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Enfócate: Trabajo profundo - reseña crítica

Enfócate: Trabajo profundo Reseña crítica
Productividad y gestión del tiempo

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Deep Work - Rules For Focused Success In A Distracted World

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 1455586692

Editorial: Editora Independente/Não Encontrada

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

En este libro, Cal Newport te ayudará a aprender cómo desarrollar una concentración profunda para que puedas producir a tu máximo nivel. Esta habilidad es cada vez más difícil debido a los avances tecnológicos, la computación móvil y nuestra dependencia creciente de las redes sociales.

Trabaja de forma profunda y podrás alcanzar el éxito profesional. ¡Empieza ahora!

El multitasking

Cada vez más, los profesionales de la información fragmentamos nuestra atención a partir del constante acceso a internet. Sucumbir a estas distracciones nos hace trabajar de forma superficial. 

Tú, como la mayoría de la gente, probablemente haces muchas cosas al mismo tiempo y crees que eso es un buen comportamiento. La mala noticia es que esta lógica está totalmente equivocada, pues no es sinónimo de productividad. 

Es necesario abandonar el modelo multitasking en el cual nos acostumbramos a operar. Un estudio de la Universidad de Minnesota, realizado en 2009, analizó a individuos que alternaban entre dos tareas. Su conclusión fue que las personas se concentran más en la primera y pierden rendimiento durante la segunda.

Otro estudio, hecho por la consultora McKinsey, demostró que el profesional moderno está constantemente distraído. Este gasta cerca del 60% de su tiempo usando herramientas de comunicación online. Y casi el 30% del tiempo lo dedica a responder emails.

Eso nos hace completar pequeñas tareas y sentir que estamos ocupados, cuando en realidad estamos destruyendo nuestra productividad.

Las habilidades claves

Para trabajar de manera profunda, son esenciales dos capacidades. La primera es la habilidad de dominar rápidamente cosas difíciles y complejas. La segunda es la habilidad de producir en alta performance, tanto en calidad como en velocidad.

Para aprender cosas difíciles rápidamente, necesitas concentrarte intensamente y sin distracciones. Se trata de un acto de “deep work” o “trabajo profundo”. Si consigues hacerlo, podrás dominar los sistemas cada vez más complejos. Además, desarrollarás las habilidades necesarias para ser exitoso en nuestra economía.

Si, en lugar de eso, te sientes cómodo con la distracción constante, este no será un camino fácil para ti. Debes entender la siguiente ecuación:

Trabajo producido con calidad = (tiempo) x (intensidad de foco)

Para producir en tu máximo nivel, necesitas trabajar por períodos largos con concentración máxima en una única tarea, libre de distracciones.

Entrando en el modo deep work

Existen diferentes estrategias para conseguir enfocarte en tu trabajo y todas ellas necesitan de tu atención:

  1. La tarea monástica: evita todas las fuentes de distracción y aíslate del mundo, como lo haría un monje.
  2. La tarea bimodal: define un periodo largo de concentración y deja el resto de tu tiempo libre para otras cosas.
  3. La tarea rítmica: crea el hábito de trabajar profundamente en bloques de 90 minutos, por ejemplo, y déjalos reservados en tu agenda.
  4. La tarea periodística: asigna cualquier tiempo libre que surja en tu día para entrar en modo profundo.

El trabajo profundo debe ser una prioridad

Muchas tendencias del mundo contemporáneo disminuyen la capacidad de las personas de concentrarse. Las oficinas abiertas, las plataformas de mensajería instantánea y la necesidad de mantenerse presente en las redes sociales, son algunos ejemplos. 

Sin duda, esto ha traído algunos beneficios: respuestas rápidas en las conversaciones, posibilidad de trabajo remoto y mejor comunicación en las empresas. Pero, por otro lado, estos cambios perjudican el trabajo profundo.

Además de dichas tendencias, otras distracciones ocupan los lugares de trabajo. Una de ellas es la cultura de la conectividad, según la cual necesitamos responder los mensajes rápidamente y todo el tiempo. Esto provoca estrés y que todo el tiempo interrumpamos lo que estamos haciendo.

Aparentemente, en el mundo de negocios actual, muchos profesionales están volviendo a la vieja definición de rendimiento para intentar solidificar sus vidas profesionales. Se trata de la idea de que si estás ocupado, estás produciendo.

Esto acaba siendo perjudicial porque las personas realizan pequeñas actividades superficiales, que carecen de importancia.

El problema es que el trabajo profundo es difícil, mientras que el superficial es fácil y simple. Eso hace que, a falta de metas claras, solo sean priorizadas las ocupaciones visibles.

Entrar en el flow

En el mundo actual es difícil definir exactamente cuáles son las tareas que los especialistas necesitan ejecutar. Todo parece terminar en algunos emails y presentaciones de PowerPoint. Más allá de eso, ¿será que los profesionales logran realizarse?

Esa conexión entre profundidad y propósito no es muy clara, pero no significa que no exista. El objetivo aquí es entender que el trabajo profundo puede generar satisfacción en la era de la economía de la información.

Para entrar en modo deep work necesitas entender el concepto de flow, o flujo, que el autor describe. Se trata de un estado mental en el que el cuerpo o la mente de una persona es “estirado” hasta sus límites. Es un esfuerzo voluntario para conquistar algo difícil y que genera una sensación de realización.

Rutinas y rituales

La clave para desarrollar el trabajo profundo es agregar un método a tu vida. Esto te permitirá minimizar la cantidad de fuerza de voluntad necesaria para mantener un estado de concentración ininterrumpida. 

Por ejemplo, puede que una tarde distraído decidas de repente navegar por internet. No pasa nada. El problema reside en si después tienes que concentrarte en una tarea con exigencias cognitivas. Este cambio te exigirá mucha fuerza de voluntad.

Por tanto, esos intentos muchas veces fallan. Por otro lado, con rutinas inteligentes, como reservar un lugar tranquilo para trabajar, todo será más fácil.

Para extraer el máximo de tus momentos de concentración máxima, construye rituales y decide:

  • Dónde vas a trabajar y por cuánto tiempo. Si fuese posible, escoge un local exclusivo, como por ejemplo, una sala de conferencias vacía o una biblioteca silenciosa.
  • Cómo vas a trabajar después de haber empezado. Tu rito necesita tener reglas y procesos para mantener tus esfuerzos estructurados. Por ejemplo, puedes instituir una prohibición de cualquier uso de internet. También puedes establecer métricas como “palabras escritas cada 20 minutos” para mantener tu concentración.
  • Cómo vas a apoyar tu trabajo. Tu ritual necesita garantizar que tu cerebro reciba el apoyo necesario para operar a un nivel alto de profundidad. Por ejemplo, puedes empezar con una taza de café o garantizar tener comida suficiente para mantener tu energía.

Una vez que tu cerebro se acostumbró a un mundo ultra distraído es difícil adaptarlo para funcionar profundamente. Por eso, debes practicar la meditación productiva. El objetivo es tomar un periodo en el que estés ocupado físicamente, no mentalmente, y enfocar tu atención totalmente en un problema profesional bien definido.

Dependiendo de tu empleo, esta dificultad puede ser escribir un artículo, intentar definir una estrategia de negocios o preparar una presentación.

Como principiante en esta práctica, el primer reflejo de tu mente será traer pensamientos más interesantes, desconectados. Cuando notes que tu atención está saliéndose del objetivo, recuerda que puedes constantemente volver a él.

Reserva tiempo para ti

Para un mayor rendimiento es necesario planificar el tiempo de inactividad. Las horas ociosas ayudan a tu cerebro a descansar. Existen muchas razones para esto, entre las que el autor destaca:

  1. Mejorar tu rendimiento: permitir que tu cerebro descanse hace que puedas enfrentarte a retos profesionales más complejos. Por tanto, el hábito de “desconectarse” no está necesariamente reduciendo tu productividad, sino diversificando el tipo de tareas que eres capaz de realizar.
  2. Recargar energía: tu atención es un recurso finito. Si acabas con ella, vas a tener dificultades para concentrarte. La idea principal de esta teoría es que, si descansas un poco, lograrás restaurar la habilidad de dirigir tu atención y foco.
  3. No desperdiciar tiempo: tu capacidad de trabajo profundo por día es limitada. Después de llegar a tu carga máxima, no debes tener miedo de parar. Si sigues indefinidamente, no serás eficiente.

Libérate de las redes sociales

Identifica los factores clave que determinan el éxito y la felicidad en tu vida personal y profesional. Solo adopta herramientas como Facebook y Twitter si su impacto positivo en esos factores supera al impacto negativo.

No necesitas dejar internet de lado completamente. Pero debes rechazar el estado de distracción de estar siempre conectado. Existe un punto medio, y si estás interesado en desarrollar un hábito de trabajo profundo, necesitas luchar para llegar a él. Ten siempre en mente las siguientes ideas:

  1. Aplica la regla de Pareto para tus hábitos con internet. Esta afirma que en muchos contextos el 80% de los efectos se debe a solo el 20% de las causas.
  2. Abandona las redes sociales durante 30 días. No desactives formalmente esos servicios y no comentes online que vas a salir; solo deja de usarlas. Después de este aislamiento, pregúntate: ¿durante este tiempo mi vida habría sido mejor si hubiera usado estas aplicaciones?
  3. No uses internet para divertirte. Darle a tu mente alguna tarea significativa hará que termines el día más satisfecho y vas a comenzar el siguiente más relajado Si, en lugar de eso, permites que tu mente deambule por horas navegando, eso no sucederá.

Céntrate en lo importante

Trata el trabajo superficial con desconfianza, porque el daño que hace muchas veces es subestimado. Normalmente se trata de tareas inevitables, pero debes intentar que no afecten a tus habilidades de concentración.

Para ello, puedes empezar programando cada minuto de tu día. Haz una programación organizada, pero también flexible. No debe estar cerrada a cambios. Evita la superficialidad de los emails, las redes sociales y la procrastinación. Este tipo de comportamiento, aunque sea placentero en el momento, no te lleva a la creatividad. 

Por otro lado, con una estructura, es posible definir bloques regulares de tiempo para generar nuevas ideas o trabajar en algún reto. Este es el tipo de compromiso que genera innovación.

Una ventaja de programar tu día es que puedes determinar cuánto tiempo estás gastando en actividades superficiales. ¿Cuánto tiempo le dedicas a este tipo de tareas? ¿Qué cantidad de esfuerzo? 

Si tienes un jefe, habla con él sobre esto. Probablemente vas a necesitar definir qué es un trabajo “superficial” y qué uno “profundo”. Si eres autónomo, hazte esa pregunta a ti mismo.

Establece un horario

Este es un compromiso fijo con la productividad, sugerido por el autor. Tener una hora fija para terminar el trabajo te permitirá encontrar estrategias que te permitan terminar todo lo que debes hacer a la velocidad correcta. Otros consejos importantes de Newport son:

1. Dificúltate el envío de emails: la idea de que todos los mensajes, independientemente del motivo o del remitente, llegan al mismo buzón de entrada es extremadamente improductiva. 

Crear un filtro de remitentes es un paso pequeño, pero muy útil, para mejorar esa situación. Establecer carpetas para desconocidos es una buena forma de asumir el control de tu tiempo.

2. Sé preciso con el contenido: intenta reducir tus mensajes a los imprescindibles y siempre resume lo que quieres decir de forma simple y concisa. Así, las respuestas serán menos y más cortas.

3. No respondas a todos tus emails: desarrolla el hábito de dejar que sucedan cosas malas y pequeñas. Si no haces eso, nunca vas a encontrar tiempo para las cosas grandes e importantes. El hecho de que no contestes a tus mensajes probablemente no sea un evento central en tu vida.

Además, nunca des atención a los mensajes que no se relacionan con tus intereses o agenda, y a los que sean ambiguos o difíciles.

Notas finales

La vida profunda no es para todos. Exige trabajo duro y cambios drásticos en tus hábitos. Para muchos, existe un confort en la ocupación artificial de responder los mensajes rápidamente o postear en redes sociales. Sin embargo, este comportamiento es contraproducente.

Debes estar dispuesto a esquivar esas comodidades y miedos. En este libro, Cal Newport te enseñó a luchar para utilizar tu mente a su máxima capacidad y así crear cosas importantes. Utiliza sus consejos y descubrirás que la profundidad genera una vida rica en productividad y significado.

Consejo de 12min

Si te gustó este microlibro, ¿qué tal continuar mejorando tu productividad con “Foco” de Daniel Goleman? Aprenderás a desarrollar tu concentración para tener mejores relaciones sociales, ser más productivo y alcanzar el éxito.

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¿Quién escribió el libro?

Autor que estudia la teoría de la distribución de sistemas, además de dar clases de Ciencias de la Computación en la Universidad de Georgetown. Y combina estos trabajos con su... (Lea mas)