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Dejar Ir - reseña crítica

Dejar Ir Reseña crítica
Desarrollo personal

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 

Editorial: El Grano De Mostaza

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

En base a su experiencia personal, el doctor e investigador David R. Hawkins nos trae recopiladas las principales herramientas para encontrar la curación en la vida. Aquí aprenderás a librarte de los sentimientos negativos, adoptar los positivos y sanar a través del perdón y el “dejar ir”. ¡Empieza a leer, que nunca es tarde para cambiar!

Introducción

¿Qué significa “dejar ir”? David R. Hawkins va directo al grano en el inicio de su libro. Esta técnica se trata de soltar conscientemente y a menudo a voluntad.

La persona que logra eso puede sentirse todo el tiempo libre y feliz, sin estar preso de sus sentimientos.

Según explica el autor, todos llevamos con nosotros un enorme almacén de actitudes, creencias y sentimientos negativos.

“Es la presión acumulada de las emociones lo que provoca los pensamientos”. El reflejo de esto es que una emoción puede dar rienda suelta a miles de pensamientos.

¿Cómo librarnos de ellos? Entregando la sensación de dolor subyacente, tal como afirman diversos estudios científicos. Entonces, si te desprendes de un sentimiento, también lo haces de los pensamientos asociados.

A grandes rasgos, hay tres formas de administrar los sentimientos: supresión, expresión y escape.

Por otro lado, el estrés -señala Hawkins- es producto de la presión acumulada por los sentimientos reprimidos y suprimidos. Tienes un motivo más para deshacerte de ellos.

Asimismo, insiste en “estar entregado”. Es decir, en no tener emociones intensas con respecto a algo. Si pasa está bien y sino, también.

Las emociones pueden clasificarse en una escala que está relacionada con los niveles de conciencia. Cada una tiene un nivel de poder energético, que va de 1 a 1000: paz (600), alegría (540), amor (500), razón (400), aceptación (350), voluntad (310), neutralidad (250), coraje (200), orgullo (175), ira (150), deseo (125), miedo (100), sufrimiento (75), apatía (50), culpa (30) y vergüenza (20).

La apatía, la depresión y el sufrimiento

Hawkins explica que la apatía es la sensación de que no podemos hacer nada acerca de nuestra situación ni nadie nos puede ayudar. Va de la mano de la desesperanza y la impotencia.

Para salir de ella tienes que recordarte a ti mismo la intención de conseguir ser más libre para ser más eficaz y por lo tanto, más libre.

Otra forma de superarla es “ver la compensación que recibimos por no abandonar la actitud apática”. Generalmente, toman la forma de excusas encubiertas que ocultan miedo.

Lo que tiene mucho más poder que la negatividad es, justamente, su polo opuesto: la positividad. Resulta un gran antídoto para combatir a la primera.

Mientras que el sufrimiento es más normal a todos. Y son muchas las cosas que pueden desencadenarlo.

Vamos por la vida cargando dolor. Sin embargo, si en vez de reprimirlo lo dejáramos salir, pasaremos rápido del sufrimiento a la aceptación. Así renunciamos a resistirnos a la verdadera naturaleza de los hechos.

El autor comenta que el tiempo limita al sufrimiento. Esto nos da valentía y voluntad para enfrentarlo.

El miedo, el deseo y la ira

A la hora de hablar del miedo, Hawkins sostiene que las preocupaciones son miedos crónicos. Puede ir desde sólo sentirnos incómodos hasta la paranoia.

Pero si dejas de estar preocupado por el temor, te darás cuenta de que solo es un sentimiento.

El miedo tiende a reforzarse a sí mismo en nuestra cabeza. Se retroalimenta de pensamientos negativos para ir creciendo. Y si se mantiene allí, probablemente aparezca reflejado en nuestra vida.

Al mismo tiempo, se extendió tanto que hoy en día el miedo gobierna al mundo. Aunque el amor tiene un efecto curativo sobre él. En especial el amor de nuestro interior, la base de la felicidad.

En cuanto al deseo, el autor explica que cuando estamos a su merced no tenemos libertad. Nos controla, nos dirige y nos esclaviza. Nos ata y no nos permite crecer.

Aunque algo destacable es que el deseo llega luego de superar estados de conciencia inferiores como el miedo y la apatía. Pasamos del “no puedo” al “ahora es posible”.

Muchas veces cuando nos enojamos, podemos sentir mucha energía. Esto se debe a que la ira contiene fuerza, por lo que hay energía para la acción. Se puede ver la cantidad de ira acumulada por la violencia reflejada en los medios de comunicación.

En vez de reprimirla, lo ideal es canalizarla de manera positiva. Sobre todo para darle un empuje a las ambiciones y la acción.

El orgullo y el coraje

Comúnmente, al orgullo se lo ve como “algo bueno”. No obstante, Hawkins asegura que -como el resto de las emociones que vimos hasta ahora- carece de amor. Por lo tanto es destructivo.

Las personas orgullosas viven a la defensiva, ya que el engreimiento y la negación las hacen muy vulnerables. En tanto que la contracara son las personas humildes, que no pueden ser humilladas porque han dejado atrás al orgullo.

“Lo que hincha el ego no produce fortaleza interna. Al contrario, incrementa la vulnerabilidad y el temor”.

Por otra parte, el conocimiento y el sentimiento “yo puedo” son los pilares del coraje. Resulta muy útil en el camino para “dejar ir”.

Hawkins asegura que es fácil dar el salto desde cualquiera de los sentimientos inferiores hasta el coraje. Esto sucede afirmando nuestra valentía para observar y gestionar los sentimientos. De esta forma aumenta nuestro autoestima.

Además propone una idea superadora. Porque en el nivel del coraje ya no nos identificamos sólo con el pequeño “yo”. Pasamos a ser conscientes de los demás, aportando a la sociedad una actitud generosa.

La aceptación, el amor y la paz

Hawkins cuenta que disfrutamos la experiencia de la armonía recién en la aceptación. Aquí los acontecimientos fluyen y gozamos de seguridad. No es necesario sacrificarse para estar al servicio de los demás.

Se mezclan y conviven las sensaciones de cariño, calidez y autoestima. Básicamente porque creemos que no hay que cambiar nada. Todo es perfecto así como está.

Además esto permite que veamos nuestra inocencia, identificándonos con los demás y abandonando las sensaciones de soledad y estrés.

En tanto que el amor es una forma de ser, sostiene el autor. En este nivel somos sinceros, generosos, firmes y estamos dispuestos a perdonar.

Nos convertimos en amor si seguimos el camino de la entrega. A través de él podemos iluminar el mundo.

Hay muchas maneras de expresarlo. Como así también existen varios tipos de amor. Puede ser como perdón, como romanticismo o como motivación.

Asimismo, facilita la curación de las personas y transforma vidas de forma positiva.

Una vez alcanzada la paz, ya no hay conflictos. El amor brinda -entre otras cosas- serenidad, plenitud y felicidad. Mientras que la negatividad está ausente por completo.

La paz, explica Hawkins, es imperturbable. En este nivel las acciones no requieren esfuerzo, por lo tanto su efecto es espontáneo, calmo y amoroso. Prevalece el Ser interior, agrega.

Sucede que la experiencia de la paz interior viene acompañada de una gran fortaleza. Una persona que la obtiene ya no puede ser intimidada, controlada o manipulada. Pasa a dominar la vida porque ninguna amenaza la va a afectar.

El autor dice que nuestra evolución interna sirve a toda la humanidad. Si alcanzas estos altos estados de amor y paz, nos convertimos en presencias salvadoras en el mundo.

Reducir el estrés y la relación entre mente y cuerpo

Ampliando lo visto hasta ahora, Hawkins expresa que si bien el estado de paz está al alcance de todos, sólo muy pocas personas logran llegar hasta ahí.

Esto se debe a que la experiencia de la mayoría de la gente está marcada por un estrés constante. Y esto tiene relación directa con la supresión y represión de sentimientos.

Por otro lado, el estrés también afecta a nuestra salud física. Pero somos nosotros mismos los que creamos las reacciones de estrés en función de lo que tenemos dentro.

Cabe destacar que el cuerpo obedece a la mente. Nunca debes olvidar eso.

El autor sostiene que el único poder que cualquier cosa tiene sobre nosotros es el de la creencia que le damos. Nuestra predisposición a aceptar creencias negativas depende, en gran parte, de cuánta negatividad retengamos. Mientras que una mente positiva 

En el plano más técnico, Hawkins señala que al cuerpo físico se superpone un cuerpo energético de forma muy parecida y cuyos patrones ejercen control sobre el físico. Este control se produce al nivel del pensamiento o la intención.

Los beneficios de dejar ir

La primera ventaja que se desprende al analizar las cosas positivas que tiene el dejar ir es el crecimiento emocional. Según Hawkins, es el efecto más obvio y visible.

Nos da placer y gozo empezar a eliminar los obstáculos al logro y a la satisfacción en la vida. Así pueden abrirse áreas completamente enteras en la vida.

El autor menciona que los sentimientos reprimidos y suprimidos requieren un desgaste mental para mantenerlos ocultos. Si en vez de gastar energía en eso, los entregas, esa energía empieza a utilizarse de forma constructiva.

La segunda de las virtudes es la capacidad de resolver problemas. “No busques respuestas; más bien suelta el sentimiento que está detrás de la pregunta”, sostiene Hawkins.

En otras palabras, si dejas ir todos los componentes de los sentimientos, la respuesta está allí, esperándote.

Además, dejar ir hace que tu estilo de vida mejore exponencialmente. Esto empieza a verse a partir del coraje, donde las cosas buenas comienzan a aparecer.

También ayuda a mejorar la salud. Si no aplicas el dejar ir, estarás permanente preocupado por todo tipo de medidas preventivas de salud.

Por otra parte, el autor manifiesta que las relaciones sacan a relucir velozmente nuestros sentimientos más íntimos por estar conectadas con nuestros deseos básicos de amor y seguridad.

Existen algunos sentimientos negativos como la ira, la culpa, la apatía y el sufrimiento, el miedo o el orgullo, que tienen propósitos subyacentes. Muchas veces apelamos a la creencia básica de que estamos incompletos y tratamos de utilizar las relaciones como medio para un fin.

En tanto que los sentimientos positivos permiten que aumente el autoestima de los demás, por lo que su confianza de ellos hacia nosotros crece.

El logro de metas vocacionales

Hawkins vuelve a recalcar que los sentimientos dirigen a los pensamientos, entonces son los conductores hacia el éxito o el fracaso. Resultan ser la clave para la expansión -o la disminución- de los talentos, las acciones y las habilidades.

Entonces, hay sentimientos negativos y positivos en relación al trabajo.

Los negativos van desde lo incómodo hasta lo doloroso. Surgen cuando algo no nos gusta y el desagrado se expresa con sentimientos de ira, dolor y ansiedad. El problema aparece cuando en vez de dejarlos ir, los suprimimos porque esto no los hace desaparecer.

En cambio, los positivos nos resultan agradables, e incluyen la alegría, la felicidad y la seguridad. Fluyen de forma natural si los negativos están detenidos. Se encuentran siempre ahí, sólo que permanecen tapados por los negativos.

Además hay tres niveles de conciencia a la hora de tomar decisiones: inerte, energético y pacífico.

Notas finales

Con conceptos claros y varios ejemplos, David R. Hawkins realizó un gran trabajo para poder mantener la paz mental y la alegría en la vida.

Desde dejar en claro que un pensamiento es una “cosa” que tiene forma y energía hasta que la mente controla el cuerpo con los pensamientos y los sentimientos.

La sanación del cuerpo llega, entonces, cuando cambiamos los pensamientos y los sentimientos.

Además, lo que mantenemos en la mente repercute en el cuerpo. Ya sea para bien o para mal. No se trata del yo real, sino que el cuerpo está controlado por la mente.

Por esto mismo, una enfermedad tiende a ser a causa de la supresión y la represión de emociones negativas.

En este sentido, la causa de los pensamientos son los sentimientos suprimidos y reprimidos.

Así, la solución es ignorar los pensamientos y dejar ir a los sentimientos. ¿Cómo lo hacemos? Permitiendo que esté presente sin condenarlo, juzgarlo ni resistirnos a él. Sólo queda observarlo y permitirnos sentirlo sin intentar modificarlo.

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¿Quién escribió el libro?

Nacido en Estados Unidos en 1927, David Ramon Hawkins fue un prestigioso psiquiatra, escritor, profesor y conferencista. Además tuvo un destacado papel como investigador, tanto que su trabajo le valió ser considerado como... (Lea mas)