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Cambia el chip - reseña crítica

Cambia el chip Reseña crítica
Autoayuda y motivación y Desarrollo personal

Este microlibro es un resumen / crítica original basada en el libro: 

Disponible para: Lectura online, lectura en nuestras apps para iPhone/Android y envío por PDF/EPUB/MOBI a Amazon Kindle.

ISBN: 9788498750867

Editorial: Gestión 2000

También disponible en audiobook, descarga ahora:


Reseña crítica

¿Tenemos una tendencia natural a resistirnos al cambio? Chip y Dan Heath nos explican por qué cambiar nos resulta tan complicado y qué debemos hacer para lograrlo. Es hora de alinear tu lado racional y tu lado emocional para que tengas éxito al momento de cambiar. ¡Anímate a afrontar cambios difíciles y a descubrir cómo hacer que otros cambien!

El Jinete, el Elefante y el Camino

En el cerebro hay dos sistemas independientes que funcionan simultáneamente:

  1. El lado emocional (nuestra parte instintiva, la que siente).
  2. El lado racional, consciente o reflexivo (la parte que delibera y analiza).

Ambas partes se encuentran en constante tensión y esto se puede entender fácilmente mediante la siguiente metáfora: nuestro lado emocional es un Elefante y nuestro lado racional es un Jinete. Cuando el Elefante quiere ir hacia una dirección distinta del Jinete, es imposible domarlo.

Tanto el Jinete como el Elefante tienen fortalezas y debilidades.

Se debe apelar a ambos si uno quiere que las cosas cambien, ya que, cuando los elefantes y los jinetes van al unísono, el cambio se puede producir fácilmente.

Hay tres sorpresas sobre el cambio:

  1. Lo que parece un problema de las personas suele ser un problema de la situación.
  2. Lo que parece pereza es agotamiento.
  3. Lo que parece resistencia es falta de claridad.

Para cambiar el comportamiento de una persona, hay que cambiar su situación, influir en su entorno, corazón y mente. Es decir, hay que:

  • Dirigir al Jinete.
  • Motivar al Elefante.
  • Allanar el Camino.

Dirigir al Jinete

Identificar las excepciones

Generalmente, nos centramos en lo que va mal e intentamos arreglarlo, pero eso rara vez funciona. Debemos focalizarnos en lo que está teniendo resultado. En situaciones en las que es necesario un cambio, identificar las excepciones exitosas y clonarlas es esencial.

El jinete es un pensador y un planificador, contempla y analiza. Pero la tendencia a darles demasiadas vueltas a las cosas hace que dirija sus análisis a los problemas en lugar de a las excepciones.

Esta debilidad del jinete produce una “parálisis del análisis”: les da vueltas a las cosas indefinidamente. Por eso, para cambiar hay que encontrar la forma de dirigir al Jinete, de darle una dirección clara, decirle dónde tiene que ir, cómo tiene que actuar, qué destino tiene que perseguir.

“Y por eso son tan importantes las excepciones, porque son la mejor opción para dirigir al Jinete cuando se está intentando introducir un cambio”.

Estas excepciones proporcionan dirección al Jinete, pero también le dan esperanza y motivación al Elefante.

Lo bueno debe pesar más a la hora de hacerle frente al cambio.

Describir los movimientos críticos

Normalmente, el Jinete funciona en modo piloto automático con sus rutinas y formas de actuar. Pero en momentos de mudanza, el piloto automático deja de servir.

El cambio genera nuevas opciones y transforma la rutina. Todo esto provoca incertidumbre y ambigüedad, y tiene como resultado la “parálisis de la decisión”.

Cuando el Camino es incierto y el Jinete no sabe qué opción seguir, el Elefante insiste en tomar el Camino más familiar.

Para cambiar, hay que “hacer un guion”, ya que lo que parece resistencia suele ser falta de claridad. Es decir, hay que describir las alteraciones más importantes, hay que traducir los objetos ambiguos en comportamientos concretos, explicar el nuevo comportamiento con mucha claridad, y nunca hay que asumir que los nuevos movimientos son obvios.

Esto es lo que requiere el cambio exitoso, dado que la claridad disuelve la resistencia.

Evitemos que el Jinete caiga en la introspección y el análisis.

Apuntar al destino

Para el cambio, el objetivo debe ser asequible. Nuestro destino tiene que ser una imagen real del futuro próximo. Es esencial preguntarnos hacia dónde nos dirigimos y cuál es nuestro destino.

Los objetivos que definimos deben dirigir al Jinete y motivar al Elefante, deben ser inspiradores y apelar a los sentimientos.

Cuando se apunta a un destino atractivo, el Jinete utiliza sus fortalezas para averiguar cómo llegar hasta allí.

Hay que dirigir la energía hacia el destino adecuado, un destino atractivo que seduzca tanto al Jinete como al Elefante.

El Jinete sabrá a dónde ir si tiene la dirección. Mándale una postal de destino y llegará.

Motivar al Elefante

Identificar el sentimiento

Apelar a los sentimientos es esencial para conseguir transformar el comportamiento.

El cambio funciona si les hablamos tanto al Elefante como al Jinete.

Mucha gente cree que el cambio se produce según este orden: ANALIZAR-PENSAR-CAMBIAR. Esto puede funcionar en un entorno normal, pero en las situaciones de mudanza esto no es cierto, ya que el futuro es desconocido.

En casi todos los esfuerzos de cambio exitosos, la secuencia del cambio es VER-SENTIR-CAMBIAR. Hay que presentar algo que afecte a nivel emocional: algo que le hable al Elefante.

La resistencia al cambio suele darse por una falta de entusiasmo, no una falta de entendimiento o comprensión. Por ejemplo, los fumadores entienden a la perfección que fumar daña la salud.

Hay una gran diferencia entre saber cómo hay que actuar y estar motivado para hacerlo. En estos casos, es imprescindible hablarle al Elefante, ya que la emoción es lo que motiva: hay que identificar el sentimiento.

Si queremos que alguien cambie, hay que hacerle sentir algo, ya sea positivo o negativo.

Muchas veces, una situación de crisis obliga a la gente a cambiar: esta es una prueba de que apelando a las emociones se pueden hacer grandes modificaciones.

Apelar a los sentimientos es útil para todo, desde vender un producto hasta evitar que alguien se resista a un tratamiento de quimioterapia.

Reducir la dimensión del cambio

El Elefante se desmoraliza con facilidad, por ello es esencial hacerle sentir que ya ha logrado algo. Para que el elefante cambie, hay que bajar la vara.

El Elefante ama el beneficio inmediato. Y todo lo que implica sacrificios a corto plazo para conseguir resultados a largo plazo lo paraliza. Ese es el motivo por el que hay que convencer al Elefante de que la tarea no será terrible.

Limitar la inversión o pensar en conseguir pequeñas victorias pueden ser formas útiles de reducir la dimensión del cambio.

Alcohólicos Anónimos, por ejemplo, anima a sus pacientes a vivir el día a día; reduce la dimensión del cambio, ya que pasar el resto de su vida sin beber parece imposible, pero pasar 24 horas parece loable.

Cuando comienzas a tener éxito con esas pequeñas victorias, estarás sembrando esperanza. La esperanza es el combustible que mueve al Elefante.

Es muy importante que esas pequeñas victorias sean significativas y estén dentro de nuestro alcance inmediato.

“Los objetivos pequeños llevan a conseguir victorias pequeñas. Y las victorias pequeñas suelen desencadenar una espiral de comportamientos positivos”.

Hacer que la gente crezca y se sienta orgullosa

Cultivar la identidad es esencial para crecer. Para ello, en una situación de cambio, debemos preguntarnos quiénes somos, de qué tipo de situación se trata y qué haríamos en esa situación.

Todos los implicados en la mudanza deben adoptar la causa como parte de lo que son.

Por otro lado, es esencial desarrollar una mentalidad de crecimiento. Quienes la tienen creen que las habilidades son como músculos que se desarrollan con la práctica.

Para sacar el máximo partido a tu potencial, debes tener una mentalidad de crecimiento.

“El Elefante tiene que creer que es capaz de conquistar el cambio”. Y la confianza de una persona se puede aumentar por dos vías: reduciendo la dimensión del cambio o haciéndola sentir orgullosa.

Allanar el Camino

Modificar el entorno

La gente tiene una tendencia a ignorar las fuerzas situacionales que condicionan el comportamiento de las personas. El autor denomina a esta tendencia “error fundamental de atribución”.

El error de atribución es nuestra tendencia a atribuir el comportamiento de las personas a su forma de ser, en vez de a la situación en la que se encuentran. Este error complica las relaciones humanas.

Por ejemplo, mucha gente atribuye sus problemas maritales a los rasgos de la personalidad de su pareja. Una mujer podría decir que su marido es muy tozudo. Pero además debería admitir que su marido no siempre es tozudo.

El tercer elemento, el Camino, es tan importante como el Jinete y el Elefante. Si quieres que alguien cambie, puedes darle una dirección clara o aumentar su motivación. Pero también puedes simplemente facilitarle el viaje, crear una pendiente pronunciada y darle un empujón. Es decir, puedes allanar el Camino.

“Modificar el entorno es hacer el comportamiento adecuado un poco más fácil y el comportamiento inadecuado un poco más difícil. Es así de simple”.

Si se modifica el entorno, la personalidad de la persona no cambiará. Su carácter seguirá siendo el mismo; pero al actuar en un entorno nuevo, el comportamiento anterior, el que querías cambiar, se habrá hecho más difícil y el nuevo comportamiento, el que querías conseguir, se facilitará.

Crear hábitos

Las personas son sensibles al entorno y a la cultura. Tratamos de encajar instintivamente en nuestros entornos (por ejemplo, llevando ropa adecuada, diciendo cosas adecuadas y frecuentando sitios adecuados), y resulta que los comportamientos son sorprendentemente contagiosos.

Nuestros entornos refuerzan o debilitan nuestros hábitos.

Cuando pensamos en hábitos, generalmente pensamos en malos hábitos, como morderse las uñas, dejar las cosas para más tarde o comer dulces. Pero también tenemos muchos hábitos buenos, como hacer ejercicio o lavarnos los dientes.

Los hábitos son extremadamente importantes porque son comportamientos automáticos. La capacidad de autocontrol del Jinete se puede agotar, por ello es bueno que ocurran cosas buenas en piloto automático.

Sin embargo, si hay algo que queremos cambiar, es necesario cambiar los hábitos.

Las pequeñas modificaciones del entorno pueden marcar la diferencia.

Los hábitos, al ser automáticos, son una herramienta importantísima para los líderes. “Los líderes que pueden infundir hábitos que refuerzan los objetivos pueden avanzar de forma gratuita. Cambian el comportamiento de una forma que no mina las reservas de autocontrol del Jinete. Los hábitos se forman inevitablemente, intencionadamente o no”.

Para allanar el Camino, hay dos estrategias importantes: modificar el entorno y crear hábitos.

Pero existe una herramienta que combina perfectamente con estas dos estrategias: la humilde lista de tareas. Este es un instrumento que se puede añadir al entorno para hacer que el comportamiento sea más consistente y habitual.

Esta herramienta puede sonar como un consejo de un padre a su hijo, pero las listas pueden generar cambios significativos.

“Incluso cuando no hay una forma clara de hacer las cosas bien hechas, las listas de tareas pueden ser muy útiles para evitar cometer errores en entornos muy complejos”.

Esa simple herramienta reduce la probabilidad de error.

Aprovechar la fuerza de grupo

El Elefante siempre observa a la multitud en busca de pistas acerca de cómo comportarse.

El comportamiento es contagioso a nivel individual, grupal y social. La obesidad es un gran ejemplo. Un estudio demostró que, cuando una persona se vuelve obesa, la probabilidad de que sus amigos más cercanos se vuelvan obesos se multiplica por tres.

Cuando una persona se muestra reacia al cambio, hay que intentar conseguir el apoyo de los otros. Básicamente, es un intento por cambiar la cultura, que suele ser el eje del cambio organizativo exitoso.

“Si el Camino correcto puede transformar un malvado en un santo, entonces el Camino correcto también puede transformar a un enemigo del cambio en un aliado”.

Notas finales

Chip y Dan proponen un marco que ayuda a las personas a hacer transformaciones difíciles en sus vidas. Este marco se puede aplicar a todo tipo de situaciones: desde cambios personales en el día a día, hasta modificaciones organizacionales para una empresa.

Sin embargo, nos advierten que la propuesta es incompleta, ya que el fin es crear un marco de referencia suficientemente simple para que sea práctico. Nos advierten también que este marco no convertirá los cambios difíciles en fáciles, solo los hará un poco más sencillos.

A pesar de estas salvedades, a partir de ejemplos reveladores y un lenguaje accesible, “Cambia el chip” es un excelente libro que nos ayuda a entender algunas de nuestras limitaciones para acceder al cambio, cómo apaciguarlas y cómo lograr el éxito en situaciones de mudanza.

Consejo de 12min

Una de las cosas más difíciles de alterar son los hábitos. ¿Quieres seguir indagando en este terreno? Entonces te recomendamos “El hábito más importante”, de Rafael Ducker.

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¿Quién escribió el libro?

Escribió cuatro bestsellers con su hermano Chip. El éxito fue tal que sus obras vendieron más de 3 millones de... (Lea mas)

Es profesor de Estrategia de Negocios y Organizaciones en la Escuela de Negocios de Stanford. Los cuatro libros que p... (Lea mas)