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Diálogo de Culturas - reseña crítica

Diálogo de Culturas Reseña crítica
Sociedad y política

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN:  978-85-520-0016-7

Editorial: Editora Contexto

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

Porque era él, porque era yo

La amistad surge entre personas que se admiran. La estrecha relación entre los filósofos Montaigne e Étienne de la Boétie generó una de las más bellas frases ya escritas sobre este tipo de afecto. En sus ensayos, el noble trata de explicar por qué amaba a La Boétie. Sólo consigue decir que la causa central era “porque era él, porque era yo”. El autor de “Ensayos” reconoce que en la especificidad absoluta del otro está la llave de la fusión elevada a la que llamamos amistad.

Hay piedras en el camino. Los amigos también poseen egos y las circunstancias, a veces, lo sofocan todo. Desde que se conocieron, en un París ocupado, Sartre y Camus percibieron una atracción afectiva inmediata. Ya sentían una admiración mutua, cada uno por la obra del otro. Dos hombres diferentes. Sartre, burgués y con una buena formación; Camus, de familia pobre y nacido en Argelia. También existía el hecho de que el parisino se esforzaba mucho por agradarle a las mujeres, pero era feo como un dolor de muelas. Camus era bonito, pero no tenía la labia retórica del autor de “La Náusea”. Existía una admiración recíproca y una rivalidad entre ambos. Sartre apoyó a la URSS más de lo que a Camus le hubiera gustado y el diálogo entre ambos fue quedando ácido. En una carta enviada a la revista que Sartre dirigía, sucedió el distanciamiento definitivo. Sartre respondió en el mismo número con un texto muy duro, poniendo en duda, inclusive, la capacidad de comprensión filosófica del ex amigo. La trágica muerte de Camus impidió una reaproximación. Sartre escribió un lindo obituario. La muerte había vencido al ego.Las vanidades y disputas se alejaron. Algunos afirman que los ex amigos, de hecho, nunca fueron amigos de verdad.

Para tener un amigo son necesarias condiciones específicas. Yo identificaría tres que son fundamentales

La primera es la capacidad de observarse y continuar adelante. Una conversación genuina con un amigo es una disección anatómica del alma. No todos lo consiguen. No es fácil seguir el precepto socrático: conócete a ti mismo. Conocer a los otros es infinitamente más fácil que conocerse a uno mismo. Si bien los filósofos ya nos garantizaron que los hombres malos no tienen amigos, sino cómplices, yo agregaría que las personas superficiales poseen, simplemente, colegas y conocidos, aunque los llamen de amigos.

La segunda es el tiempo. No se crean amigos de un día para el otro. Los amigos requieren historia, un repertorio de anécdotas, vivencias en conjunto.Los amigos necesitan viajar juntos. Así, los afectos integran las vidas de las respectivas familias. Un amigo acompaña nuestros éxitos y fracasos amorosos, llora y ríe con nuestra biografía. La persona a quien adicioné ayer a mi red social es un fantasma, un fotón, jamás un amigo. Los amigos necesitan de cultivo constante. Cualquier amigo es, un frágil bonsái y un frondoso roble.

La tercera es el control del propio orgullo. La dama que ocupa más espacio en nuestra alma es la vanidad. Cuando ella llena el ambiente quedan pocos asientos libres. Las personas vanidosas son frágiles y tienen miedo de entregarse a la amistad. El amor es el privilegio de las personas maduras, decía Carlos Drummond. Tal vez la amistad también lo sea. Tal vez no sea apenas para maduros, pero con certeza, es un privilegio.

Aprendizajes violentos

Nosotros, los humanos, idealizamos nuestra especie. La violencia es el eje que define nuestras relaciones. Ella huye de nuestro control y siempre encuentra nuevas formas de manifestarse, con el mismo ingenio con el que buscamos límites a la autodestrucción. La violencia y el mal pueden ser descritos como derivados de la caída del hombre y de la acción maligna del demonio.

En la primera familia humana, la más próxima de Dios y en contacto directo con el creador, existían tres personas: dos desobedientes (Adán y Eva) y un asesino (Caín). Setenta y cinco por ciento de los miembros de nuestra matriz familiar cometieron infracciones graves. Comenzamos mal. A pesar de que los textos sagrados contienen, tradicionalmente, páginas violentas e, inclusive, incitan al odio, el esfuerzo de muchas religiones esta en  dirección de controlar la naturaleza “degenerada” de nuestra especie. Pero en una lógica de pensar el mundo a contrapelo, como decía Walter Benjamin, si precisamos contener la violencia es, porque sin la mordaza, la tendencia de la boca es a gritar y morder.

Una de las utilidades tradicionales de las entidades religiosas organizadas es concentrar el mal o la violencia en actividades e ideas que puedan ser enfocadas y en las que la destrucción no se difunda. Es el caso de una cruzada o de un auto de fe, algo muy popular en la Edad Moderna. Hoy sus espectáculos de lucha, “bromas” que dejan víctimas en ridículo, accidentes en la carretera, películas de guerra, historias trágicas: todo funciona dentro de la catarsis seductora de la violencia.

Nuestro mundo suele pensar en el nazismo como la encarnación perfecta de actos de violencia. Los horrores del holocausto certifican esta idea. Al analizar lo que decía un famoso oficial hitleriano en su juicio por crímenes de guerra, en los años 60, Hannah Arendt percibió que el mal no es algo excepcional que sólo ataca seres sádicos y malévolos. Desde su perspectiva, el mal no sería un salto o una quiebra de la humanidad, el mal es… banal. Adolf Eichmann, objeto de estudio de la filosofía, era un buen padre de familia con una convivencia ejemplar en el día a día.

Este hombre, dominantemente calmo y organizado, ordinario en muchos aspectos, fue responsable por la muerte de centenas de millares de seres humanos. La acción era monstruosa, el individuo era común. Lo que nos molesta al leer “Eichmann en Jerusalén”, es que sentimos la violencia próxima de nosotros. La peor de las conclusiones es que es muy fácil que se repita. Los norteamericanos usan el término blue line, metáfora proveniente del color azul del uniforme de los policías de allá, la frágil línea que separa la sociedad ordenada de la barbarie violenta. La policía, la ley, las costumbres y las reglas garantizadas por el castigo serían el refuerzo de esa tenue frontera que separa, de forma invisible y delicada, la cohesión social del horror. O sea, nuestra sociedad camina tan tranquila como un elefante en una tienda llena de cristales. Lo que ocurrió en Espírito Santo, en febrero de 2017, fue el quiebre de la blue line.

La huelga de las fuerzas policiales volvió insoportable la vida del ciudadano común. La coerción entró en colapso y, como nuestro mundo tiene poco consenso, mesmerizó al país. Hubo un desorden obvio de bandidos estimulados por la falta de represión. Hubo una epidemia, para nada clara, de saqueos hechos por los ciudadanos comunes hasta aquel instante. Hobbes y Arendt comían peces en Vitoria - Espírito Santo, lamentando todo, pero se miraban entre sí con un gesto indescifrable: ¿no lo dijimos?

Recordar y olvidar o La vida entre Dory y Funes

¿Te diste cuenta de que nuestra civilización es el culto a la reminiscencia? Nuestras calles y plazas, nuestras fechas y agendas existen al servicio de la evocación. Discutimos el valor político de la memoria al cuestionar si debemos continuar homenajeando a determinada persona al bautizar una vía pública. El Elevado Presidente Costa e Silva, de la ciudad de San Pablo, se transformó en el Elevado Presidente João Goulart, pero para los usuarios comunes de esa vía expresa no es ni presidente ni general, simplemente: “Minhocão”...

La metáfora de la forma suplanta el debate político, luchamos para controlar los recuerdos. Olvidar fechas es algo peligroso en nuestro código afectivo. Recordar es valorar. Olvidar es despreciar. Para un historiador la memoria es una construcción, pues no significa traer un hecho al presente, sino cómo construimos nuestra relación con el hecho pretérito. Nunca se trata de recrear el pasado o, como quería Leopold Von Ranke, describir las cosas tal como “realmente fueron”. Hoy, es más usual decir que el especialista en memoria estudia cómo son recordados u olvidados los hechos históricos.

Bajo este enfoque, toda historia sería historia contemporánea. Jorge Luis Borges creó un personaje: Funes el memorioso. Él es incapaz del olvido. El personaje sufre hipermnesia: memoria absoluta. Funes murió joven y no conseguía pensar más, porque, como dijo Borges, reflexionar sería olvidar diferencias, generalizar y abstraer. Aquel que todo lo recuerda, es incapaz de pensar. Repetir datos no es inteligencia. La situación opuesta: Macondo, de la mítica aldea de Cien Años de Soledad, sufre por olvidarse de todo. Sólo la poción del gitano Melquíades salva al pueblo en la imaginación de Gabriel García Márquez. ¿Qué recordamos?, ¿Cuándo recordamos?, ¿Cuáles son las cosas que dejamos olvidar?. La memoria es una construcción permanente. Estamos todos más o menos próximos de Dory, la simpática pez que tiene memoria deficitaria. Dory es el anti-Funes y parece más feliz.

Corderos de Dios

Camus habla del distanciamiento delante del mundo indiferente, poblado de seres sin pasiones y que abandonaron las grandes explicaciones románticas de la redención. Mersault perdió la madre física y perdió su padre simbólico: la patria. Sin embargo, él no es un misántropo de hecho, pues la misantropía es una forma de amor por uno mismo y por el aislamiento. Mersault es aquel que es obligado a decir cosas después de Hamlet, o sea, después que el resto se torna silencio.

El franco-argelino vivió más allá del horizonte sobre el cual el príncipe dinamarqués se calló. La indiferencia no es más una opción. El otro no está más en el litoral de Argelia, él entra en su pequeña parroquia normanda y corta su cuello. Fue el trágico caso del padre Jacques Hamel, asesinado por dos jóvenes fundamentalistas. Testigos dijeron que uno de ellos hizo una especie de sermón en árabe. ¿Para quién predico cuando hablo en una lengua que el otro no entiende? Para mí mismo, por supuesto, porque sólo admito mi monólogo. Tal vez por eso, todo fanático hable muy alto y grite mucho. La voz alta debe intentar callar todas las voces y, por encima de todo, el inmenso grito contradictorio.

El mundo lidia con la diferencia. Formamos guetos hace siglos. En los Estados Unidos creamos autobuses con lugares para blancos y negros. En Sudáfrica creamos la legislación del apartheid. Dijimos a los diferentes que viviesen con los diferentes y que evitasen contacto con los otros. La política del gueto tiene su eficacia. Atacando la convivencia se impide el desafío de la negociación. Trump prometió erigir un muro en la frontera con México, como si los latinos no fuesen una parte expresiva de la población de los EUA y como si fuese posible negar la diferencia. Los fundamentalistas, a veces, ven como virtud aquello que rechazamos como defecto. La sociedad ya fue muchas cosas. Hoy es un debate sobre la sobrevivencia de los valores tales como democracia y convivencia con lo que es diferente, en un mundo que se ríe de los debates sobre relativismo cultural. En el medio de las discusiones y prácticas de barbarie, la imagen de las víctimas es un desafío, en Europa y en Siria. El sacrificio de corderos de Dios siempre fue una metáfora fundamental de la fe. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo danos la paz.

El fragmento como cultura

La palabra extracto es sinónimo de trecho o fragmento, parte de un texto mayor. Es una selección de todo, algo que recortamos con determinado objetivo. El extracto facilita, pero, al mismo tiempo, es nada más que un ladrillo de un muro. Cultivamos el extracto, pues para fines didácticos y de comprensión funciona muy bien.

En la Grecia clásica, los recopiladores de ideas eran llamados logógrafos. En el siglo XII D.C, Pedro Lombardo compiló cuatro libros de sentencias, un manual de citaciones bíblicas y de teólogos. La obra alcanzó un inmenso éxito en las universidades occidentales, que estaban en su nacimiento. El texto ayudó a definir el modelo del profesor del bajo Medioevo: un comentarista de pequeños trechos, capaz de insertar cada frase en un contexto mayor y encontrar nexos entre ideas dispersas.

Hay lagunas irreparables en el proceso. La citación siempre es una parte. Omite la construcción de la idea hecha por el autor. El trecho recorta y le da al incauto lector una migaja. Otro problema: las colecciones de frases suprimen al autor oculto, como el artista al elegir determinadas piedras para componer su mosaico. Pedro Lombardo elabora un sistema teológico con frases ajenas. La unidad es dada por él, quien cita selecciona. Si alguien refuta la validez del trecho, el polímata puede afirmar: ¡es la Biblia! Un argumento de autoridad infalible. El extracto oculta la intención de un autor no enunciado.

Educar no es adiestrar

Es fundamental que niños y adolescentes dominen cosas como lenguaje escrito/oral y habilidades matemáticas. Serán útiles siempre. Sin embargo, hay dos campos sin aplicación inmediata. El primero es la educación en artes plásticas. Alfabetizamos para la lectura de textos, pero no para la lectura de imágenes. Vivimos inmersos en un mundo visual y no nos adaptamos a eso. El desafío de mirar es intenso y el joven no tiene habilidad ni repertorio para juzgar ese mundo de imágenes que fluye por la red. Todos somos casi analfabetos visuales. Llevar un niño/adolescente al museo es algo importante. Hay que preparar la experiencia mostrando algunas obras que serán vistas. Debemos dar informaciones lúdicas y prácticas. Deja que tu hijo perciba colores y especialidades. Debe ser libre para expresarse y no debemos juzgar su parecer inmediato. Importante: permanezca un tiempo reducido, proporcional a la edad. Aumente ese intervalo a cada nuevo paso de la madurez. Podemos evocar el tema de lo que fue visto en conversaciones familiares. Indique sitios web que profundicen la experiencia. Todo eso hace parte de una educación visual y artística. El mirar se amplía y sensibiliza.

Las lechuzas invisibles del crepúsculo

Hay formas bonitas de describir el proceso. La metáfora de la helada de los años blanqueando los cabellos, por ejemplo. El color de la vida es el color de la muerte, afirma un dicho. Los jóvenes aburridos serán viejos aburridos. Un adolescente brillante tiene grandes posibilidades de generar un anciano brillante. Gente vieja es igual a gente joven, sólo que vieja…¿Cuál es nuestro miedo?

Probablemente el temor dialoga con perder la relevancia y el control, especialmente sobre nuestro cuerpo. El otoño no es un rayo en un cielo azul, hay síntomas. La primera vez que nos llaman de tío es una alerta. Una mujer de 30 años nos mira con docilidad e insinúa: ¿te gustan las mujeres más jóvenes? El Don Juan cincuentón se estremece. En breve surge el reflujo después de un poco más de alcohol en la noche. Las letras disminuyen delante de las retinas cansadas. Incorporamos palabras complejas al vocabulario: presbicia, medicamentos, colonoscopia...

Nuestra casa es cada vez más confortable y la calle desafiadora. Los remedios aumentan. La percepción se acelera cuando alguien nos da el lugar, en el autobús lleno, con la sonrisa de un escotero que ampara a Matusalén en la recta final. Finalmente, el elogio que mata el último brote de nuestra fantasía de juventud es disparado: “estás muy bien para tu edad” ¡Pronto! Llegamos la región oscura después del Cabo Esperanza. Sellamos el pasaporte a la tierra sin retorno. Hay menos por delante que lo que pasó. Hay optimistas y pesimistas, los dos envejecerán. Luchar contra el tiempo es como rebelarse contra la gravedad. Angustiarse con la edad es temer la llegada del final del día o las fases de la luna. No hay forma indolora de vivir el proceso, pero hay cosas objetivas a considerar.

El historiador como juez

“La historia me absolverá”, dijo Fidel Castro al final de su juicio por el ataque al cuartel Moncada, en Cuba. Es un argumento tradicional empleado en momentos de derrota. También sirve para disminuir la culpa de los padres al castigar a sus hijos: “Cuando tengas hijos me vas a entender”. Le atribuimos al tiempo un valor pedagógico una revelación gradual de lo justo y de lo correcto. La idea del juicio póstumo apareció en el discurso del abogado José Eduardo Cardozo al defender a la expresidente Dilma, así como en el discurso de ella en el senado. La historia sería implacable con aquellos que votasen a favor del impeachment. Cardozo fue más lejos. Entre lágrimas, vaticinó que algún ministro de la justicia tendría que pedirle perdón a la presidente si caía. Era el llamado al Supremo Tribunal de Justicia revestido de profecía. Objetividad y discernimiento son, de hecho, atributos de un buen texto histórico. Pero la historia no es un tribunal, mucho menos un juez que indica lo cierto y lo errado en medio de las opiniones.

Los mediocres fascistas demócratas

Dos personas discuten sobre un tema espinoso como el aborto o la liberación de las drogas. Cuando la temperatura de la conversación aumente, uno de los lados, con seguridad, va a tirar el insulto de “nazista” o “fascista” sobre el adversario. La sombra de Hitler aparece en el horizonte. ¿El profesor no desmarcó la prueba como le pidieron? “Nazista”, gritarán los alumnos indignados. ¿Un gobierno lanza una idea de control de los medios? ¡Táctica fascista! Trate de difamar a un enemigo en sus redes sociales diciendo que su pensamiento se parece con el de Rafael Trujillo, dictador por tres décadas de la República Dominicana. El efecto será nulo. Recordar infames, como Alfredo Stroessner, por muchas décadas dictador de Paraguay, es sólo una señal de edad. Hitler es el nombre más magnético y eficaz, el tipo ideal de dictador. La memoria nazista atraviesa generaciones.

Cualquier profesor de historia sabe que analizar la personalidad de Hitler magnetiza a los alumnos. Iván “el terrible” para nosotros, “el grande” para Rusia. D. María I “la loca” en Brasil, “la piadosa” en Portugal. Hitler es el malvado favorito de todos.

Regalando a griegos y troyanos

Los regalos son altamente simbólicos. Quien ofrece algo dice mucho sobre la relación. Un mal regalo es recibido con doble asombro. Primero, no me gusta lo que recibo. Segundo, desconfío de que puedo haber entendido mal. Una oferta es una radiografía del alma. La buena educación y los sentimientos piadosos enseñan a aceptar cualquier cosa en nombre del afecto contenido en el gesto. Es un consejo sabio. Quien me dio el regalo gastó tiempo y dinero, debido a los buenos modales cualquier paquete debe ser bien recibido. El regalo es secundario la intención es central. También es adecuado comer pasto sin sal para que nuestra salud florezca con la energía de las hierbas rumiadas. Raramente lo correcto es placentero. El camino de la virtud, a veces, contiene una abnegada renuncia. Un regalo es un gesto de sensibilidad. Implica abdicación de mi gusto para percibir el gusto ajeno. Mucha gente se regala a sí mismo en vez de al otro. La primera virtud de un buen “regalador” es no universalizar las afinidades estéticas y conceptuales.

Palabras de la tierra y del aire

Este texto fue escrito a bordo de un avión. La agenda del suelo me obliga a producir en el cielo. Cambian los tiempos y las ganas. Un admirable mundo nuevo implica un vocabulario diferente. Expresiones tradicionales que indicaban la convivencia peninsular con la tradición árabe, hoy provocan equívocos. No basta escribir palabras difíciles para que una buena educación sea repasada.

Las ostensivas patrullas ideológicas

Dicen que el creador de la expresión fue Cacá Diegues, en entrevista al “Estadão”. Patrulla ideológica se refiere a la persecución de la izquierda a sus películas. El pensamiento patrullero se amplió y diversificó. Los militantes de las rondas recorren las calles de internet y de la prensa. Es una forma de censura. Ella existe entre conservadores e izquierdistas, entre ateos y religiosos, entre apreciadores de carménère y de cabernet sauvignon. Un texto puede ser conservador y genial como el de Edmund Burke o el de Alexis de Tocqueville.

Un texto puede ser de izquierda y contener conclusiones fundamentales, como Pierre Proudhon o Karl Marx. Un buen texto es el que hace pensar. No es estar exento, es reconocer que la inteligencia no vive exclusivamente en un sector del espectro político. El pensamiento abomina jaulas. Marx leyó Adam Smith y pensó a partir de él. Para entender Marx tenemos que conocer a Smith. Un patrullero dogmático, generalmente, comprende poco del tema. Equilibra la diferencia con la retórica y con la inflamación en el debate. El ataque es una forma de disfrazar el miedo.

Los granos del reloj de arena: atrasados y puntuales

El reloj en mi escritorio está impávido detrás de mí y frente a mí en la pantalla de la computadora, veo videos de alumnos atrasados al Enem. Me espanto. ¿Cómo alguien que tiene un compromiso decisivo en su biografía puede atrasarse? Si, es verdad que el autobús se descompone, el tránsito se embotella y que a veces llueve. Por eso pienso con la misma sangre que regó el alma de mi abuelo: ¿por qué no salir de casa con horas de anticipación? Todos los años la escena se repite y puebla las redes. Contradicción enorme: me desespero delante del portón cerrado, con llanto e, inclusive, histeria. En oposición antes de eso tranquilidad absoluta en la estrategia para llegar al local. Esa es la paradoja: si salió en calma de su casa y en calma administró el horario ¿por qué la calma no continúa? ¿Por qué el desespero sucede ahora y no antes? Tal indignación puede ser cuestionada.

Primer elemento: soy obsesivo con los horarios. Por ansiedad llego con anticipación a todos los lugares. Siempre fui el primero en los restaurantes, cines, salones de clase y aeropuertos. Segundo punto: hago un recorte de la vida a partir de la racionalidad, o sea, de la capacidad estratégica de administrar pérdidas y ganancias y de decidir partir de la razón. Pienso y digo que somos señores de nuestro destino y que elegimos cómo deseamos esculpirnos. ¿Sería eso válido para todos?

Crear o agradar o “¿Cómo quiero envejecer?”

Ser importante no es fácil. Hay prácticas a seguir: leer sobre retórica y jugar dominó, por ejemplo. Hay que hacer paseos, siempre acompañado, evitando la soledad, taller de ideas. Al hablar, el joven debe usar figuras como Hidra de Lerna y alas de Ícaro, conocidas por todos. Todo debe ser para pensar o ser pensado, dice nuestro brujo del barrio Cosme Viejo de Rio de Janeiro. El objetivo es evitar la originalidad, la idea que incomode, la palabra que huya del sentido común. Es importante cuidar de la propaganda y divulgar las cenas. El padre bautiza el acto de “beneficios de la publicidad”. Imprescindible invitar algunos periodistas para ocasiones especiales. La imagen pública debe ser controlada. El joven puede intentar la carrera política, pero debe centrar su discurso en cuestiones secundarias. Principalmente debe evitar la imaginación en sus palabras. El refrán debe ser repetido aparentando sabiduría: “antes de las leyes reformemos las costumbres”, frase de consenso universal y que no expresa nada. El hijo debe ser un miembro de la política para no provocar nada en la política. Esa es la síntesis de los consejos: huye de todo lo que tenga perfume de reflexión y originalidad.

Nuestras anclas cronológicas

Las fechas importantes acostumbran a traer consciencia del local y del momento. Son días especiales, trágicos o alegres, que condicionan todo lo que vendrá después. Son puntos que marcan un cambio. La historia oficial también elabora sus marcos. Ellos revelan mucho de quien los eligió. Por ejemplo la fecha que marca el fin del Medioevo: 1453. El 29 de mayo, las tropas del Sultán Mahomet II rompieron las defensas casi milenarias de Constantinopla. La caída de la ciudad y del último gobernante del Imperio Romano de Oriente fueron consideradas el amanecer de la era moderna. La fecha es una elección muy mala, quien durmió en Florencia en mayo de 1453 se despertó en junio sin sentir ninguna diferencia. La gracia primaveral de la Piazza della Signoria era la misma del día anterior. Estábamos en el auge del Renacimiento, en pleno “Cuatrocento” y el Medioevo ya había sucumbido al poder de los mecenas Médicis y del humanismo cristiano de Toscana.

Panes y libros

Cuando un partido político organiza una reunión pública, invita a un cantante famoso. Durante la fiesta del Primero de Mayo, los apartamentos son sorteados por las centrales sindicales. Casi todos los profesores ya hicieron pruebas difíciles para obtener el control de ese grupo. En todos esos casos la lógica del cardenal es la victoriosa. Lo visible atrae más que lo oculto. El bien inmediato y material es más deseable que una rendición futura. En la Biblia Jesús clama por esencia y coraje. La Iglesia asegura apariencia y miedo: sin pan ni circo no habrá público. Nuestra filiación remite más al príncipe eclesiástico que al carpintero. Pan y circo, pan y libros.

Había una piedra en el medio del camino

Siempre hubo libros más fáciles que otros. Inclusive, dentro de la Biblia es más fácil explicar la metáfora del salmo “El señor es mi pastor” que el prólogo “En el inicio era el verbo”. Leer Alexandre Herculano es menos fluido que leer a Machado de Assis. Tamaños de las frases y vocabulario explican las diferencias. A veces es la erudición del autor; en otras la complejidad de la narrativa.

Guimarães Rosa usa un vocabulario único y reinventa el idioma, dificultando la lectura para algunos. James Joyce la dificulta para todos. Tamaño, vocabulario, ideas, erudición, metáforas herméticas, todo puede ser un obstáculo cuando nos enfrentamos a un clásico. Contrariamente, un best seller asfalta nuestro camino y lo llena de árboles y bancos para que no nos cansemos durante la jornada. Palabras simples, tramas rápidas y llena de cambios vibrantes, misterios que se resuelven durante el dulce canto de las sirenas de la facilidad, que desean atraer nuestra atención.

El libro común quiere nuestro interés y anhela cautivar. El clásico dice que estuvo bien en los últimos trescientos años sin ti y continuará así los próximos mil años después de tu muerte. El best seller grita: ¡preciso rating! El clásico susurra en un gesto indiferente: ¡no tengo la menor necesidad de tu opinión!.

Navidad de los niños

La Navidad es un proceso de humanización de Jesús y María. El pesebre fue creado en el siglo XIII, probablemente por Francisco de Asís. La transformación fue aumentando. Los portales de las catedrales todavía resaltaban el juicio final, el terrible pasaje de Mateo 25 sobre el fin de los tiempos y el juicio de todos. Sin embargo, dentro de las iglesias una virgen María sonriente exhibía a su hijo, orgullosa y afectiva. Los niños fueron adquiriendo una representación específica. Compara una Madonna de Cimabue, una de Giotto y una de Rafael. En un plazo de dos siglos, surgió el niño como lo identificamos hoy. El proceso que infantilizó las fiestas no es exclusivo del cristianismo. Niños de identidad judía, en Nueva York, comenzaron a ser contemplados con árboles de Hanukkah. El surgimiento de estos árboles muestra la necesidad de lo lúdico. Los niños dominan nuestro imaginario. Como cantábamos en el autobús de las excursiones escolares. “Niño feliz, feliz canta y alegre envuelve, su sueño infantil”. ¿Alguien todavía recuerda esa melodía?

La infantilización de la navidad trajo dos aspectos. Del primero ya hablé: la valoración creciente del niño y el intento de volver la infancia un período de felicidad absoluta. La segunda trae la melancolía a quien creció. Generalmente los niños aman profundamente la navidad y muchos adultos se sienten tristes en esa época. Tal vez sea por los gastos, tal vez sea por las memorias reales de las navidades o inventados por la memoria. Una amiga mía piensa que la música “Noche de paz” es una de las cosas más deprimentes del mundo. Para mí es una melodía triste que resuena melancólica en la nieve austríaca que la generó.

Reglas de la felicidad

Desde el punto de vista pedagógico, el exceso de instrucciones las deja vacías. Pruebas con muchos detalles de “haga” y “no haga”, como todo profesor percibe, acostumbran a perder el foco. E-mails largos de empresas, con decenas de reglas, son una invitación a no leerlos. Nuestra Constitución Federal es inmensamente mayor que la norteamericana y mucho más exacta. Nuestro cumplimiento de la ley es en promedio más bajo. Nuestros artículos de la Carta Magna llegan a detalles inimaginables para la tradición jurídica de nuestros hermanos del norte. ¿Aumenta la precisión? Hay controversias. La Suprema Corte de los EUA es más lenta en los procesos que nuestro Supremo Tribunal Federal. Hay muchos otros motivos que colaboran con eso. Sin embargo, creo en un axioma: multiplicar texto vacía la orden pretendida.

¿Libres o marionetas?

Siempre es bueno imaginar que existe algo superior a mí que me determina. Ese el confort del destino. ¿Qué determinó que Edgar Allan Poe, uno de los más grandes poetas norteamericanos, fuese brillante y dependiente del alcohol? ¿Qué hizo que Ernest Hemingway, un escritor intenso y atormentado, llegara al suicidio? ¿Cómo la guerra civil española interrumpió la carrera de un artista total como Federico García Lorca? ¿Por qué un duelo truncó la carrera precoz de uno de los grandes innovadores de la matemática: Évariste Galois? Era un genio, murió antes de los 21. Algunos dicen que es la forma en que son repartidas las barajas de la vida. Otros aseguran que son elecciones racionales y autónomas.

Las conversaciones privadas

Un presidente de la Cámara de Diputados, depuesto, ponía la mano en la boca al hablar con alguien. Era una forma de evitar la lectura labial. Las conversaciones privadas deben ser blindadas por el susurro o la barrera física. No sabemos qué decía, pero por cómo se dieron las cosas, no serían salmos de alabanzas al Creador. Cualquier diálogo reservado estimula nuestra curiosidad. Hay grandes conversaciones privadas en la historia. Las conversaciones privadas e históricas constituyen un desafío importante para conocer el pasado. Son flujos de consciencia que ayudarían mucho para recomponer el alma de cada personaje y sus motivaciones… si tuviéramos acceso a ellas. La correspondencia escrita ayuda, pero es más elaborada.

Dios es Ray Conniff

Un día a Karnal le fue presentada la idea de la eternidad divina. Dios siempre existió y siempre existirá. Era católico de formación, con una intuición de que nadie pierde la fe leyendo autores anticlericales o ateos, pero que cuestionamientos personales llevan a que los autores refuercen nuestra posición. El ateísmo intelectual, es buscado porque existe un sentimiento de alejamiento y construcción de una identidad diferente a la de nuestros padres y nuestro medio. La rebeldía filosófica e histórica puede llegar después de una rebeldía freudiana. En algunos casos, “no creo en Dios” quiere decir “no creo en el Dios de mis padres” y por extensión: soy alguien que tiene una vida propia. Para él, rechazar a Dios estaba en el mismo paquete que rechazar el gusto de su padre por Ray Coniff. Así y todo, es importante no caer en las trampas de la inteligencia y de la fe: nadie es mejor o peor que nadie por ser más inteligente o tener más fe.

¿Qué es ser conservador?

El campo es gigantesco y, por supuesto, daría espacio para un texto más desarrollado que esta crónica. Tú que eres conservador y quieres aprender más sobre tu posición, tú que estás más a la izquierda y deseas conocer la cabeza del otro equipo y, finalmente, tú que todavía no sabes cuál es tu posición política: todos pueden aprovechar estas líneas. El conservador desconfía de saltos, de rupturas, de procesos violentos que destruyan lo consuetudinario, o sea, la tradición de las costumbres. Burke creía que Francia (que todavía era una monarquía cuando él escribió) substituiría la tiranía de un rey por la opresión de un grupo político. Pero todo eso es simplificación. Es necesario profundizar para definirse como un conservador sin caer en las trampas modernas de la patrulla de internet.

¿Qué pensaba Jesús?

¿Qué pasaba por la cabeza de Jesús el miércoles de la Semana Santa? Había experimentado la mayor gloria de su vida el domingo anterior. ¡Había sido saludado con hosannas al hijo de David! La ciudad lo había recibido como un héroe. La sagrada y tumultuosa Jerusalén había abierto sus puertas de par en par. Mantos fueron extendidos en el piso, ramas de oliveras agitadas con frenesí. Fue el apogeo de una carrera de tres años.

Él conocía la ciudad hacía mucho tiempo. Se había perdido en ella a los doce años. Jerusalén, la dorada, con el templo reconstruido por Herodes el Grande, debería impresionar a un hombre nacido en Belén y criado en la pacata Nazaret. Jesús amaba la Ciudad Santa. En Lucas 19:41, leemos que él lloró al ver la ciudad y anticipar su destrucción. Era una pasión de verdad: su mayor crisis de furia la tuvo cuando expulsó a los vendedores del espacio sagrado. El gesto indicaba su vínculo afectivo con el lugar. Nadie reconocería al dócil predicador del “Sermón de la Montaña” derribando mesas y gritando.

Tal vez los íntimos consiguiesen ver más allá: la escena impactante nacía del amor del Hijo por la casa del Padre. Miércoles mes de Nisán en el calendario judío, primavera en la Ciudad Santa. Días más frescos, cielo azul, la temperatura más amena de una ciudad alta. Como suponemos que él tenía la capacidad de saber lo que estaba por venir, debería existir un poco de melancolía al recordar que algunos de los que lo saludaron el Domingo de Ramos, estarían entre los que gritarían “Barrabás” esa misma semana. Las mismas bocas del hosanna gritarían para crucificarlo. Una de las virtudes de Jesús era la capacidad de sorprender. De repente, para espanto general, Él se levanta y comienza a lavar los pies de sus discípulos. Quiere mostrar el grado de amor heroico que revierte las jerarquías. Quien comanda es el primer servidor de los comandados. La lección es permanente y todavía no es aprendida.

Pedro siempre lleno de dramatismo, pide para ser lavado por completo. Jesús debe ser paciente. El pescador de hombres está en formación. Pedro es un héroe, todavía, imperfecto, que se hunde en el agua cuando tiene miedo, que niega al maestro, que duerme mientras el maestro agoniza, y que al final se transforma en la piedra sobre la cual toda la obra será edificada. Pedro, la piedra, es humano. Jesús no eligió ángeles, sino seres humanos. Conoce a sus discípulos e igualmente los ama. Amar conociendo es un don único de una generosidad épica. ¿Cómo funciona la cabeza de alguien que sabe el futuro?

¿Me casaría sabiendo todos los desentendimientos futuros? ¿Conversaría con alguien que me causará decepción años más tarde? Tal vez por eso sea vedado a los hombres el conocimiento del futuro. No aguantaríamos el dolor de la verdad que hay por delante.

Notas finales

¿Qué decir después de una avalancha de conocimiento sobre diversos temas, con la fluidez y claridad del fenómeno pop Leandro Karnal? Yendo de diversos asuntos, de la amistad a la política, el autor demuestra que no es necesario ser un especialista en todo para tener una opinión consistente sobre diversos asuntos. Él demuestra la importancia de tener como base buenas lecturas, tanto de clásicos como de contemporáneos, para contextualizar nuestro pensamiento. ¡Karnal es fundamental!

Consejo de 12'

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¿Quién escribió el libro?

Leandro Karnal es un historiador brasileño, actualmente profesor de la Universidad Estadual de Campinas en el área de Historia de América. También fue curador de varias exposiciones, como la memoria escribiendo en Sao Paulo, habiendo también colaborado en el desarrollo de los museos curatoriales como el Museo de la... (Lea mas)