los siglos podrían llamarse anticiencia. Principalmente, se le acusa de ser demasiado subjetiva y arbitraria.

Al respecto, Sagan defiende que los científicos tienen sesgos y cometen errores. Sin embargo, también son responsables de identificar sus debilidades y son sumamente autocríticos.

Dentro del marco de trabajo de la ciencia, los experimentos son la garantía de que cualquier hipótesis nueva se puede examinar todas las veces necesarias, al mismo tiempo que cada científico tiene la libertad para trabajar y probar que otro se equivoca.

Un matrimonio entre el escepticismo y el asombro

Los humanos son imperfectos, sus recuerdos son engañosos, la verdad científica no es absoluta y todavía hay muchos misterios del universo por desvelar.

Así que, como un tribunal de justicia, las personas dan su mejor esfuerzo para llegar lo más cerca que puedan a un nivel de precisión perfecto, eliminando juicios tendenciosos y escogiendo un jurado adecuado.

Dentro de esta línea de ideas, cuando la ciencia se aplica de forma coherente, permite a los humanos verse a sí mismos como realmente son.

El trabajo científico exhorta a cuestionar y revisar las instituciones culturales, también a sobrepasar las esperanzas, suposiciones y creencias que no han sido examinadas antes.

Cuando se comprende cómo funciona el razonamiento científico, es más sencillo y atractivo aplicarlo a cualquier aspecto. Incluso, es posible llegar a enfrentarse a las creencias que proporcionan alivio para los terrores del mundo.

Entre las miles de culturas y etnias que conforman las sociedades hay mitos y metáforas que coexisten con la vida cotidiana. Las personas trabajan duro para equilibrar los hechos con estas creencias.

Esto también incluye a algunos científicos, para quienes no representa ningún esfuerzo pasar del escepticismo de la ciencia a la credulidad de la fe en sus vidas personales.

No obstante, la ciencia no puede ser aplicada solo cuando ofrece una solución, y luego descartada cuando cuestiona alguna creencia.

Es importante resaltar que el escepticismo científico normalmente es percibido como arrogante y cruel, aun cuando se utiliza con sensibilidad.

La razón es que cualquiera que desafíe el sistema de creencias de alguien más no da la impresión de buscar conocimientos, sino que se siente como un ataque personal.

Es una tendencia común aplicar el escepticismo sin tomar en cuenta que, incluso engañadas, las personas supersticiosas o partidarias de la pseudociencia tienen sentimientos reales y solo buscan entender cómo funciona el mundo.

Sagan sostiene que el corazón de la ciencia se fundamenta en dos actitudes: estar abierto a nuevas ideas, por más extrañas que sean, y examinar con un escepticismo implacable todas esas alternativas novedosas.

Si un científico es solo escéptico, nunca podrá encontrar nuevas ideas, permanecerá sin aprender nada. Y si se convierte en una persona crédula sin nada de escepticismo, no tendrá las herramientas para descartar las ideas erróneas.

Notas finales

La ciencia no es solo una recopilación de conocimiento, sino que funciona como una forma de pensar. Por lo tanto, debe ser accesible para cualquier persona dispuesta a conocer sus descubrimientos.

De igual manera, Sagan acepta que la ciencia no tiene una respuesta para todo, y esto da pie a que la pseudociencia tome un papel cada vez más importante y peligroso en la sociedad.

Ante esta realidad, las personas crédulas con poco pensamiento escéptico son vulnerables a los engaños de la cultura comercial, la superstición y las religiones oscuras.

Resulta fundamental que más gente conozca las herramientas de detección de camelos, tales como buscar confirmación independiente, fomentar el debate y manejar más de una hipótesis.

Consejo de 12min

Ahora que entiendes mejor la importancia de la ciencia, puedes comenzar a comprender cómo funciona el universo donde vivimos con el libro “Astrofísica para gente con prisa”, de Neil deGrasse Tyson.

Regístrate y lee gratis!

Al registrarse, tú ganarás un pase libre de 3 días gratis para aprovechar todo lo que el 12min tiene para ofrecer.

¿Quién escribió el libro?

Fue un astrónomo y astrofísico estadounidense que se desempeñó como escritor y divulgador científico. Además, dio clases en la Universidad de Harvard y la Universidad de Cornell. Uno de sus trabajos... (Lea mas)