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El éxito no existe - reseña crítica

El éxito no existe Reseña crítica
Autoayuda y motivación

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9781095052556

Editorial: Editora Independente/Não Encontrada

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Vivir es un acto de conciencia más que la búsqueda de un objetivo. Según Eder Campos, el éxito no es una meta en la vida, sino la conciencia de estar vivo y de darle sentido a lo que nos sucede.

El verdadero sentido de lo que vivimos está en llenar con nuestra presencia cada aspecto de nuestra vida y hacerla significativa. Esa es la intención de Campos con este libro. ¿Te animas a conocer su definición de éxito?

Grandiosamente

¿Has escuchado expresiones como “reprograma tu mente”, “resetéate” o “cambia tu chip”? 

Si la respuesta es sí, es necesario que sepas que ninguna de esas cosas sirven, porque somos seres humanos, no computadoras que se pueden programar para funcionar de una manera determinada.

Algo maravilloso vive dentro de nosotros, que el autor llama “Grandiosamente”. Algo mágico, trascendental y espiritual. Tu intuición y tu corazón.

El autor asigna a este término un amplio significado, que a su vez resume en las tres palabras que componen “Grandiosamente”:

  • Gran: por el sentido majestuoso del cuerpo humano.
  • Dios: relacionado al espíritu.
  • Mente: referido al equilibrio de la vida.

Es importante entender cómo funcionamos como seres humanos. Tenemos estados de conciencia, principios de motivación, y distinto tipo de emociones, conductas, modelos de aprendizaje, pensamiento, personalidad y actitudes.

Funcionamos de diferentes maneras: introspectiva, experimental, por sensaciones y percepciones, por aprendizaje y memorización, por sentimiento y emoción, y por personalidad.

En pocas palabras, tu personalidad se define por herencia y puede ser modificada por las personas con las que convives o compartes tu tiempo.

El juego de las creencias y cómo jugarlo

El resultado de tu vida, es consecuencia de la creencia con la que te permitas accionar. La mayoría de las personas cree que el control de sus vidas está definido por las circunstancias o experiencias que se le presentan cotidianamente.

Pero no son las circunstancias las que marcan tu vida o definen tu rumbo, sino las creencias con las que accionas o tomas decisiones.

Las creencias tienen el poder de limitarte o empoderarte, tanto para destruir como para construir tus más grandes sueños y anhelos.

Si ves a una persona a tu alrededor que consigue resultados, no te preguntes cómo lo hace, cuestiónate cuáles son las creencias que adopta y con las que acciona para impulsarse a obtener lo que quiere.

Un aspecto importante es entender en dónde estás parado, quién eres, con quién vas y hacia dónde te diriges.

Para llevar a cabo este punto, es importante que hagas una introspección de lo que realmente te ha funcionado en la vida, dejando a un lado el juicio de si lo hacías correcta o incorrectamente.

La creencia en el triunfo es: “Me gustaría triunfar, creo que puedo triunfar, pienso en triunfar, actúo como triunfador y triunfo”.

Por su parte, la realidad del triunfo es saber hacia dónde quieres ir, emprender la acción, ver qué resultados obtienes y mostrarte flexible para cambiar y de esa forma cumplir tus objetivos.

Que elijas la creencia o la realidad depende enteramente de ti.

Desafía tu mentalidad

Los ganadores, los líderes, las personas con fortaleza interior comprenden que cualquier cosa que hayan intentado sin obtener el resultado esperado se trata de un aprendizaje y lo toman como algo constructivo.

Una mentalidad triunfadora es aquella que no pone su atención en los problemas o los limitantes.

No hay opciones. Elige esa mentalidad triunfadora con la que tienes la libertad para perseguir tus metas; pero debe tratarse de una libertad que te hayas ganado, que hayas generado por ti mismo.

No tiene sentido si otra persona te la da, porque cuando la libertad es dada también puede ser arrebatada. Entonces el dador controla ese regalo y se convierte en amo de sus marionetas.

Una persona decidida a ir por sus sueños se vuelve una persona de resultados.

Pon atención en tu vocabulario: lo que dices, cómo lo dices y desde dónde lo estás diciendo.

Las personas que “quieren” hacer o lograr cosas, mayormente son las personas que nunca terminan lo que empiezan. Son clientes frecuentes de lo inconcluso y este uso del vocabulario es el que hace la mayoría de las personas.

¿Qué crees no saber?

¿Cómo logramos sobresalir y obtener mejores resultados en la realidad que vivimos? Es simple: teniendo conciencia acerca de dónde estamos ubicados. Y eso podremos lograrlo con fortaleza interior.

¿Cómo tener fortaleza interior? Solo se trata de que te hagas consciente de lo que crees no saber, de la comodidad e incomodidad de tus acciones.

Una persona que trabaja en la incomodidad genera una vida innovadora y creativa, por lo tanto, elige caminos sinuosos, complejos, estrechos y complicados.

Lo que se cree no saber de la creatividad es que genera alegría, vida, unión, aventura, y renovación.

Aprende a sentirte cómodo en lo incómodo para no alimentar el autoengaño.

Las acciones que tomamos están definidas por nuestros paradigmas y estos paradigmas, o mapas mentales, se crean o forman por lo que hemos escuchado, visto, hablado o vivido con las personas con la que convivimos desde pequeños.

Las metas como fundamento estratégico

Una persona de resultados es aquella que se pone metas continuamente. Muchos piensan que es fácil, pero lo que es fácil de hacer también es fácil de no hacer.

Es por eso que la mayoría de las personas terminan sin establecer metas: porque es fácil no hacerlo.

Tienes que elegir ponerte objetivos que te muestren lo auténtico y extraordinario que puedes llegar a ser y lograr.

Muchos piensan que es sencillo conformarse con obedecer las reglas de los demás y tomar el camino de menor resistencia, que es cómodo seguir a las multitudes o ceder ante la presión del grupo y acabar por convertirse en una pieza más.

Pero al final se dan cuenta de que no están satisfechos ni felices, que su corazón, su alma y espíritu se encuentran hastiados, y que ese sentir terminará por conducirlos a la mediocridad.

Una persona sin metas es una persona mediocre, y si bien la mediocridad es un estado que puede producir calma, nunca dará lugar al triunfo o a mejorar los resultados.

El valor de la experiencia

El mejor activo o beneficio que tienes hoy es, naturalmente, tu experiencia. Las personas que temen al fracaso se hacen representaciones internas, por adelantado, de lo que podría fallar.

Es lo que les impide iniciar justamente aquellas acciones que podrían garantizarles la consecución de sus anhelos.

Vivir la vida con profundidad y esforzarse por aprender de ella genera una percepción más exacta de la realidad y, así, se puede dar su justa medida a todo.

La experiencia nos ayuda a entender la realidad como es, no como nosotros queremos que sea. Y esa comprensión más exacta de lo que nos rodea nos lleva a tomar mejores decisiones, a ser más justos, a medir más nuestros impulsos.

Los humanos hemos aprendido de las equivocaciones. A veces aprendemos de nuestros propios errores y otras veces de los errores ajenos.

Tómate un minuto para reflexionar sobre lo que consideras los tres fracasos más grandes de tu vida y piensa en lo que has aprendido de ellos.

Las mejores experiencias de una persona son las que logran elevar su nivel de conciencia.

El inconsciente responsable

La responsabilidad es un valor de conciencia que nos ayuda a entender cuál es el conocimiento que tienes a partir de cómo respondes ante una situación conocida, y qué habilidades descubres ante alguna situación desconocida.

Todo dependerá de la decisión consciente o inconsciente que tomes. Las personas que tienen una autoestima elevada son responsables de su propia vida y toman un rol activo ante las dificultades.

Es mejor buscar las maneras de solucionar las cosas, en lugar de culparte o buscar quien arregle o dé solución a tus problemas. Lucha por conseguir tus metas por ti mismo, sin esperar que otra persona o el destino te ayuden a cumplirlas.

Decretando no se resuelven los problemas, hay que tomar responsabilidad y acción respecto de lo que estamos buscando.

Toma responsabilidad de tu propia existencia, escucha tu propia voz con atención. Habla siempre en primera persona, deja de lado el “uno”, “la gente” o “los demás”; habla siempre por ti.

Esto comenzará a generar más confianza en ti mismo y estarás más preparado para la vida, lo que hará que tu autoestima siga en crecimiento.

Si no comienzas a tomar o asumir responsabilidad sobre tus propias creencias o acciones, te sentirás víctima de los demás.

¿Qué es lo que no sé que sé?

Lo que no sabes que sabes es lo que permanece oculto, lo que aún no has descubierto para tener mejores resultados. La razón por la que todavía no has descubierto tus dones y talentos es porque has estado rodeado de un sistema que no te ha permitido detectarlos.

Las creencias sociales de llevar una vida “normal” han impedido que desarrolles tu potencial. El problema es que, como le ocurre a la mayoría en su juventud, creíste que lo que te decían aquellos que “sabían más que tú” debía ser verdad.

De ese modo, se han limitado tus opciones de descubrir tus dones naturales. Por eso, si desconoces tu talento, no te culpes. Tu educación, con toda probabilidad, no te permitió explorar con suficiencia las posibilidades que te ofrece la vida.

Probablemente, solo pudiste tener acceso a la formación y educación que tus padres y centros educativos te facilitaron.

La necesidad de triunfar a través de unos cánones establecidos y estandarizados te hizo dejar a un lado aquellas cosas que mejor se te daban para dedicarte a otras que supuestamente te darían éxito.

No es por lo que se dice sino por lo que se necesita decir

Lo que no se necesita decir es evidente. Lo que se dice tiene que comprobarse o fundamentarse. Existe un principio de los resultados que es la evidencia: los resultados que obtendrás no se darán por lo que dices ser o hacer, sino por la evidencia que esos resultados generan de manera indudable.

A la teoría se la puede debatir porque es parte de un acto que se vive o experimenta.

Las personas no te siguen por lo que dices, sino más bien por lo que ven en ti.

No inviertas mucho tiempo en buscar que los demás crean en lo que dices, basta con que crean en ti por quién eres. Es un proceso de conexión con los demás y, así, comienzas a desarrollar intuición.

Basta con que alguien crea en ti para generar un poder interno de conexión con los demás.

Hablan más los resultados de una persona que sus palabras de éxito.

Tu evidencia es el resultado tangible de hasta dónde puedes llegar siendo la persona que conecta con los demás.

Vivir agradecido dignifica al ser humano

Abre los ojos, comienza a salir de ese modo en el que vives sobreviviendo, sal de tu zona de confort, no te cierres, mira el exterior, date cuenta de todas las cosas que tienes, y agradece.

Lamentablemente, hay muchas personas en peor situación que tú, hazte consciente de ello y fíjate. Después estarás más agradecido de la situación en la que te encuentras y de la que muchas veces, quizás, te quejas.

Date cuenta de todas las cosas malas que no te suceden. A veces ocurre un pequeño percance, pero que podría haber sido mucho peor. Es importante darse cuenta de ello y estar agradecido de que el problema no haya sido mayor.

Presta atención a las cosas buenas que sí te ocurren.

Rodéate de personas con una actitud positiva y agradecida. Las actitudes negativas y pesimistas se contagian rápidamente, por eso es importante que aquellos que nos acompañen en la vida tengan una visión optimista.

También podemos ayudar a otros a ver todo lo bueno que tienen en sus vidas.

Decide no ser la víctima.

Notas finales

Las personas solo ven lo que están preparadas para confrontar. A veces creemos que no podemos enfrentar nuestra realidad y preferimos ignorarla en vez de gestionar un cambio. Nadie dijo que cambiar fuera fácil, pero es posible.

Manifestamos la verdad con una observación profunda y los juicios se manifiestan como demonios internos. Siempre llega un momento en la vida en que el control que nos mantiene cuerdos se nos escapa de las manos. Trata de recuperarlo.

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