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El amor en los tiempos del cólera - reseña crítica

El amor en los tiempos del cólera Reseña crítica
Textos latinos

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9780307387264

Editorial: Vintage Espanol

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Los jóvenes Florentino y Fermina viven un romance apasionado a través de cartas de amor. Creen que puede durar toda la vida, hasta que ella pierde el interés y se casa con un médico de mejor posición social. Sin embargo, Florentino está decidido a recuperarla y a esperar todo el tiempo que sea necesario. ¿Será capaz de conseguirlo?

La muerte del doctor Juvenal Urbino

En la mañana de Pentecostés, el doctor Juvenal Urbino visitó la casa de su amigo Jeremiah de Saint-Amour para certificar su muerte. Apenas entró en la habitación, detectó el olor a almendras amargas y le quedó claro que el hombre se había suicidado.

El doctor tenía a Jeremiah en muy alta estima, incluso todos en el pueblo conocían el grado de su amistad. Ambos se entendían muy bien a través de sus frecuentes partidas de ajedrez.

El doctor creía conocerlo bien, hasta que leyó la carta de despedida que Jeremiah le dejó. Allí explicaba que él no era un refugiado de guerra, sino que huía de la justicia por un crimen atroz.

Al volver a su casa, encontró a sus empleados intentando atrapar al loro doméstico, que se había escapado. No se preocupó y pidió a la servidumbre que llamara a los bomberos para que se hicieran cargo del ave.

Los bomberos fracasaron en la misión de capturar al loro. En su lugar, habían causado importantes daños a la vivienda.

Después de su siesta, se sentó a leer un libro, y oyó al loro hablando desde un árbol. Con un rápido cálculo mental, creyó que podía subirse a una escalera para alcanzar al ave. Desafortunadamente, resbaló y se golpeó gravemente.

En sus últimos segundos de vida, alcanzó a decirle a Fermina: “Solo Dios sabe cuánto te quise”.

Sin su esposo, ella tuvo que enfrentarse sola a su dolor, y lo hizo escudándose con una rabia ciega hacia todo el mundo. Esto le permitió esquivar a todas las personas con ideas ostentosas sobre cómo debía ser el funeral del doctor Urbino.

Al finalizar el velorio sencillo que Fermina preparó, la mujer fue sorprendida por la presencia de Florentino Ariza, a quien no había visto en muchos años.

Del asombro pasó a la indignación cuando lo escuchó decir: “He esperado esta ocasión durante más de medio siglo, para repetirle una vez más el juramento de mi fidelidad eterna y mi amor para siempre”.

Amor a través de cartas

Florentino Ariza era un joven escuálido, con talento para tocar el violín y que trabajaba en la oficina del telégrafo. La primera vez que vio a Fermina Daza, ella tenía 13 años de edad, y con solo una mirada casual él explotó de amor por ella.

Puesto que no sabía cómo acercarse a ella, pasó meses sentado en la banca de un parque solo para verla pasar cuando iba y venía del colegio, siempre custodiada por su tía Escolástica.

Cuando la madre de Florentino, Tránsito Ariza, se enteró de esto, se conmovió por la pasión de su hijo, pero también lo convenció de que fuera con cuidado para no asustar a la joven.

Al mismo tiempo, sin que Florentino lo supiera, él también había despertado cierto interés en Fermina, quien se ya se había dado cuenta de la presencia constante del joven en el parque.

Sin embargo, ella esperó a que él diera el primer paso. Y esto no sucedió hasta las vacaciones del colegio, cuando Florentino la vio sentada frente al portal de su casa.

Con una mezcla extraña entre ánimos y nervios, le pidió que le recibiera una carta.

Ella se negó, pero le pidió que volviera en otra ocasión. Cuando finalmente recibió la misiva, le dijo que no la buscara más hasta que ella le avisara.

Florentino tuvo que esperar la respuesta durante un mes. A lo largo de ese tiempo, mantuvo a su mamá preocupada, porque la ansiedad lo tenía enfermo y sufriendo por todas partes.

Finalmente, Tránsito Ariza lo reprendió y le dijo: “Las mujeres solo se entregan a los hombres de ánimo resuelto”.

De esa forma, Florentino decidió buscar a Fermina nuevamente y exigirle una respuesta a sus sentimientos. A partir de ese momento, los dos jóvenes pasaron casi dos años comunicándose por cartas furtivas, que debían entregar con mucho cuidado de no ser descubiertos por el padre de ella.

Fue entonces cuando Florentino le pidió matrimonio, y después de pensarlo mucho ella dijo que sí. Con la ayuda de Tránsito, los enamorados comenzaron a planear su matrimonio y una forma de contarle todo a Lorenzo Daza, el padre de la muchacha.

Desafortunadamente, no tuvieron ocasión de hacerlo antes de que el hombre se enterara de todo. Preso de la ira, mandó a la tía Escolástica lejos y se llevó a Fermina en el viaje del olvido.

Pero lo que no previno Lorenzo era que la joven pareja conseguiría una forma de seguir comunicándose durante ese tiempo. Incluso, decidieron poner fecha a sus planes de matrimonio.

Cuando el padre estaba seguro de que su hija había olvidado a Florentino, regresó al pueblo. Los enamorados esperaban con ansias el reencuentro, sin sospechar que ese viaje había cambiado bastante a Fermina.

Al momento en que la muchacha vio de nuevo al joven, se dio cuenta de que su amor era solo alimentado por la ilusión. Y, sin dar mayores explicaciones, decidió terminar con él.

El matrimonio de Juvenal y Fermina

Juvenal Urbino regresó de París al terminar sus estudios de medicina; con 28 años de edad, era un soltero muy solicitado.

Al descubrir que su ciudad querida se veía mejor en sus recuerdos que en la realidad, se propuso desarrollar varios proyectos para mejorar las condiciones sanitarias.

De igual modo, como médico se ocupaba de vigilar que el cólera no se convirtiera en una epidemia nuevamente.

Esa fue la causa de su primer encuentro con Fermina, cuando un colega suyo le pidió que examinara a la señorita porque creía que podía tratarse de un caso de cólera.

Desde el primer momento en que la vio, se sintió atraído hacia ella. Sin embargo, cuando intentó iniciar una amistad, la joven creyó que se burlaba de ella y lo rechazó.

Pronto, Fermina se dio cuenta de que su padre trataba de unirlos, y comenzó a bloquear los avances del doctor con más determinación. No cedió ni siquiera cuando amenazaron con enviar al arzobispo a hablar con ella.

Se mantuvo firme, hasta que llegó la visita de su prima Hildebranda, que había sido su cómplice para mantener comunicación con Florentino cuando su papá la llevó lejos.

Con la presencia de su prima, se dio cuenta de que su relación con aquel joven escuálido había sido el único evento importante ocurrido en su vida. Así que, en un arranque de emoción, decidió aceptar la proposición de Juvenal Urbino.

Por su parte, Florentino Ariza perdió el habla y el apetito cuando se enteró de que Fermina iba a casarse con el doctor. Se pasaba todas las noches llorando.

Entonces, Tránsito se dio a la tarea de encontrarle un trabajo nuevo en algún lugar lejano, para que se fuera y dejara de sufrir por la joven.

Florentino emprendió un largo viaje en barco lleno de dificultades, donde perdió la virginidad con una pasajera misteriosa. En ese momento, el joven entendió que el placer físico podía hacerlo olvidar el amor ilusorio de Fermina.

Así comenzó aventuras clandestinas con numerosas amantes. Estaba seguro de que había superado el dolor que le causaba Fermina, hasta que la vio salir de una iglesia con su esposo y seis meses de embarazo.

El tiempo pasa para Florentino

Desde el momento en que Florentino vio a Fermina con su esposo, tomó la determinación de convertirse en un hombre importante, con dinero, para ser merecedor de ella.

Por esta razón, fue a pedirle trabajo a su tío León XII Loayza en la Compañía Fluvial del Caribe, también conocida como C. F. C. Comenzó como encargado de escribir las cartas formales.

No obstante, su tío pronto se dio cuenta de que todo lo que Florentino escribía parecía una carta de amor. Entonces, lo mandó a recoger la basura de los muelles, con la intención de ir promoviéndolo a medida que aprendiera cada tarea.

Mientras tanto, continuaba buscando alivio para su dolor con mujeres que conocía de noche en las calles de la ciudad. Aunque todas eran aventuras clandestinas, algunas duraron años y fueron muy importantes para Florentino.

Leona Cassiani fue la mujer de su vida, aunque nunca tuvo una aventura con ella. La conoció en el tranvía y pensó que era una prostituta cuando ella se le acercó.

Pero, en realidad, Leona solo quería pedirle ayuda para conseguir un trabajo en la C. F. C. Y como muestra de agradecimiento, ella utilizó toda su astucia e inteligencia para garantizar que Florentino ascendiera en la empresa.

Los primeros años del matrimonio de Fermina no habían sido tan felices como aparentaban. Se había casado sin amor, impulsada por la seguridad que el doctor le ofrecía.

Al regresar de su luna de miel, se fueron a vivir con su suegra y sus cuñadas. En esa casa le criticaban todo lo que hacía, desde cómo sostenía los cubiertos hasta los sueños que tenía.

La situación era horrible, y ella culpaba a su esposo de no saber escapar de la presión social. En algún punto se preguntó si casada con Florentino hubiera sido más feliz.

Ya entrada en años, y viviendo en su propia casa, Fermina solía sentirse como una sirvienta de lujo, pues Juvenal esperaba que todo se hiciera de forma meticulosa y exactamente cómo él lo quería.

Solo cuando llegaron a la vejez su amor se solidificó, “sin prisa y sin excesos”.

El viaje de Fermina y Florentino

Cuando Florentino contactó a Fermina de nuevo, luego de la muerte de Juvenal, su rechazo lo hizo sufrir como en tiempos pasados. Durante dos semanas no tuvo descanso, hasta que finalmente recibió correspondencia de su amada.

Ella se encontraba en un proceso de encontrarse a sí misma. Y aprovechó la carta para dejar salir toda su ira, por sentirse como un fantasma dentro de su propia casa.

En cada habitación que entraba, sentía la presencia de Juvenal con ella. Como no quería regodearse en el dolor, decidió sacar de la casa todo lo que le perteneció.

Asimismo, Florentino era otro fantasma que atormentaba a Fermina, debido a que ella siempre creyó que él le guardaba rencor después de su rechazo tantos años atrás.

Florentino tardó algunos días en responder la carta. Y lo hizo con una nueva estrategia de seducción: borrón y cuenta nueva, sin evocar los amores del pasado.

Fermina leyó esa y todas las cartas que él siguió enviando, aunque sin responderlas. En sus palabras encontró consuelo para seguir viviendo, pues Florentino reflexionaba sobre el amor y la vejez.

Un día, sin avisar, el hombre apareció de visita en su casa. Sorprendentemente, Fermina lo dejó entrar y dio su permiso para que la visitara todas las semanas.

Estos encuentros le brindaban alivio y distracción a Fermina. Así que, cuando Florentino sufrió un accidente y dejó de visitarla, ella comenzó a enviarle cartas e intentó darle ánimos.

Entonces, el periódico de la ciudad se encargó de esparcir rumores sobre su padre y su esposo, causándole mucha angustia y rabia.

Para ayudarla, Florentino la invitó a hacer un viaje en uno de sus buques, el Nueva Fidelidad. Durante los primeros días de su estancia en el barco, Fermina lloraba y fumaba mucho.

Pero lentamente fue dejando que su acompañante se acercara cada vez más y él cambió a ropas más alegres por ella.

De un beso, pasaron a hacer el amor. Esa primera vez no fue tan buena como esperaban. Sin embargo, a medida que compartían más días juntos, la relación mejoró y disfrutaron simplemente de estar juntos.

Para regresar a su ciudad sin otros pasajeros inoportunos, Florentino tuvo la idea de izar la bandera amarilla del cólera.

Cuando estaban por llegar, las autoridades querían confiscar y dejar el buque en cuarentena. Como no encontró manera de salir del problema, Florentino dio la orden al capitán de dar la vuelta y continuar navegando por “toda la vida”.

Notas finales

Florentino Ariza utilizó sus cartas para expresar el inmenso amor que sentía por Fermina Daza, quien le correspondió lo mejor que pudo. Luego, ella tuvo la oportunidad de madurar y perdió la ilusión de ese amor.

Con el corazón roto, Florentino lo intentó todo para soportar el dolor del rechazo, al tiempo que se esforzó por convertirse en un hombre merecedor de la admiración de su amada.

Por su parte, Fermina se casó sin amor para conseguir una mejor estabilidad personal, económica y social. A lo largo de su matrimonio con Juvenal Urbino, aprendió lo difícil que resultaba vivir en pareja. Pero, cuando él murió, quiso comprobar si era posible revivir lo que había sentido por Florentino.

Sin dudas, esta es una obra histórica que, como su autor, marcó la cultura de América Latina.

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¿Quién escribió el libro?

Fue un destacado escritor colombiano. Algunas de sus obras más reconocidas son “Cien años de soledad” (1967), “Crónica de una muerte anunciada” (1981) y “... (Lea mas)