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Cómo ser un líder - reseña crítica

Cómo ser un líder Reseña crítica
Gestión de personas y liderazgo

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9786074809367

Editorial: B de Bolsillo

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

El psicólogo Daniel Goleman expone la importancia de la inteligencia emocional para conseguir un liderazgo que proporcione resultados alentadores. A través de sus estudios, explica las características necesarias para ser un líder con un impacto positivo en una organización. ¡Acompáñanos en el camino para poder convertirnos en líderes!

¿Qué se requiere para ser un líder?

El autor destaca que no solo el coeficiente intelectual y las habilidades técnicas son suficientes para garantizar el éxito de un líder. La efectividad del liderazgo en cualquier escenario viene asociada directamente a la inteligencia emocional.

Muchas empresas desarrollaron “modelos de competencia” para identificar y entrenar a individuos con potencial de liderazgo. Junto con esos estudios, se logró identificar que la inteligencia emocional no solo distingue a líderes excepcionales, sino que también a individuos muy eficientes.

¿Cómo se puede saber si alguien posee inteligencia emocional?, ¿cómo reconocerla en ti mismo? Esto solo será posible identificando componentes claves de la propia inteligencia emocional, que han sido resultado de importantes estudios.

El primer componente es el conocimiento en uno mismo. Se entiende como la comprensión que una persona tiene de sus valores y objetivos. Esto abarca una profunda consciencia de sus emociones, puntos fuertes, debilidades, necesidades y metas.

Para identificar este componente, la persona debe mostrar franqueza y capacidad de evaluarse individualmente de manera real. Una autoevaluación honesta permite fortalecer y mejorar su rendimiento. 

Otro componente clave es el autocontrol emocional. Mantener a raya esos comportamientos impulsivos evitará muchos problemas dentro de una organización.

El autocontrol trabaja junto con la motivación interna, que es necesaria para superar la frustración y depresión tras un fracaso. Las personas con un alto nivel de motivación mantienen el optimismo a pesar de los resultados adversos. 

La empatía también es un componente importante de la inteligencia emocional. Su importancia en el liderazgo recae en el creciente uso de grandes grupos o equipos de trabajo.

Un líder debe tener una profunda consideración por los sentimientos de los empleados, así como de otros factores para tomar decisiones inteligentes. Es necesario que utilice su conocimiento para mejorar la empresa de un modo sutil pero considerable.

El último componente es la habilidad social. Con esta, el líder logrará construir relaciones sustanciales, ya que trabajará de acuerdo a la idea de que nada que sea importante se logra solo. 

La inteligencia emocional se reconoce como un pilar central para la formación de un líder exitoso. A pesar de no ser sencillo, es posible desarrollarla con el tiempo.

Un liderazgo que proporciona resultados

Una investigación identificó que los líderes con mejores resultados no dependen de un solo tipo de liderazgo; más bien existen seis estilos diferentes, que son resultado de distintos componentes de la inteligencia emocional. 

El estilo de liderazgo autorizado ayuda a movilizar a la gente hacia una misma visión. Es el más efectivo porque maximiza el compromiso de todos con los objetivos de la organización. Además, ofrece libertad para innovar y tomar riesgos calculados.

Cuando la confianza está perdida, hay baja moral o mala comunicación; el estilo de liderazgo asociativo debe ser el ideal, porque ofrece una retroalimentación positiva para crear lazos emocionales. 

No se puede abusar de este estilo, debido a que puede llevar al equipo al fracaso. Se recomienda combinarlo con el estilo autorizado.

Asimismo, el estilo tipo entrenador, ayudará a los empleados a identificar tanto sus puntos fuertes como débiles, de manera que puedan enlazarlos con sus aspiraciones personales y laborales. Funciona particularmente bien cuando los empleados quieren ser entrenados. 

El estilo de liderazgo democrático construye un consenso a través de la participación del equipo, generando confianza, respeto y compromiso. Se encarga de incrementar la flexibilidad y responsabilidad dentro del grupo de trabajo.

Entre los estilos menos utilizados están los líderes que marcan la pauta, que esperan obtener la excelencia, y los líderes coercitivos, que exigen una sumisión inmediata por parte del equipo.

Los líderes requieren tener muchos estilos de liderazgo y se deben esforzar continuamente para ampliar su repertorio. Sin embargo, deben comprender cuáles son las competencias de la inteligencia emocional que les faltan, y trabajar en ellas.

Liderazgo primario: el motor oculto de un gran rendimiento

Otras investigaciones demostraron que el estado de ánimo del líder, y el comportamiento que emerge de los demás, tienen un impacto importante en el rendimiento de la organización.

El estilo emocional del líder se contagia o propaga con facilidad dentro de la empresa. Con altos niveles de inteligencia emocional, se fomenta el intercambio de información, la confianza y el aprendizaje.

En cambio, con bajos niveles de inteligencia emocional, se crean ambientes donde abunda el miedo y la ansiedad.

Por eso, la tarea primaria del líder es controlar su estado de ánimo, y de esta manera poder influir positivamente en los demás. Se ha confirmado que los grupos sufren la misma variación de ánimo que los individuos.

El mayor impacto del líder en el rendimiento de un grupo se produce con un estado optimista y debe estar acorde con el entorno. Esto se conoce como resonancia dinámica.

Los líderes resonantes son capaces de comprender el efecto de sus palabras y acciones en los demás. Además, poseen la sensibilidad de cambiar cuando su impacto es negativo.

Estudios afirman que las destrezas emocionales de una persona tienen un componente genético, y están relativamente completas a los 25 años de edad. Sin embargo, es posible trabajarlas y enfocarlas en comportamientos más inteligentes emocionalmente.

Si el líder realiza una autoevaluación sincera y obtiene una retroalimentación de 360º de su entorno más cercano, podrá identificar sus áreas de debilidad y comprender sus puntos fuertes. 

No podemos mejorar nuestra inteligencia emocional o cambiar nuestro estilo de liderazgo sin ayuda de los demás. 

Renovar tu pasión por el trabajo

Existen situaciones o momentos en nuestras vidas que nos indican la necesidad de hacer una revisión interna, es decir, un inventario. Debemos comprender esas señales y reajustar, en caso de un cambio, la dirección que decidamos darle a nuestras vidas.

Cuando la pasión se comienza a desvanecer o se empieza a cuestionar el sentido del trabajo, es importante identificar en un comienzo las señales.

Sentirse atrapado o aburrido es una señal común cuando no se logra tener satisfacción por el trabajo. Esto puede ser por la rutina, la desviación de metas o la búsqueda de comodidad.

Asimismo, cuando no eres la persona que deseas ser, porque te has adaptado poco a poco a las decepciones o frustraciones; está claro que debes tomar el control de tu vida.

Hay ocasiones en las que la ética no está en sintonía con el desempeño del trabajo. Otras en las que es necesario sufrir un trauma para decidir realizar una mirada estructuradora sobre nuestra vida. 

Por lo tanto, existen estrategias para la renovación, como dice el autor: “Necesitas tiempo de reflexión, darte la oportunidad de pensar dónde te encuentras, hacia dónde te diriges y dónde quieres estar realmente”.

Un enfoque común es solicitar un tiempo muerto en el sitio de trabajo. Tomarse un tiempo de descanso es la mejor manera de averiguar qué quieres hacer y poder reconectar con tus sueños.

Otra técnica válida es un plan de desarrollo o liderazgo. Este  es un método más organizado, que permite a la gente reflexionar sobre su pasado, definir sus principios vitales, ampliar el horizonte e imaginar el futuro.

Y aunque las personas no esperan que el líder tenga todas las respuestas, sí pretenden que tenga una posición receptiva ante las inquietudes, además de sentir una pasión intensa por su trabajo. 

Inteligencia social y la biología del liderazgo

Richar Boyatzis reportó en una revista de Harvard que algunos componentes de la inteligencia emocional, como la empatía y la sintonía en los estados de ánimo del grupo, afectan los procesos químicos del cerebro.

Desde una perspectiva de relaciones, se puede evaluar el liderazgo con la inteligencia social. Esta representa, según Boyatzis, “un conjunto de competencias interpersonales incorporado a circuitos neuronales específicos que inspiran a otros a ser efectivos”.

El autor explica que los seguidores son un reflejo de sus líderes. Esto se encuentra respaldado por descubrimientos en la neurociencia, donde se identificaron neuronas espejo en ciertas áreas del cerebro.

De una manera u otra, cuando detectamos las emociones de otra persona, nuestras neuronas espejo reproducen esas emociones.

Por eso, un líder que controla sus emociones e incentiva un ambiente agradable, puede mejorar el rendimiento de sus seguidores. 

Asimismo, se demostró que un buen estado de ánimo ayuda a la gente a asimilar información de manera efectiva y responder de forma más clara y ágil.

Junto a estas neuronas espejo se encuentran los osciladores, que permiten que los individuos dentro de un grupo entren en resonancia. Sin embargo, no se conoce un método simple para fortalecer todas estas neuronas.

La única forma de fortalecer el circuito social es asumiendo la dura tarea de cambiar el comportamiento. El rendimiento de líderes socialmente inteligentes es mucho mayor al de líderes que no tienen esta característica.

Un líder socialmente inteligente posee buena parte de las cualidades de la inteligencia emocional, así como el autocontrol de sus emociones. Es una persona que demuestra ser especial en momentos de crisis.

La triple atención del líder

Del libro “Focus”, escrito por el propio Daniel Goleman, se extrae que dirigir la atención es una tarea primordial del liderazgo. Dominar la atención es la manera que tiene el cerebro de controlar las emociones. En el rendimiento de un líder, esta habilidad es esencial.

Existen tres clases de atención: interior, exterior y hacia otros. Todo líder debe tener un equilibrio entre ellas para ejercer un papel de liderazgo efectivo.

En la atención interior, elegimos activamente a qué atendemos. Ante la gran cantidad de distracciones que se nos presentan en la actualidad, cada vez es más difícil mantenerse enfocado en una actividad por completo.

La fatiga de atención se muestra como una reducción de la efectividad, unida a un aumento de la distracción y de la irritabilidad. Para lograr el autocontrol y mantener la calma ante las crisis y emociones rebeldes, tenemos el control cognitivo.

Este es el término científico para referirse a centrar la atención en todo aquello que queremos, pese a las tentaciones por desconcentrarse.

Con la atención exterior, el líder puede ver los distintos ambientes como sistemas, por lo que puede detectar patrones y tener perspectivas del interés de las personas.

Por otro lado, la atención hacia otros se puede reconocer en los ejecutivos que interpretan con rapidez la dinámica de un grupo. Pero para ello, es necesario conocer tres tipos de empatía.

  • Empatía cognitiva: permite al líder entender la perspectiva de la otra persona. 
  • Empatía emocional: permite al líder estar en resonancia y tener un sentimiento de comprensión.
  • Empatía preocupante: el líder siente las necesidades de los que lo rodean.

La atención representa un músculo mental en caso de querer fortalecerlo, se recomienda aplicar la meditación, que simplemente representa un entrenamiento de nuestros hábitos de atención.

Hoy en día, muchas empresas y colegios incluyen programas de aprendizaje social y emocional. Ya sea para potenciar a sus líderes actuales o formar la nueva generación de relevo, para que dispongan de todas las herramientas necesarias para un éxito asegurado.

Notas finales

“Cómo ser un líder” nos muestra que no solo las destrezas técnicas y el coeficiente intelectual son garantías para convertirse en un líder exitoso. 

La inteligencia emocional, destacando el autoconocimiento, el autocontrol, la empatía y la inteligencia social, son pilares para el desempeño eficiente de un líder en una organización.

El ambiente y condiciones del grupo de trabajo también tienen un peso específico representativo en la eficiencia del líder, ya que se debe presentar una resonancia entre los involucrados y garantizar un ambiente positivo para el cumplimiento de las metas.

Consejo de 12min

En “Los 11 poderes del líder”, Jorge Valdano expone la esencia del liderazgo por medio del deporte rey. ¡Anímate a leerlo!

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