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Cómo tener un buen día - reseña crítica

Cómo tener un buen día Reseña crítica
Estilo de vida

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: How to Have a Good Day: Harness the Power of Behavioral Science to Transform Your Working Life

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9862137096, 9788449332432

Editorial: Ediciones Paidós

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

¿Quién no ha tenido un mal día alguna vez? En esta obra, la autora Caroline Webb utiliza los descubrimientos en el área de la ciencia comportamental, de la psicología y la neurociencia para ayudarnos a superar el estrés.

¿Quieres aprender a transformar un mal día en un buen día? ¡Ven con nosotros!

Transforma los malos momentos

La mayoría de nosotros puede imaginar un buen día en el trabajo, en el que estamos en nuestra mejor fase. Estamos llenos de ideas, logramos lidiar con cualquier problema y hasta nos va bien con ese colega del trabajo que es grosero. 

Sin embargo, no todos los días pueden ser así de buenos. Pero, si sigues algunos de los siguientes consejos, lograrás transformar casi cualquier día en algo positivo.

Descubre los avances científicos que cambiaron todo

Ciertos avances en la ciencia nos dieron percepciones muy importantes sobre cómo podemos mejorar nuestros días. Veamos algunos de ellos.

Sobre el cerebro, hemos descubierto que trabaja en paralelo con dos sistemas antagónicos: 

  • El “sistema deliberado”, que es nuestro pensamiento consciente, lento y racional.
  • El “sistema automático”, es decir, el subconsciente, rápido e instintivo.

Por ejemplo, el sistema deliberado calcula una propina del 15%. Mientras, el sistema automático te hace correr antes que un automóvil te atropelle al atravesar la calle.

Nuestra mente y cuerpo están interconectados de una manera que todavía no podemos entender. Por ejemplo, sabemos que la felicidad nos hace sonreír, pero no sabemos que sonreír (sin importar cómo te sientes) te deja más feliz.

Estamos moviéndonos constantemente en un eje, anclados en un extremo a una perspectiva defensiva, esperando un ataque en cualquier momento. Mientras que en el otro extremo, estamos anclados a un estado de descubrimiento, en busca de experiencias gratificantes.

Además de los descubrimientos científicos mencionados, la autora enumera siete conceptos importantes para tener un buen día:

  • Prioridades: definen la dirección intencional de tu día.
  • Productividad: usa tus horas del día de la mejor forma posible.
  • Relaciones: mantén interacciones productivas y positivas.
  • Pensamientos: toma buenas decisiones, siendo creativo y astuto.
  • Influencia: maximiza el impacto de lo que dices o haces.
  • Resiliencia: supera los obstáculos y el aburrimiento.
  • Energía: genera entusiasmo y satisfacción.

Define tus intenciones, organízate y planifica

¿Alguna vez has deseado que llegue el final del día, pensando que ha sido un desperdicio total? Aquí están algunos consejos para ayudar a minimizar ese sentimiento.

En primer lugar, define tus intenciones claramente para cada día. Intenta eliminar cualquier actividad que sabes que te impedirá alcanzar tus objetivos.

Por ejemplo, uno de los clientes de la autora, Martín, es el director estratégico de una fábrica de aviones. Este observó que siempre se sentía sobrecargado con sus tareas diarias. Por eso, terminaba distrayéndose. 

Para aumentar tu productividad, identifica esos hábitos de distracción que te estorban, y enfócate en evitarlos. Mantén la mira en los objetivos diarios.

En segundo lugar, organiza tus objetivos usando un lenguaje positivo. También puedes llamarlos “metas de enfoque”. Se trata de buscar de forma positiva el resultado que quieres alcanzar. Lo contrario serían las metas evitables.

Existe un estudio que defiende los beneficios de esta estrategia. En 1997 se descubrió que los estudiantes que usan metas de enfoque mejoran sus desempeños, mientras que los que utilizaban metas evitables empeoran.

En tercer lugar, planifica para enfrentarte a los obstáculos que pueden aparecer en el camino hacia tus objetivos.

Observa a la autora, Caroline Webb, por ejemplo. Fundó su propia empresa de consultoría. Como no tenía un jefe esperándola en el trabajo por la mañana, se sentía tentada a dormir y despertarse tarde.

Entonces ella creó un plan “entonces cuando...” para superar este obstáculo. Así, pensaba: “Cuando me despierte, primero haré una caminata rápida, después revisaré mi email”. Esta pequeña regla la ayudó a salir de la cama y enfrentar todos los días con buen humor.

Mantente enfocado y organizado

Los calendarios llenos de quehaceres en el trabajo hacen que sea mucho más fácil sentirse sobrecargado. Vamos a pensar en algunas maneras de lidiar con esta situación.

Primero, tratemos la parte física. Siéntate en un sofá o en una silla cómoda por algunos minutos. Concéntrate en tu respiración hasta que te hayas calmado lo suficiente para pensar con claridad. 

Para ordenar el caos, haz un plan y decide por dónde empezar. Escribe todo lo que necesitas hacer en los próximos días o semanas. Marca las tareas más importantes y llévalas a cabo ese mismo día, sin importar su tamaño.

Vamos a observar a Ángela como un caso de estudio. Era una abogada que quería conseguir un nuevo cargo en su empresa. Sin embargo, la tarea de “empezar las preparaciones para el proceso selectivo” le parecía espeluznante. Esas palabras la hacían sentir ansiosa, por lo que evitaba la tarea y procrastinaba. 

Lo que eventualmente funcionó para ella fue dividir la tarea en pasos más pequeños. En cosas como “conversar con mi jefe sobre mi idea”. Así, la “preparación para la elección” se hizo mucho menos pesada y logró lidiar con la situación. 

La concentración disminuye con el paso del tiempo. Necesita ser recargada periódicamente. Durante 90 minutos, nuestros cerebros pasan de estar altamente concentrados a desatentos. Es por eso que acabamos revisando el teléfono o navegando en una red social cuando estamos obligados a concentrarnos durante mucho tiempo.

Mejora tus relaciones e interactúa más 

Llevarte bien con las personas a tu alrededor es esencial para mejorar tus días. Aquí van algunos consejos sobre cómo hacerlo.

Primero, construye relaciones cuando interactúas con alguien del trabajo. Involúcrate en conversaciones y haz preguntas sinceras como “¿qué harás el fin de semana?”.

Encuentra cosas en común o áreas de interés compartidas, demuestra una curiosidad genuina por tus colegas de trabajo y por cualquier otra persona que conozcas. Crear ese sentido de conexión es importante, porque crea una cultura de confianza y colaboración en el lugar de trabajo.

Destacar los intereses en común también es importante cuando estás buscando empleo. Los empleadores son más propensos a contratar a alguien que sea semejante a ellos.

Para tener un buen día, también es importante resolver cualquier tensión con tus compañeros de trabajo, ya que eso puede acabar con tu entusiasmo. La mejor manera de lidiar con eso es ser abierto. Explica lo que estás sintiendo y por qué. Hazlo de una forma educada pero firme.

Ilustremos esta cuestión con un ejemplo. Simón es un vendedor de inmuebles incomodado con las promesas que incumplía un cliente. En vez de ignorar su frustración, Simón le dijo lo que sentía: “Estoy confundido, porque su feedback fue positivo, pero no seguimos con el proyecto. ¿Puede decirme qué fue lo que lo dejó insatisfecho? ¿Qué puedo mejorar para la próxima vez?”

Este enfoque ayudó a su cliente a entender sus sentimientos sin sentirse atacado o ponerse a la defensiva. Así, pudieron hablar sobre lo que el cliente realmente quería.

El árbol de problemas 

¿Luchas para tomar decisiones difíciles porque te sientes sobrecargado? La próxima vez que te sientas de esa forma intenta estos tres simples pasos:

  1. Desarrolla una rutina versátil que te ayude a tomar decisiones en todas las situaciones. Puede ser tan simple como preguntarse una serie de cuestiones como: ¿cuáles son las alternativas y las desventajas potenciales de esta decisión?
  2. Recuerda que los buenos consejos pueden venir de cualquier persona, no solo de especialistas.
  3. Divide los problemas complejos en un “árbol de problemas”. Empieza anotando el problema central. Imaginemos que tu negocio está con bajas ganancias. Tu problema central podría ser: ¿cómo aumentar mis ganancias? Esta pregunta es el tronco del árbol. Ahora escribe las dos posibles opciones para resolver el problema, que formarían las ramas del árbol. En este caso, aumentar los ingresos y reducir los costos. Luego, piensa en acciones concretas que te ayudarían a realizar esas opciones. Éstas terminarán por darle forma al árbol.

Involucra a tu público en tus presentaciones 

¿Ya hiciste alguna presentación y te diste cuenta de que la mayoría de las personas no estaba escuchando? Para evitar ese problema en el futuro sigue estas técnicas simples.

Recuerda que tú público será mucho más receptivo si lo involucras y le haces sentir que puede aprender algo nuevo.

Por ejemplo, Emma organizó programas de formación sobre nuevas técnicas pedagógicas para profesores. En el pasado, fue difícil hacer que cualquier participante se desviara de sus propios métodos. Por lo tanto, las personas no escuchaban durante las sesiones de entrenamiento.

Entonces, intentó un nuevo tipo de encuentro: diez profesores presentaban sus propios métodos en diferentes lugares. Los participantes eran libres para circular por la sala y ver el método en el que estuvieran más interesados.

La estrategia de Emma les dio a los profesores más libertad en términos de qué aprender, y eso los dejó mucho más entusiasmados sobre la capacitación.

En segundo lugar, es fundamental que tu presentación sea interesante. Incorpora videos o imágenes que capten la atención del público. Asegúrate de usar una pizarra si hay alguna disponible. Las personas van a internalizar tu mensaje si lo dibujas y lo escribes mientras te observan y escuchan. Esto funciona mejor que el uso de diapositivas preparadas.

Un experimento en la universidad de Stanford demostró que las personas se acuerdan un 9% más de los gráficos creados frente a ellos. 

Además de eso, cerciórate de que usas frases simples y cortas, de manera fluida, para capturar la atención del público. También recuerda hacer énfasis en por qué a tu audiencia le debe importar lo que tienes para decir.

La resolución de problemas difíciles

Es lunes, estás cansado y ya esperas el fin de semana, pero tienes una reunión por la mañana con un cliente insatisfecho. ¿Qué haces?

Primero, mantén la calma y distancia de la situación. Imagina que no eres tú, sino un amigo que necesita reunirse con el cliente. ¿Qué consejo le darías? Puedes también hablar contigo mismo en segunda persona para ganar alguna perspectiva distante.

Enseguida, piensa en una situación pasada que resolviste exitosamente y pregúntate qué recursos te ayudaron. Tal vez haya sido una habilidad o tus amigos que te apoyaron. Es probable que todo eso también pueda ayudarte en tu situación actual.

Por ejemplo, Jacquie trabajaba en el departamento de relaciones públicas de una universidad. Una vez, un terremoto acabó con el suministro de energía y de agua de la institución. Pero en vez de verlo como un desastre, Jacquie transformó el terremoto en una historia positiva de relaciones públicas.

La universidad logró mantener la ceremonia de graduación en medio de algunos edificios destruidos. Los medios de comunicación hicieron pública esta historia como un ejemplo de perseverancia y comunidad. Todo ello, gracias a la actitud de Jacquie y sus habilidades para lidiar con los medios.

Pensar sobre cómo ella superó esta situación todavía ayuda a Jacquie a sentir que puede lidiar con cualquier problema.

En momentos difíciles, transformar la situación en pensamientos positivos es otra manera de inyectar alguna energía a tu día y mejorarlo. Intenta alguno de estos trucos la próxima vez que estés en una situación complicada. Empieza identificando los patrones mentales físicos y temporales, y cómo afectan a tu energía.

Por ejemplo, es posible que siempre te sientas aletargado después del almuerzo. Entonces, descubre cómo aumentar tu energía en esas fases. Puede que una taza de té te ayude a despertarte. Otras opciones son hablar durante cinco minutos con un colega del trabajo, o incluso dar un paseo rápido por la calle.

También puedes hacer un ejercicio de gratitud. Piensa en tres cosas que sucedieron en tu día por las que puedes dar las gracias. Hazlo Incluso con cosas pequeñas, como haber recordado llevar el paraguas al trabajo. Incluso los pequeños pensamientos pueden hacer una gran diferencia.

Es normal que a veces te sientas exhausto, pero desarrollar rutinas positivas y aprender con el pasado te puede ayudar a mejorar tus días. El autoconocimiento también te permitirá entender cómo puedes recargar tus energías.

Notas finales

Siempre tendremos buenos y malos días. Esto muchas veces escapa a nuestro control. A pesar de eso, podemos tomar algunas actitudes que nos ayuden a encontrar el equilibrio entre la mente y el cuerpo. Así, tendremos un buen día incluso en malas circunstancias. 

Los consejos que acabamos de recopilar son sencillos y fáciles de poner en práctica. Úsalos para empezar a incentivarte y a transformar situaciones desfavorables en mejores oportunidades para ti.

Consejo de 12min

Mantener la concentración, rendir más y producir mejores resultados son objetivos bastante comunes. En “Blink”, Malcolm Gladwell explora estudios psicológicos y neurológicos para entender cómo funciona la intuición humana. ¡No puedes perdértelo!

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¿Quién escribió el libro?

Autora, economista y coach ejecutiva británica nacida en 1971. Ha escrito sobre diversos temas, especialmente para Harvard Business Review, Fast... (Lea mas)