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Capitalismo consciente - reseña crítica

Capitalismo consciente Reseña crítica
Economía

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: Conscious Capitalism: Liberating the Heroic Spirit of Business

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788492921553

Editorial: Empresa Activa

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

John Mackey inicia este libro comentando que cuando se convirtió en emprendedor y comenzó un negocio, su vida cambió por completo. Casi todo lo que creía sobre el mundo empresarial resultó estar equivocado.

El autor cuenta que lo más importante que aprendió el primer año es que los negocios no se basan para nada en la explotación y la coacción, sino en la cooperación y el intercambio voluntario.

Este libro viene a romper con la mala prensa que rodea a las empresas y al capitalismo, para demostrar que existen otras maneras de pensar el funcionamiento de una compañía y de construir vínculos dentro de ella.

¿Por qué tanta gente está en contra del capitalismo?

Los autores opinan que los emprendedores son los verdaderos héroes de la economía de la libre empresa. Son ellos quienes impulsan el progreso en los negocios, la sociedad y el mundo. Resuelven problemas conjeturando de forma creativa cómo podría y debería ser el mundo.

Con su imaginación, creatividad, pasión y energía, los emprendedores son los grandes impulsores del cambio. Son capaces de ver nuevas posibilidades y de enriquecer la vida de los demás al crear cosas que no existían antes. Entonces, ¿por qué se los suele denigrar como los tipos malos de la película?

Mackey y Sisodia creen que el capitalismo es atacado desde hace mucho tiempo por varias razones:

  • Los emprendedores han dejado que algunos economistas y críticos se apropien de la base ética del capitalismo de la libre empresa y le impongan una identidad parcial, interesada e inadecuada, carente de justificación ética. El capitalismo necesita una nueva narrativa y un nuevo fundamento ético que refleje con justicia sus bondades y virtudes.
  • Muchas empresas se han comportado con un nivel de consciencia muy bajo respecto a su verdadero propósito y al impacto general que tienen en el mundo. La tendencia a pensar en términos de compensaciones ha producido muchas consecuencias no deseadas para las personas, la sociedad y el planeta.
  • En los últimos años, el mito de que las empresas consisten y deben consistir únicamente en maximizar beneficios se ha arraigado en los ámbitos académicos y entre los líderes empresariales. Esto ha impedido que la mayoría de las compañías conecten con las personas y sus necesidades profundas.
  • Tanto las regulaciones como el tamaño y la influencia de los gobiernos han aumentado, lo cual ha pavimentado el camino para el capitalismo clientelista, en el que los contactos políticos son más importantes que la competencia. El capitalismo clientelista no es capitalismo, pero muchos consideran que sí porque en él están implicados los empresarios.

Frente a esto, los autores plantean que es necesario poder superar estas construcciones del pasado y generar un nuevo discurso en torno al capitalismo para seguir divulgando la libertad, la dignidad y los frutos de la modernidad a todos los miles de millones de personas que lo necesitan.

Para Mackey y Sisodia las empresas son buenas porque crean valor, son éticas porque se basan en el intercambio voluntario, son nobles porque mejoran nuestra existencia y son heroicas porque sacan a las personas de la pobreza y generan prosperidad.

Según esta perspectiva, el capitalismo de la libre empresa es una de las ideas más importantes que han tenido los seres humanos, pero es necesario aspirar a mejorarla aún más.

El primer principio: El propósito superior

Todas las empresas conscientes tienen un propósito superior que responde a preguntas fundamentales como: ¿Por qué existimos? ¿Por qué es necesario que existamos? ¿Qué contribución queremos hacer?

El propósito es importante para las compañías porque les da energía y les permite ir más allá de las preocupaciones particulares de los individuos. Cuando todos los agentes tienen el mismo propósito superior, es menos probable que solo se preocupen de sus propios intereses, inmediatos y personales.

Además, el propósito superior confiere una mayor relevancia a la compañía y la marca. Por ejemplo: el propósito original de Google fue organizar la información del mundo para que fuera fácilmente accesible y útil.

“Escoge una misión que trascienda a la empresa” es la frase de Jeff Bezos, fundador de Amazon.com, que los autores citan para exponer el primer paso para que el negocio sea más consciente: estar atentos a lo que hacemos, reconocer qué es lo que hace que la empresa sea única y descubrir cómo contribuir a la vida de los demás de la mejor manera.

Los valores esenciales son los principios que la empresa pone en práctica para lograr su propósito. En una empresa consciente se viven y se respiran estos valores, se comparten con los demás y se invita a todos a mejorarlos a través del diálogo.

El intercambio voluntario para crear beneficios mutuos es el fundamento ético de una empresa y, en última instancia, es lo que justifica su derecho a existir en la sociedad.

Mackey y Sisodia dicen que un propósito es más poderoso cuanto más se acerca a una verdad humana universal, es decir, cuando tiene una cualidad moral que incita a actuar bien porque apela a ideales y motivos superiores que trascienden nuestras preocupaciones particulares.

El segundo principio: La integración de todos los agentes implicados

Los agentes implicados son los que conforman una empresa y esto incluye a todos aquellos que interactúan con ella.

Los autores hacen hincapié en que todos los agentes implicados deben ser tratados como personas antes que como individuos que desempeñan un papel determinado. Todos contribuyen a la creación de valor, y por lo tanto es primordial que reciban un beneficio justo de este valor.

No obstante, en el ámbito empresarial es esencial que la “mente consciente” de la dirección establezca un sistema en el que los agentes vayan en la misma dirección, es decir, que tengan el mismo propósito. Todos los agentes implicados deberían funcionar como los órganos de un mismo cuerpo.

Las empresas conscientes que tienen un propósito y están dirigidas según el modelo de todos los agentes obtienen cantidades extraordinarias de energía creativa humana porque sus trabajadores están implicados apasionadamente, los clientes son fieles y se trata a los proveedores como parte de la familia.

Puesto que todos van en una misma dirección y unen sus fuerzas, las fricciones son mínimas. Todo este compromiso y creatividad están canalizados hacia un fin compartido y genera un gran valor para todos los implicados.

El tercer principio: El liderazgo consciente

Los autores dicen que el liderazgo consciente es quizás el elemento más importante del capitalismo consciente.

Históricamente, las corporaciones han seguido el modelo militar, con su cultura de orden y mando, o un estilo de liderazgo mercenario. Estos tipos de líderes lo confían todo a las cifras y para ellos la empresa es una abstracción. No suelen sentir pasión por ningún negocio particular, y tampoco disfrutan especialmente del ejercicio del poder por sí mismo.

No obstante, estos líderes suelen actuar con objetivos a corto plazo que no tienen en cuenta los intereses de otros agentes que no sean los accionistas, puesto que su riqueza personal depende del precio de las acciones. A menudo, toman decisiones que perjudican a la empresa a largo plazo.

Su liderazgo exige el acatamiento y es particularmente poco efectivo para generar el entusiasmo e implicación de los trabajadores.

En cambio, las empresas conscientes tienen líderes emocional y espiritualmente maduros. A los líderes conscientes les motiva trabajar para lograr el propósito empresarial y el beneficio de todos los agentes, y no el poder o el enriquecimiento. Evolucionan e inspiran a los demás, guían y motivan, y predican con el ejemplo. En lugar de líderes militares o mercenarios, son líderes misioneros.

Los líderes conscientes son individuos vigorosos que poseen una valentía moral excepcional y son capaces de soportar exámenes y críticas constantes, en contraste con aquellos que dirigen la empresa de manera más tradicional y conservadora.

Los autores afirman que los líderes conscientes se consideran, por encima de todo, administradores de la empresa, y su objetivo es mantenerla y salvaguardarla para las generaciones futuras, en lugar de explotarla para obtener beneficios a corto plazo para ellos o para los accionistas.

Liderazgo y dirección

Liderazgo y dirección no son sinónimos.

El liderazgo consiste, en gran medida, en cambio y transformación, mientras que la dirección consiste en eficiencia e implementación. Los líderes son arquitectos, constructores y reformadores de primer nivel, y los directores se aseguran de que el sistema funcione correctamente y emprenden acciones coactivas cuando va mal.

Los líderes tienen una sensibilidad sistémica inherente que les permite comprender a un grupo de personas cuando se comportan como sistema, y cómo modificar este sistema para cambiar la conducta de estas personas.

Los autores dicen que no se trata de pensar que las empresas necesitan más liderazgo y menos dirección sino que, en su justa medida, se necesitan ambas cosas y son complementarias. En otras palabras, el liderazgo y la dirección deben estar en armonía.

El cuarto principio: Cultura y dirección consciente

La cultura es la mayor fuerza coactiva de la sociedad, pero es invisible, y por esto, los autores opinan que debe ser gestionada muy conscientemente.

Las personas son el centro de la cultura de una empresa; la cultura es donde residen la riqueza y la complejidad de los seres humanos y, como tal, es el componente más importante de una compañía.

La cultura de un negocio, cuando se afirma, se nutre y se desarrolla conscientemente a lo largo del tiempo, se convierte en un verdadero elemento diferencial y en el arma competitiva más importante.

Las empresas conscientes tienen una cultura distintiva que les ayuda a aferrarse a los propósitos superiores y a mantener en armonía los intereses de todos los agentes. Las culturas conscientes son independientes, capaces de autorregularse y evolutivas. Además son resistentes, pero no impermeables, a los cambios en el liderazgo y al contexto externo.

Desde la perspectiva de los autores, una cultura consciente no se refiere simplemente a “un magnífico lugar para trabajar”, porque se le da al trabajo un significado más profundo.

En el libro se presentan siete características de las culturas conscientes que son tan fuertes que tienen una presencia tangible:

  1. Confianza: las empresas conscientes tienen altos niveles de confianza, tanto interna como externa. En la empresa, existe un alto nivel de confianza vertical, es decir, entre la dirección y los empleados que tienen contacto con los clientes; y horizontal, en el equipo de dirección y en todos los equipos de cada nivel.
  2. Responsabilidad: las culturas conscientes combinan un alto nivel de confianza y solidaridad con un énfasis en la responsabilidad. Esta responsabilidad va de la mano de un alto nivel de descentralización y autonomía, dos características que son esenciales en las empresas conscientes.
  3. Cuidado de los demás: la necesidad humana de cuidar de los demás y de que nos cuiden es una motivación extremadamente poderosa, a menudo igual, y a veces incluso superior, a la necesidad de satisfacer nuestros propios intereses. Las culturas conscientes se caracterizan por un amor genuino por todos los agentes.
  4. Transparencia: en una cultura consciente no hay muchos secretos porque hay poco que ocultar. Los libros de contabilidad suelen estar a disposición de los interesados, la información sobre los salarios es accesible y los planes estratégicos se discuten y difunden ampliamente.
  5. Integridad: una cultura consciente se caracteriza por un apego estricto a decir la verdad y a negociar de forma justa.
  6. Lealtad: las empresas conscientes operan en un sistema de lealtad profunda. Todos los agentes son leales entre sí y con la empresa. Es una consecuencia natural del tipo de relación que impera en estas empresas.
  7. Igualitarismo: las empresas conscientes no tienen un sistema de clases que separe de forma clara a los líderes de los empleados. A todo el mundo se lo trata con dignidad y respeto, y la diferencia salarial entre la dirección y los empleados suele ser menor que en las empresas tradicionales.

Notas finales

Existe la posibilidad de pensar el capitalismo de manera distinta y permitirnos crear nuevas reglas, para aprovechar sus beneficios y así obtener una sociedad más cooperativa y consciente.

Consejo de 12min

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¿Quién escribió el libro?

Nacido en India en el año 1958, es fundador y líder del movimiento mundial de rápido crecimiento Capitalismo C... (Lea mas)

Nacido en 1953, es un empresario estadounidense, cofundador y director ejecutivo de la cadena de alimentos Whole Foods Market. Actualmente,... (Lea mas)